El aborto, la interrupción del embarazo, es un procedimiento médico que conlleva riesgos significativos, tanto a nivel físico como emocional. Es un evento que puede cambiar la vida de una mujer física y emocionalmente para siempre. Los riesgos asociados con un aborto aumentan a medida que avanza la gestación del embarazo.

Riesgos Físicos Inmediatos y a Corto Plazo
Todos los abortos conllevan riesgos. Aunque las complicaciones tras un aborto son variadas y la mayoría poco frecuentes, es crucial conocerlas.
Sangrado y Hemorragia
Tener sangrado después de un aborto es normal. Sin embargo, si el cérvix o el útero se han desgarrado, existe el riesgo de que ocurra una hemorragia severa, la cual podría requerir una transfusión de sangre. Incluso la píldora abortiva puede necesitar cirugía para detener el sangrado. El riesgo de hemorragia es bajo (aproximadamente 1 cada 1.000 abortos) y es menor en gestaciones más precoces.
Infección
Cuando se inserta un instrumento médico en el útero, existe el riesgo de una infección. Las infecciones también pueden ser causadas por partes del feto que son dejadas adentro por equivocación, lo que podría requerir antibióticos y la repetición del aborto para limpiar el útero. Si la mujer sufre de una enfermedad venérea en el momento del aborto, la infección se puede diseminar por todo el cuerpo, llevándola a sufrir de septicemia o sepsis (infección total del cuerpo), inflamación pélvica, infertilidad e incluso la muerte. La píldora abortiva puede causar sepsis, la cual ha provocado la muerte a un número de mujeres. La infección del tracto genital ocurre hasta en un 10% de los casos y se debe considerar cuando aparece fiebre superior a 39ºC en las primeras 72 horas tras el aborto. La endometritis representa un riesgo post-aborto para todas las mujeres, pero en especial para las adolescentes, las cuales tienen una probabilidad 2.5 veces mayor de contraer endometritis después de un aborto que las mujeres con edades entre 20 y 29 años. Se estima que aproximadamente un 5 % de pacientes que no han sido infectadas por clamidia desarrollan PID dentro de las 4 semanas posteriores a un aborto realizado durante el primer trimestre. Entre las pacientes que tienen una infección por clamidia en el momento del aborto, un 23 % desarrollará Enfermedad Inflamatoria Pélvica (PID) en cuatro semanas.
Daños a Órganos Internos y Complicaciones Uterinas
Los instrumentos que se usan para realizar el aborto pueden cortar, desgarrar y dañar el útero y los órganos cercanos, tales como los intestinos y la vejiga. Esto puede ocasionar sangrado severo que requerirá cirugía. Los instrumentos también pueden causar cicatrices permanentes al útero. Entre un 2 y un 3 % de las pacientes de aborto pueden sufrir perforación del útero; es más, la mayoría de estas lesiones quedarán sin ser diagnosticadas ni tratadas a no ser que se realice una visualización mediante laparoscopia. Las complicaciones pueden llevar a la extracción del útero (histerectomía), lo cual significa que la mujer no podrá tener otro bebé. Los riesgos aumentan si el embarazo es más avanzado.
En al menos un uno por ciento de los abortos realizados en el primer trimestre se producen importantes desgarros cervicales que requieren sutura. Las laceraciones de menor envergadura o las micro-fracturas, que normalmente no son tratadas, pueden también a la larga perjudicar la función reproductiva. Otra complicación es la hematometra, que consiste en la acumulación de coágulos dentro del útero y puede ocurrir tras el tratamiento quirúrgico.
Complicaciones Generales Inmediatas
Aproximadamente un 10 % de mujeres que se someten a un aborto provocado sufrirán complicaciones inmediatas, de las cuales aproximadamente un quinto (2 %) tienen la consideración de riesgo mortal. Las nueve grandes complicaciones más comunes que pueden darse durante la práctica del aborto incluyen: infección, efusión excesiva de sangre, embolia, desgarro o perforación del útero, complicaciones de la anestesia, convulsiones, hemorragia, lesión cervical y "shock" endotóxico. Las complicaciones 'menores' más comunes incluyen: infección, efusión de sangre, fiebre, quemaduras de segundo grado, dolor abdominal crónico, vómitos, problemas gastro-intestinales y sensibilización del Rh.
Riesgos a Largo Plazo y en Futuros Embarazos
El aborto inducido, al ser generalmente una cirugía sobre el útero, no está exento de consecuencias físicas potencialmente severas que pueden afectar la fertilidad futura y la salud en embarazos posteriores.
Síndrome de Asherman y Fertilidad
Rara vez, se forman bandas de tejido cicatricial en el útero después de la dilatación y curetaje. Esta afección se llama síndrome de Asherman, que consiste en la formación de adherencias uterinas. El riesgo de este síndrome es mayor después de someterse al procedimiento de dilatación y curetaje más de una vez. El síndrome de Asherman se relaciona con problemas para cursar un embarazo en el futuro. Los ginecólogos se encuentran a menudo con mujeres que después de un aborto, y sobre todo después de varios, no pueden quedarse embarazadas o bien tienen abortos espontáneos. Las lesiones latentes post-aborto pueden abocar a una posterior incompetencia cervical, parto prematuro y complicaciones durante el parto.
Riesgo de Cáncer
Las mujeres con un aborto se enfrentan a un riesgo relativo de 2.3 de cáncer cervical, en comparación con las mujeres que no han abortado, y las mujeres con dos o más abortos encaran un riesgo relativo de 4.92. Riesgos igualmente elevados de cáncer de ovario e hígado se ligan con el aborto único o múltiple. Estos porcentajes incrementados de cáncer para el caso de mujeres que han abortado se vinculan aparentemente a la interrupción no natural de los cambios hormonales que acompañan al embarazo, así como a la lesión cervical no tratada.
Complicaciones Obstétricas en el Futuro
El aborto incrementa el riesgo de placenta previa en ulteriores embarazos (una circunstancia que pone en peligro tanto la vida de la madre como su embarazo deseado), en una escala de entre siete y quince. El desarrollo anormal de la placenta debido a lesión uterina aumenta el riesgo de malformación fetal, muerte perinatal y efusión excesiva de sangre durante el parto. El aborto se asocia con lesiones cervicales y uterinas que pueden incrementar el riesgo de parto prematuro, complicaciones en el parto y desarrollo anormal de la placenta en posteriores embarazos. Estas complicaciones reproductivas constituyen las causas principales de las minusvalías en recién nacidos. En algunos estudios se detectó que el aborto quirúrgico puede aumentar levemente el riesgo a futuro de tener un embarazo prematuro, un aborto espontáneo o un bebé con peso bajo al nacer.
Embarazo Ectópico
El aborto está relacionado de forma importante con un riesgo añadido de embarazos ectópicos posteriores. Los embarazos ectópicos, a su vez, amenazan la vida y pueden llevar a un descenso en la fertilidad.
Complicaciones en Adolescentes
Las adolescentes, que suponen aproximadamente un 30 por ciento de las mujeres que abortan, se exponen a un riesgo mucho más alto de sufrir numerosas complicaciones relacionadas con el aborto. Esto incluye tanto las complicaciones inmediatas como los perjuicios reproductivos a largo plazo.

Riesgos Específicos Según el Método de Aborto
Sea cual sea la técnica utilizada, el aborto provocado es un procedimiento quirúrgico o químico que siempre se acompaña de un riesgo para la salud.
Aborto por Succión, Legrado o Aspiración
Puede provocar infección, trauma del cérvix, peritonitis, endometritis, laceración o perforación del útero, hemorragia, trauma renal, inflamación pélvica, embolismo, trombosis y esterilidad.
Aborto por Dilatación y Curetaje (D y C)
Presenta los mismos riesgos que el de succión o aspiración, y además puede haber complicaciones adicionales como: perforación uterina, hemorragia, infección del tracto genital, laceración intestinal, absceso pélvico y tromboembolismo.
Aborto por Dilatación y Evacuación (D y E)
Implica los mismos riesgos que el método de dilatación y curetaje (D y C), además de los siguientes: infección pélvica, renal, del cérvix y peritoneal. También puede causar que la mujer tenga en futuros embarazos implantación ectópica (fuera del útero), bebés de bajo peso o que nacen muertos.
Aborto mediante Inyección Salina
Puede provocar embolismo pulmonar y formación de coágulos intravasculares que pueden afectar a distintos órganos.
Aborto mediante Administración de Prostaglandinas
Los riesgos más comunes son: ruptura del útero, sepsis, hemorragias, paro cardíaco, vómito y aspiración de este, embolia cerebral y fallo renal agudo.
Administración de Mifeprex o Mifepristona (RU-486)
La RU-486 puede provocar grave infección bacteriológica, sepsis (infección en la sangre), sangrado prolongado y abundante que podría requerir una cirugía e incluso la muerte.
Consecuencias Emocionales y Psicológicas
La decisión de tener un aborto no es fácil de tomar. Sentimientos de culpabilidad, vergüenza y depresión son consecuencias asociadas con el aborto. Las mujeres tienen experiencias diferentes después de este procedimiento. Algunas mujeres han experimentado efectos adversos como culpa, ansiedad o pensamientos suicidas. Es difícil decir exactamente cómo puede sentirse una mujer tras un aborto, pero sus sentimientos merecen ser escuchados y validados.

Impacto en la Salud Mental y Conductas Autodestructivas
Un estudio reciente publicado en la revista Journal of Psychiatric Research analizó la relación entre el aborto provocado y el riesgo a largo plazo de hospitalización por problemas de salud mental. Los resultados mostraron que las tasas de hospitalización relacionada con la salud mental fueron más altas después de abortos inducidos que otros embarazos (104.0 frente a 42.0 por 10,000 personas-año). El aborto se asoció con la hospitalización por trastornos psiquiátricos (HR 1.81, IC 95% 1.72-1.90), trastornos por uso de sustancias (HR 2.57, IC 95% 2.41-2.75) e intentos de suicidio (HR 2.16, IC 95% 1.91-2.43) en comparación con otros embarazos. Existe una correlación entre aborto e incremento en la aparición de conductas autodestructivas, que pueden estar detrás de algunas causas de muerte.
El aborto está en buena medida ligado a cambios de conducta tales como promiscuidad, tabaquismo, abuso de las drogas y desórdenes alimenticios que en conjunto contribuyen a incrementar los riesgos de padecer problemas de salud. Por ejemplo, la promiscuidad y el aborto están ambos relacionados con un aumento de las tasas de PID y embarazos ectópicos.
Efecto en las Relaciones de Pareja
Someterse a un aborto inducido podría afectar a la relación de pareja. Hay estudios que indican una incidencia de ruptura de parejas entre el 60% y el 70% (Dra. Burke) tras un aborto provocado. Además, si hay un compañero presente y que no presta apoyo, el porcentaje de aborto natural se eleva a más del doble y el de aborto provocado es cuatro veces mayor que si él está presente y apoyando. Si el compañero está ausente, el porcentaje de aborto provocado es seis veces mayor.
Investigaciones y Estudios sobre las Consecuencias del Aborto
Numerosos trabajos han estudiado las posibles secuelas que la práctica del aborto provocado puede ocasionar en las mujeres que lo sufren. Estas secuelas no deben considerarse como un síndrome, dado que el término “síndrome” se utiliza para describir un conjunto de signos y síntomas que cuando ocurren juntos indican la existencia de una enfermedad o trastorno específico. Aunque algunos de ellos afirman no encontrar correlación clara entre el incremento de trastornos psiquiátricos o conductas adictivas en las mujeres que han abortado voluntariamente respecto de las que han dado a luz, sí encuentran evidencias de un incremento en las secuelas relacionadas en mujeres que han abortado dos o más veces.
Consideraciones Metodológicas
Aznar et al. afirman que en todos los estudios reseñados pueden existir sesgos metodológicos, entre los que pueden destacarse: la posible existencia de grupos muestrales heterogéneos, la falta de seguimiento a largo plazo de las mujeres estudiadas en algunos ensayos, una inadecuada valoración de la historia médica de las mujeres (especialmente en lo que se refiere a sus circunstancias reproductivas y a su salud mental), el distinto contexto en que se haya realizado el aborto, los posibles sesgos en la interpretación de los datos (especialmente condicionados por las características ideológicas de las personas o instituciones que hayan realizado el estudio), y el sentimiento de culpabilidad que la mujer pueda tener por haber abortado, que puede ser un factor influyente para que esta padezca trastornos psicológicos tras el acto abortivo.
Hallazgos Relevantes de Estudios
- El trabajo de Fergusson et al. incluye una cohorte de 534 mujeres de las que nacieron 1.265 niños en Christchurch, Nueva Zelanda, a los que se ha seguido desde su nacimiento hasta que cumplieron 30 años.
- Una revisión firmada por Coleman evaluó artículos publicados en lengua inglesa entre 1995 y 2009, seleccionando 22 para consideración final (15 de Estados Unidos y 7 de otros países). Un equipo liderado por el mismo autor publicó otro estudio en 2017 que incluyó a 987 mujeres estadounidenses que respondieron una encuesta psicológica después de haberse sometido a un aborto.
- Un estudio de cohorte retrospectivo de 28.721 abortos inducidos y 1.228.807 nacimientos en hospitales de Quebec, Canadá, entre 2006 y 2022, mostró que las tasas de hospitalización por trastorno psiquiátrico, trastorno por consumo de sustancias o intento de suicidio a lo largo del tiempo fueron netamente superiores en el caso de las mujeres que se habían sometido a un aborto provocado.
- Una revisión sistemática, robusta estadísticamente, concluye que puede establecerse una correlación entre abortos, tanto espontáneos como provocados, e incremento en el riesgo de muerte o la aparición de determinados trastornos en las mujeres analizadas.
Reacción de médico en contra de la despenalización del aborto | Canal Institucional
Mortalidad y Abortos Múltiples
El riesgo de muerte durante el embarazo y en el año posterior al aborto se compara con el de aquellas mujeres que han dado a luz a un hijo vivo. En las mujeres que han sufrido un aborto provocado (TOP), este riesgo es un 170 % mayor respecto de las que han dado a luz a un hijo vivo. El riesgo es un 84 % mayor respecto de los partos a término en el caso de abortos espontáneos. Este metaanálisis muestra que la mortalidad de las mujeres que han sufrido un aborto, espontáneo o provocado, es más del doble de la de aquellas que han tenido un hijo vivo. Algunas de las causas de muerte en estas mujeres son suicidio, accidentes u homicidio.
La ratio de tasa de mortalidad en mujeres que han tenido 3 o más abortos provocados es de 2.92 respecto del grupo de referencia correspondiente a mujeres que no han sufrido ninguno. Para dos abortos es de 2.14, siendo de 1.45 en el caso de un solo aborto. En el caso de las mujeres que han dado a luz a hijos vivos, el riesgo es menor con respecto a las que no han quedado embarazadas, con ratios de 0.69 para las madres de 3 o más hijos, y 0.54 para las de dos.
En un estudio realizado sobre 1.428 mujeres, los investigadores descubrieron que los embarazos malogrados y en particular los debidos a aborto provocado se asociaban de manera significativa a una salud general más deficiente. Los abortos múltiples correspondían a una valoración todavía peor de la salud presente. Mientras que la interrupción del embarazo por causas naturales iba en detrimento de la salud, el aborto provocado resultó estar más estrechamente relacionado con una salud deficiente. Tales hallazgos confirman investigaciones anteriores que arrojaban que durante el año siguiente a un aborto las mujeres visitaban a su médico de cabecera un 80 % más por toda clase de razones y un 180 % más por razones psico-sociales. Las mujeres que son coaccionadas para practicarse un aborto tienen un mayor riesgo de padecer serias complicaciones, incluidas las tendencias autodestructivas.
Diferenciación entre Aborto Provocado y Natural
Un estudio, el primero que aborda los posibles efectos biológicos, conductuales y bioquímicos asociados con la interrupción del embarazo en un modelo animal, permite deducir que existe una diferencia significativa entre la interrupción inducida del embarazo (aborto provocado) y el aborto natural. Por lo tanto, este estudio indica la importancia y la necesidad de realizar más investigaciones objetivas sobre el aborto provocado, incluyendo estudios a nivel fisiológico y neurofisiológico.
La inclusión del aborto provocado como un servicio relacionado con la salud reproductiva, como ocurre en muchos de los países en los que se legaliza, esconde, a la luz de estos resultados, una irresoluble contradicción. El aborto no solo resulta letal para el embrión o el feto contra el que se atenta, sino que induce objetivos efectos negativos psicológicos y fisiológicos, incluso de riesgo de muerte prematura, en la mujer que aborta. Las consecuencias, especialmente negativas en casos de abortos provocados de repetición, en aumento especialmente en los países en que se legaliza, deberían hacer reflexionar tanto a la comunidad científica como a los organismos reguladores acerca de las nefastas consecuencias del aborto, que más allá de procurar la muerte de un inocente, multiplica los riesgos para la salud y la vida de las mujeres que lo practican.