Emociones y Experiencias en la Maternidad

El viaje de la maternidad es un camino en el que muchas emociones se disparan con intensidad. Pocas personas pondrán en duda la revolución que supone la maternidad en nuestras vidas, no solo para las madres sino para todo lo que las rodea. Elegir hoy en día el camino de la maternidad, teniendo trabajo o sin tenerlo, con la incertidumbre económica y consiguiendo estabilidad pasados los treinta, puede suponer una crisis vital importante para muchas mujeres.

Es curioso cómo la maternidad, que es tan antigua como la vida misma, cada vez tiene un lugar más complicado e incluso más pequeño. Hemos avanzado mucho en la presencia de la mujer en el mundo y en las empresas, pero queda mucho por hacer en cuanto a las madres. Este artículo busca mirar qué emociones se encuentran en este proceso de convertirse en madres, qué obstáculos y qué se puede hacer para poder acompañarse a una misma de la mejor manera posible.

Desafíos Emocionales del Embarazo

Muchas veces, además de la ilusión y la felicidad que supone para muchas madres conocer que están embarazadas, rápidamente aparecen otras emociones que no son tan agradables y que van a quedarse acompañándonos, probablemente para siempre, aunque con matices.

En una formación de psicología perinatal con Ibone Olza, se invitó a reflexionar sobre la primera definición que hace la RAE sobre la palabra "embarazo": IMPEDIMENTO, DIFICULTAD, OBSTÁCULO. Es curioso que esta definición conviva con la de "estado en el que se encuentra una mujer gestante". Y es que en parte empieza un poco así, con un listado de cosas que no vas a poder hacer, comer, beber, con planes que quizás no puedas mantener, con un trabajo que tendrá que parar un tiempo a veces indeterminado y con una intuición de que esto no ha hecho más que empezar.

Hay cosas que volverán, y otras que no, como tener todo tu tiempo libre para ti o elegir a qué hora te vas a despertar. Pero, también se descubren muchas cosas que no se sabían que existían, se descubre el amor infinito e incondicional, se reencuentra la infancia, y se reconecta con la ilusión de las primeras veces.

Esquema de las diferentes etapas emocionales del embarazo

El Nacimiento y las Primeras Emociones

Finalmente, tras lo que parece una larga espera, ha llegado el día en que nace el bebé, y que nos regala uno de los primeros recuerdos a su lado. Aunque sabías que este día tarde o temprano llegaría, nada realmente te prepara para la serie de emociones y sentimientos que se vivirán de principio a fin. No importa si es el primer bebé o el segundo o incluso el quinto; ¡la llegada de un bebé no es cualquier cosa!

En medio de las voces y ruidos típicos de un parto, se escucha una voz nueva. Un llanto único y distinto que solo puede significar una cosa: el bebé ya está aquí. Por un lado, la sorpresa de escucharle por primera vez, acompañada de la emoción y el inmenso amor que ya se siente por esa pequeña persona que está a punto de conocer. Por otro lado, ese mismo sonido, es una señal de que el bebé ha nacido y todo ha salido bien. La parte más intensa del parto ha terminado y el cuerpo comienza a relajarse poco a poco.

No todos los bebés lloran justo al momento de nacer, ni tampoco todas las mamás sienten un desborde de emociones al escucharle por primera vez. Incluso, algunas mamás entran en una especie de pausa o están tan cansadas que pueden no sentir el famoso "flechazo".

¿Por qué los bebés lloran al nacer La sorprendente verdad detrás del primer llanto

La Nueva Identidad Materna y sus Desafíos

La crisis de identidad es innegable. La frase "cuando nace un niño, nace una madre" lo resume. A un niño se le permite todo, porque acaba de nacer, o porque es pequeñito, y se desarrollan la paciencia y la compasión para poder acompañarlos bien en su crecimiento. ¿Y qué pasa con las madres? Acaban de nacer, y ya tienen que saber gestionar sus emociones, entender a la perfección qué se hace con un bebé, por supuesto volver a trabajar sin despeinarse y saber lidiar con el crecimiento de sus hijos. Y además no deben quejarse, porque es algo que han elegido.

Todas las madres sienten miedo, todas sienten culpa, todas sienten frustración y todas piensan a veces que menudo jardín en el que se han metido.

Ilustración de una madre con pensamientos contradictorios sobre la maternidad

Aceptación de las Emociones Desagradables

Una clave es aceptar que las emociones desagradables son parte del camino, y que son pasajeras. Muchas futuras madres no quieren sentir miedo. Romper a llorar, por sí solo, no sería un signo de depresión. De hecho, hasta el 50% de las madres, en el posparto, pasan por un fenómeno conocido como los maternity blues.

Esta reacción, que se considera normal, aparece entre el tercer y quinto día de posparto y está muy asociada a los cambios hormonales. Consiste en estar más sensible, tener episodios de llanto, tristeza leve, sentirse más irritable y presentar preocupaciones por la criatura.

Los famosos "deberías", sobre todo si se aplican al área emocional, son una de las peores guías para orientarse en la vida y tomar decisiones. Parece que se nos olvida que no elegimos lo que sentimos, que nos viene dado. Nadie se levanta por la mañana y decide "hoy voy a sentirme derrotada". Ocurre, simplemente. Sentimos lo que sentimos y, por lo tanto, no hay un manual emocional adecuado a cada situación. Es algo interno, íntimo y personal.

Las emociones aparecen y desaparecen, están en constante cambio, nos sorprenden y existen, entre otras cosas, para darnos información útil sobre las situaciones que vivimos. Hay que escucharlas, sin miedo, en cualquier circunstancia. Después se verá qué se hace con ellas, hasta qué punto se decide que impregnen la actuación posterior. Hay que intentar hacer un ejercicio de descripción tranquila de la realidad, y nuestras emociones son parte de esa realidad. Es fundamental entenderlas antes de juzgarlas o rechazarlas, y luchar contra la tendencia que tenemos los seres humanos de evitar todo lo que nos resulta molesto.

La interpretación negativa que se hace de las emociones que se experimentan es lo que daña, no la emoción en sí misma. Hay que cuestionar y desterrar la idea de que lo que una siente le convierte en buena o mala persona. Que una madre no desee estar con su hijo constantemente no es un problema psicológico, que le produzca crispación si por las noches no para de llorar, tampoco. Son estados emocionales normales ante ciertas situaciones. Lo que puede provocar que se desarrolle un problema psicológico es el rechazo de esas emociones y la interpretación negativa que se hace de ellas.

La Soledad y la Necesidad de Apoyo en la Maternidad Moderna

A todos los cambios que se producen en la maternidad hay que sumarle también el cansancio y la falta de horas de sueño. En este escenario no es de extrañar que puedan aparecer sentimientos ambivalentes.

Tu vida acaba de dar un vuelco. Tu bebé pide atención día y noche. Necesita alimento, busca la ternura, o tiene sueño y no sabe cómo adormecerse; a lo mejor le molesta algo y llora para manifestar su malestar. Si por un momento paras el mundo y te escuchas te darás cuenta de que estás hambrienta. ¡Y con razón! Miras la hora y ves que son la una del mediodía y todavía vas en pijama y no has tenido tiempo de desayunar ni ducharte. La maternidad es la dulzura de un momento como este, un hijo o una hija en brazos, un anhelo perseguido a lo mejor durante toda la vida, pero también conlleva toda esa carga que no se explica tanto. No alcanzas las mil tareas que hay que hacer, tienes dudas y no sabes dónde ni en quién apoyarte.

Muchas mujeres lo viven. Y es que la maternidad, en la actualidad, supone de por sí una mayor solitud que años atrás, un tiempo en el que en el seno de la familia convivían otras mujeres: la abuela, la bisabuela, la tía. Una verdadera tribu para esa madre primeriza, que se sentía rodeada por auténticas másteres en la materia y podía compartir sensaciones, dudas, ilusiones, pesares. La sociedad entiende que ser madre es una elección: una responsabilidad individual propia.

Las familias actuales se han reducido prácticamente a uno o dos miembros, se han nuclearizado, y esto repercute en la maternidad. Las organizaciones familiares han vivido muchos cambios. Las familias extensas proporcionaban una experiencia familiar que no es posible replicar en las familias nucleares, en las que se espera o requiere una independencia que permita montar una casa propia. Pero esta independencia conlleva una pérdida de contacto cotidiano -y de ayuda- de gente que ha tenido hijos, ha maternado, ha acompañado partos, postpartos y crianzas.

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Redes de Apoyo Esenciales

Es fundamental el apoyo emocional, venga de donde venga. A veces la pareja no resulta ser ese apoyo, bien porque no está presente o porque simplemente no ejerce esa función. Hay que buscar ayuda donde sí se va a recibir. Encontrar a otras personas que escuchen sin juzgar lo que se piensa o lo que se siente es esencial. El aprendizaje de aceptar lo que se piensa y siente y diferenciarlo de lo que se hace es clave. Nadie se convierte en una mala persona por experimentar determinadas emociones o pensamientos.

No hay que olvidar proporcionarse los cuidados básicos como una buena alimentación, disfrutar de sueño reparador o mantener relaciones personales de calidad.

En este panorama ha ido abriéndose paso la figura de la doula, que ofrece un acompañamiento y apoyo a las madres y parejas o familias que lo necesitan. Aquellas que pasan por procesos relacionados con la maternidad: preconcepción, embarazo, postparto o crianza. El papel de las doulas es el de escucha activa para estas madres. Muchas de las mujeres que acaban de engendrar a un bebé tienen su propio mundo en pausa. Tras un parto y post-parto, a veces complejo, los días parece como si no pasaran. Con un bebé en brazos todo es muy intenso.

Laia Vayreda, impulsora del proyecto A Collibè, organiza talleres para ayudar a estas madres solas pero activas, para hacer grupo y una buena tribu. Estos talleres tratan temas como la alimentación complementaria, el destete, la crianza con respeto, o la mucosidad de los bebés. También ofrece sesiones gratuitas para que las madres puedan encontrarse y simplemente charlar de sus temas, sentirse reconfortadas, aliviadas y unidas. Se trata de un grupo de apoyo a la crianza abierto a todas.

A nivel digital, también existen plataformas de apoyo a las familias durante la crianza de los niños. Es el caso de Babyboo Academy, que indica que "la soledad también es por falta de información, y en nuestra plataforma se hace un acompañamiento online con herramientas y expertos con quienes se puede contactar y hacer sesiones con ellos si es necesario". La filosofía es ofrecer un abanico de informaciones científicas con el objetivo de empoderar a los padres y que así puedan criar a sus hijos de la mejor manera que crean, y tomen la decisión más adecuada para su situación.

Grupo de apoyo para madres, compartiendo experiencias

Hogares de Crianza y Regulación del Apoyo Materno

Más allá de las primeras semanas del bebé, la soledad también acecha a la mujer cuando es la hora de llevar el bebé a la guardería. Otra opción son también los hogares de crianza, como el Petit Cirerer, que acogen a niños desde los 4 meses hasta los 3 años y en horario flexible. La creadora del proyecto, Sofia Recasens, asegura que "cuando la madre trae a su bebé de tan sólo cuatro meses, o incluso mayor, lo vive como una separación, y nuestro trabajo es el de acompañar emocionalmente a esta madre en esta transición a fin de que sea lo menos dolorosa posible. Les damos un espacio para hablar y sacar aquellos miedos y dudas que tengan".

El puntal en los hogares de crianza, que se ubican en el domicilio particular y cuyas estancias están adaptadas a ello, es el vínculo con los niños. "Para nosotros, es fundamental en los momentos de cuidado del bebé, como el cambio de pañal, o cuando llora por algo. Les escuchamos y les atendemos. No le cambiamos el pañal y ya está, sino que lo hacemos mirándole a los ojos y explicándole cada cosa que hacemos. El vínculo les da seguridad y estabilidad. Si no hay vínculo o confianza las emociones quedan enquistadas dentro."

Desde hace años, tanto las madres de día como los hogares de crianza siguen inmersos en un vacío legal con el que ahora finalmente la Generalitat quiere acabar. La falta de regulación lleva al intrusismo. En otras comunidades, como Navarra, esta actividad ya está regulada en zonas rurales y también es un modelo con un buen funcionamiento en varios países europeos, como Alemania, Francia, Suiza e Inglaterra. La demanda de las familias para hogares de crianza es actualmente altísima debido a la pandemia y a que muchas guarderías han tenido que cerrar.

La Maternidad como Transformación Continua

La maternidad, en todos sus momentos de esplendor o decaimiento, es un camino que, como todos, se hace paso a paso. Durante él se movilizan diferentes estados emocionales. La maternidad te confronta con tu forma de ver la vida. Te pone al límite, pero también es una oportunidad para el cambio. No hay reglas para ser padres. Lo importante es escucharse, reconocer lo que necesitamos y lo que sentimos.

Tener un hijo es una entrega física y emocional. Una etapa en que la madre aparca la mujer emprendedora y autosuficiente que podía ser en otro momento para dedicarse íntegramente a su bebé. Y si entre tanta demanda quiere desconectar un rato, eso no la convierte en mala madre. Ventilarse es sano, según los expertos. Un soplo de vida para continuar después meciendo, cambiando pañales o calmando los molestos cólicos. La maternidad nos regala momentos únicos y especiales que ninguna otra experiencia de vida puede ofrecer. La maternidad no tiene freno.

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