El Rol del Padre en el Paritorio: Preparación, Participación y Emociones

Sabemos que los padres viven el proceso del parto al 100%. Algunos están incluso más nerviosos que las madres y, muchas veces, aunque estén deseando echar una mano, se mantienen un poco al margen por no molestar. Sin embargo, se necesita su presencia, y ellos, sentirse útiles. Además, ahora pueden colaborar mucho más que hace unos años.

Foto de una pareja de futuros padres preparándose para el parto

La Evolución del Rol Paterno en el Parto

La política generalizada de abrir los paritorios a los padres para que acompañen a su pareja en el parto, junto con el deseo de las instituciones sanitarias de humanizar la asistencia, ha permitido explorar la valoración que los padres hacen sobre algunos aspectos de la experiencia vivida, así como conocer su grado de satisfacción.

Tradicionalmente, los temas relativos a la salud reproductiva han sido considerados asuntos casi exclusivamente femeninos. Hasta hace muy pocos años no se prestó atención al rol de los varones ni se los incluyó en los programas de salud sexual y reproductiva. Sin embargo, conferencias internacionales han sentado las bases para la inclusión del varón en la mejora de la calidad de vida de las mujeres, planteando la importancia de conocer la participación y la vivencia del parto por parte del padre.

Preparación Práctica para el Padre

El parto es un trabajo en equipo, y el padre va a formar parte esencial de él. Para afrontar este momento, es fundamental una buena preparación. A continuación, se presentan algunas ideas prácticas:

Antes del Día del Parto

  • Aprender técnicas de respiración y relajación: Debido a la pandemia, es normal no haber podido asistir a las clases de preparación al parto presenciales como se hacía hace unos años. Sin embargo, si la mujer se ha apuntado a algún curso online, no está de más que el padre le eche un vistazo.
  • Trazar un plan para amenizar la espera: Lo de ir corriendo al hospital ante un parto inminente pasa en las películas, pero no es lo habitual. Lo normal es que desde las primeras contracciones hasta que nazca el bebé pasen unas cuantas -y largas- horas. Además, hasta que no se tengan contracciones regulares (cada 3-5 minutos) y la madre haya empezado a dilatar no os admitirán, así que es útil tener previsto algún plan para distraerse y que la pareja se relaje.
  • Tener a mano la maleta, el neceser y la documentación: Lo básico incluye un pijama, ropa interior de recambio y un par de camisas por si se tiene que hacer noche en el hospital. Es importante no esperar al último momento y dejarla en un lugar visible o cerca de la entrada.
  • Preparar una lista de Spotify: Elegir una música relajante que le guste especialmente a la madre puede ser una sorpresa agradable y una ayuda para la relajación.
  • Realizar masajes para aliviar la tensión: Se puede hacer un masaje a la pareja en la zona intercostal o lumbar mientras respira o está sentada en la pelota de Pilates (si hay) haciendo ejercicios. Esto relaja y alivia la tensión.
  • Tener agua a mano, fruta y barritas de cereales: Estos elementos son útiles para matar el hambre durante la larga espera.
  • Hacerse con una app para controlar el ritmo de las contracciones: Esta herramienta puede ser de gran ayuda para seguir el progreso del parto.
  • Mentalizarse para participar activamente: Es fundamental mentalizarse como si se fuera a participar en una carrera; el parto es un trabajo en equipo.
Infografía con consejos prácticos para padres en el parto, incluyendo la preparación de la maleta y técnicas de relajación

Participación Activa Durante el Nacimiento

El padre puede tener un rol crucial no solo como apoyo emocional, sino también en acciones directas durante el nacimiento y los primeros momentos del bebé.

El Padre en la Sala de Partos

  • Ayudar a extraer al bebé: Si no hay riesgos, en el momento del nacimiento, si la madre no tiene fuerzas o ánimo, el padre puede ayudar a sacarlo cogiéndolo por las axilas guiado por la comadrona o el médico (una vez que el bebé ya tiene la cabecita y los hombros fuera). Para que el padre pueda participar en este proceso no es necesario que conste por escrito previamente, ya que en muchos centros se respeta la voluntad de los padres.
  • Presencia en cesáreas: Si al final hay que hacer una cesárea, el padre también puede estar presente. Se pone una pequeña cortina de separación y, en el momento del nacimiento, el padre puede presenciar cómo sale el bebé. Es importante recordar que, si se siente mareado, debe avisar para salir fuera y no interferir en el proceso; es algo normal y no es el primero en experimentarlo.
  • Cortar el cordón umbilical: Es una práctica muy habitual y no hay que hacer nada especial, ni siquiera se necesitarán guantes.
  • Practicar el piel con piel: En cuanto nace el bebé, se limpia un poquito con gasas, se envuelve en una toalla, se le pone un gorrito para conservar el calor y se le da a la madre para que lo tenga junto a ella. Se aconseja mantener el contacto directo piel con piel de forma continuada durante las primeras tres o cuatro horas para transmitirle calor. Sin embargo, si la madre no puede hacerlo, el padre también puede realizarlo, fomentando un vínculo temprano con el recién nacido.
Padre cortando el cordón umbilical con apoyo de la matrona

Primeros Cuidados del Bebé: Un Nuevo Rol

Ponerse al día sobre los primeros cuidados del bebé es una tarea fundamental para el padre.

  • Entender los cuidados iniciales: Al nacer, además del test de Apgar para valorar la salud del bebé de forma general, se le pone una inyección de vitamina K de acción anticoagulante y se le aplica una pomada ocular profiláctica, para evitar infecciones.
  • Practicar tareas y resolver dudas: Pasadas las primeras horas del piel con piel, la comadrona o comadrón se llevará al bebé unos minutos para pesarlo, medirlo y cambiarle el pañal. Es un buen momento para que explique los cuidados del cordón umbilical y para que el padre empiece a practicar sus nuevas tareas: le tocará cambiar el pañal de sus primeras deposiciones. No hay que asustarse si son un poco oscuras y viscosas, ya que es completamente normal y se trata del meconio, unas secreciones que proceden del hígado y que han quedado retenidas en el intestino. Es importante aprovechar para preguntar cualquier duda mientras la mamá descansa un poco.
Padre cambiando el pañal de un recién nacido bajo la supervisión de un profesional

La Experiencia Emocional del Padre

Para un padre, el momento del nacimiento de su primer hijo es algo que queda grabado en su memoria para siempre. Es un cúmulo de sensaciones no experimentadas hasta entonces y nuevos sentimientos, agradables a veces y angustiosos otras.

Incertidumbre y Apoyo Incondicional

Algunos padres, como el esposo de una madre en su primer parto, pueden enfrentar situaciones difíciles. En un caso, a la pareja no la dejaron entrar en el paritorio, con el consiguiente estrés mientras la madre le llamaba y él trataba de acceder, hasta que lo consiguió. Luego supieron que estaban valorando el uso de fórceps, y las parejas no pueden estar en esa eventualidad. A pesar de la situación, la intuición paterna puede ser muy fuerte. Otro padre, sin saberlo entonces, intuyó que no era el momento de dejar a su hijo "Lucas" solito, nada más llegar al mundo, y corrió tras él al "nido", donde lo dejaron dos horas aparcado.

El Parto Inducido y la Cesárea: Una Historia Personal

La experiencia puede incluir momentos de gran incertidumbre, como la vivida por un padre cuya hija, Mar, se hizo de rogar y llevó a una inducción del parto. La noche de la víspera fue memorable: sin poder dormir, con nervios, revisando una y otra vez el contenido de la canastilla. El trayecto al hospital se recorrió sin prisas. Tras el ingreso, comenzó el protocolo médico. Cuando llegó el momento de bajar al paritorio, el padre se cambió de ropa, vestido por entero de verde, sintiéndose como un médico de serie de televisión, inmensamente preocupado.

El guion, sin embargo, se modificó. A pesar de la completa dilatación y las contracciones de la madre, la niña no parecía tener intención de asomar su cabecita. Tras una larga espera, el monitor indicó un cierto grado de padecimiento fetal. Los planes cambiaron: había que practicar una cesárea. Esta noticia les cambió por completo la cara, ya que no la habían contemplado como posibilidad. El padre fue conducido a una pequeña salita, donde el tiempo de espera se le hizo eterno. Pese a la preocupación, no conseguía quitarse de encima la idea de que se estaba perdiendo el nacimiento de su hija. Tan solo quince minutos después, una enfermera apareció con las palabras: «Ya puedes pasar a ver a tu hija». Fue tremendamente emocionante verla por primera vez.

🔸Entrevista con Mónica Vírchez, autora

Parto en Casa: Una Decisión Compartida y sus Implicaciones para el Padre

El nacimiento es un proceso fisiológico en el que solo se debe intervenir para corregir desviaciones de la normalidad. Se considera que un parto domiciliario planificado es aquel en el que la mujer tiene intención de parir en casa, reúne los criterios médicos de normalidad y es atendida por profesionales cualificados que trabajan en un sistema de salud y cuentan con equipamiento adecuado y acceso a hospitalización si esta fuera necesaria.

El Deseo de la Madre y la Resistencia Inicial del Padre

La gestante es la que suele plantear su deseo de tener el parto en casa, pero el padre con frecuencia intenta disuadir a la mujer de su idea, ya que le surgen muchas dudas y miedos. Estos miedos están relacionados con las creencias personales, la sensación de vulnerabilidad, la necesidad de proteger a la mujer y al bebé, y el temor a un posible traslado al hospital en caso de emergencia.

Un padre, Pedro, relató que la idea de tener el parto en casa surgió unilateralmente de su mujer, Ana. Él, en un primer momento, rechazó esta posibilidad, expresando su miedo a la responsabilidad y su reticencia a un parto sin control ginecológico y monitorización. Sus preocupaciones incluían un fallo agudo que pudiera tener consecuencias diferentes en casa que en un hospital, y la dificultad de asumir una emergencia. Mencionaba que su casa no estaba preparada y, como "mosca cojonera", ponía pegas, llegando a decir: "Yo acepto lo del parto en casa con una ambulancia aquí". También recordaba los comentarios de su madre sobre su propio parto, lo que le generaba más temores. Sin embargo, poco a poco, sus miedos se fueron difuminando al ver que el embarazo iba muy bien y sin complicaciones. Reflexionó sobre las generaciones anteriores, donde era habitual nacer en casa, y llegó a la conclusión de que sus miedos eran muy teóricos.

Valores y Creencias Paternas

La decisión de tener el parto en el domicilio suele tomarse de manera conjunta tras meditar y discutir la idea, buscando información y valorando los riesgos. Pedro, por su parte, valoraba del parto en casa la posibilidad que tenía la mujer de elegir la postura en la que quería parir, quién la atendía y quién la acompañaba. También valoraba la sensación de normalidad, de cotidianeidad y la mayor participación del padre en el parto.

Sus creencias se basaban en la idea de que los partos son procesos naturales y que las dificultades son raras, comparándolo con subir en avión. Creía que la preparación psicológica y anímica hacían que todo el sistema adrenérgico y el de la oxitocina funcionaran mucho mejor, lo que tiene una importancia primordial para la contractura y el desarrollo correcto del parto. Consideraba que, cuando todo va bien, no hace falta tener el parto en el sistema hospitalario, y que las pegas al hospital no son técnicas, sino logísticas y de trato, señalando la falta de atención humanizada, las prisas y la rigidez de los protocolos.

En el hospital, a veces hay falta de atención humanizada, hay muchas prisas, hay cambios de turno, hay mucha gente y te toca el que te toca y, bueno, pues a veces te toca gente que ellos mismos con su actitud te complican el parto. No es el sistema sanitario, es el equipo que te toca en el momento. Por ejemplo, se puede estar deseando ponerse en una postura, hacer algo para minimizar el dolor, para facilitar la apertura y, machaconamente, se insiste en la postura que "tiene que ser".

Además, señalaba que el parto en casa suele ser una opción que se paga de forma privada, ya que el sistema público no lo ofertaba. También comentaba la percepción social, donde a muchos amigos les parecía una idea valiente, pero la mayoría no se atrevía por miedo. La única que no quería era su madre, quien siempre refería su parto difícil.

La Importancia del Apoyo Paterno

Para que el parto se produzca en casa, el apoyo del marido es imprescindible, sin el cual el parto se producirá en el hospital. Al preguntar al padre, este manifiesta una clara preferencia hacia el parto hospitalario porque le da mayor sensación de seguridad, por comodidad y para no tener que enfrentarse a las opiniones en contra de una sociedad que mayoritariamente considera que el parto en casa es muy peligroso.

Padre y madre abrazándose en un ambiente tranquilo en casa después de un parto

El Impacto de la Intimidad Emocional y la Satisfacción del Padre

La Relación de Pareja y la Experiencia del Dolor

Un estudio elaborado por el University College de Londres, el Kings College londinense y la Universidad de Hertfordshire, pone en duda el beneficio de la presencia del padre en la sala de partos para todas las madres. Según sus conclusiones, la presencia de algunos padres puede provocar más dolor en algunas mujeres, específicamente en aquellas parejas que carecen de intimidad emocional. Los investigadores observaron a 39 mujeres y vieron cómo la presencia del padre no solo no redujo el dolor, sino que aumentó el malestar en aquellas que mantenían relaciones más distantes con su pareja. La intención del estudio era comprobar si la relación con la pareja y la intimidad emocional influyen en la experiencia del dolor.

Encuestas sobre la Satisfacción Paterna

La apertura de los paritorios a los padres ha permitido conocer su grado de satisfacción. Una encuesta realizada a 40 padres en un centro materno infantil en Jaén durante mayo de 1998 obtuvo resultados sobresalientes:

  • El 57% de los padres acompañan a su pareja por iniciativa propia.
  • Un 95% se han sentido útiles por acompañar a su pareja.
  • En el 67% de los casos no cambia la opinión que tenían de los profesionales que trabajan en el servicio de partos.
  • El 70% dice que el acompañamiento mejora la calidad de la asistencia.

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