Todos los niños nacidos antes de las 37 semanas de gestación se consideran bebés prematuros o nacidos antes de término. Un nacimiento prematuro significa que un bebé nace demasiado pronto. El nacimiento se produce antes de la semana 37 de embarazo. Los bebés prematuros a menudo tienen problemas graves de salud, especialmente cuando nacen mucho antes de tiempo. Estos problemas suelen variar.

¿Qué es un bebé prematuro?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define como bebé prematuro al bebé que nace antes de haber completado las 37 semanas de gestación. En situaciones normales, el embarazo tiene una duración de 40 semanas aproximadamente, y un parto se considera “a término” cuando el bebé nace entre las semanas 37 y 42. Los bebés que nacen antes de tiempo (llamados prematuros o pretérmino) presentan un físico diferente al de los bebés nacidos a término. Sus órganos, huesos, músculos e incluso la piel no han tenido tiempo de completar su desarrollo.
Según datos de la OMS, se estima que en el mundo nacen anualmente 15 millones de prematuros, una cifra que está aumentando en los últimos años. La tasa de nacimientos prematuros oscila entre el 5% y el 18% en función de los países. En España, la tasa de prematuridad ronda el 7%, lo que supone uno de cada 13 nacimientos.
Clasificación de la prematuridad según la edad gestacional
La clasificación del bebé prematuro según los parámetros de edad gestacional y peso permite establecer un pronóstico para proporcionar el seguimiento y los cuidados más adecuados al recién nacido desde sus primeros momentos de vida. Dependiendo de la semana de gestación a la que nazca, el bebé tendrá diferente riesgo de desarrollar complicaciones, y por tanto los cuidados que necesitará también cambian. Se diferencian tres grupos principales:
- Prematuros extremos: Nacen antes de la semana 28 de gestación. Generalmente pesan menos de 750 g y miden menos de 30 cm. Son muy ocasionales, menos del 5% de los prematuros. Prácticamente todos ellos requieren tratamiento con oxígeno, surfactante y asistencia respiratoria mecánica para poder respirar. Su pronóstico es muy incierto.
- Muy prematuros: Nacen entre la semana 28 y 32 de gestación. Pesan entre 750-1.600 g y miden entre 30 - 43 cm. Muchos necesitan oxígeno suplementario, aunque algunos pueden respirar por sí mismos. En los últimos años se ha reducido significativamente la mortalidad de los niños nacidos con una edad gestacional menor de 32 semanas, aunque se deberá realizar un seguimiento tras el alta para asegurar su correcto desarrollo.
- Prematuros tardíos: Nacen entre las semanas 32 y 37 de gestación. Son el grupo más grande, representando más del 70% de los bebés prematuros. Generalmente pesan entre 1.700 - 2.500 g, y miden entre 43-46 cm. Están bastante desarrollados, y las complicaciones que pueden surgir y el pronóstico de vida es muy similar a los bebés nacidos a término. Aunque tienen un menor riesgo de complicaciones médicas que los casos anteriores, su tasa de morbimortalidad sigue siendo mayor que la de los recién nacidos a término.
Clasificación de la prematuridad según el peso
Debido a que en algunos casos es difícil establecer de forma exacta la edad gestacional del bebé, que se calcula a partir del primer día de la última menstruación, el peso del recién nacido también se utiliza para clasificarlo dentro de una de las categorías de prematuro. De este modo, los recién nacidos pueden clasificarse como:
- Extremado bajo peso al nacimiento: inferior a 1 kg.
- Muy bajo peso al nacimiento: inferior a 1,5 kg.
- Bajo peso al nacimiento: inferior a 2,5 kg.
Parto prematuro a las 35 semanas: Riesgos y cuidados
Los bebés prematuros tardíos que nacen entre las semanas 35 y 37 de gestación no siempre lucen prematuros y es posible que no se los ingrese en una unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN), pero aun así están en riesgo de más problemas que los bebés a término. El bebé nacido antes de las 35 semanas de gestación está “inmaduro”, por lo que es frecuente que tenga dificultades para controlar su temperatura, respiración y alimentación.

Características de un bebé prematuro a las 35 semanas
Como consecuencia de su nacimiento pretérmino, los bebés prematuros presentan una serie de rasgos característicos:
- Menor tamaño que los nacidos a término. Esto da al bebé prematuro una apariencia más frágil y provoca que la cabeza se vea desproporcionadamente grande respecto a su cuerpo.
- Piel más delgada y fina, a través de la cual pueden llegar a verse los vasos sanguíneos del bebé, lisa, brillante y casi traslúcida.
- Uñas pequeñas y blandas.
- Ausencia de pliegues en las plantas de los pies.
- Menor tono muscular, que provoca que sus movimientos sean escasos y espasmódicos. Las articulaciones son mucho más laxas que las de los bebés a término.
- Orejas poco desarrolladas, con escaso cartílago y pegadas a la cabeza.
- Presencia de vello en el cuerpo (lanugo).
- Genitales poco desarrollados: clítoris agrandado en las niñas y escroto pequeño en los niños con testículos sin descender.
- Llanto débil.
A medida que el bebé siga desarrollándose y ganando peso, su apariencia irá acercándose cada vez más a las de un bebé nacido a término.
Complicaciones comunes en bebés prematuros
No todos los bebés prematuros tienen complicaciones de salud, pero nacer antes puede ocasionar problemas médicos a corto y largo plazo. Por lo general, cuanto más temprano nace un bebé, más alto es el riesgo de tener complicaciones. Algunos problemas pueden ser claros desde el nacimiento. Las complicaciones en los bebés que nacen antes de la fecha prevista de parto dependerán del momento exacto en el que ocurra. Cuanto antes tenga lugar el parto prematuro, peores serán las consecuencias fetales puesto que el bebé estará menos maduro. Mayores serán los riesgos de enfermedades del bebé cuanto más pequeño e inmaduro sea. Por ejemplo, podrán verse comprometidos el sistema respiratorio, nervioso, digestivo, renal, inmunológico y la visión, entre otros. Sin embargo, el aparato respiratorio es uno de los más afectados entre los bebés prematuros.
Problemas respiratorios
- Síndrome de distrés respiratorio (SDR): Un bebé prematuro puede tener dificultad para respirar debido a que nació con pulmones que no están completamente desarrollados. Si a los pulmones del bebé les falta una sustancia llamada surfactante, que les permite expandirse, el bebé puede tener dificultad para inhalar suficiente cantidad de aire.
- Apnea: Es común que los bebés prematuros tengan pausas en la respiración de 20 segundos o más, llamadas apnea. A veces va acompañada de una frecuencia cardíaca lenta (bradicardia). La mayoría de los bebés superan la apnea cuando se les da el alta del hospital.
- Displasia broncopulmonar (DBP): También conocida como enfermedad pulmonar crónica, se origina por lesiones en el tejido interno de los pulmones debido al uso continuado de un respirador artificial y oxígeno, así como por la falta de surfactante o de desarrollo.
Problemas cardíacos
- Ductus arterioso persistente (DAP): Es una abertura entre dos vasos sanguíneos importantes, la aorta y la arteria pulmonar, que debería cerrarse espontáneamente después del nacimiento. Este defecto cardíaco a menudo se cierra solo, pero sin tratamiento, puede derivar en problemas como insuficiencia cardíaca.
- Hipotensión: Los bebés prematuros pueden presentar la tensión arterial baja, por lo que será necesario su control y, en algunos casos, administrar fármacos o incluso realizar una transfusión de sangre.
Problemas cerebrales y neurológicos
- Hemorragia intraventricular (HIV): Cuanto más prematuro nace un bebé, mayor es el riesgo de sangrado en el cerebro. La mayoría de las hemorragias son leves y se resuelven con pocos efectos a corto plazo.
- Parálisis cerebral: Este grupo de trastornos puede provocar problemas con el movimiento, el tono muscular o la postura. Puede deberse a una infección o flujo de sangre deficiente.
- Problemas de aprendizaje: Es más probable que los bebés prematuros se retrasen en diferentes acontecimientos, en comparación con los bebés que nacieron a término.
Otros problemas de salud
- Problemas de control de temperatura: Los bebés prematuros pueden perder calor rápidamente. No tienen la misma grasa corporal almacenada que un bebé que nació a término y no pueden generar el calor suficiente como para contrarrestar lo que se pierde.
- Problemas digestivos: Son más propensos a tener sistemas digestivos que no están totalmente desarrollados. Esto puede derivar en problemas como enterocolitis necrosante (NEC).
- Problemas sanguíneos: Corren riesgo de tener problemas como anemia (no tienen glóbulos rojos suficientes) e ictericia del recién nacido (color amarillento en la piel y los ojos por exceso de bilirrubina).
- Problemas de metabolismo: Suelen tener problemas con el metabolismo, pudiendo presentar un nivel muy bajo de glucosa en la sangre.
- Problemas del sistema inmunitario: Es común que tengan sistemas inmunitarios que no estén completamente desarrollados, lo que aumenta el riesgo de sufrir enfermedades.
- Problemas de visión: Pueden tener retinopatía del prematuro, donde los vasos sanguíneos se hinchan y crecen en exceso en la retina, pudiendo llevar a un desprendimiento de retina.
- Problemas de audición: Tienen un mayor riesgo de perder algún grado de audición.
- Problemas dentales: Pueden tener defectos en el esmalte.
- Problemas conductuales y de salud mental.
- Síndrome de Muerte Infantil Súbita (SMSL): Los bebés prematuros también corren un mayor riesgo de tener el síndrome de muerte infantil súbita.
El pronóstico de los problemas de salud en bebés prematuros varía según las complicaciones concretas que presenten y su gravedad, siendo esta, por lo general, menor cuanto mayor sea la edad gestacional y el peso al nacer.
Cuidados esenciales para el bebé prematuro
En la mayoría de los casos (excepto los prematuros leves), estos bebés requieren atención especial en una unidad de cuidados intensivos neonatal (UCIN), con personal médico y equipos especializados capaces de tratar los diferentes problemas a los que están expuestos. A todos los prematuros al nacer se les ingresa en la incubadora, por la inmadurez para la termorregulación. A mayor edad gestacional, menor será el tiempo que precisen estar en incubadora y podrán salir antes a la cuna.
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Atención hospitalaria especializada
- Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN): Es fundamental que el bebé sea atendido desde los primeros minutos en una Unidad de Neonatología de nivel III, que es la única que puede ofrecer los recursos tecnológicos y humanos necesarios para afrontar los problemas que pueden presentarse.
- Incubadora: Un bebé prematuro es colocado bajo un calentador o en una caja transparente con calefacción, llamada incubadora, que regula la temperatura del aire, la humedad y lo protege de infecciones.
- Monitorización continua: Las máquinas de monitoreo rastrean la respiración, la frecuencia cardíaca y el nivel de oxígeno en la sangre del bebé.
- Soporte respiratorio: Si el bebé tiene problemas respiratorios, se le puede colocar una sonda en su tráquea y una máquina llamada respirador le ayudará a respirar. Otros bebés reciben presión positiva continua en la vía aérea (CPAP) con pequeñas sondas en la nariz o solo oxígeno extra.
- Alimentación especial: Los bebés usualmente no pueden coordinar la succión y la deglución antes de la semana 34 de gestación. Es posible que el bebé necesite una pequeña sonda suave de alimentación puesta a través de la nariz o la boca hasta el estómago. En los bebés muy prematuros o enfermos, la alimentación se puede suministrar por vía intravenosa hasta que el bebé esté lo suficientemente estable. La leche materna es el mejor alimento para el bebé, tanto desde el punto de vista nutritivo como por su efecto inmunológico.
El papel de los padres en el cuidado
Ante una situación así, es normal sentirse impotente y delegar el 100% de los cuidados que recibe el bebé al equipo médico. Pero es fundamental que os impliquéis y estéis en contacto permanente con vuestro hijo y los profesionales que lo atienden.
- Contacto piel con piel (método canguro): Es un estímulo fundamental para el bebé. En una habitación cálida de su hogar o en el hospital, vista a su bebé solo con un pañal, después colóquelo sobre su pecho y gírele la cabeza hacia un lado para que el oído del bebé quede junto a su corazón. Esta práctica favorece la producción de leche materna y ayuda a regular la temperatura corporal, así como el ritmo cardíaco y respiratorio del bebé.
- Diálogo con el equipo médico: Es muy importante para establecer una relación de confianza. Preguntad todas las dudas que tengáis e implicaos al máximo en los cuidados básicos (alimentación, cambio de pañal, masaje…).
- Estimulación temprana: Es fundamental tener en cuenta la edad corregida del bebé, es decir, la edad que tendría si hubiera nacido en la fecha prevista. Algunos ejercicios recomendados son el masaje infantil (contacto suave en cada parte del cuerpo) y el tacto terapéutico (acariciar sin tocar, a una distancia de 5-10 cm).
- Apoyo emocional: Busque apoyo y aliento de los médicos, enfermeros y otros padres, de grupos de apoyo o comunidades en línea. Es normal que los padres sientan una gran variedad de emociones durante estos primeros meses. Si está agobiado o deprimido, no dude en pedir ayuda profesional.
Cuidados en casa después del alta
El bebé prematuro será dado de alta cuando pueda respirar sin ayuda, no necesite calor de la incubadora, tenga un peso adecuado, pueda alimentarse por succión y no haya otros problemas. Antes de irse del hospital, aprenda del equipo de atención todo lo posible sobre el cuidado de su bebé.
- Revisiones de control: Tras recibir el alta, se realiza un seguimiento de control durante los primeros años de vida para seguir la evolución del bebé. Es posible que muchos bebés prematuros necesiten continuar viendo a especialistas (incluyendo especialistas en intervención temprana, neurólogos, oftalmólogos y fisioterapeutas) durante varios años para controlar su vista, audición, habla y habilidades motrices.
- Precauciones especiales ante infecciones: Una vez en casa, es importante extremar la higiene, ya que estos bebés son más susceptibles a las infecciones y en especial a las respiratorias. Limite las salidas, evite los lugares públicos y algunas visitas. Todos los integrantes de la familia deben estar al día con la vacuna contra la tos ferina (Tdap) y la vacuna contra la gripe. Pregunte sobre la vacuna para prevenir el virus sincitial respiratorio (VSR).
- Alimentación: Su bebé será dado de alta con un plan de alimentación a medida y es posible que necesite calorías adicionales para crecer bien. Los bebés prematuros necesitan más alimentación para recuperar el crecimiento. En ocasiones, es necesario complementar su alimentación con hierro.
- Seguridad durante el sueño: Todos los bebés, incluyendo los prematuros, deben dormir siempre boca arriba (sobre la espalda) para reducir el riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).
- Monitoreo de la respiración: En algunos casos, si el médico cree que es necesario, el bebé se irá a su casa con un monitor de apnea. Todas las personas que vayan a estar a solas con el bebé deben recibir capacitación para usarlo y saber cómo hacer reanimación cardiopulmonar (RCP).
Edad corregida en bebés prematuros
La edad corregida es el valor en semanas y días que asignamos a los prematuros que ya están en su vida extrauterina. La edad corregida es el tiempo que tendría el bebé si el parto se hubiera producido en la semana 40 de gestación. Esta edad se recomienda utilizar cuando se desea evaluar el desarrollo físico y psicomotor del bebé. Su cálculo se realiza restando a las semanas del bebé desde el nacimiento, las semanas de prematuridad.

Prevención del parto prematuro
A menudo se desconoce la causa exacta del nacimiento prematuro. Es posible reducir el riesgo de parto prematuro consultando al médico antes del embarazo, especialmente para las mujeres que padecen enfermedades crónicas, ya que permiten identificar los problemas desde el comienzo y tratarlos. Recibir cuidados prenatales oportunos y buenos reduce la posibilidad de un parto prematuro.
- Suplementos de progesterona: La progesterona es una hormona que tiene una función importante en el embarazo. Una versión de la progesterona hecha en el laboratorio puede reducir el riesgo de nacimiento prematuro si se tuvo antes un bebé prematuro o cuando el cuello del útero es corto.
- Cerclaje cervical: Es una cirugía que se hace durante el embarazo. Durante este procedimiento, el cuello del útero se cierra con suturas fuertes. Esto puede otorgarle más resistencia al útero. Las suturas se sacan cuando llega el momento de dar a luz al bebé.
- Medicamentos: El parto prematuro se puede algunas veces tratar o retardar por medio de un medicamento que bloquea las contracciones uterinas; sin embargo, los intentos por retardarlo muchas veces no son efectivos. La betametasona (un medicamento esteroide) administrado a madres en parto prematuro puede reducir la gravedad de algunas de las complicaciones de la prematuridad.
Algo que no ayuda a evitar un nacimiento prematuro es quedarse en la cama. El reposo en cama puede aumentar el riesgo de coágulos sanguíneos, huesos más débiles y menor fuerza muscular.
Factores de riesgo asociados al parto prematuro
Aunque muchas veces la causa específica del nacimiento prematuro no es clara, existen algunos factores de riesgo que incrementan la posibilidad de que ocurra. No obstante, en muchos casos se da en mujeres que no presentan ningún factor de riesgo aparente.
- Parto prematuro previo: Mujeres con un parto prematuro previo a 35 semanas de gestación tienen un 16% de riesgo de parto pretérmino en un segundo embarazo, y un 41% de riesgo tras 2 partos pretérminos anteriores.
- Embarazo múltiple: Es uno de los factores de riesgo más relevantes, pues el 59% de los embarazos gemelares y más del 98% de los embarazos con tres o más fetos terminan en parto prematuro.
- Múltiples abortos previos, ya se hayan producido de manera espontánea o por razones médicas.
- Embarazo por técnicas de fecundación in vitro: Se asocia a un mayor riesgo de parto pretérmino.
- Control prenatal insuficiente o inexistente.
- Infecciones que no hayan sido tratadas.
- Características maternas: Edad materna ≥35 años o menor de 16 años, así como un peso materno menor de 50kg (o IMC <19.8 kg/m2), o el tabaquismo, entre otros aumentan el riesgo de parto prematuro.
- Preeclampsia o diabetes gestacional no controlada: Estas complicaciones del embarazo pueden incrementar las probabilidades de un parto prematuro.
- Problemas de salud en la madre: Diabetes, cardiopatía y nefropatía pueden contribuir al trabajo de parto prematuro.
- Causas desconocidas: Por causas desconocidas, las mujeres de piel negra e indígenas estadounidenses tienen más probabilidad de presentar partos prematuros que las mujeres de otras razas. Sin embargo, cualquiera puede tener partos prematuros.
- Lapso de menos de seis meses entre embarazos.