La enfermedad de la bofetada, también conocida como megaloeritema, eritema infeccioso o quinta enfermedad, es una patología vírica común que ha ganado notoriedad debido a brotes recientes en diversos colegios. Aunque su nombre popular es llamativo, se trata generalmente de una afección leve con buen pronóstico, especialmente en niños.

¿Qué es la Enfermedad de la Bofetada?
Se trata de una infección vírica causada por el parvovirus B19, que afecta fundamentalmente a niños en edad escolar. Es un exantema viral común de la edad pediátrica, uno de los seis más frecuentes, por lo que se le denomina "quinta enfermedad". Afecta principalmente a los niños en edad preescolar o escolar, aunque puede aparecer a cualquier edad. Es muy contagiosa, pero con muy buen pronóstico, por lo que no es motivo de alarma, como tranquilizan en la Asociación Española de Pediatría (AEP).
La enfermedad es tan prevalente que la mitad de los adultos ya la han pasado, a menudo sin recordarlo, lo que les confiere inmunidad de por vida. El parvovirus B19 es un virus ADN de la familia Parvoviridae que solo afecta a los humanos.
Síntomas y Evolución de la Enfermedad
Fase Inicial: Síntomas Inespecíficos
Los primeros síntomas son similares a los de un catarro y a menudo suelen confundirse: malestar, dolor de cabeza, mocos y, en algunos casos, fiebre no muy alta (febrícula o fiebre moderada de inicio súbito). Los padres pueden atribuir estos síntomas al cansancio de fin de curso o a un resfriado común.
Fase de Erupción Cutánea: El Signo Característico
Con el paso de los días es cuando brotan las lesiones cutáneas características de esta enfermedad. La erupción comienza en las mejillas y es de color rojo brillante, asimétrico y sin otras lesiones primarias, a menudo acompañado de palidez peribucal, lo que se conoce como el “signo del niño abofeteado”. La doctora Lucía Galán, conocida en redes sociales como 'Lucía, mi pediatra', describe que el niño amanece con los mofletes "rojos, rojos, como si alguien le hubiera cruzado la cara".
Con el paso de las horas o al día siguiente, las manchas se extienden por el resto del cuerpo. Es muy frecuente que afecten a las nalgas y las extremidades, con lesiones rojizas, no elevadas y reticulares que se asemejan a un "encaje de bolillos" o un mapa. No suele aparecer en las palmas de las manos ni en las plantas de los pies y en ocasiones puede picar, aunque la doctora Galán apunta que "a los niños el enrojecimiento que genera en su cuerpo no les suele picar ni suele tener mayores complicaciones". Al presionar sobre ellas, las manchas se blanquean y desaparecen, lo que es un indicativo de su naturaleza vírica.
La erupción puede durar entre tres y siete días. Es importante que el niño no tome el sol ni haga ejercicio físico hasta que la erupción remita del todo porque puede agravarse, advierte la doctora Lucía Galán.
Transmisión y Contagio
La enfermedad se contagia como casi todos los virus infantiles, a través de las gotitas de saliva al hablar o por contacto al compartir objetos o tocarse con las manos. Se trata de un virus muy contagioso, especialmente en primavera.
El megaloeritema solo se contagia durante el periodo de incubación (que oscila entre 5 y 15 días) y con los síntomas iniciales, que suelen prolongarse entre una y tres semanas. De hecho, cuando aparecen las lesiones en la piel, el niño ya deja de ser contagioso. Por eso es tan frecuente que cuando un niño se enferma lo contagie al resto del aula, puesto que sus padres ni lo sospechan. La dificultad radica en saber cuándo un menor padece la enfermedad antes de que aparezca el enrojecimiento, que es, precisamente, la fase en la que más se contagia.
La medida preventiva más eficaz para evitar infecciones, incluyendo el megaloeritema, es el lavado de manos.
PARVOVIRUS B19 o ERITROVIRUS B19. ERITEMA INFECCIOSO, ENFERMEDAD DE LA BOFETADA.
Tratamiento y Posibles Complicaciones
Tratamiento Sintomático
Al ser una enfermedad de origen vírico, el tratamiento es sintomático. Si el niño tiene fiebre y está muy molesto, se le puede dar paracetamol. Es importante que beba líquidos de forma regular. En principio, el megaloeritema es una enfermedad leve que apenas se complica y "se pasa de forma espontánea, sin tratamiento", según Lucía Galán. La doctora Bertrand concluye que "igual que viene, se va".
Complicaciones Poco Frecuentes
En raras ocasiones, la enfermedad puede cursar con dolor o inflamación de alguna articulación (artralgias y artritis), más común en adultos (mujeres) que en niños. Esta artritis es simétrica, periférica, no erosiva y suele resolverse en una a tres semanas. También puede presentarse anemia en niños que previamente tenían alguna enfermedad sanguínea.
Riesgo para Embarazadas
El gran peligro de la enfermedad del niño abofeteado, y prácticamente el único de consideración, es el daño que puede causar en un feto si la enfermedad se contagia a una mujer embarazada, ya que las complicaciones pueden ser graves. Existe riesgo de aborto, y la mayor mortalidad está descrita durante el primer trimestre, siendo la hidropesía fetal la principal manifestación de la infección durante el segundo trimestre. Por ello, las embarazadas no deben tener contacto con personas infectadas con este virus o con sospechas de infección.
Diagnóstico
Dadas sus características clínicas llamativas, el diagnóstico será clínico y relativamente sencillo. En muchos casos, con solo ver la carita del niño al entrar por la puerta de la consulta, el pediatra puede diagnosticarla. Si existieran muchas dudas o en el caso de grupos de riesgo, se pueden realizar serologías que evidenciarán anticuerpos IgM e IgG específicos del virus.