Alguna vez te habrás preguntado ¿qué es la violencia obstétrica? La llegada de un bebé es un momento de alegría y transformación, pero también de dudas, incertidumbre e incluso miedo. Para muchas mujeres, esta experiencia puede verse marcada por el temor a sufrir violencia ejercida por parte de los profesionales que asisten el parto. Se trata de un tema que, aunque genera controversia en el ámbito sanitario, las estadísticas y organismos internacionales demuestran que es una problemática real y un asunto de salud pública global.
Definición y Concepto de Violencia Obstétrica
La violencia obstétrica es la práctica o conducta, realizada por un profesional sanitario que atiende a una mujer durante el embarazo, parto o puerperio, que por una acción u omisión puede ser o se puede percibir como violenta. Abarca cualquier conducta que implique trato deshumanizado, medicalización injustificada y la patologización de un proceso que es natural, vulnerando los derechos de las mujeres y afectando gravemente su bienestar físico y emocional.
Según un estudio sobre el maltrato sanitario vinculado a los procesos reproductivos (Mena-Tudela et al., 2020), la violencia obstétrica se puede definir como: “El acto de desconocer la autoridad y autonomía que tienen las mujeres sobre su sexualidad, sus cuerpos, sus bebés y sus experiencias de gestación y parto”.
La Violencia Obstétrica según la OMS
La Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2014, reconoció que muchas mujeres sufren trato irrespetuoso y ofensivo durante el parto en todo el mundo. En los años posteriores, distintos organismos internacionales y la literatura científica han conceptualizado la violencia obstétrica como una forma específica de violencia ejercida por profesionales de la salud. La OMS define la violencia obstétrica como “toda conducta, acción u omisión, que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, como así también su seguridad personal”. Entre otras acciones, la OMS incluye la no obtención de un consentimiento informado, la negativa a administrar medicamentos para el dolor, un descuido de la atención o violaciones graves de la intimidad, resumiendo cualquier praxis que no vele por un parto respetuoso.

El Debate sobre la Terminología: ¿Violencia o Mala Praxis?
El término "violencia obstétrica" genera un intenso debate. Sociedades científicas y colegios profesionales, como la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) y el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM), han manifestado su incomodidad con la palabra "violencia", por las connotaciones que esta tiene, y prefieren hablar de "mala praxis". Argumentan que el término "violencia" criminaliza al profesional sanitario, equiparándolo a un agresor. Sin embargo, negar la existencia de la violencia obstétrica es ofensivo para las víctimas y para los profesionales que sí ejercen su profesión adecuadamente, ya que su reconocimiento permite distinguir a quienes actúan de forma inadecuada. La ONU se decanta por hablar de maltrato en lugar de violencia en algunos contextos, si bien el problema de fondo sigue siendo el mismo.
Tipos de Violencia Obstétrica
La violencia obstétrica puede adoptar diversas formas y presentarse tanto física como psicológica. Ninguna de las dos ayuda a la madre a tener una mejor experiencia ni un resultado clínico óptimo. Es fundamental que se ofrezca una atención respetuosa y acorde con la realidad sociosanitaria.
Violencia Obstétrica Física
La violencia obstétrica física es aquella conducta o práctica en la mujer embarazada o que ha dado a luz que incide directamente en su cuerpo. Algunos ejemplos incluyen:
- No administrar anestésicos cuando la paciente va a sufrir una intervención dolorosa y no es consciente de ello o no se le ha informado.
- Proveer una medicalización excesiva, innecesaria o iatrogénica que podría generar complicaciones graves.
- Realizar episiotomías sin informar o sin el consentimiento de la madre.
- Practicar una cesárea cuando realmente no es necesaria, pero facilita las jornadas de los profesionales sanitarios.
- Obligar a parir en una determinada posición.
Violencia Obstétrica Psicológica y Verbal
La violencia obstétrica psicológica es aquella que se proyecta y afecta a la mente de la paciente, perjudicando enormemente el proceso del embarazo, parto y puerperio. Esta forma de violencia se manifiesta a través de un trato deshumanizado, comentarios hirientes o la toma de decisiones médicas sin el consentimiento de la mujer.
La violencia obstétrica verbal es una manifestación específica de la violencia psicológica. Algunos ejemplos de frases y tratos despectivos son:
- Tratar a la paciente con un tono infantil, paternalista, autoritario o despectivo.
- No acompañar de la manera adecuada a una madre en el momento del parto.
- Referir frases como: “aún no te has enterado qué haces aquí”, “el umbral de dolor de esa mujer es muy bajo”.
- Ridiculizar a la mujer por gritar o llorar con expresiones como: “No grites tanto que pierdes la fuerza y no puedes empujar”.
- Utilizar diminutivos o apelativos infantilizantes.
Estos tratos vejatorios y autoritarios impactan sobre la salud materna. Es evidente que la paciente sabe que está dando a luz, pero seguramente no ha sido bien informada de lo que iba a suceder y de cómo gestionar ese dolor o de los tipos de parto que podía optar.

Prácticas Obstétricas Perjudiciales Específicas
La investigación actual ha identificado una serie de prácticas obstétricas que, cuando se realizan sin justificación médica o sin consentimiento informado, pueden considerarse formas de violencia obstétrica y tener consecuencias negativas para la salud física y mental de la mujer. Reconocer y evitar estas prácticas es fundamental para avanzar hacia un modelo de atención al parto más respetuoso y seguro.
- Episiotomía rutinaria: Realizar este corte en el periné de manera sistemática, sin una indicación médica clara, puede asociarse con mayor dolor, infecciones y dificultades en la recuperación. La OMS alerta que una tasa por encima del 20% no está justificada, y el Ministerio de Sanidad español propone como estándar de calidad una tasa inferior al 15%.
- Maniobra de Kristeller: Aplicar presión sobre el abdomen para acelerar el parto no se recomienda según la OMS, ya que puede aumentar el riesgo de lesiones tanto para la madre como para el bebé.
- Partos instrumentales innecesarios: Utilizar fórceps o ventosa sin una justificación médica puede incrementar el riesgo de trauma físico y psicológico.
- Negación del acompañamiento: Impedir que la mujer esté acompañada durante el parto puede aumentar la sensación de soledad y vulnerabilidad.
- Falta de consentimiento informado: Realizar procedimientos sin explicar sus riesgos y alternativas puede afectar los derechos de la mujer y generar sentimientos de indefensión, ya que un mero hecho de entregar folios tras una ecografía sin una explicación detallada no supone un procedimiento de información válido.

Causas de la Violencia Obstétrica
La violencia obstétrica parece estar muy extendida en todo el mundo y su origen es multifactorial. Se trata de una violencia estructural e institucional que emana de una cultura patriarcal y androcéntrica, afectando a diversos ámbitos, incluyendo las ciencias médicas. Aunque no es un problema nuevo, ha permanecido oculta y sigue siendo desconocida para muchas mujeres y profesionales de la salud.
Entre las causas identificadas se encuentran:
- Carácter estructural: Está incrustada en la organización política, económica y sanitaria de sociedades patriarcales que naturalizan estas prácticas y comportamientos.
- Saturación de los sistemas públicos de salud y falta de recursos: La sobrecarga asistencial y la carencia de medios pueden contribuir a una atención menos humana y más protocolaria.
- Falta de formación e información de profesionales sanitarios: Muchos profesionales no disponen de información suficiente sobre violencia obstétrica o carecen de herramientas para identificarla y gestionarla, así como de habilidades para abordar los aspectos emocionales del parto.
- Síndrome de burnout (desgaste profesional): El estrés y el agotamiento pueden llevar a los profesionales a deshumanizar la atención y afectar la relación médico-paciente.
- Jerarquía deshumanizadora: En la relación con las usuarias, se establece un trato jerárquico que otorga prioridad y poder a los profesionales de la salud por encima de las pacientes, lo que puede conducir a que la calidad asistencial esté asociada a la jerarquía social de la paciente.
Consecuencias de la Violencia Obstétrica
Haber sufrido violencia en un momento tan singular, delicado y expectante expone a las mujeres a múltiples factores de riesgo, con repercusiones en su salud psicofísica y en el bienestar del bebé.
Entre las posibles consecuencias psicológicas se encuentran:
- Desarrollo de miedo irracional al embarazo y al parto (tocofobia) de cara al futuro.
- Aumento exponencial de las probabilidades de desarrollar una depresión posparto o un trastorno de estrés postraumático (TEPT).
- Manifestaciones de ansiedad y pánico o comportamientos disfuncionales.
- Agravamiento de afecciones preexistentes o desencadenamiento de trastornos mentales como la anorexia, el bipolarismo, el trastorno obsesivo-compulsivo y el abuso de sustancias.
- Sentimientos de rabia, desvalorización y autoinculpación por haber sido impotentes e incapaces de proteger sus derechos y los de su hijo.
- En los casos más graves, la inestabilidad psíquica y emocional puede afectar la capacidad de la mujer para cuidar de su recién nacido y comprometer la creación de una relación empática entre madre e hijo.
- Rechazo hacia la maternidad hasta el punto de negarse la posibilidad de tener otros hijos.

La Violencia Obstétrica en España
En España, se ha pasado de la invisibilización de la violencia obstétrica a un debate activo sobre su reconocimiento. Un considerable porcentaje de madres no ha oído nunca hablar del término, aunque un mínimo del 40% de las mujeres identifica haber sufrido violencia obstétrica.
Estadísticas y Prevalencia
La situación en España es preocupante. Según un estudio de la Universitat Jaume I (Mena-Tudela et al., 2020):
- El 38,3 % de las mujeres percibieron haber sufrido violencia obstétrica.
- El 44 % afirmó haber sido sometida a procedimientos innecesarios.
- El 83,4 % manifestó que no se le solicitó el consentimiento informado para las intervenciones practicadas.
De manera complementaria, un análisis global basado en 25 estudios estimó que la prevalencia de la violencia obstétrica asciende al 59% (Hakimi et al., 2025). Otro trabajo sobre la magnitud del problema en España observó que el 67,4% de las mujeres preguntadas informaron haber padecido violencia obstétrica (Martínez-Galiano et al., 2020), distribuyéndose como:
- 25,1 % violencia obstétrica verbal.
- 54,5 % violencia obstétrica física.
- 36,7 % violencia obstétrica psicoafectiva.
Las estadísticas también muestran que, en 2019, el 14,4 % de los nacimientos en España terminó en parto instrumental (con fórceps, espátulas o ventosa) frente a la media europea del 6,1 %.
Marco Legal y Reconocimiento
La violencia obstétrica es una violación a los derechos humanos de la mujer, recogidos en diferentes cuerpos normativos.
Ámbito Internacional
A nivel internacional, la Convención Belém do Pará y la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) son fundamentales. En 2020, el Comité de la CEDAW de la ONU emitió un dictamen histórico declarando a España responsable por un caso de violencia obstétrica, al considerar que se habían vulnerado los derechos humanos de una mujer sometida a múltiples intervenciones no consentidas. Instó a España a indemnizar a la víctima y a adoptar medidas para prevenir este tipo de prácticas en el futuro.
Ámbito Nacional en España
Aunque la legislación nacional no utiliza expresamente el término "violencia obstétrica" para tipificarla como delito específico, diversas normas regulan prácticas relacionadas con esta problemática:
- La Ley Orgánica 1/2023 (que reforma la Ley 2/2010 sobre salud sexual y reproductiva y la interrupción voluntaria del embarazo) introduce medidas para garantizar partos respetados. Ordena recopilar datos, estudiar prácticas gineco-obstétricas contrarias a las recomendaciones, reforzar la formación obligatoria del personal sanitario en derechos de la mujer y exige protocolos que pongan el consentimiento informado y el trato digno en el centro de la atención obstétrica.
- La Ley 41/2002 de autonomía del paciente garantiza el derecho de toda persona a decidir sobre las intervenciones sanitarias que recibe, estableciendo que toda actuación médica requiere el consentimiento informado del paciente.
Legislación Autonómica
Algunas comunidades autónomas han dado pasos adicionales mediante legislación propia, reconociendo explícitamente la violencia obstétrica como una forma de violencia machista:
- Cataluña (Llei 17/2020): Introduce por primera vez el concepto de violencia obstétrica, definiéndola como una vulneración de derechos que afecta tanto a la salud física como mental de las mujeres, y establece que debe prevenirse.
- País Vasco (Ley 1/2022): Amplía y fortalece la legislación en materia de igualdad y lucha contra la violencia machista, incorporando la violencia obstétrica como una forma reconocida de violencia de género.
- Comunidad Valenciana (Ley 7/2021): Introduce reformas en su legislación para incorporar el concepto de violencia obstétrica, alineándose con las definiciones de la OMS y promoviendo políticas públicas de atención de calidad.
Actores y Debate en España
Desde los años 2000, se ha desarrollado en España un movimiento social en torno a los derechos en el parto, con un papel destacado de organizaciones como El Parto es Nuestro, Vía Láctea y el Observatorio de Violencia Obstétrica. Estas entidades han promovido campañas de sensibilización e incidido en reformas legislativas.
Sin embargo, organizaciones profesionales como la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) y el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM) han mostrado resistencia a reconocer la existencia de violencia obstétrica como fenómeno diferenciado, considerándolo un uso inapropiado del término que criminaliza al profesional sanitario y confunde violencia con mala praxis. Por su parte, el Ministerio de Igualdad ha defendido que la violencia obstétrica es una forma de violencia de género contra las mujeres en el ámbito sanitario.
Debate 22: Violencia obstétricia
Medidas y Estrategias
El Ministerio de Sanidad ha promovido cambios en los protocolos asistenciales, impulsando la Estrategia de Atención al Parto Normal (2007) para humanizar los nacimientos y reducir intervenciones innecesarias. La reforma de 2023 refuerza estas políticas, ordenando que la nueva Estrategia de Salud Sexual y Reproductiva incorpore un apartado específico de prevención, detección e intervención frente a prácticas obstétricas lesivas, y encarga al Consejo Interterritorial de Salud (con apoyo del Observatorio de Salud de las Mujeres) aprobar un protocolo común de parto respetado en todo el país. El Observatorio de Salud de las Mujeres (OSM) ha sido reactivado para aportar perspectiva de género y centralizar la recogida de datos periódica de los hospitales.
A continuación, una tabla que resume algunos aspectos clave de la violencia obstétrica en España:
| Aspecto | Situación en España |
|---|---|
| Reconocimiento legal de violencia obstétrica | Sí, reconocido en Cataluña (Ley 17/2020), País Vasco (Ley 1/2022) y Comunidad Valenciana (Ley 7/2021). A nivel estatal, la Ley 1/2023 incluye medidas indirectas aunque no usa el término explícito. |
| Protocolos nacionales de parto respetado | Sí. Guía de Práctica Clínica del Ministerio (2010) y desarrollo de nuevo protocolo estatal tras Ley 1/2023. |
| Tasa de cesáreas (%) | 25-30% nacional (más alta en sector privado). |
| Tasa de episiotomías (%) | ~26% (datos de 2019), en descenso pero aún por encima del estándar OMS. |
| Presencia de plan de parto oficial | Sí, modelo oficial del Ministerio y comunidades autónomas. |
| Derecho garantizado a acompañamiento durante parto | Sí, garantizado por normativa sanitaria, salvo contraindicación médica. |
| Existencia de casas de parto / unidades lideradas por matronas | Unidades piloto dentro de hospitales. No hay casas de parto independientes. |
| Formación específica en parto respetado en profesionales sanitarios | Sí, incluida en Ley 1/2023. Formación creciente aunque aún desigual. |
| Encuestas nacionales sobre violencia obstétrica | No hay encuestas estatales. Existen estudios parciales y recogida de testimonios (ej. estudio UJI 2020). |
| Movilización social / campañas públicas activas | Sí, muy activa (campañas, medios, redes), con organizaciones como El Parto es Nuestro. |
Testimonios y Casos Emblemáticos
Los casos de violencia obstétrica que han sido enjuiciados ante órganos jurisdiccionales y que han llevado a condenas de España por parte de la ONU, ilustran las consecuencias físicas y psicológicas. Destacan:
- Caso de S.M.F. (2020): El Comité CEDAW de Naciones Unidas condenó al Estado español por violencia en el parto. La mujer sufrió trastorno de estrés postraumático y tuvo que acudir a terapia psicológica.
- Caso de Nahia Alkorta: Fue sometida a inducción del parto prematura sin consentimiento ni información sobre alternativas, terminando en cesárea de urgencia sin justificación médica. Sufrió restricciones físicas, falta de acompañamiento y separación del bebé.
- Caso de M.D.: La CEDAW le dio la razón por problemas con la punción para la epidural y una cesárea por falta de espacio en el paritorio sin justificación médica ni consentimiento. Necesitó ayuda psicológica y fue diagnosticada de trastorno por estrés traumático.
Pese a las sentencias favorables que reconocen daños físicos y psicológicos, ninguna de estas mujeres ha sido compensada por España hasta el momento.
Violencia Obstétrica y COVID-19
La pandemia de COVID-19 influyó en la atención al embarazo y el parto, especialmente en los primeros meses, debido a la incertidumbre. Se tomaron medidas como la separación de madres de sus parejas durante el parto y de bebés de sus progenitores por precaución. Aunque se intentó interferir lo menos posible en la vivencia del parto, la restricción de visitas a hospitales para controles de embarazo y otras situaciones generó controversia. Algunos expertos han calificado estas situaciones excepcionales como violencia obstétrica, mientras otros profesionales argumentan que eran medidas tomadas para minimizar contagios en un contexto de emergencia sanitaria global que afectó a todo tipo de pacientes.
Mejoras y Soluciones: Hacia una Atención al Parto Respetuosa
Negar la existencia de la denominada violencia obstétrica en los paritorios es vivir fuera de la realidad. El camino para paliar este tipo de prácticas de abuso de poder y deshumanizantes es largo, pero se han logrado avances y se necesitan más acciones.
Las soluciones pasan por:
- Sensibilización y formación: Garantizar la formación y el reciclaje de los profesionales sanitarios en parto humanizado, con un enfoque de género en la atención médica y el efectivo cumplimiento del Plan de Parto y Nacimiento.
- Dotación de recursos: Proporcionar al sistema sanitario los recursos necesarios para prestar una atención adecuada, según las recomendaciones de la OMS y basada en la evidencia científica.
- Diálogo y sinergias: Fomentar la comunicación, el diálogo y la negociación entre las mujeres y los profesionales, creando ámbitos que fomenten el intercambio de percepciones y perspectivas. Implementar un plan de parto que respete plenamente la autonomía de las mujeres.
- Visión realista del parto: Ofrecer a las mujeres información veraz y no sesgada sobre lo que es un proceso de parto, desmitificando el parto como una actividad placentera y huyendo de visiones no profesionales, nada realistas y cortoplacistas.
La penalización no ha demostrado ser la solución única en países donde la violencia obstétrica se ha recogido como delito específico, ya que no ha disminuido el porcentaje de mujeres que perciben una situación de violencia. Lo que se necesita es un cambio de modelo obstétrico que promueva la concienciación mediante un enfoque de género de esta violencia institucional, reconociendo el abuso de poder por parte de las instituciones y de sus profesionales de la salud hacia la autonomía de la mujer.
Violencia Ginecobstétrica o Violencia Ginecológica
La violencia hacia la mujer no ocurre solo en los paritorios; va más allá y también en las consultas ginecológicas cualquier mujer puede sentir la falta de respeto, el trato deshumanizado o procedimientos sin el debido consentimiento. Esta forma de violencia ginecológica o ginecobstétrica, quizás incluso más invisibilizada que la violencia en el parto, también requiere atención y abordaje para garantizar una atención sanitaria integral y respetuosa de los derechos de las mujeres.
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