En una decisión considerada histórica por activistas y organismos internacionales, el Parlamento de Portugal aprobó la semana pasada una ley pionera que busca erradicar la violencia obstétrica en el país. Con la aprobación de esta ley, Portugal se convirtió en el primer y único país europeo en tener una legislación nacional específica que tipifique la violencia obstétrica.
La Ley nº 33/2025, promulgada el 31 de marzo de 2025 en Portugal y publicada el 1 de abril de 2025 en el Diário da República, tiene como objetivo promover los derechos reproductivos de las mujeres y proteger a las embarazadas de la violencia obstétrica. Esta normativa, promovida tras años de presión por parte de colectivos feministas y de salud, modifica la Ley nº 15/2014 con el objetivo de promover los derechos en todas las fases del proceso reproductivo, estableciendo medidas específicas contra la violencia obstétrica.

Definición y Disposiciones Clave de la Ley 33/2025
Según su texto oficial, la ley define explícitamente la “violencia obstétrica” como cualquier acto físico o verbal de los profesionales sanitarios sobre el cuerpo o la autonomía reproductiva de las mujeres que implique un trato deshumanizado, una intervención médica excesiva o una patologización innecesaria de los procesos naturales del parto, violando así los marcos establecidos de protección de la maternidad.
La nueva ley reconoce explícitamente el derecho de las mujeres a un parto respetado, informado y libre de intervenciones innecesarias. Además, incluye la obligación de garantizar el consentimiento informado en todos los procedimientos relacionados con el embarazo y el parto, y contempla sanciones para centros médicos y profesionales que vulneren estos principios.
Medidas y Prohibiciones Específicas
- Establece límites claros sobre prácticas médicas invasivas no justificadas durante el parto, como la episiotomía sistemática o el uso indebido del fórceps, prácticas señaladas como traumáticas por muchas mujeres.
- Todas las intervenciones médicas o de enfermería durante el parto deben documentarse cuidadosamente con justificaciones clínicas claras que se ajusten a las directrices técnicas. La norma obliga a los profesionales de la salud a tener un registro y justificación de todos los actos médicos y de enfermería realizados durante el parto, y de los cambios en el plan de nacimiento acordado previamente.
- Las episiotomías rutinarias y otros procedimientos médicos repetidos e injustificados, como la maniobra de Kristeller, están explícitamente prohibidos.
- Contempla sanciones económicas para los hospitales que no respeten las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los parámetros definidos por la Dirección General de Salud (DGS) de Portugal, así como procedimientos disciplinarios contra los profesionales sanitarios implicados en episiotomías no justificadas o rutinarias.
Comisión Multidisciplinar y Obligaciones Informativas
La ley también crea una Comisión Multidisciplinar para los Derechos en el Embarazo y el Parto. Esta comisión promoverá campañas de información y sensibilización para el respeto de los derechos en el parto "a fin de poner fin a actitudes y prácticas que constituyan violencia obstétrica". Además, será la encargada de elaborar un informe anual sobre la satisfacción con la atención de salud y el parto y el cumplimiento de los planes de parto.
Los centros sanitarios que presten servicios de atención al parto deben exhibir en un lugar destacado avisos en los que se informe a las embarazadas de sus derechos durante los periodos de preconcepción, embarazo, parto y posparto. Estos avisos también indican las autoridades pertinentes a las que dirigirse para denunciar casos de violencia obstétrica.

La Realidad de la Violencia Obstétrica en Portugal: Datos y Contexto Histórico
Dimensionar la realidad de la violencia obstétrica en Portugal es difícil, ya que no existen datos oficiales. Sin embargo, históricamente, Portugal ha mostrado una tasa muy elevada de intervenciones obstétricas durante el parto, especialmente en comparación con otros países europeos, situándose entre los países con una de las tasas más altas de episiotomías a nivel europeo.
Estudio Multicéntrico de The Lancet (2022)
Un estudio multicéntrico publicado en The Lancet Regional Health - Europe en 2022, que abarcó a 21.027 mujeres que dieron a luz en 12 países europeos durante el primer año de la pandemia de COVID-19, puso de relieve que las mujeres portuguesas eran sometidas con mayor frecuencia a determinadas prácticas de parto no recomendadas que las mujeres de los demás países encuestados. En concreto, dos intervenciones destacaron por su uso excesivo en Portugal: la episiotomía y la maniobra de Kristeller.
Uso Excesivo de la Episiotomía
La episiotomía es un corte quirúrgico realizado en el perineo durante la segunda fase del parto. Aunque históricamente su finalidad era ampliar la abertura vaginal y evitar desgarros graves, en la actualidad la episiotomía rutinaria está ampliamente desaconsejada en la atención obstétrica moderna. El estudio Lancet de 2022 reveló una tasa de episiotomía sorprendentemente alta entre las mujeres portuguesas. Cerca del 40,7% de las madres portuguesas que tuvieron un parto vaginal espontáneo se sometieron a una episiotomía, más del doble de la tasa media de episiotomía (20,1%) en los 12 países europeos del estudio.
Esto significa que una mujer portuguesa que diera a luz por vía vaginal tenía aproximadamente el doble de probabilidades de que le cortaran el perineo que la media de las participantes europeas. En contraste, la OMS recomienda una tasa de episiotomías de no más de alrededor del 10%, aconsejando que las episiotomías se reserven para indicaciones médicas específicas y no se realicen de forma rutinaria. El uso tan elevado de la episiotomía en Portugal no es un fenómeno nuevo, sino una práctica arraigada; incluso antes de la pandemia, las tasas de episiotomía superaban a menudo el 70% de los partos en los últimos años.
La Persistencia de la Maniobra de Kristeller
La maniobra de Kristeller es una técnica obstétrica en la que se aplica presión externa sobre el abdomen de la madre para ayudar a expulsar al bebé. Esta maniobra se considera en general anticuada y perjudicial, no está recomendada por la OMS e incluso está oficialmente prohibida en varios países debido a los riesgos que entraña. Aunque el informe Lancet no citaba un porcentaje nacional específico para Portugal, documentaba una enorme variación en el uso de la presión del fondo uterino en toda Europa y observó que Portugal se encontraba en el extremo superior de este espectro.
Las propias autoridades sanitarias portuguesas han reconocido la naturaleza problemática de esta práctica, calificándola como una forma de violencia obstétrica. La falta de estadísticas oficiales sobre la frecuencia con la que se utiliza la presión del fondo uterino en Portugal es preocupante, dado que tantas mujeres del estudio declararon haber sido sometidas a este procedimiento "no recomendado y potencialmente dañino". Desde un punto de vista feminista, la persistencia de la maniobra de Kristeller en algunas maternidades portuguesas ejemplifica cómo las opciones y la seguridad de las mujeres durante el parto han quedado a veces en un segundo plano ante la conveniencia o una formación anticuada.
Estos resultados del estudio de The Lancet dan peso a la preocupación que existe desde hace tiempo sobre la calidad de la atención materna y el respeto de los derechos de la mujer en los paritorios portugueses, impulsando un debate público en torno a la “violencia obstétrica”. Muchas mujeres afirman tener la sensación de que se les practicaron procedimientos sin el consentimiento o la necesidad adecuados, lo que les deja un trauma emocional duradero. El Observatorio de Violencia Obstétrica sostiene que más del 35% de las denuncias recibidas por el organismo son por "violencia psicológica, la falta de consentimiento, depresión o por administrarles oxitocina o la epidural".

Debate Político y Críticas a la Legislación
Poco más de tres meses después de que entrara en vigor la ley de violencia obstétrica el pasado 1 de abril, el Parlamento de Portugal debatió y votó varias propuestas para modificarla. Estas propuestas van desde iniciativas de grupos de derecha que buscan una derogación o eliminación del concepto, hasta otras de la izquierda que quieren reforzarla. La votación no será definitiva, ya que, de ser aprobadas, las iniciativas bajarán a comisiones legislativas para introducir posibles enmiendas antes de regresar al pleno.
Posiciones de los Partidos Políticos
- La formación democristiana CDS-PP, que integra la alianza gobernante AD, presentó un texto que propone su derogación al considerar que genera inseguridad jurídica para los profesionales sanitarios y critica que el concepto no tenga respaldo científico.
- Su socio en el Ejecutivo, el conservador Partido Social Demócrata (PSD), introdujo después su propia iniciativa donde aboga por la eliminación de la expresión «violencia obstétrica» de la legislación, argumentando que es un concepto «excesivamente laxo e indeseablemente vago», cuya aplicación cree que podría estigmatizar la labor de médicos y enfermeros. El PSD también quiere quitar de la ley el artículo 8 que establece que los hospitales o médicos que hagan episiotomías injustificadas deben ser penalizados con sanciones económicas o disciplinarias.
- Tras el revuelo ocasionado por su propuesta inicial, el CDS-PP se ha mostrado abierto a mantener la ley, pero eliminando el concepto «violencia obstétrica», que es lo que sugiere el PSD.
- El animalista PAN y el ecologista Livre también han introducido propuestas en las que plantean algunos cambios en la ley actual, pues admiten que hay margen de mejora. Isabel Mendes Lopes, portavoz del grupo parlamentario de Livre, defendió que es una "responsabilidad colectiva" garantizar que no exista violencia obstétrica y que los embarazos y partos no sean "experiencias traumáticas", tachando de "irresponsabilidad" la sugerencia de derogar la legislación.
Voces de Apoyo y Críticas a las Objeciones
La diputada Mendes Lopes subrayó la realidad de las malas experiencias de parto en Portugal, donde muchas mujeres "no fueron bien tratadas, se sintieron solas o sufrieron violencia física y tuvieron actos médicos no consentidos". Por su parte, Lígia Morais, portavoz del Observatorio de Violencia Obstétrica, explicó a EFE que "hay que reestructurar la ley" para que sea más "completa y exhaustiva", aunque opina que en ningún caso hay que anularla, puesto que es un "logro". Morais agregó que es necesaria más formación al personal sanitario para que entiendan que cuando no se respeta el consentimiento de la mujer, ya se está ejerciendo violencia obstétrica.
La Asociación Portuguesa de Mujeres Juristas ha sostenido en un comunicado que, si bien la norma puede ser perfectible, su derogación y la eliminación del término violencia obstétrica constituiría un grave retroceso y un atentado contra los principios consagrados en los instrumentos jurídicos internacionales vinculantes para el Estado portugués. Resulta sorprendente el cuestionamiento al rigor científico de la categoría, teniendo en cuenta que desde el ámbito jurídico, tanto la Corte Interamericana de Derechos Humanos en su reciente jurisprudencia, como la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa y el Parlamento Europeo a través de resoluciones no vinculantes, han conceptualizado a la violencia obstétrica.
Implicaciones Internacionales y el Futuro de la Atención al Parto
Esta legislación sintoniza directamente con las directrices de ONU Mujeres y la Organización Mundial de la Salud (OMS) que desde 2014 alertan sobre la necesidad de humanizar la atención perinatal y erradicar las formas de violencia que sufren las mujeres en contextos clínicos. Este avance es un hito significativo, ya que hasta ahora, sólo tres leyes regionales habían abordado la violencia obstétrica en Europa: las promulgadas por las comunidades autónomas de Cataluña (la primera de Europa, en 2020), Valencia y el País Vasco.
La adopción de una ley nacional - largamente esperada y ampliamente debatida - representa un paso fundamental, no sólo para Portugal, sino también para fomentar el diálogo político sobre esta cuestión en toda Europa. Si bien para quienes trabajan estos temas no es sorpresivo el cuestionamiento al concepto de violencia obstétrica o el reconocimiento de la existencia de esta realidad en sí, en comparación con América Latina, que cuenta con una fructífera legislación en este asunto desde hace ya casi 20 años, voces expertas desde la academia y el activismo han señalado la necesidad de marcos normativos que reconozcan la problemática de la violencia obstétrica a nivel europeo.
Desde IPOV Respectful Care, una iniciativa comprometida con la defensa de los derechos humanos en la atención al parto, se celebra la incorporación del término violencia obstétrica al marco jurídico de Portugal, considerándola un pequeño pero importante primer paso hacia su eliminación. Sin embargo, también se subraya la necesidad de que la legislación vaya más allá del reconocimiento simbólico y garantice mecanismos reales de supervisión, prevención y reparación, basados en los derechos humanos y en enfoques interseccionales. El impulso global del activismo feminista y de derechos humanos en los últimos años ha sido clave para amplificar las voces de las mujeres que se han sentido violadas, silenciadas y faltadas de respeto, obligando a los profesionales sanitarios a escuchar, reconocer, reflexionar y abrir el diálogo.
El discurso en curso pretende garantizar que el parto en Portugal y en todas partes sea más respetuoso y menos intervencionista, reservando procedimientos como la episiotomía solo para cuando sea absolutamente necesario. En resumen, las elevadas tasas de intervención documentadas en Portugal han validado las críticas de las mujeres a la atención obstétrica y han espoleado un movimiento hacia una atención a la maternidad respetuosa, en la que la autonomía y el bienestar de la mujer son primordiales y no se tolera la violencia rutinaria en la sala de partos.
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