Los posibles efectos de la vacuna contra la COVID-19 sobre la menstruación comenzaron a conocerse a raíz de diversos comentarios en foros y redes sociales. Ante estas manifestaciones, la comunidad científica decidió investigar esta circunstancia y, finalmente, se ha demostrado que la vacuna frente al SARS-CoV-2 puede generar alteraciones en la duración o en el patrón de sangrado del ciclo menstrual. Esta relación entre ciencia y ciudadanía puso el foco sobre nuevas cuestiones de la COVID-19, y la ciencia recogió el nuevo enfoque.
Origen de la investigación
Todo comenzó con los comentarios de usuarias en redes sociales, donde hablaban de alteraciones en el ciclo menstrual tras vacunarse contra la COVID-19. Antes estos reportes y la falta de datos concretos, la aplicación móvil para la monitorización del ciclo menstrual, App Lunar, incorporó una nueva funcionalidad para que sus usuarias pudieran registrar, de manera voluntaria, la dosis, la marca y el país en el que habían recibido la vacuna.
Metodología del estudio
Un estudio, financiado por los Institutos Nacionales de la Salud y liderado por Alison Edelman, M.D., M.P.H., de la Universidad de Salud y Ciencia de Oregón, se basó en el análisis de datos de 19.497 usuarias de la aplicación Natural Cycles que tenían ciclos regulares antes de la vacunación. De estas, un grupo de 371 perfiles anónimos que registraron al menos cinco ciclos menstruales consecutivos y que en el momento de la vacunación se encontraban en el tercer ciclo, fueron seleccionados para un análisis más profundo. Este estudio, publicado en la revista American Journal of Obstetrics and Gynecology, utilizó el método epidemiológico conocido como Self-Controlled Case Series, en el que es el propio sujeto quien compara los ciclos anteriores y posteriores al momento de la vacunación. Las variables analizadas incluyeron la duración del ciclo, la duración del periodo de la menstruación, y las variaciones en el sangrado y en la intensidad del dolor.
¿CÓMO ESCRIBIR UN REPORTAJE DE CASO Y UNA SERIE DE CASOS? | INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA
Resultados clave y fases del ciclo
Los hallazgos revelaron una asociación entre la vacunación contra la COVID-19 y un pequeño aumento temporal de la duración del ciclo. Específicamente, se observó que:
- Las personas que se habían vacunado durante la fase folicular, es decir, antes de la ovulación, presentaban un incremento medio de la duración del ciclo de un día. Entre las usuarias vacunadas en la fase folicular, el 11% experimentó un incremento de la duración del ciclo menstrual de más de 8 días.
- Las personas que se habían vacunado durante la fase lútea, que comienza después de la ovulación, no presentaron incremento alguno en la duración del ciclo.
En general, los cambios se resolvieron en el ciclo posterior a la vacunación. Estos resultados, observados en los diferentes tipos y marcas de vacunas, forman parte de un tema importante y nuevo, sobre el que aún hay poca evidencia. El estudio destaca la importancia de la fase del ciclo menstrual en el momento de la vacunación para minimizar las alteraciones de dicho ciclo, y concluye que la vacunación durante la fase lútea evitaría el potencial aumento de la duración del ciclo menstrual.
Los investigadores suponen que el momento de la vacunación contra la COVID-19 podría ser un factor importante en los cambios observados en la duración del ciclo porque las hormonas actúan como señales para controlar el calendario del ciclo menstrual. Los factores de estrés, como la respuesta inmunitaria inducida por la vacuna, pueden alterar esta señalización cuidadosamente controlada y prolongar la duración del ciclo, sobre todo cuando el estrés se produce durante la fase folicular.
Estudios y colaboraciones
Este estudio ha sido desarrollado conjuntamente por investigadores del Hospital de Santa Creu i Sant Pau - IIB Sant Pau, del IIIA-CSIC, de la Universidad de Ginebra, y de la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña (AQuAS). Es el resultado de un proyecto conjunto y multidisciplinar. El Dr. Borja Velasco-Regulez, coordinador del proyecto e investigador en el IIIA-CSIC y en AQuAS, enfatiza que "sin la llamada de atención de tantas personas que menstrúan y que notificaron estos cambios, no se realizarían estudios como este".
Otros hallazgos y perspectivas históricas
Además del estudio mencionado, otras investigaciones han abordado el tema:
- Un estudio publicado en enero por el Instituto Noruego de Salud Pública detectó un aumento significativo de sangrados más abundantes de lo normal entre las mujeres de 18 a 30 años después de recibir la vacuna contra el COVID-19.
- La investigación de Edelman de principios de este año demostró que, en EE. UU., la primera y la segunda dosis de la vacuna COVID-19 se asociaron a ciclos menstruales más largos de lo normal (menos de un día más de menstruación).
Históricamente, la investigación médica ha tendido a descuidar los efectos en mujeres. Por ejemplo, aunque las mujeres constituían aproximadamente la mitad de los participantes en los ensayos de las vacunas COVID-19, no se les preguntó sobre ningún cambio menstrual durante ese proceso. Esto podría deberse, en parte, al hecho de que la mayoría de las vacunas se administran en la infancia, por lo que la menstruación no es un tema prioritario en los ensayos. No fue sino hasta principios de los años 90 que se estableció la obligación de incluir siempre a mujeres en la investigación.

Cada vez hay más investigadores solicitando que se estudien más a fondo los efectos de las vacunas en la menstruación. En el pasado, también se han notificado cambios menstruales entre quienes recibieron vacunas contra la fiebre tifoidea, la hepatitis B y la gripe.
Consideraciones sobre la vacunación y el estrés
Los investigadores no saben con certeza por qué se producen los cambios menstruales postvacunales. Sin embargo, se sabe que los periodos de estrés, independientemente de su origen, pueden afectar la salud menstrual de la mujer, y esto está en relación con el funcionamiento del eje neuroendocrino, responsable de la coordinación adecuada entre el cerebro y el ovario. Cuando el cuerpo femenino se somete a cualquier tipo de estrés, la función ovárica suele suprimirse para asegurar la mejor función de órganos esenciales. Por eso se reportan tantos ciclos anovulatorios en situaciones de alteración emocional, enfermedades, trastornos de la conducta alimentaria o cuando se realiza ejercicio físico intenso. Los cambios registrados en relación con la vacuna han sido muy variables, pero los más frecuentes han sido el aumento del sangrado menstrual y la ausencia o el retraso en la regla.
Ante la aparición de este efecto temporal tras la vacunación, lo adecuado es valorar la evolución. Si las alteraciones son puntuales, como se ha comentado previamente, no es preciso realizar una consulta médica.
Vacunación en poblaciones específicas
Embarazo y fertilidad
Según los estudios, no parece que existan diferencias entre las mujeres embarazadas y las que no lo están a la hora de ponerse la vacuna. De hecho, el Ministerio de Sanidad recomienda hacerlo cuando toque, según grupo de edad e independientemente del momento de la gestación. El Grupo de Trabajo ESHRE COVID-19 ha publicado una serie de recomendaciones respecto a la vacunación COVID-19 en el entorno de la Reproducción Asistida, indicando que las vacunas inactivadas y basadas en toxoides se consideran seguras para su uso durante el embarazo. La información actual de las vacunas confirma que los estudios en animales "no muestran ningún efecto dañino en el embarazo", aunque los datos durante el embarazo se informan como "muy limitados" y sin datos sobre lactancia.
El Instituto Bernabeu recomienda que la población que pueda acceder a la vacunación COVID-19 lo haga lo antes posible. Si contraen la enfermedad antes, durante o después del inicio del embarazo, los riesgos de complicaciones por COVID-19 se reducen notablemente. La ESHRE se muestra favorable a la vacunación en casos de mujeres con enfermedades crónicas y en mujeres con un alto riesgo de exposición a la infección por el virus.

Endometriosis
Sobre la vacuna COVID-19 y la endometriosis, la Asociación de Endometriosis Estatal (ADAEC) ha pedido que se trate a las pacientes de la enfermedad como grupo de riesgo, dado su riesgo cardiovascular. Se necesitan consideraciones especiales para estas pacientes, especialmente en relación con sus tratamientos hormonales.
Niños y adolescentes
A medida que han avanzado los programas de vacunación y la inclusión de jóvenes, adolescentes y niños, se han planteado dudas sobre la repercusión que pudiera tener la vacuna en ellos ante los cambios en el eje neuroendocrino. Los ensayos clínicos practicados no han demostrado efectos negativos sobre la pubertad, el sistema reproductivo y el desarrollo hormonal de las niñas. Respecto a la presencia de alteraciones menstruales en adolescentes tras la vacuna, los estudios realizados hasta el momento actual han llegado a la conclusión de que la frecuencia y naturaleza de estos trastornos en adolescentes vacunadas no son distintos a los de las adolescentes no vacunadas.