Juicio a profesor por presuntos favores sexuales a cambio de dinero o regalos

Jon P., un docente de Oiartzun, se enfrenta a un juicio en la Audiencia Provincial de Gipuzkoa por acusaciones de ofrecer dinero y regalos a tres menores -dos de ellas alumnas suyas- a cambio de favores sexuales. La Fiscalía de Gipuzkoa solicita una pena que asciende a 22 años de prisión por estos hechos. El procesado ha roto su silencio al inicio del juicio, calificando de «rotundamente falsas» las acusaciones en su contra.

Acusaciones y Solicitud de Pena

La Fiscalía imputa al profesor, quien estaba a cargo del aula de diversificación curricular, dos delitos de acercamiento sexual a través de internet, un delito de exhibicionismo y un delito de amenazas condicionales atenuadas. Se enfrenta a una petición de penas que suman 22 años de cárcel, acusándole de solicitar favores sexuales a tres estudiantes adolescentes a cambio de pago, dos de ellas de 15 años y la tercera de 13, si bien esta última no era alumna suya. Uno de los delitos principales es la inducción a la prostitución, por el que se solicita una pena de cinco años por cada víctima. A esto se suman delitos de acoso a menores en Internet (dos años y medio de prisión) y amenazas y coacciones (algo más de un año).

Esquema legal del caso de un profesor acusado de delitos sexuales contra menores

Según el escrito del Ministerio Público, los hechos habrían ocurrido durante el curso académico 2023-24, período en el que el profesor habría "buscado la compañía y cercanía" de las tres víctimas. Para ello, habría abierto una cuenta bajo un pseudónimo en una red social a través de la cual se comunicaba con ellas. Este periodo de tiempo es significativo, ya que ocurrió después de que el Departamento de Educación del Gobierno Vasco suspendiera al profesor de sus funciones en un centro anterior debido a «conductas inadecuadas con los alumnos».

La Versión del Acusado

Durante sus declaraciones, Jon P. ha dado un giro al relato de la Fiscalía, afirmando que eran las propias alumnas quienes le dirigían comentarios de naturaleza sexual. Se mostró seguro de su inocencia, o al menos de que aquello de lo que se le acusa no es delito. Ha señalado que «en todos los colegios siempre hay una alumna que quiere destacar y hacerlo público», añadiendo: «Tiemblo cada vez que una me dice que es la elegida». También ha descrito a las menores como «más lanzaditas, que se ponen encima de la mesa», por ejemplo.

El acusado reconoció haber abierto un perfil en Instagram con un pseudónimo, explicando que lo hizo porque tenía otros perfiles «con miles de seguidores» que borró al saber que el Departamento vasco de Educación «quería darme». Según su relato, a través de estos perfiles le pedían «fotos y vídeos» y le preguntaban cosas inapropiadas, a lo que, «como no paraban, les dije que sí, que como cualquiera». Incluso afirmó que «varias alumnas me ofrecían noches locas a cambio de una chaqueta que luego me enteré costaba 30 euros». En el ejercicio de su derecho a la última palabra, insistió en que se encuentra con «situaciones muy especiales» y que parece «una rock star nada más entrar al colegio, rodeado de un montón de jóvenes», con los que «a veces se normaliza el trato de amistad», porque «cuando la gente tiene problemas» se dirige a él.

Testimonios de Ex-Alumnas y Concentraciones

Coincidiendo con la primera sesión del juicio, varias ex alumnas del profesor se han concentrado a las puertas de la Audiencia de Gipuzkoa. Estas jóvenes, que fueron alumnas del acusado en un centro de Oiartzun cuando tenían 11 y 12 años, denunciaron que les ponía "pornografía en clase" y les hacía comentarios "lascivos". Se concentraron junto a integrantes de la Asamblea Feminista de Oiartzun, portando una pancarta con el lema en euskara 'Os creemos, estamos con vosotras. Los agresores al fuego'.

Concentración de apoyo a las víctimas a las puertas de un juzgado

Una de las ex-alumnas relató que el procesado les hacía "comentarios lascivos", como "tú de mayor vas a ser un bollito" o preguntas sobre la talla de sujetador que usaban. Afirmó que, aunque el profesor alegue que las menores se le acercaban, «él se tendría que apartar», pero que en realidad era el profesor quien "se acercaba" a las niñas y les hacía "comentarios fuera de lugar", ofreciéndoles "acompañarlas a casa". También denunció que "veíamos porno en clase, porque nos ponía vídeos porno, o nos hacía comentarios del estilo vamos a jugar al 'teto', bajad debajo de la mesa", calificando estas acciones de "totalmente fuera de lugar" considerando que tenían "entre 11 y 12 años".

Investigación y Pruebas

En la primera jornada del juicio, declararon dos profesoras, un educador, la directora del centro y un inspector de Educación. Relataron que fueron varios alumnos quienes dieron a conocer el caso en diciembre de 2023, tras revelar a dos docentes que el acusado había contactado con las víctimas a través de una red social. Según estos profesionales, el inculpado, que ya había sido expedientado en 2018 en otro centro educativo por "conducta inadecuada" con los alumnos, mantuvo "conversaciones subidas de tono" con las víctimas en esta red social. En estos mensajes, se incluía el término 'sugar daddy', refiriéndose a un hombre mayor que ofrece regalos o dinero a cambio de favores sexuales.

Exalumnas acusan a profesor por abuso sexual

Una de las profesoras detalló que en una captura de pantalla vio que el acusado dijo a una de las víctimas que iba a ser su 'sugar daddy', a lo que la chica respondió: "Pero qué dices, esto es un poco raro. ¡Eres mi profesor!". Otra docente concretó que los mensajes también hablaban de pagos de 10 euros a cambio de besos. Recordó cómo una alumna se sintió incómoda por el contenido de los comentarios que el acusado le hizo al acompañarla a su coche. La directora del centro desveló que, tras conocerse los hechos, desde el correo profesional del acusado se envió un mensaje a algunos alumnos instándoles a no difundir información, advirtiendo sobre posibles repercusiones legales tras consultar con un abogado.

Un ertzaina que participó en la investigación confirmó que el inculpado había abierto un perfil falso en la mencionada red social y que explicó a las víctimas que lo hacía para evitar a sus numerosos seguidores. Este policía también confirmó la existencia de conversaciones de contenido sexual con las perjudicadas, a quienes les indicaba que debían borrar los mensajes, no contar nada a nadie y les preguntaba si sus padres revisaban sus móviles. El agente también relató que el profesor preguntaba si habían visto la película '50 sombras de Grey' o les hacía comentarios sobre su físico, como que el culo de una de ellas era muy bonito. Además, el procesado envió un correo electrónico a 15 alumnos desde su cuenta del colegio advirtiendo que las conversaciones eran privadas y no podían difundirlas, ya que esto podría tener consecuencias legales.

Contexto Institucional y Vulnerabilidad

El inspector de Educación explicó que durante el curso 2023-24, el acusado impartía clases en tercero y cuarto de la ESO, así como en un programa específico de diversificación curricular destinado a alumnos con dificultades, quienes son considerados especialmente vulnerables. Las dos profesoras que testificaron como testigos de la defensa destacaron que «llamaba la atención» que algunas alumnas «estaban siempre» esperando al procesado, a quien rodeaban «como gaviotas en la playa», e «incluso se peleaban y competían entre ellas para ver quién era la novia» de este. No obstante, aseguraron que, si hubieran visto algo «raro», lo habrían comunicado a la Dirección.

Alegatos Finales de la Fiscalía

El Fiscal Jorge Bermúdez, en su informe final, ha considerado los hechos de los que se le acusan «suficientemente probados», manteniendo su petición de 22 años de cárcel. Ha apuntado que queda «suficientemente acreditada» la solicitud de favores sexuales, por parte del procesado a las menores, con «promesas», así como que no existe «ánimo espúreo» en estas, cuyas declaraciones han sido «sustancialmente coincidentes y suficientes para tumbar la presunción de inocencia». El fiscal insistió en que «no solo son menores y, por tanto, intangibles desde el punto de vista del abordaje sexual, sino que además son vulnerables».

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