El cáncer de ovario en estadio III representa una forma avanzada de la enfermedad en la que las células cancerosas se han desplazado más allá de los ovarios para extenderse a la cavidad abdominal o a los ganglios linfáticos cercanos. Aproximadamente el 60% de las mujeres son diagnosticadas cuando la enfermedad ya ha alcanzado esta etapa, debido a que el cáncer de ovario a menudo se desarrolla silenciosamente, sin causar síntomas notorios en sus etapas tempranas.
Definición y estadificación del estadio III
El estadio III significa que la enfermedad se ha extendido fuera del área pélvica. Los médicos dividen este estadio en grupos más pequeños para describir exactamente dónde y cuánto se ha propagado el cáncer:
- Estadio 3A1: El cáncer ha alcanzado los ganglios linfáticos detrás de los órganos del abdomen. Se subdivide en 3A1(i) si el cáncer mide menos de 1 cm, o 3A1(ii) si es mayor de 1 cm.
- Estadio 3A2: Presencia de cantidades microscópicas de células cancerosas en el peritoneo y posiblemente en los ganglios linfáticos.
- Estadio 3B: Los crecimientos cancerosos en el peritoneo son visibles pero miden 2 centímetros o menos.
- Estadio 3C: Los crecimientos cancerosos en el peritoneo miden más de 2 centímetros.

Síntomas y detección temprana
Debido a que los síntomas suelen ser vagos, muchas mujeres retrasan la búsqueda de atención médica. Es fundamental estar alerta ante señales persistentes (más de dos semanas):
- Dolor o molestia persistente en el área pélvica o abdominal.
- Sensación de hinchazón (ascitis) que no desaparece.
- Cambios en los hábitos alimenticios: saciedad precoz o pérdida de apetito.
- Necesidad de orinar con mayor frecuencia.
- Cambios en los hábitos intestinales (estreñimiento o diarrea).
Las revisiones ginecológicas específicas, incluyendo la ecografía ginecológica, son vitales a partir de los 40 años para detectar cualquier anomalía.
Diagnóstico y estadificación quirúrgica
El diagnóstico comienza con un examen pélvico, ecografías y análisis del marcador tumoral CA-125. No obstante, la forma más precisa de determinar el estadio es a través de la estadificación quirúrgica. Durante la laparotomía, el oncólogo ginecológico evalúa la extensión directa y toma muestras de tejido.
Estrategias de tratamiento
El tratamiento estándar implica una combinación de cirugía y quimioterapia.
Cirugía citorreductora
El objetivo es la cirugía óptima, que consiste en extirpar toda la enfermedad visible o reducir los tumores a menos de 1 cm. Esto puede requerir procedimientos complejos como la resección de partes del intestino, hígado o vejiga.
Quimioterapia
- Adyuvante: Administrada después de la cirugía para eliminar células residuales.
- Neoadyuvante: Administrada antes de la cirugía para reducir el tamaño del tumor y facilitar su resección.
- HIPEC: Quimioterapia intraperitoneal hipertérmica, que se administra directamente en el abdomen durante la intervención quirúrgica.
Terapias dirigidas
Existen opciones avanzadas para pacientes con perfiles genéticos específicos:
- Bevacizumab (Avastin): Bloquea el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos que alimentan al tumor.
- Inhibidores de PARP: Útiles en mujeres con mutaciones en los genes BRCA1 o BRCA2, ya que impiden que las células cancerosas reparen su ADN.
- Mirvetuximab soravtansine: Un conjugado de anticuerpo y medicamento (ADC) que se adhiere a la proteína FR-alpha.
Tratamiento del cáncer con anticuerpos monoclonales
Factores de riesgo y prevención
Aunque no hay una forma segura de prevenir el cáncer de ovario, ciertos factores aumentan el riesgo:
- Edad avanzada (mayor frecuencia tras la menopausia).
- Antecedentes familiares y mutaciones genéticas (BRCA1, BRCA2, síndrome de Lynch).
- Obesidad y nuliparidad.
El uso de anticonceptivos orales durante varios años ha demostrado reducir el riesgo. El asesoramiento genético es altamente recomendable para mujeres con antecedentes familiares directos.