El Impacto del Ámbito Laboral en el Sostenimiento de la Lactancia Materna

La lactancia materna es reconocida como una de las mejores inversiones que una sociedad puede realizar en la salud y supervivencia de sus niños y mujeres. A pesar de la contundente evidencia sobre sus beneficios y las intervenciones necesarias, las tasas de lactancia materna no han mejorado significativamente en las últimas décadas, e incluso están en declive en algunas regiones.

Del 1 al 7 de agosto se celebra en más de 170 países la Semana Mundial de la Lactancia Materna (SMLM). El lema de este año es “Proteger la Lactancia Materna: Una Responsabilidad Compartida”, enfocándose en la importancia de evitar la discriminación de las madres lactantes en todos los ámbitos y ofreciendo apoyo familiar y comunitario. Esto implica aplicar políticas equitativas de igualdad, además de programas sociosanitarios basados en la evidencia.

La WABA (Alianza Mundial pro Lactancia Materna), una entidad que trabaja junto con la OMS y UNICEF, coordina anualmente esta celebración. Su objetivo es destacar la importancia del trabajo en red del entorno social de apoyo a madres lactantes con todos los sectores relacionados, para generar una causa común y enfatizar el vínculo entre la lactancia materna y los diferentes ámbitos. En este contexto, el tema de la edición de 2023 de la SMLM se centró específicamente en la lactancia materna y el trabajo, bajo el lema “Facilitar la lactancia materna: marcando la diferencia para las madres y padres que trabajan”. Esta campaña busca mostrar los efectos de las licencias remuneradas, el apoyo en los centros de trabajo y los criterios emergentes sobre lactancia materna en la crianza, desde la perspectiva de los propios padres.

infografía sobre los beneficios de la lactancia materna para el bebé y la madre

El Estrés y el Apoyo Social: Claves para el Sostenimiento de la Lactancia

La maternidad presenta numerosos desafíos que pueden ser percibidos como una amenaza para la madre y desencadenar respuestas de estrés. Recientes investigaciones, como el artículo “Effects of perceived social support on maternal stress and breastfeeding: A narrative review” publicado en la revista Interacciones el 30 de noviembre de 2023, analizan cómo el estrés materno influye en la lactancia materna.

En entrevistas con madres, se observó que el apoyo disminuye significativamente tras el nacimiento del niño. Esta reducción del apoyo puede perjudicar la lactancia debido al estrés materno, que, a su vez, reduce la liberación de oxitocina, una hormona fundamental en el proceso de eyección de leche. Una alteración sostenida en la eyección y el vaciado del pecho podría disminuir la producción de leche. Otros factores relacionados con alteraciones en los niveles de cortisol y disminución de la sensibilidad a la insulina también se asocian con una alteración en la producción láctea. Se ha demostrado que transcurrir el embarazo y el posparto en estado de estrés elevado puede perjudicar la lactancia.

El apoyo social, conocido como social buffering, ha sido estudiado en numerosas especies sociales, revelando que la presencia de un miembro de la misma especie puede atenuar las respuestas de estrés ante una situación percibida como amenazante. En el contexto de la maternidad, el apoyo social proveniente de personas cercanas (familiares, amigos y equipo de salud) desde el embarazo podría ser un factor clave para el inicio y sostenimiento de la lactancia y la salud de la madre y el bebé. Este apoyo puede mitigar el estrés y promover la lactancia, así como la salud materna e infantil, y debe provenir de múltiples niveles.

El Rol del Entorno y los Profesionales de la Salud

Es necesario trabajar con el núcleo cercano a la madre (familia, amigos, comunidad), ya que estas personas cumplen un rol fundamental al brindar apoyo emocional y práctico. Esto incluye ofrecer ayuda en las tareas cotidianas o la atención de los hijos para disminuir la demanda que requieren estas tareas.

Asimismo, el rol de los equipos de salud es fundamental. El trabajo interdisciplinario con profesionales formados y actualizados permanentemente en los avances de las investigaciones sobre lactancia resulta clave, dado que constituyen la fuente de información para las madres. Este apoyo del equipo de salud debería idealmente estar presente desde etapas tempranas, con programas adecuados para embarazadas que brinden apoyo emocional e información actualizada y pertinente, desmintiendo numerosas creencias erróneas que pueden perjudicar el desarrollo de la lactancia.

El Apoyo Institucional y las Políticas Públicas

El apoyo también debe provenir de las instituciones y de las políticas públicas. Respecto a las instituciones con impacto directo, se destacan los servicios de salud a los que la madre acude durante el embarazo, el parto y la asistencia al niño después del nacimiento. Existe una creciente evidencia sobre el impacto de las prácticas médicas durante el parto en la lactancia y el bienestar psicológico de la madre y el niño. Por ejemplo, se ha observado un incremento en los partos por cesárea, práctica que se asocia significativamente con una reducción de la probabilidad de amamantar. Esto podría deberse, entre otros factores, a la separación precoz de la madre y el niño y el estrés producido por las prácticas durante el parto.

Mientras que hay suficiente evidencia sobre las consecuencias del estrés en la madre sobre la lactancia, las consecuencias del estrés en el bebé sobre las conductas de ingesta están menos estudiadas. Sin embargo, niveles elevados de estrés durante etapas tempranas podrían producir daños en el desarrollo. En modelos animales, se ha revelado que, en condiciones regulares, la madre funciona como apoyo para la cría, disminuyendo sus respuestas de estrés durante la ontogenia temprana. Pero cuando la madre está estresada, no puede funcionar como apoyo social para sus crías, que entonces muestran respuestas de estrés con características similares a animales adultos, con consecuencias de corto y largo plazo en su crecimiento, desarrollo y respuestas emocionales.

En este sentido, se ha acuñado el concepto de la institución como “buffer del buffer”: la institución funciona como apoyo social a la madre, brindando apoyo emocional, información y apoyo práctico cuando la madre carece de él, para que ella pueda, a su vez, funcionar como apoyo social para su bebé. Los espacios laborales también deberían apoyar a la madre y al niño, por ejemplo, facilitando las condiciones para el sostenimiento de la lactancia.

Las políticas públicas pueden regular diversas medidas de apoyo, entre las que se incluyen:

  • Un entorno hospitalario favorable que apoye la lactancia desde el nacimiento, como la “iniciativa hospital amigo del niño”.
  • La regulación de la comercialización y prescripción de fórmulas infantiles para restringir las prácticas de marketing y la prescripción innecesaria.
  • La promoción y educación en lactancia desde el embarazo, con acceso a programas en distintos ámbitos de la comunidad. Investigaciones muestran que niños con desnutrición cuyas madres asistieron a programas para embarazadas presentaron mayor peso y talla al nacer y en evaluaciones posteriores.
  • El apoyo específico a la crianza monoparental, que representa un desafío extraordinario, especialmente en contextos de elevada vulnerabilidad social. Se ha observado que mujeres casadas o en pareja amamantan a sus bebés en mayor medida que las mujeres en situación de crianza monoparental, lo que sugiere la necesidad de fortalecer los programas para embarazadas en instituciones que asisten a familias vulnerables.
esquema de los diferentes niveles de apoyo a la lactancia: individual, familiar, laboral, institucional y político

Conciliar Lactancia y Trabajo: Barreras y Mitos

Las mujeres siguen enfrentándose al reto de conciliar la lactancia materna con el trabajo. Uno de los motivos más habituales por los que se deja de amamantar antes de lo recomendado por la OMS es la necesidad de las mujeres de regresar al trabajo o la falta de apoyo por parte de sus empresas. A nivel popular, persiste el mito de que la lactancia materna más allá del permiso maternal es inviable y que amamantar y tener trabajo remunerado son incompatibles. Es común escuchar la pregunta: “La lactancia materna está muy bien pero ¿y las madres trabajadoras qué?”

Lo cierto es que cada vez más madres desean prolongar la lactancia materna de sus hijos pero, desafortunadamente, la acaban interrumpiendo al volver a su trabajo remunerado. Esto se debe a la falta de acceso a una información adecuada y a la creencia popular de que no tienen otra opción.

La Realidad de la Reincorporación Laboral

Cuando una persona que amamanta vuelve a sus tareas laborales al finalizar la licencia por maternidad, se enfrenta a obstáculos de los que no se habla demasiado. El tema, a menudo, parece convertirse en un problema individual que debe enfrentar en soledad. La falta de licencias adecuadas, la insuficiencia de recursos para promover y asegurar la lactancia materna en los sistemas de salud y en los lugares de trabajo, y la carencia de regulaciones efectivas por parte del Estado, convierten esta etapa en una verdadera carrera de obstáculos para quienes desean continuar amamantando.

Según la Encuesta Nacional de Lactancia en Argentina, el tiempo de separación diario del lactante con la persona que lo amamanta afecta directamente el sostenimiento de esta práctica. La tasa de lactancia es menor en los niños que pasan al menos cuatro horas al día separados de sus madres, con una diferencia de casi 20 puntos, lo que se explica al analizar los efectos de la reincorporación al trabajo. Los motivos más comunes de abandono de la lactancia para niños menores de 2 años incluyen la falta de licencias adecuadas, la ausencia de lactarios en los lugares de trabajo y la falta de contención del entorno.

Apoyo a la lactancia. Testimonio de Marta Marín, mamá de Diego

Experiencias Personales: La Lucha por Conciliar

El relato de muchas madres que regresan al trabajo es un reflejo de esta compleja realidad. Una madre cuenta cómo, tras 40 días de licencia, tuvo que volver al trabajo. En su trayecto diario, lejos de su hogar, las tetas le "pinchaban" y sentía la necesidad de extraerse leche. La falta de condiciones adecuadas en su lugar de trabajo la llevó a intentar la extracción en un baño, donde no había enchufes para su sacaleches eléctrico y la privacidad era precaria. La necesidad de acudir a un grupo de apoyo para obtener información y la despectiva actitud de un compañero evidencian la falta de soporte real. Esta experiencia subraya la contradicción entre las recomendaciones de sostener la lactancia y la escasísima protección material y simbólica que se ofrece.

Otras madres han encontrado diversas estrategias para continuar amamantando: Isabel tomó un mes de vacaciones tras su licencia y luego dos meses de excedencia; Aurora lleva a su hijo a su pequeña tienda; Montserrat pidió una reducción de jornada; Enrique y Teresa decidieron que uno de ellos se quedara en casa en excedencia durante los primeros años; y Sandra deja a su hija con su suegra, aprovechando sus pausas laborales para amamantarla cerca de la oficina. Estas historias demuestran que, aunque complejo, es posible, pero a menudo requiere sacrificios personales y un sólido apoyo de la red cercana.

Políticas y Entornos Laborales que Hacen la Diferencia

Aún queda mucho por hacer para lograr una inclusión equitativa de las mujeres en el mercado laboral y fomentar la integración entre la vida personal y profesional. Los empleadores tienen una valiosa oportunidad para abordar el tema de la lactancia en el lugar de trabajo, descubriendo los beneficios de promoverla.

Licencias de Maternidad, Paternidad y Parentales

La licencia de maternidad es fundamental para permitir una lactancia materna temprana, exclusiva y continuada. Las licencias más prolongadas se asocian con una menor mortalidad infantil en países de ingresos bajos y medianos. A pesar de que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) recomienda un mínimo de 14 semanas de licencia y prestaciones no inferiores a dos tercios del ingreso previo, alrededor de la mitad de los países del mundo no cumplen con estos requisitos.

En muchos países, los permisos por lactancia solo duran seis meses, a pesar de que se recomienda que la lactancia materna se prolongue durante dos o más años después del nacimiento. Además, dos tercios de los padres no tienen derecho a una licencia de paternidad que les permita crear un vínculo con sus hijos y apoyar a las madres lactantes. La OIT también recomienda la licencia parental después de la de maternidad, una medida que puede ayudar a cerrar la brecha de género.

Para iniciar y mantener una lactancia materna exclusiva, es necesario que todas las mujeres trabajadoras puedan disfrutar de una licencia de maternidad remunerada de, como mínimo, 18 semanas y, preferiblemente, seis meses. Además, una licencia de paternidad de, al menos, 15 días permitiría a los padres apoyar activamente la diada de la lactancia. Ambos progenitores necesitan información sobre las ventajas y la gestión de la lactancia materna, así como sobre sus derechos relativos a las licencias.

En el contexto de la legislación argentina, por ejemplo, la Ley N° 20.744 de Contrato de Trabajo establece una licencia por maternidad de 90 días, lo que significa que en promedio, las madres vuelven al trabajo cuando sus hijos tienen 45 días, en tensión con la recomendación de lactancia exclusiva hasta los 6 meses. El Artículo 179 de esta ley garantiza dos descansos de media hora para amamantar, pero solo por un año, mientras que las recomendaciones de la OMS sugieren continuar la lactancia hasta los 2 años o más. A pesar de la Ley N° 26.873 de Promoción y Concientización Pública de la Lactancia Materna, 8 de cada 10 mujeres argentinas afirman que en su lugar de trabajo no hay un lactario adecuado, lo que las obliga a extraerse leche en baños, sin privacidad ni higiene.

Apoyo en el Lugar de Trabajo

Cuando las madres regresan al trabajo, la disponibilidad de salas de lactancia higiénicas, instalaciones de almacenaje, pausas para la lactancia y acceso a guarderías puede ayudar a que continúen con la lactancia todo el tiempo que deseen. La disponibilidad de salas de lactancia y de pausas para amamantar son intervenciones de bajo costo que pueden formar parte de una política de apoyo a las familias, lo que aporta múltiples ventajas a los centros de trabajo. Si las empresas apoyan la lactancia materna, el absentismo laboral puede reducirse (entre un 30% y un 70% menos), y las tasas de regreso al trabajo, la satisfacción laboral y la retención de los empleados pueden aumentar, junto con una mayor productividad y ventaja competitiva.

Otras medidas importantes incluyen condiciones laborales flexibles, cuando sea posible, para que las madres puedan amamantar y sus parejas puedan ayudar a cuidar de sus hijos y apoyar la lactancia. Dado que el regreso al trabajo puede ser problemático, proporcionar asesoramiento y apoyo, tanto antes como después del parto, en relación con la lactancia ayudará a las madres trabajadoras a superar las dificultades habituales y mejorar sus capacidades y su confianza.

La investigación muestra que el apoyo de la pareja es fundamental (98%), pero el rol de la entidad empleadora (93%) y del jefe directo (89%) es igualmente notorio y determinante. El desconocimiento sobre los beneficios que las políticas internas pueden aportar a las organizaciones es uno de los puntos centrales que impiden el avance en estas prácticas.

Cuán diferente sería el relato de las madres si las empresas implementaran pequeños cambios, como facilitar lactarios, normalizar la temática dentro de sus organizaciones y favorecer reincorporaciones post-licencias con trabajo híbrido en lugar de la presencialidad total.

fotografía de una sala de lactancia moderna y bien equipada en un lugar de trabajo

La Lactancia como Derecho y Responsabilidad Colectiva

La lactancia materna es una de las mejores inversiones en salud y supervivencia, tanto para los niños como para las mujeres. Los casos graves de desnutrición infantil se presentan en niños que no han recibido lactancia materna exclusiva, en comparación con aquellos que fueron alimentados con leche de fórmula durante los primeros 6 meses, lo que subraya la importancia de este tipo de alimentación.

El desafío es reconsiderar la lactancia desde una perspectiva social, reconociéndola como un derecho que cada individuo puede ejercer según su elección. Se debe situar la lactancia en el ámbito público, alejándose de la idea de que es una responsabilidad exclusiva de las familias y, en particular, de las mujeres. La promoción de la lactancia materna es una inversión efectiva que los Estados y las empresas privadas pueden realizar, con un impacto positivo a corto y largo plazo para toda la sociedad.

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