Quistes Ováricos en el Embarazo: Información Clave y Manejo

¿Qué son los Quistes Ováricos y su Aparición en el Embarazo?

La presencia de quistes ováricos es uno de los hallazgos más frecuentes en una consulta de ginecología, cuya aparición, muchas veces inesperada, suele causar gran inquietud. Los quistes ováricos no son más que formaciones llenas de líquido en los ovarios, que son los órganos reproductivos femeninos encargados de producir hormonas y óvulos. Estos óvulos se encuentran dentro de folículos, pequeños sacos llenos de líquido que se liberan cada mes durante la ovulación.

El término "funcional" se refiere a que estos quistes son producidos por los propios cambios hormonales dentro de un ciclo menstrual, y por lo tanto, suelen ser más frecuentes en el período reproductivo de la mujer. En ocasiones, un folículo destinado a romperse para liberar el óvulo durante el período ovulatorio no lo hace, y el líquido se queda retenido, acumulándose y haciendo que el quiste gane tamaño.

Cuando una mujer queda embarazada, la imagen quística tras la ovulación se transforma en el denominado cuerpo amarillo o cuerpo lúteo. Su función es la secreción de progesterona, hormona que permite que el endometrio se transforme en un nido perfecto para la llegada del embrión y que posibilita su nutrición adecuada hasta que la placenta esté completamente formada y madura. La función del cuerpo lúteo se mantiene durante todo el primer trimestre y disminuye a partir del segundo.

Esquema de un ovario mostrando folículos en diferentes etapas de desarrollo y un cuerpo lúteo

Tipos de Quistes Ováricos

Es por ecografía como podemos medir los folículos, que están en torno a los 2-3 centímetros en el momento de la ovulación, pero pueden tener un mayor tamaño y se les denomina quistes de ovario. Una bolsa de líquido en el ovario se considera un quiste si mide más de 3 cm.

Quistes Simples o Funcionales

El quiste simple de ovario, también llamado quiste folicular o quiste ovárico funcional, es muy frecuente. Normalmente son de naturaleza benigna, redondos u ovalados, con pared fina, no tienen partes sólidas en su interior y miden habitualmente menos de 10 cm. Suelen desaparecer solos, la mayoría con la siguiente regla o a lo sumo en 3-6 meses. No producen infertilidad.

Este fenómeno se explica de dos maneras: o por un estímulo excesivo de la hormona folículo estimulante (FSH), o bien debido a la ausencia de un pico de la hormona luteinizante (LH), que es la hormona que desencadena la ovulación. Cuando se rompe el folículo, en ocasiones se produce un sangrado, dando lugar al quiste ovárico hemorrágico.

Quistes Complejos

Por otra parte, tenemos el quiste complejo de ovario, que puede contener sangre, áreas sólidas y líquidas. Estos quistes no suelen desaparecer después de la regla y pueden continuar creciendo después de haber ovulado.

Otros Quistes Benignos Frecuentes

Endometriomas ("Quistes de chocolate")

Otros quistes, por orden de frecuencia, son los endometriomas, que están relacionados con problemas de fertilidad. Estos están formados por el mismo tipo de células que recubren la cavidad del útero, llamado endometrio, y son una manifestación de la enfermedad conocida como endometriosis. El contenido de estos quistes endometriósicos tiene un aspecto marrón achocolatado, por lo que también se les llama quistes de "chocolate".

Teratomas o Quistes Dermoides

Un tercer grupo en frecuencia son los teratomas o quistes dermoides, que se forman a partir de células del ovario de origen embrionario. Pueden contener tejidos como pelos, hueso, tejido tiroideo, grasa, entre otros.

Otras Formaciones Quísticas

Otras formaciones quísticas incluyen los hidrosálpinx, quistes paraováricos y quistes de inclusión peritoneal. Existe una larga lista de distintos tipos de quistes, pero estos son los más habituales en la consulta de ginecología y reproducción asistida. Antes de la menopausia, lo más frecuente es que sean benignos.

Frecuencia y Sintomatología

Los quistes ováricos son muy frecuentes y la mayor parte de las mujeres tienen alguno en su vida, a menudo sin ser conscientes de ello, ya que con frecuencia no dan síntomas y desaparecen por sí mismos en unos meses. Hablando de cifras, los quistes de ovario van a aparecer en torno al 8% en las mujeres premenopáusicas.

La mayoría de los quistes suelen ser asintomáticos y suelen presentarse como un hallazgo casual en una ecografía. Sin embargo, aquellos que no lo son, generalmente se manifiestan con síntomas.

Síntomas Comunes por Quistes Ováricos

  • Dolor pélvico: puede presentarse como una leve molestia al movimiento o con las relaciones sexuales, o dolor pélvico leve, difuso y constante. Si el quiste aumenta de tamaño, puede comprimir órganos cercanos. En casos menos frecuentes, el dolor abdominal puede ser muy intenso si se torsiona el ovario o el quiste se rompe bruscamente.
  • Períodos menstruales dolorosos o un cambio en el patrón de sangrado.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.
  • Urgencia miccional.
  • Sensación de estar saciada con la comida rápidamente.
  • Hinchazón del abdomen.
  • Dificultad para lograr el embarazo (aunque los quistes simples no causan infertilidad, otros tipos pueden afectarla).
  • Si es un tipo de quiste que produce mucho estradiol (hormona femenina), puede provocar períodos prolongados de tiempo entre las reglas y, posteriormente, un sangrado importante.

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Diagnóstico de los Quistes Ováricos

El diagnóstico comienza con la historia clínica y un examen físico, incluyendo una exploración vaginal y abdominal. Posteriormente, se realizan pruebas de imagen y análisis específicos.

Ecografía Pélvica

La ecografía vaginal y/o abdominal es el método principal para el diagnóstico. Permite determinar el tamaño y las características del quiste. En ocasiones, los quistes muy grandes situados por encima del alcance de la ecografía vaginal requieren un abordaje abdominal.

Ecografía que muestra la imagen de un quiste ovárico simple

Análisis de Sangre

Cuando el quiste es complejo o se sospecha de malignidad, se solicitan análisis de sangre para marcadores tumorales. El más utilizado es el CA125. Un CA125 elevado es una señal de alarma, aunque no siempre indica malignidad (por ejemplo, se eleva en los endometriomas sin ser malignos). Una prueba con mayor valor predictivo de malignidad es el índice ROMA (Algoritmo de Riesgo de Malignidad Ovárica), un cálculo matemático que combina los valores séricos de CA125 y el marcador HE4 (Human Epididymis Protein 4).

Otras Pruebas de Imagen

Otras pruebas de diagnóstico por imagen incluyen la Resonancia Magnética (RM) y la Tomografía Computerizada (TC). Estas se utilizan para obtener una caracterización más detallada de los quistes complejos o de gran tamaño.

Laparoscopia Diagnóstica

En algunos casos, se puede introducir un instrumento delgado con luz (laparoscopio) en el abdomen a través de una pequeña incisión. Mediante el laparoscopio, el proveedor de atención médica puede observar los ovarios y cualquier quiste, y si se detecta un quiste, a menudo se realiza el tratamiento en el mismo procedimiento.

¿Cuándo Preocuparse? Evaluación de Malignidad y Riesgos

Es importante conocer la apariencia del contenido del quiste y cómo cambia con el tiempo. A través del estudio ecográfico, principalmente según sistemas de clasificación ("scores"), se estima un riesgo individualizado de malignidad para cada quiste o tumor ovárico.

Los quistes de ovario o tumores ováricos se dividen en aquellos con bajo riesgo de malignización, como los quistes simples, los endometriomas y los quistes dermoides, que tienen una probabilidad de malignizarse menor al 1%. Existe también un grupo de tumores ováricos de riesgo intermedio o no claramente benigno, y un tercer grupo con hallazgos compatibles con carcinomatosis, donde se encuentra el quiste ovárico maligno.

La mayoría (80%) de los tumores de ovario son benignos y aparecen en mujeres jóvenes. La incidencia de masas anexiales es aproximadamente 1 de cada 600 embarazos, mientras que la de los tumores ováricos es 1 de cada 1000. Casi todos los tumores de ovario en mujeres embarazadas son lesiones quísticas funcionales benignas, que por lo general tienen un tamaño menor de 6 centímetros y más del 90% desaparecen durante el embarazo. El riesgo de degeneración maligna es muy variable y está relacionado con la edad. En ginecología, el diagnóstico de las tumoraciones de ovario es difícil en sus etapas tempranas, por lo que autores lo denominan el "asesino silencioso". Sin embargo, durante la gestación, se descubren muchas tumoraciones pélvicas mediante ecografía, siendo este el examen de elección para su estudio.

Manejo de Quistes Ováricos de 5-7 cm o Más Durante el Embarazo

Es frecuente que mujeres embarazadas presenten preocupación por el diagnóstico ecográfico de un quiste de ovario, y esta preocupación es mayor cuando el diagnóstico se produce justo durante el embarazo. La mayoría de los tumores de ovario en mujeres embarazadas son lesiones quísticas funcionales benignas que por lo general tienen un tamaño menor de 6 centímetros. Más del 90% de estos quistes funcionales desaparecen durante el embarazo.

  • Un quiste simple de menos de 5 cm normalmente no requiere tratamiento quirúrgico y suele desaparecer solo.
  • Entre 5-7 cm, se suele realizar un seguimiento ecográfico. Es importante tener en cuenta que aumenta el riesgo de torsión del ovario con estas dimensiones, lo que puede causar dolor intenso e intermitente debido a la estrangulación de los vasos que lo irrigan.
  • Si el quiste supera los 7 cm, es posible que se solicite una resonancia magnética y/o cirugía. Esto puede variar según los protocolos de cada centro.
  • Si se presentan síntomas o la ecografía no es tranquilizadora (como en el caso de los quistes complejos), será necesario realizar otras pruebas y plantear el tratamiento adecuado según los resultados, posiblemente quirúrgico. Lo habitual es realizar la operación por laparoscopia.

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Opciones de Tratamiento para Quistes Ováricos en la Madre

El tratamiento de los quistes ováricos depende de la edad de la paciente, el tipo y tamaño del quiste, y los síntomas que presente.

Espera en Observación

En muchos casos, si no hay síntomas y la ecografía indica un quiste pequeño lleno de líquido, se puede optar por la espera y el seguimiento ecográfico en unos meses para ver si el quiste desaparece solo. La mayoría de los quistes simples funcionales desaparecerán por sí mismos.

Medicamentos

Los anticonceptivos hormonales orales, como las píldoras anticonceptivas, pueden indicarse para evitar que se formen más quistes ováricos al inhibir la ovulación. Sin embargo, estudios recientes aleatorizados sugieren que el tratamiento con anticonceptivos orales no aporta un beneficio significativo para la desaparición de los quistes ya existentes.

Cirugía (Cistectomía u Ovariectomía)

El proveedor de atención médica puede sugerir extirpar el quiste si es grande, no tiene el aspecto de un quiste funcional, sigue creciendo, causa dolor o existe sospecha de malignidad. Si después de 8 semanas el quiste aumenta de tamaño, genera dolor o cambia de forma, se deben valorar pruebas complementarias e incluso realizar una laparoscopia para eliminar el quiste.

  • Laparoscopia: Es la cirugía de elección. Se realiza a través de pequeños cortes en el abdomen, introduciendo un laparoscopio e instrumentos para extirpar el quiste (cistectomía). Se busca conservar la mayor cantidad de tejido ovárico sano posible, especialmente en pacientes en edad reproductiva, para evitar comprometer la reserva ovárica.
  • Laparotomía: En caso de quistes muy grandes o sospechosos de malignidad, es posible que se realice una cirugía abierta (laparotomía).

La extirpación completa del ovario (ovariectomía) se realizaría solo en casos de sospecha de malignidad, si el quiste es tan grande que ha hecho desaparecer el ovario o lo ha sustituido por completo, si el ovario se ha torsionado y necrosado por falta de irrigación durante mucho tiempo, o si técnicamente no es posible la cistectomía.

Quistes Ováricos Fetales

La formación de quistes abdominales en recién nacidos es relativamente común, afectando a 1 de cada 500-1000 nacidos vivos. Con las mejoras en las imágenes por ecografía fetal, el diagnóstico de los quistes ováricos fetales es habitual. Son la tercera causa de quistes intraabdominales, después de los de sistemas renal y gastrointestinal.

Definición y Causas

Un quiste fetal abdominal es una burbuja de líquido contenida en una especie de saco similar a un globo que se encuentra dentro del vientre de un feto. En los fetos de sexo femenino, el tipo más frecuente de quiste fetal abdominal es el quiste ovárico. Los quistes ováricos fetales pueden ser clasificados en dos grupos:

  • Quistes foliculares: se originan como respuesta a los estímulos producidos por la gonadotropina coriónica que afecta al ovario fetal durante el embarazo.
  • Quistes luteínicos: su etiopatogenia se atribuye tanto a enfermedades maternas (como diabetes, isoinmunización Rh y preeclampsia) como a hipotiroidismo fetal congénito.

Los quistes ováricos suelen ocurrir porque el feto está expuesto a las hormonas de su madre, lo cual es un proceso natural que la embarazada no puede impedir. La mayoría de los quistes fetales abdominales ocurren cuando un error accidental en el proceso de crecimiento normal crea una capa adicional o burbuja que se llena de líquido.

Diagnóstico y Complicaciones

Las ecografías prenatales de rutina suelen permitir detectar los quistes fetales abdominales, generalmente diagnosticados durante el tercer trimestre. La presencia de estos quistes puede sospecharse en la ecografía cuando se observa una tumoración de aspecto quístico de estructura regular localizado en la parte inferior y lateral del abdomen de un feto femenino sin anomalías del tracto intestinal o urinario.

La principal complicación de los quistes ováricos fetales es la torsión, lo cual en algunos casos lleva a la ooforectomía fetal (extirpación del ovario). La torsión ocurre en el 38-55% de los casos. Un órgano cuyos vasos sanguíneos están obstruidos por la torsión no puede recibir el oxígeno necesario, pudiendo morir total o parcialmente. Otros signos de torsión ovárica en la ecografía incluyen un quiste heterogéneo con un septo interno y taquicardia fetal. Los quistes ováricos son los que presentan un mayor riesgo de torsión. Además, un quiste de gran tamaño puede ejercer presión sobre los pulmones y otros órganos del bebé en desarrollo, pudiendo causar problemas respiratorios, polihidramnios o hipoplasia pulmonar.

Manejo y Tratamiento de Quistes Ováricos Fetales

Una vez realizado el diagnóstico, es importante realizar evaluaciones ecográficas seriadas para detectar la presencia de alguna complicación. El obstetra y el radiólogo irán revisando el estado del quiste mediante ecografías cada pocas semanas hasta el momento del nacimiento. Aunque es posible distinguir los diferentes tipos de quistes ováricos, el manejo pre y postnatal es necesario para evitar cirugías innecesarias, ya que puede ocurrir la resolución espontánea en los siguientes 8 meses después del nacimiento sin relacionarse con el tamaño del quiste.

  • Manejo Expectante: Después de nacer, los bebés dejan de estar expuestos a las hormonas de sus madres. Por lo tanto, los quistes ováricos tienden a desaparecer por sí solos durante los primeros meses de vida. El médico del bebé irá revisando las ecografías del bebé con regularidad para asegurarse de que el quiste desaparezca.
  • Aspiración Prenatal: Algunos autores han apoyado la aspiración prenatal de los quistes para disminuir su volumen y prevenir la torsión ovárica. Se ha demostrado que la aspiración prenatal de quistes de 5 cm de diámetro o más es segura y efectiva en la prevención de la torsión ovárica fetal, disminuyendo la tasa de torsión de un 86% a un 14%. La aspiración percutánea prenatal debe realizarse poco antes del parto si existe el riesgo de distocia secundaria a la presencia de un quiste de gran tamaño.
  • Cirugía Posnatal (Quistectomía): A veces es necesario operar para extraer el quiste (quistectomía) a fin de impedir que el quiste obstruya el tubo digestivo o que ocurra una torsión. Los cirujanos pediátricos suelen usar cirugía mínimamente invasiva (laparoscopia). Un quiste ovárico de gran tamaño, es decir, uno que mida más de dos pulgadas (5 cm) de ancho, puede retorcerse sobre sí mismo y obstruir, por compresión, los vasos sanguíneos que llegan y que salen del ovario. Si el quiste no desaparece por sí solo, es posible que el médico recomiende una quistectomía para extraerlo.

La presencia de un quiste ovárico prenatal no es una indicación para cesárea; la mayoría de los bebés con quistes fetales abdominales nacen por parto vaginal. El quiste no es una condición que amenace la vida del feto, pero debe ser monitorizado tanto antes como después del parto en espera de su resolución espontánea. A veces, el tratamiento de un quiste ovárico requiere extraer el ovario.

Caso Clínico: Quiste Ovárico Gigante en el Embarazo

Se presenta el caso de una paciente femenina de 28 años de edad, de procedencia rural, con embarazo único. Se realizó la captación del embarazo a las 11,4 semanas y se detectó al examen ginecológico una tumoración anexial que se corroboró por ultrasonido. Se reportó una imagen quística que llegaba a la región umbilical, midiendo 18 centímetros, de paredes finas, multitabicada con un grosor de los tabiques de 2,3 milímetros, y con vascularización a ese nivel.

La paciente fue valorada por diferentes especialidades, y la exploración abdominal confirmó una tumoración de aproximadamente 18 centímetros. En el estudio ultrasonográfico se reportó una tumoración a nivel del anejo derecho, ecolúcida y tabicada, que medía aproximadamente 17 por 11 centímetros de aspecto quístico. Se repitió el ultrasonido en el servicio de obstetricia, informando una imagen quística que llegaba a la región umbilical, de 18 centímetros de diámetro mayor, paredes finas, multitabicada con un grosor de los tabiques de 2,3 milímetros, con vascularización a ese nivel, lo que podría corresponder con un cistoadenoma de ovario.

Como la gestante se mantenía asintomática, se decidió intervenir quirúrgicamente de forma electiva a las 17,5 semanas de gestación mediante laparotomía exploradora. Los hallazgos operatorios fueron un quiste gigante de ovario de aproximadamente 20 centímetros. La paciente fue dada de alta al tercer día con una evolución satisfactoria y sin complicaciones. Continuó su atención prenatal con seguimiento por el especialista de ginecología y obstetricia, manteniendo una evolución favorable de su embarazo. Los resultados anatomopatológicos fueron de un cistoadenoma seroso papilar de ovario de 20 por 20 centímetros, sin observarse estigmas de malignidad. Se realizó parto eutócico a las 39,1 semanas de gestación, con un peso de 3800 gramos, con líquido claro. Durante el puerperio mantuvo una evolución satisfactoria.

Ilustración de una laparotomía para la extracción de un quiste ovárico de gran tamaño

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  • The American Society for Reproductive Medicine (ASRM)
  • SEGO Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia
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