La superfetación es un fenómeno reproductivo fascinante y poco común que ocurre cuando una mujer concibe un segundo feto estando ya embarazada. Este fenómeno inusual plantea interrogantes sobre la reproducción humana y las complejidades de la gestación. Si bien es extremadamente infrecuente en humanos, comprender la superfetación es fundamental tanto para los profesionales médicos como para los futuros padres.
La superfetación se define como la ocurrencia de una segunda concepción durante un embarazo en curso, o la concepción y el desarrollo de un embrión estando ya en estado de gestación previamente. El resultado de esto es un embarazo de mellizos con diferente edad gestacional.
Definición y Características de la Superfetación
Según la Real Academia Española (RAE), la superfetación se define como la concepción de un segundo feto durante el embarazo. En términos más sencillos, sería algo así como quedarse embarazada cuando ya se está embarazada. Esto significa que una mujer puede volver a quedar embarazada mientras ya lleva un feto, lo que resulta en dos fetos en diferentes etapas de desarrollo. De este modo, si ambos procesos prosperan, se produce el caso de hermanos de diferente edad gestacional, que nacen en el mismo parto y de la misma madre pero no son mellizos.
Esta situación es bastante frecuente en varias especies animales como roedores, liebres, ovejas, marsupiales, etc., pero muy atípica en seres humanos. Este fenómeno se observa con mayor frecuencia en algunas especies animales, como ciertos roedores y marsupiales, pero es extremadamente raro en humanos.
La diferencia en la edad gestacional de los bebés no puede ser superior a tres semanas, y estos deben nacer siempre en el mismo parto. Lo que se procura es que el nacimiento sea lo menos prematuro posible para el menor de los niños.
¿Cómo Puede Producirse la Superfetación?
Cuando una mujer se queda en estado, su cuerpo desarrolla un sistema de bloqueo para evitar que tengan lugar nuevas gestaciones. Ese sistema funciona casi siempre. Para que se produzca una superfetación deben coincidir tres situaciones excepcionales:
-
Una nueva ovulación durante el embarazo
Cuando un óvulo es fecundado, el cuerpo produce hormonas que procuran evitar una ovulación posterior. Sin embargo, en algunos casos el aumento anormal en los niveles de estradiol (una hormona sexual femenina) origina, entre una y tres semanas después del inicio de la gestación, una ovulación nueva. Durante el embarazo, los elevados niveles de hormonas sexuales femeninas provocan un bloqueo ovárico que impide que se produzca una nueva ovulación.
La principal causa de la superfetación es una nueva ovulación durante el embarazo por un fallo en el sistema de bloqueo reproductivo. Cuando una mujer se queda embarazada, los altos niveles de la hormona progesterona provocan un bloqueo ovárico y evitan la maduración de nuevos folículos. Por tanto, un error en toda esta regulación hormonal del ovario es el responsable de la superfetación.
Se ha relacionado, en los últimos años, con el incremento en el número de tratamientos de reproducción asistida. En los tratamientos de fertilidad y cuando se estimula la producción de óvulos, estos suelen extraerse de los ovarios a las 36 horas. Si esto no ocurre, los óvulos pueden seguir madurando por tres o cuatro días, no lo hacen al mismo tiempo. Eso es una superovulación, lo que quiere decir que puede haber una superfetación. La especialista indica que esta condición se explica debido al aumento atípico de los niveles de estradiol en la fase lútea media, que se inicia después de que se produce la ovulación y puede durar de una a tres semanas.

-
Un espermatozoide resistente
Esta resistencia puede aludir a dos motivos. En primer lugar, a la vida del espermatozoide dentro del cuerpo de la mujer, que puede extenderse hasta cinco días después del coito. Por eso, hay casos de superfetación que son fruto de un único acto sexual. En segundo término, se debe tener en cuenta que, cuando se produce el embarazo, el moco cervical impide el paso de los espermatozoides, dado que incluye una función antibacteriana contra ciertos microorganismos incluidos en el semen que podrían causar problemas al embrión. Pese a todo, algunos espermatozoides logran avanzar.
Es necesario que tenga lugar la penetración de los espermatozoides por el moco cervical del cuello uterino, mucho más denso y con una acción antibacteriana.
-
Una implantación correcta del segundo embrión
El organismo de la mujer controla el proceso de la implantación de un embrión en el útero y, en la gran mayoría de los casos, cierra las puertas a una implantación posterior. También en este sentido debe producirse una anormalidad para que el segundo embrión se haga hueco y sin causar complicaciones.
Asimismo, se requiere un endometrio receptivo para una nueva implantación embrionaria y sin afectar al embrión ya implantado.
Diagnóstico y Consecuencias de la Superfetación
A menudo, estos casos se detectan durante el embarazo, cuando las ecografías muestran un tamaño fetal diferente entre ambos bebés. El diagnóstico de la superfetación tiene lugar durante la ecografía del primer trimestre, cuando el ginecólogo observa que hay dos sacos gestacionales con embriones de distinto tamaño y estado de desarrollo. Se trata, por tanto, de embriones de diferentes semanas de desarrollo.
Es importante no confundir la superfetación con un embarazo múltiple normal cuando existen diferencias en el tamaño fetal. En ocasiones, las discrepancias de tamaño se deben a un bloqueo en el crecimiento o a alteraciones en el desarrollo de uno de los embriones. Pero en la superfetación no solo pueden observarse diferencias de tamaño, sino también «en la cronología de la aparición de la vesícula vitelina, su latido cardiaco y sus distintas estructuras».

Ante un caso de superfetación, los ginecólogos deben tener en cuenta que el nacimiento de ambos bebés debe ser de manera simultánea, ya sea por parto natural o por cesárea. Esto implica que uno de los bebés nacerá prematuro. Por tanto, la fecha del parto se elegirá de manera que afecte lo menos posible al feto de menor edad gestacional. La superfetación puede provocar complicaciones como parto prematuro, bajo peso al nacer y mayor riesgo de cesárea. Los bebés pueden tener, además de la prematuridad, alteraciones cromosómicas, algún órgano afectado, déficit en el sustento sanguíneo o de nutrientes; incluso alguno puede llegar a fallecer.
Normalmente, la diferencia gestacional de los dos embriones implantados es de 2-4 semanas. De hecho, podría pasar que los bebés fruto de una superfetación tengan dos padres distintos si la mujer mantiene relaciones sexuales sin protección con otro hombre a las pocas semanas de haberse quedado embarazada.
Casos Documentados de Superfetación
La primera superfetación documentada data del año 1932. En el siglo XXI se han registrado múltiples casos. Un estudio realizado por científicos canadienses y publicado en 2005 por la revista especializada The Journal of Pediatrics detallaba el caso de una mujer de 32 años que se sometió a un tratamiento de fecundación asistida. Como parte de ese proceso, dos embriones se desarrollaron con éxito, pero cinco meses más tarde los médicos descubrieron un tercer feto, cuya edad gestacional era de tres semanas menos que los otros dos. Es decir, un embarazo que se produjo cuando el de mellizos ya se había producido.
La prensa dio cuenta de otros dos casos en el Reino Unido, uno en 2007 y otro en 2008, otro en Estados Unidos en 2009 y, el más reciente, el de una pareja en Australia en 2016. Kelly Hill, una australiana que vive en Brisbane y que fue diagnosticada con el Síndrome de Ovarios Poliquísticos, dio a luz a dos niñas, Olivia y Charlotte, concebidas con varios días de diferencia y una sola relación sexual. El obstetra que atendió a Hill no sabía cómo explicar su caso.
En 2007, Ame y Lia Herrity concibieron con 3 semanas de diferencia a sus hijos Amelia Spence y George Herrity en el Reino Unido. En 2009, una mujer norteamericana quedó embarazada estando ya embarazada de unas ocho semanas y se consideró daría a luz dos bebés con una diferencia de edad de dos semanas y media y que no eran gemelos.
Es posible que existan muchas otras historias similares en otros países, que no hayan tenido la misma difusión. Según el RCOG (Royal College of Obstetricians and Gynaecologists), al año se registran entre 1 y 2 casos de superfetación en la actualidad.

En estos casos más recientes, se ha comprobado la relación que tiene la superfetación con los tratamientos de reproducción asistida, como la fecundación in vitro (FIV) o los tratamientos hormonales que pueden alterar el eje de la hipófisis.
El último caso de superfetación detectado en el 2016 es muy curioso porque, además, ocurrió durante un tratamiento de gestación subrogada en EE.UU. La gestante Jessica Allen dio a luz a dos bebés mellizos después de un embarazo subrogado para una pareja china con problemas de fertilidad. Sin embargo, solamente uno de los bebés era hijo biológico de los padres de intención. El otro había sido concebido de manera natural por Jessica y su marido.
Superfetación vs. Superfecundación
Hay que tener cuidado de no confundir superfetación con superfecundación. Se trata de términos diferentes. La superfetación consiste en que se produce un embarazo estando embarazada, desarrollando dos fetos con diferente edad gestacional.
En cambio, la superfecundación es la fecundación de dos óvulos de manera simultánea que se liberan en una misma ovulación, dando como resultado un embarazo de gemelos bivitelinos o bicigóticos. En rigor, todos los casos de mellizos dicigóticos (no gemelos) son el resultado de una superfecundación. Si se produce una superfecundación, el embarazo será gemelar.
¿Has escuchado hablar de la Superfetación?
Superfecundación Heteropaterna
El término superfecundación se usa sobre todo para hablar de superfecundación heteropaterna: la fecundación de dos óvulos por espermatozoides de diferentes hombres. Cuando la superfecundación es heteropaternal significa que los espermatozoides que han fecundado los dos óvulos provienen de dos hombres distintos.
Para que esto ocurra, también tienen que coincidir algunas circunstancias puntuales. En primer lugar, la mujer tiene que mantener relaciones sexuales con dos hombres distintos en menos de 72 horas (podría ser un poco más, ya que un espermatozoide puede sobrevivir hasta cinco días en el interior de la mujer). Luego, tiene que ovular justo en esos días (el óvulo, a diferencia del espermatozoide, vive solo 24 horas) y hacerlo por partida doble: es decir, liberar dos óvulos, lo cual también es poco frecuente.
Esta situación también es muy poco habitual en seres humanos. Hay unos pocos casos documentados, aunque es posible que existan mucho más y que no figuren en los registros. A diferencia de los niños gestados en la superfetación, la edad gestacional de los bebés en el caso de la superfecundación es similar y, por lo general, no se advierten diferencias importantes en su tamaño. A menudo, solo se detecta lo que ha ocurrido a partir de análisis de paternidad por medio de muestras de ADN.
Controversia y Evidencia Científica
El concepto de superfetación en humanos es, sin embargo, controversial. Hay especialistas que coinciden en que esta estrategia reproductiva está presente en varios mamíferos, como el tejón, el visón y la liebre. Pero afirman que se necesita más evidencia y mejor diagnóstico en el caso de humanos, según un estudio publicado en PubMed, una base de datos de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos que compila estudios médicos.
El profesor Antonio Pellicer, presidente del IVI, una clínica de reproducción asistida, también dice que aunque es difícil de demostrar, la superfetación existe teóricamente. Y añade que la demostración de que existe se ha encontrado en casos que se han estudiado en escuelas médicas. En éstos, se ha descubierto que dos bebés en un mismo embarazo tenían cargas genéticas distintas. Otros estudios publicados en PubMed, refieren algunos casos de superfetación. Fueron presentados por especialistas en Polonia, Alemania y España. En los últimos dos casos, los bebés tenían una carga genética diferente, lo que se concluyó después de la realización de exámenes médicos con menos de 1% de error.
Estos fenómenos poco usuales han sido asociados a los tratamientos de reproducción asistida, donde la mujer debe administrarse altas dosis hormonales para la estimulación ovárica. Según Lizán, cuando este tipo de pacientes se someten a las técnicas de fecundación in vitro se suelen congelar los embriones y hacer transferencias en distinto mes al que se produce la estimulación hormonal externa para evitar el riesgo de que se produzcan este tipo de situaciones.
De cualquier forma, se trata de casos extraordinarios. El pronóstico para las mujeres que experimentan superfetación depende en gran medida del diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado.
tags: #superfetacion #y #un #embrion #muerto