La silla de paseo es uno de los elementos imprescindibles en el día a día con tu bebé. Elegir la silla de paseo adecuada es clave para combinar movilidad, confort y seguridad en cada etapa del crecimiento de tu bebé.
¿Cuándo empezar a usar la silla de paseo?
Generalmente, se recomienda utilizar la silla de paseo a partir de los 6 meses, cuando el bebé ya puede mantenerse erguido y controlar su cabeza.

Tipos de Sillas de Paseo
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Sillas de Paseo Estándar
Son ideales desde los 6 meses hasta los 3 años. Suelen ser más robustas, duraderas y cómodas.
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Sillas de Paseo Ligeras y Compactas
Son muy ligeras, compactas y fáciles de plegar. Son perfectas para viajes, vacaciones o paseos urbanos.
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Sillas de Paseo Todoterreno o Deportivas
Diseñadas para padres activos, estas sillas cuentan con ruedas grandes y sistema de suspensión, siendo perfectas para correr o caminar por terrenos irregulares.
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Sistemas de Viaje (Trío)
Estos sistemas incluyen la silla de paseo, un portabebés y una base para el coche. Son perfectas para recién nacidos.
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Sillas de Paseo Gemelares o Dobles
Están pensadas para padres con mellizos o hermanos de edad cercana. Necesitan sillas con asiento totalmente reclinable o compatibles con capazo.
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Advertencias de Seguridad para Sillas de Paseo
Para garantizar un uso seguro, las advertencias deben indicar las limitaciones y restricciones aplicables al usuario, según corresponda (por ejemplo, edad recomendada y condiciones de uso).
El fabricante debe presentar las advertencias de forma visible, legible y clara: en el propio producto (silla de paseo), en una etiqueta, en el embalaje y, cuando proceda, en las instrucciones. Deben ir precedidas por “Advertencia” o “Advertencias”. Estas advertencias deben acompañarse de una indicación breve del riesgo concreto que justifica la precaución (puede incluirse en las instrucciones).
Cuando proceda, se incluirán instrucciones destacando la necesidad de controles y revisiones periódicas de elementos esenciales (suspensiones, anclajes, fijaciones, etc.).
Además, se deberán indicar las precauciones necesarias para evitar riesgos propios del producto, especificando los peligros de forma clara. Las instrucciones deben advertir sobre la peligrosidad de las sustancias o mezclas y explicar las precauciones para evitar riesgos, incluyendo primeros auxilios cuando corresponda.
Finalmente, el embalaje debe mostrar la advertencia: “No conviene para niños menores de (*) años.”