El Regreso de Serena Williams y el Debate Inicial en Roland Garros
En el pasado Roland Garros, se generó un debate muy interesante alrededor de la deportista Serena Williams. La tenista regresaba a un Grand Slam después de su maternidad de su hija Alexis Olympia y la organización le imponía condiciones difíciles. A pesar de que la maternidad se considera una lesión, y, por lo tanto, Williams contaba con una invitación para jugar en París, su número 1 en el ránking antes de su baja no se respetaba y tenía que afrontar el torneo como si fuera la número 451 del mundo. Esto implicaba enfrentarse a cabezas de serie, como la australiana Ashleigh Barty o la alemana Julia Görges, en rondas tempranas, cuando podría haberse encontrado con rivales de menor entidad.
Varias tenistas, como la entonces número 1, Simona Halep, reclamaron un mejor trato para las tenistas que habían sido madres. Incluso otro Grand Slam, el US Open, aseguró que en su caso sí tendrían en cuenta el ránking previo de Williams. Sin embargo, al parecer, en las directivas de la WTA y los Grand Slam, la atención se situaba en otros aspectos. Al organizador de Roland Garros, es decir, al presidente de la Federación Francesa de Tenis (FFT), Bernard Giudicelli, lo que más le impactó de su regreso fue su vestimenta.
El Catsuit Negro: Más Allá de la Estética
Williams, de 36 años y ganadora de Roland Garros en tres ocasiones (2002, 2013, 2015), reapareció en junio en esa competición con un modelo integral de color negro, un catsuit largo ceñido con una franja roja o naranja a la altura de la cintura. La elección de esta prenda no fue algo estético, sino que tuvo que ver con su confort y con su cuestión física. Serena explicó que este modelo la hizo sentir como una heroína, mejoraba su circulación sanguínea y le ayudaba a recuperarse tras su difícil parto en septiembre anterior.

La vuelta de una mamá reciente a sus actividades habituales siempre implica un reacomodamiento, más aún para una deportista de alto rendimiento como Serena, que pasó por una situación delicada. Ella reconoció algo que a muchas mujeres todavía les cuesta reconocer: el posparto es un momento difícil. A la montaña rusa emocional y a la misión casi imposible de organizar una rutina cotidiana, se le sumó un problema de coagulación que tuvo en el parto y que casi le cuesta la vida.
Serena relató a la CNN las complicaciones: "Empezó con una embolia pulmonar y, por la tos que me provocó, se generó un hematoma en el abdomen. Eso me llevó a estar las primeras seis semanas de vida de mi hija en cama". Los signos y síntomas de la tristeza después del parto, que duran solo unos pocos días o una semana o dos después del nacimiento del bebé, pueden ser cambios de humor, ansiedad, tristeza, irritabilidad, agobio, llanto, poca concentración, problemas de apetito y trastornos del sueño. Todo eso tuvo Serena, además de una embolia pulmonar tras dar a luz. "Casi muero después del nacimiento de mi hija Olimpya", había explicado a comienzos de ese año. Con estas palabras, la tenista enfatizó: "Mi ropa tiene una función curativa".
La Prohibición de la Federación Francesa de Tenis (FFT)
A pesar de las razones de salud expuestas por Williams, el presidente de la Federación Francesa de Tenis (FFT), Bernard Giudicelli, dejó claro que la equipación no sería permitida en próximas ediciones. "Creo que a veces hemos llegado muy lejos. El conjunto de Serena de este año, por ejemplo, no será aceptado más. Hace falta respetar el juego y el lugar", explicó en el número de septiembre de la revista "Tennis Magazine".
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Giudicelli afirmó no querer llegar a un código de vestir tan estricto como el que se emplea en Wimbledon, en el que el blanco es obligatorio hasta en la ropa interior, pero sí quería instaurar "ciertos límites" y endurecer el código de la vestimenta de los tenistas en el futuro. La decisión de Giudicelli fue percibida por muchos como una falta de sentido común y una inflexibilidad ante las necesidades de una deportista de élite que regresa tras una maternidad complicada.
La Respuesta de Serena: Tutús y Monos Cortos
Ante la prohibición, Serena Williams, que se retiró en octavos de final del último Roland Garros por una lesión pectoral, expresó su perspectiva: "Vivimos en 2018, el mundo es diferente. Es importante ser uno mismo, libre. Además, les recuerdo que mi ropa tiene una función curativa", confesó en una rueda de prensa durante su participación en el torneo.
La tenista se marcó la jugada perfecta para "driblar" a Giudicelli. Tras la experiencia en París, Williams vistió un tutú durante la primera ronda del Abierto de Estados Unidos. Posteriormente, para los partidos del Open de Australia, cuya fecha señalada para su retorno era el 14 de enero, Williams se enfundó un mono corto verde, sin mangas, que contaba con una franja a la altura de la cintura. Estas elecciones demostraron su compromiso con la expresión personal y la comodidad, sin dejar de lado el respeto por el deporte.

Maternidad, Recuperación y Normativa Deportiva
Serena Williams, convertida en embajadora de la maternidad, ha hecho públicas las complicaciones que tuvo después del parto de su hija. Esto no hace más que humanizarla y dejar de lado a la superdeportista que ganó 23 Grand Slams. Las emociones posparto, las de Serena y las de cualquier otra mujer, pueden conjugar tristeza, decepción, melancolía por el pasado y una sensación de no estar dando lo mejor. "Es totalmente normal sentir que no estoy haciendo lo suficiente por mi bebé", dijo ella, lo que vino acompañado de un menor rendimiento en su regreso.
El debate alrededor de su vestimenta y las normas de Roland Garros abrió una conversación más amplia sobre la necesidad de flexibilidad en los códigos de vestuario y el apoyo a las deportistas que regresan a la competición después de la maternidad, considerando sus desafíos físicos y emocionales.