La sepsis neonatal es una infección invasiva, generalmente de origen bacteriano, que se presenta en recién nacidos de menos de 90 días de vida. Se define como una disfunción orgánica que amenaza la vida, causada por una desregulación de la respuesta del organismo frente a una infección. Es una de las causas principales de morbimortalidad infantil, por lo que su detección temprana y tratamiento oportuno son fundamentales para un desenlace clínico favorable.

Fases de la sepsis neonatal según el inicio
La clasificación de la sepsis en el neonato depende del momento en que aparecen los síntomas:
- Sepsis de aparición temprana: Se presenta dentro de los primeros 3 a 7 días de vida (frecuentemente en las primeras 24 a 48 horas). La infección suele adquirirse de forma vertical, ya sea antes de nacer o durante el parto, a través de secreciones del canal genital materno.
- Sepsis de aparición tardía: Ocurre después de la primera semana hasta los 3 meses de edad. Generalmente, se contagia del ambiente (infección nosocomial o comunitaria) y está estrechamente relacionada con procedimientos invasivos como el uso prolongado de catéteres intravasculares.
Etiología y factores de riesgo
Muchas bacterias, virus y hongos pueden causar sepsis neonatal. Entre las bacterias más comunes destacan:
- Estreptococo del grupo B (EGB): Históricamente la causa principal, aunque su incidencia ha disminuido gracias a las pruebas de detección durante el embarazo.
- Escherichia coli (E. coli): Un patógeno frecuente tanto en sepsis temprana como tardía.
- Listeria monocytogenes y estafilococos: Especialmente relevantes en casos de infecciones hospitalarias.
Los factores que incrementan el riesgo incluyen el parto prematuro, la rotura prematura de membranas (más de 18 horas antes del nacimiento), la corioamnionitis (infección de la placenta y líquido amniótico) y el bajo peso al nacer. Además, un sistema inmune inmaduro, típico de los recién nacidos pretérmino, los hace más vulnerables a la diseminación sistémica de patógenos.

Manifestaciones clínicas
Los signos iniciales suelen ser sutiles e inespecíficos, lo que dificulta el diagnóstico temprano. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:
- Generales: Disminución de la actividad espontánea, succión menos enérgica e inestabilidad térmica (fiebre o hipotermia).
- Respiratorios y cardíacos: Apnea, dificultad respiratoria, taquicardia o bradicardia.
- Gastrointestinales: Vómitos, diarrea, distensión abdominal e ictericia.
- Neurológicos: Convulsiones, inquietud o fontanela abultada.
Diagnóstico y evaluación
El diagnóstico se basa en la historia clínica, el examen físico y pruebas de laboratorio. Los exámenes incluyen:
- Hemocultivo: Considerado el "estándar de oro", aunque su sensibilidad puede verse afectada por el volumen de muestra o el uso previo de antibióticos.
- Marcadores inflamatorios: Proteína C reactiva (PCR) y conteo de glóbulos blancos.
- Estudios complementarios: Punción lumbar (para analizar el líquido cefalorraquídeo), urocultivo, radiografía de tórax (si hay síntomas respiratorios) y estudios de coagulación.

Tratamiento y prevención
El tratamiento debe iniciarse de inmediato ante la sospecha clínica, sin esperar los resultados de los cultivos, que pueden tardar entre 24 y 72 horas. Se utilizan antibióticos intravenosos (IV), frecuentemente una combinación como ampicilina más gentamicina o cefotaxima, ajustándose según el microorganismo identificado. En casos de sospecha de infección por virus del herpes simple (VHS), se añade aciclovir.
La prevención es clave y se centra en:
- Administración de antibióticos preventivos a la madre en casos de riesgo (colonización por EGB, corioamnionitis).
- Tratamiento de infecciones maternas previas al parto.
- Prácticas de higiene rigurosas en el entorno hospitalario para evitar infecciones nosocomiales.
- Minimizar procedimientos invasivos innecesarios.
Con un tratamiento oportuno, muchos bebés se recuperan por completo sin secuelas, pero la rapidez en la atención es el factor determinante para evitar complicaciones graves como la discapacidad o el fallecimiento.