El parto prematuro, también conocido como parto pretérmino, se define por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como aquel nacimiento que ocurre antes de la semana 37 de gestación. Un embarazo a término completo se considera cuando el parto se produce entre las semanas 39 y 40. Los nacimientos prematuros pueden presentar serios problemas de salud para el recién nacido debido a su inmadurez para sobrevivir fuera del útero materno.
Generalmente, las consecuencias y complicaciones de un nacimiento prematuro son menores cuanto más desarrollado está el neonato. Sin embargo, la viabilidad de un bebé se considera a partir de la semana 23 de gestación, recibiendo cuidados médicos intensivos aquellos que alcanzan las 24 semanas. A pesar de las estadísticas, existen casos de supervivencia en bebés nacidos en la semana 21, 22 o 23, aunque con pesos extremadamente bajos, a menudo inferiores a 500 gramos.

Clasificación de los Bebés Prematuros
Los bebés prematuros se clasifican según el momento del embarazo en que se produce el nacimiento:
- Prematuro extremo: nacimiento antes de la semana 28 de gestación.
- Muy prematuro: nacimiento entre la semana 28 y la semana 32 de gestación.
- Prematuro moderado-tardío: nacimiento entre la semana 32 y la semana 37 de gestación.
Además de la edad gestacional, los bebés prematuros también pueden clasificarse por su peso al nacer:
- Extremado bajo peso al nacimiento: inferior a 1 kg.
- Muy bajo peso al nacimiento: inferior a 1,5 kg.
- Bajo peso al nacimiento: inferior a 2,5 kg.
La clasificación según la edad gestacional y el peso permite establecer un pronóstico y proporcionar el seguimiento y los cuidados más adecuados al recién nacido.
Causas del Parto Prematuro
Se estima que entre el 5% y el 15% de los nacimientos ocurren de forma prematura. Aunque en algunos casos se puede sospechar la causa, en muchas ocasiones la etiología exacta es confusa y desconocida. Sin embargo, se han identificado diversos factores de riesgo que aumentan la probabilidad de un nacimiento prematuro.
Factores de Riesgo Gestacionales
Ciertas condiciones durante la gestación pueden incrementar la posibilidad de parto prematuro:
- Embarazo múltiple: Los embarazos gemelares tienen una edad media de nacimiento de 36 semanas, los trillizos de 32 y los cuatrillizos de 31. El 59% de los embarazos gemelares y más del 98% de los embarazos con tres o más fetos terminan en parto prematuro.
- Polihidramnios: Presencia excesiva de líquido amniótico.
- Problemas uterinos o insuficiencia cervicouterina: Condiciones que afectan la estructura o función del cuello uterino.
- Defectos en la placenta: Como el desprendimiento prematuro de placenta o la placenta previa.
- Ganancia de peso inadecuada: Insuficiente o excesiva ganancia de peso durante el embarazo.
- Sangrados durante el embarazo.
- Corto intervalo entre embarazos: Se recomienda un intervalo de al menos 18 meses entre un parto y un nuevo embarazo.
- Sobredistensión uterina: Pérdida del tono muscular del útero.
- Infección o inflamación uterina: Ciertos componentes bacterianos pueden dañar las membranas fetales, provocando su ruptura y desencadenando el parto prematuro. Una infección que afecte específicamente al útero también puede causar un parto pretérmino.
- Hemorragia decidual: Un tipo de sangrado vaginal que puede ocurrir durante el embarazo.

Factores de Riesgo Maternos
Ciertas condiciones en la mujer embarazada pueden incrementar la amenaza de sufrir un parto prematuro:
- Periodontitis: La inflamación de las encías y tejidos de soporte dental aumenta significativamente el riesgo de parto prematuro, siendo este siete veces mayor en pacientes con periodontitis que en mujeres con dientes sanos.
- Edad materna: Ser menor de 16 años o mayor de 35 años.
- Bajo peso materno (IMC inferior a 19.8 kg/m2) u obesidad.
- Tabaquismo, consumo de alcohol o drogas.
- Enfermedades crónicas: Como diabetes o hipertensión arterial (incluida la preeclampsia y la diabetes gestacional no controlada).
- Múltiples abortos previos.
- Control prenatal insuficiente o inexistente.
- Infecciones no tratadas: Especialmente infecciones en la zona genital.
- Estrés grave: Ya sea por conflictos personales, problemas de pareja, laborales o económicos.
- Antecedentes de parto prematuro: Mujeres con un parto prematuro previo tienen un mayor riesgo de recurrencia.
- Ciertas cirugías: Como la conización cervical.
- Malformaciones uterinas: Como útero septo o bicorne.
- Historial familiar: Mujeres que nacieron prematuramente o tienen un hermano que nació prematuro tienen un mayor riesgo.
- Embarazo por técnicas de reproducción asistida: Aunque no hay una asociación directa con la técnica en sí, las patologías ginecológicas subyacentes en mujeres con infertilidad pueden condicionar un parto prematuro.
- Exposición a sustancias tóxicas.
- Situación socioeconómica desfavorable y bajos niveles educativos.
Es importante destacar que, aunque una mujer no presente ninguno de estos factores de riesgo, aún es posible que ocurra un parto prematuro de forma espontánea.
Síntomas de Parto Prematuro
Si una mujer experimenta alguno de los siguientes síntomas antes de la semana 37 de gestación, es fundamental acudir al hospital de inmediato:
- Sangrado vaginal.
- Dolor o presión abdominal, especialmente en la parte baja.
- Dolor de espalda persistente.
- Contracciones regulares y frecuentes.
- Expulsión del tapón mucoso.
- Rotura prematura de membranas: Pérdida acuosa por la vagina, que puede ser un goteo o más abundante.
¿Qué provoca un parto prematuro? Riesgos, causas y síntomas
Diagnóstico y Tratamiento
Ante la sospecha de parto prematuro, se realizan pruebas médicas para confirmar el diagnóstico:
- Monitorización de las contracciones uterinas.
- Medición del cuello uterino por ecografía para evaluar su longitud.
- Análisis de la secreción vaginal para descartar líquido amniótico o detectar infecciones.
Si se confirma el trabajo de parto prematuro, la mujer será hospitalizada. El principal objetivo del tratamiento es retrasar el nacimiento (tocólisis) y administrar fármacos para madurar los pulmones del bebé (corticoides).
El tratamiento puede incluir:
- Hidratación intravenosa para mantener a la madre bien hidratada.
- Fármacos tocolíticos para frenar el trabajo de parto y las contracciones.
- Corticoides a la embarazada para estimular la maduración de los pulmones fetales, previniendo así problemas respiratorios graves en el recién nacido.
- Sulfato de magnesio en forma de infusión unas horas antes del parto (entre las semanas 24 y 32) como medida de neuroprotección fetal.
En casos donde el cuello uterino está acortado y abierto, se puede realizar un cerclaje cervical hasta la semana 23 de gestación para cerrarlo artificialmente.
La decisión de permitir el parto o intentar retrasarlo dependerá de varios factores:
- El parto se permite si el líquido amniótico se ha roto, la placenta se ha desprendido, o el bebé tiene buenas probabilidades de sobrevivir. Si el parto no ha iniciado y el cuello uterino no está dilatado, se puede inducir el nacimiento.
- Se intenta retrasar el parto si el bebé aún no está preparado para nacer. Esto puede implicar reposo en cama y medicación inhibidora del trabajo de parto, proporcionando tiempo valioso para la madre y el bebé.
Aunque durante mucho tiempo se consideró que la cesárea era más suave para los bebés prematuros, investigaciones recientes sugieren que los nacidos por parto vaginal pueden necesitar menos asistencia respiratoria.
Cuidados Especiales para Bebés Prematuros
Los bebés prematuros, especialmente aquellos nacidos con menor edad gestacional y peso, requieren cuidados intensivos debido a la inmadurez de sus órganos y sistemas.
Complicaciones Comunes
Las complicaciones más habituales incluyen:
- Problemas del aparato respiratorio: Inmadurez pulmonar, síndrome de distrés respiratorio, apnea (pausas respiratorias), y displasia broncopulmonar (enfermedad pulmonar crónica) por el uso prolongado de ventilación artificial.
- Problemas para controlar la temperatura corporal: Los bebés prematuros pierden calor más fácilmente, lo que puede llevar a hipotermia. Requieren cuidados en incubadora para simular las condiciones del útero y mantener su temperatura.
- Dificultades para alimentarse: Falta de coordinación en la succión, deglución y respiración. La leche materna es el mejor alimento, pero a menudo debe administrarse por sonda nasogástrica o estomacal.
- Problemas neurológicos: Mayor riesgo de hemorragias intraventriculares y otras lesiones cerebrales debido a la fragilidad de la matriz germinal y la escasa migración neuronal.
- Problemas cardíacos: Como el ductus arterioso persistente (un vaso sanguíneo que no se cierra correctamente) y la hipotensión (presión arterial baja).
- Problemas digestivos: La enterocolitis necrotizante es una urgencia quirúrgica frecuente.
- Infecciones: El sistema inmune de los prematuros es inmaduro, haciéndolos más susceptibles a infecciones.
- Problemas oculares: La vascularización de la retina se completa tarde en la gestación, aumentando el riesgo de retinopatía del prematuro, que puede llevar a ceguera.

Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN)
Es probable que el bebé prematuro ingrese en la UCIN para recibir el monitoreo y los cuidados necesarios hasta que pueda respirar sin ayuda, alimentarse, aumentar de peso y mantener su temperatura corporal de forma independiente.
Método Canguro
Para reforzar el vínculo emocional y proporcionar seguridad, se practica el método canguro, colocando al bebé sobre el pecho desnudo de la madre o el padre. Esto permite al bebé escuchar el latido del corazón familiar y disfrutar del contacto físico. Este método también promueve la producción de leche materna, que es especialmente rica en nutrientes y anticuerpos para los bebés prematuros.

Consecuencias a Largo Plazo
Las secuelas a largo plazo del nacimiento prematuro pueden variar y dependen del grado de prematuridad. Los bebés prematuros suelen necesitar varios años para alcanzar el desarrollo de sus compañeros nacidos a término.
Entre las posibles consecuencias a largo plazo se incluyen:
- Retraso en el desarrollo cognitivo y motor.
- Problemas de aprendizaje.
- Trastornos del comportamiento, ansiedad e inseguridad.
- Mayor riesgo de depresión y trastornos de ansiedad en la edad adulta.
- Dificultades en la comunicación y tendencia a rehuir retos sociales.
- Problemas de visión y audición.
- Mayor probabilidad de padecer asma, trastornos motores y un coeficiente intelectual inferior a la media.
- Necesidad de terapias de Atención Temprana (fisioterapia, logopedia, terapia ocupacional).
La incidencia y gravedad de estas complicaciones aumentan con la reducción de la edad gestacional y el peso al nacer.
Prevención y Apoyo
Si bien no siempre es posible prevenir un parto prematuro, adoptar ciertas medidas puede favorecer un embarazo a término:
- Acudir a todas las revisiones prenatales.
- Mantener un estilo de vida sano: Dieta equilibrada, ejercicio moderado y evitar el consumo de tabaco, alcohol y drogas.
- Buena higiene íntima para prevenir infecciones.
- Gestión del estrés: Técnicas de relajación y apoyo psicológico.
- En embarazos de alto riesgo, se pueden considerar medidas como la administración de progesterona o el uso de un pesario para estabilizar el cuello uterino.
Los padres de bebés prematuros a menudo experimentan una carga emocional y física significativa. El apoyo de especialistas pediátricos, médicos y obstétricos, así como la orientación sobre el cuidado del bebé y el acceso a ayudas económicas y permisos laborales, son fundamentales.