La preeclampsia es una enfermedad del embarazo que consiste en tensión alta y alteraciones en diversos órganos del cuerpo, lo que puede condicionar también la salud del bebé. Representa uno de los trastornos hipertensivos más relevantes del embarazo, con un impacto significativo en la salud materna y neonatal.
¿Qué es la Preeclampsia?
La preeclampsia (PE) es un síndrome hipertensivo multisistémico específico del embarazo y representa una de las principales causas de morbilidad y mortalidad materna y fetal. Es una afección que suele aparecer a partir de la semana veinte de embarazo y en el postparto, aunque puede sorprender en etapas donde no se espera, como el segundo trimestre (incluso antes de la semana 20).
La causa exacta de la enfermedad aún se desconoce, pero se considera una enfermedad de origen placentario, con desarrollo en dos etapas, donde en algunos casos la placenta se desarrolla de forma anormal. Habitualmente se diagnostica cuando existe hipertensión arterial (mayor de 140/90) y presencia de proteínas en la orina, aunque puede afectar a otros órganos vitales.
Como explica Cristina Trilla, especialista en medicina materno-fetal, la preeclampsia es una enfermedad multisistémica que afecta a entre el 2 y el 8% de las gestaciones. No todas las mujeres que tienen hipertensión van a tener preeclampsia, por eso hay que estar alerta si aparecen otros síntomas asociados. Aunque en la mayoría de los casos es leve, aproximadamente una de cada 200 mujeres desarrollará una forma grave que puede poner en peligro la vida de la madre y del bebé.
Preeclampsia vs. Eclampsia
Históricamente, la preeclampsia recibió ese nombre por ser considerada una fase que precedía a la eclampsia. La eclampsia es una complicación grave de la preeclampsia, caracterizada por la ocurrencia de convulsiones durante el embarazo o en el período posparto. Se trata de una condición potencialmente fatal que exige intervención médica inmediata.
La Importancia del Cribado Precoz en el Primer Trimestre
Un screening o cribado de esta complicación en el primer trimestre permite identificar aquellas pacientes con riesgo de desarrollarla y así tratarlas de forma individualizada. En el caso de la preeclampsia, lo más aconsejado es realizar el cribado en el primer trimestre, entre las 11 y 13 semanas de gestación, al mismo tiempo que se realiza el cribado de otras patologías como el síndrome de Down. Es importante porque si se detecta pronto, cuando la placenta se está formando, se puede actuar para mejorar este proceso. Esto posibilita intervenciones más eficaces en el prenatal, optimizando el manejo y potencialmente reduciendo la gravedad de la enfermedad.
Realizar el cribado de preeclampsia en el primer trimestre tiene beneficios potenciales muy importantes, permitiendo una evaluación de los riesgos y necesidades de seguimiento personales de cada embarazada. Así, se decide la frecuencia y tipo de controles indicados en cada caso.

Componentes del Cribado de Preeclampsia
El cribado específico que se realiza durante la ecografía de la semana 12 de embarazo combina la historia clínica, la medición de la presión arterial, la ecografía de los flujos placentarios y la determinación de determinadas hormonas en sangre.
Factores de Riesgo Maternos y Antecedentes
La preeclampsia puede presentarse en cualquier embarazo, pero el riesgo es mayor en mujeres con:
- Hipertensión previa
- Diabetes
- Enfermedades renales o autoinmunes
- Sobrepeso
- Edad materna superior a los 40 años
- Embarazo múltiple
- Antecedentes personales o familiares de la enfermedad
Medición de la Presión Arterial Media (PAM)
La toma de la tensión arterial en cada visita del embarazo sigue siendo un pilar fundamental en la detección precoz de la preeclampsia. La presión arterial debe medirse con dispositivos validados, calibrados en intervalos regulares, con los brazos de la paciente colocados a la altura del corazón y utilizando un manguito de tamaño adecuado. Para la predicción de la PE, la medida de la PAM (Presión Arterial Media) es más útil que la medida de las presiones sistólica y diastólica. En embarazos que desarrollan PE, la PAM aumenta, y el alejamiento de los valores de la normalidad es mayor en las etapas tempranas del embarazo.
Índice de Pulsatilidad de la Arteria Uterina (IPUT)
El uso del Doppler de las arterias uterinas en el primer trimestre del embarazo es un medio no invasivo de evaluar la invasión trofoblástica. En la vía abdominal o vaginal, se identifican las arterias uterinas y se utiliza Doppler pulsado para medir el IPUT (Índice de Pulsatilidad de la Arteria Uterina). En embarazos normales, el IPUT es bajo, reflejando la baja impedancia como consecuencia de la transformación de las arterias espirales. En embarazos que desarrollan PE, el IPUT aumenta, indicando una placentación deficiente.

Biomarcadores Séricos Clave
En los últimos años se ha demostrado la posibilidad de medir en una simple analítica de sangre materna biomarcadores relacionados con la angiogénesis, cuyos niveles se alteran varias semanas antes de la aparición de la hipertensión y la proteinuria.
PAPP-A (Proteína Plasmática A Asociada al Embarazo)
La PAPP-A es una glicoproteína secretada principalmente por el trofoblasto de la placenta y su concentración aumenta a medida que avanza la edad gestacional. Es un buen marcador de la función placentaria, ya que participa en la regulación de los factores de crecimiento insulínico (IGF) que promueven la mitosis celular y la invasión trofoblástica. Niveles bajos de PAPP-A en el suero de las gestantes se asocian con una disminución significativa del volumen placentario, lo que produce patologías asociadas con la alteración de la función placentaria, incluyendo un riesgo elevado de estados hipertensivos del embarazo y muerte fetal anteparto.
PlGF (Factor de Crecimiento Placentario)
El PlGF es sintetizado por la placenta y tiene importantes funciones angiogénicas. En embarazos que desarrollan PE, el nivel de PlGF sérico está disminuido. Este biomarcador, en combinación con factores maternos, tensión arterial media y medición de las resistencias en arterias uterinas, permite seleccionar con elevada sensibilidad a las gestantes de alto riesgo de padecer una preeclampsia pretérmino.
sFlt-1 (Tirosina Kinasa 1 similar a fms soluble)
El sFlt-1 es un factor antiangiogénico que parece tener un papel principal en la patogénesis de la PE. En embarazos que desarrollan PE, el nivel de sFlt-1 sérico está aumentado, y este incremento precede el desarrollo de la enfermedad en aproximadamente cinco semanas. En la segunda mitad del embarazo (20 - 37 semanas), ante una situación de sospecha de preeclampsia, un valor del cociente sFlt-1/PlGF ≤ 38 permite descartar con un 99% de fiabilidad que pueda aparecer una preeclampsia en la siguiente semana.
β-hCG (Gonadotropina Coriónica Humana libre)
La β-hCG, producida por el sincitiotrofoblasto, se detecta en sangre materna desde la implantación y alcanza niveles máximos al final del primer trimestre. Tiene múltiples funciones durante la gestación, incluyendo el mantenimiento del cuerpo lúteo y la promoción de la angiogénesis uterina. Varios estudios han relacionado los niveles bajos de β-hCG durante el primer trimestre, en ausencia de alteraciones cromosómicas fetales, con resultados obstétricos adversos como el retraso del crecimiento intrauterino y la hipertensión gestacional.
Interpretación de los Resultados del Cribado y Niveles de Riesgo
El cribado proporcionará un número que indica si la paciente tiene un riesgo alto o bajo de desarrollar preeclampsia. Este término es una expresión estadística que significa que existe más riesgo de desarrollar una enfermedad comparado con el resto de las mujeres de riesgo bajo. Por ejemplo, un riesgo estimado de PE pretérmino >1 en 100 indica una mayor probabilidad. La identificación precoz de las gestantes con mayor riesgo posibilita intervenciones más eficaces.
El método tradicional para identificar a mujeres con alto riesgo de PE que podrían beneficiarse del tratamiento con aspirina se basa en factores maternos. Sin embargo, este método identifica tan sólo un 40% de los casos de PE pretérmino. La combinación de la historia clínica materna, la PAPP-A y la presión arterial media es moderadamente útil para predecir preeclampsia tardía en gestantes de bajo riesgo, y los algoritmos combinados de todos estos factores pueden presentar tasas de detección de alrededor del 90% para PE precoz y el 60% para PE tardía.
Complicaciones y Consecuencias de la Preeclampsia
Para la Madre
La preeclampsia es la principal causa de ingreso en la UCI para la madre. Los edemas o hinchazón, especialmente en pies y tobillos, pueden ser comunes en estas pacientes, así como el aumento súbito de peso. El aumento de tensión podría provocar daños en diversos órganos maternos como el riñón, hígado, el cerebro e incluso en la coagulación sanguínea. La forma más grave es la eclampsia, que cursa con convulsiones. Aunque es poco frecuente, la eclampsia es una urgencia vital que requiere atención inmediata.

Para el Bebé
La preeclampsia es la principal causa de parto prematuro y de bajo peso al nacer. Se asocia con una disminución del aporte de flujo sanguíneo a la placenta con la consecuente restricción del crecimiento fetal, oxigenación y aumento de riesgo de muerte intraútero. Una placenta con una función insuficiente puede conllevar un retraso del crecimiento fetal o un mayor riesgo de desprendimiento de la placenta, entre otras complicaciones, lo que puede suponer un riesgo inminente para la salud del bebé. Además, se han reportado complicaciones a largo plazo en el desarrollo neurológico y cardiovascular en niños expuestos a PE, quienes tienen el doble de riesgo de parálisis cerebral debido a prematuridad o restricción del crecimiento.
Estrategias de Prevención y Manejo
La prevención de la preeclampsia y la eclampsia implica estrategias dirigidas a la identificación precoz de factores de riesgo, el control de la presión arterial y la adopción de medidas que favorezcan la salud materna y placentaria. La mejor manera de reducir los riesgos es detectarla de forma temprana.
Uso Preventivo de Aspirina
En los casos en los que el cribado indica un alto riesgo, se recomienda el uso de aspirina a baja dosis (100-150 mg/día en toma nocturna entre las 12 y 36 semanas), que ha demostrado reducir de forma significativa la probabilidad de desarrollar preeclampsia. La aspirina puede evitar hasta el 62% de los casos de preeclampsia antes de las 37 semanas, y hasta el 80% de los casos que aparecen antes de las 34 semanas. Este tratamiento es seguro para madre y bebé, y especialmente efectivo para prevenir las formas más precoces de preeclampsia, que son también las más graves.
Control de la Presión Arterial y Estilo de Vida Saludable
Adoptar una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras, legumbres y proteínas magras, con reducción en el consumo de sal, es fundamental. Practicar actividades físicas de forma regular, mantener el peso adecuado y evitar el aumento excesivo de peso durante el embarazo también son medidas clave.
Seguimiento Prenatal Riguroso
Las consultas regulares permiten la detección precoz de signos de la enfermedad, como aumento de la presión arterial y proteinuria. Las mujeres embarazadas deben recibir información sobre cuáles son los signos y síntomas de la preeclampsia y cómo consultar rápidamente con un profesional en caso de que noten la aparición de alguno de ellos. Además, es importante mantener el contacto y pasar tiempo con familiares y amigos, no aislarse, y salir al aire libre a diario.
Manejo de Casos Graves
El uso del sulfato de magnesio para evitar la eclampsia (convulsiones) en los casos graves ha contribuido decisivamente a atajar las peores consecuencias de este trastorno hipertensivo. La única medida eficaz de la que se dispone en la actualidad para tratar la preeclampsia es finalizar el embarazo, aunque en algunos casos es posible estabilizar la enfermedad para permitir que la gestación continúe bajo un estricto control médico. El tratamiento dependerá de la edad gestacional, la gravedad de la enfermedad y el estado de la madre y del bebé.
FISIOPATOLOGÍA DE LA PREECLAMPSIA: DESARROLLO de la PLACENTA ANORMAL...- Ginecología y Obstetricia -
Avances en el Diagnóstico y Modelos Predictivos
Actualmente, los biomarcadores y los algoritmos validados están transformando el diagnóstico y el manejo de esta condición, permitiendo intervenciones tempranas y eficaces. Centros con médicos acreditados por la Fundación de Medicina Fetal y que disponen de software y laboratorios específicos para determinar marcadores clave, mejoran la predicción del riesgo de preeclampsia. Esto permite ofrecer a cada mujer una atención basada en la evidencia científica y adaptada a sus necesidades.
A pesar de los avances, siguen aconteciendo muertes maternas en las que casi siempre subyace un reconocimiento tardío del problema o una interpretación incorrecta de la gravedad de los síntomas. Para que la preeclampsia no nos sorprenda, es fundamental ir por delante de ella, manteniendo siempre la guardia alta.
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