Los robles son árboles majestuosos y de gran porte, que pueden alcanzar los 40 metros de altura y desarrollar una copa muy amplia, por lo que necesitan espacio. Son conocidos principalmente por la calidad de su madera, apta para trabajos de carpintería y la confección de muebles, y por sus propiedades medicinales presentes en la corteza y las hojas. Su ciclo de vida comienza con una pequeña bellota, que, bajo las condiciones adecuadas, germinará para dar origen a un nuevo ejemplar. Comprender su reproducción es fundamental para su cultivo y conservación.

Ciclo Reproductivo y Características de las Semillas
Los robles son árboles perennes de la familia de las Fagáceas. Su tallo es erecto con corteza llena de fisuras y arrugas, gris clara en la juventud y más oscura a medida que el árbol se hace mayor. Sus hojas son alternas, lobuladas, sésiles, con lóbulos redondeados y pecíolo muy corto, provistas de 2 aurículas en la base, más grandes que el pecíolo, de hasta unos 12 cm.
El árbol empieza a florecer a principios de primavera y está completamente florecido el mes de mayo. Sus frutos florales se presentan en amento, de color amarillo-verdoso. Las bellotas son los frutos secos en núcula del roble, y son sus semillas. Estas maduran a finales de verano y se recogen a principios de otoño, presentándose reunidas en grupos de 1 a 3 sobre el mismo pedúnculo. Las bellotas del roble americano (Quercus rubra), por ejemplo, son aquenios de entre dos y tres centímetros de longitud.
Es crucial destacar que las semillas de estos árboles no deben dejarse secar, pues pierden rápidamente su capacidad germinativa. Por ello, lo mejor es plantarlas frescas directamente en el lugar donde estará su emplazamiento definitivo. Se pueden mantener húmedas y frescas durante el invierno, pero la siembra inmediata es lo más recomendable.
Recolección y Manejo de las Bellotas
Las bellotas se recogen a principios de otoño, una vez que han madurado. Dada su rápida pérdida de vitalidad al secarse, la siembra debe realizarse prontamente. Para especies como el Quercus robur, las bellotas se siembran dentro de los dos meses posteriores a la cosecha. Similarmente, los robles americanos (Quercus rubra) se reproducen por semilla, sembrando a la salida del invierno las bellotas recogidas en el otoño. Aunque pueden plantarse en semillero de exterior, hay que protegerlas de depredadores como ratones y ardillas.
Los arrendajos (Garrulus glandarius), por ejemplo, tienen la costumbre de recoger bellotas y acumularlas para el invierno, lo que contribuye a la dispersión natural de las semillas.

Métodos de Siembra y Proceso de Germinación
La siembra directa es el método preferido debido a la naturaleza de la raíz principal del roble, que es muy profunda. No debería dejarse crecer fuera de su emplazamiento final más de dos años si se ha iniciado en contenedor.
Siembra en Contenedores
Si se prefiere plantar inicialmente en un contenedor, es mejor escoger macetas hondas, como mínimo de 10 cm de profundidad. La tierra debe estar bien suelta para que la semilla se pueda introducir unos centímetros; después, se debe tapar con tierra y un poco de abono.
Una vez sembrada, se regará bien la planta y se dejará en un lugar donde la temperatura se mueva entre los 12 y los 15 ºC. Para ello, deberá introducirse el contenedor en un invernadero o en una caja de jardinería tapada con un cristal.
Facilitando la Germinación: Escarificación
Con la finalidad de que puedan germinar mejor, las semillas de los robles deben escarificarse. La escarificación en este caso consiste en realizar una pequeña incisión con una hoja de afeitar o una navaja para que la humedad penetre en el interior de la misma y comience el proceso de germinación.
A diferencia de otras encinas, la bellota emite la radícula (la primera raíz) nada más enterrarla, mientras que la parte aérea de la plántula brota a principios de primavera.
COMO GERMINAR LA SEMILLA DEL ROBLE EN SOLO 3 DIAS (BELLOTA)
Cuidados de las Plántulas y Jóvenes Robles
El roble es un tipo de árbol que no debería trasplantarse, pues es muy difícil hacerlo sin dañar sus largas y potentes raíces, lo que determina que, en la mayoría de los casos, se adapta muy mal a los nuevos emplazamientos. El conjunto de sus raíces es muy alargado y muy potente y puede estropear las construcciones cuando se planta junto a éstas.
Requisitos de Suelo y Humedad
Los robles prefieren los suelos profundos, húmedos y con un buen drenaje. No deberían plantarse en suelos poco profundos. Prefieren los suelos arcillosos y no les gustan los suelos ácidos ricos en turba o los calcáreos.
El roble necesita disponer de una adecuada humedad en el suelo y prefiere los lugares donde se producen precipitaciones entre los 600 y los 1000 litros anuales. Sin embargo, no soporta que los suelos estén inundados. No le gustan los veranos demasiado secos y los ambientes donde exista poca humedad ambiental, aunque resiste la sequía si está bien adaptado. Prefiere las tierras húmedas y los lugares donde exista humedad en el ambiente, por este motivo, lo podemos encontrar en las laderas de los bosques junto con otros árboles que puedan retener la humedad del suelo. Es habitual verlo crecer en hondonadas junto a los cauces fluviales.
Específicamente para el Quercus rubra, necesita un suelo profundo y que guarde la humedad pero sin encharcarse. Le gustan los suelos ricos en materia orgánica, con un pH ácido que esté entre 4,5 y 6. Por clima, la zona norte de España es la que mejor se adapta si hablamos de una plantación forestal, encontrándose en Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco y algo también en Castilla-León.
Temperatura y Exposición
Cuando es muy joven, un poco de sombra le puede ir bien al roble, aunque prefiere una exposición soleada una vez desarrollado. No le gustan las zonas demasiado calurosas en verano porque le molestan las temperaturas superiores a los 25ºC.
Es bastante resistente al frío, pudiendo aguantar hasta los -15 ºC, si bien su temperatura ideal se sitúa entre los 18 y 20 ºC. Puede ser plantado en lugares donde se produzcan fuertes vientos, aunque no soporta los vientos marinos salinos.
Dado que los robles jóvenes son sensibles a las heladas, la presión de la nieve y los daños causados por la caza con pezuñas, los robledales necesitan un cuidado bastante intensivo.
Poda
En cuanto a la poda, los robles no deben podarse más que lo justo para quitar aquellas ramas que se encuentren dañadas, buscando mantener su estructura natural y minimizar el estrés en el árbol.
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