La capacidad de mamar es innata en todos los mamíferos, constituyendo una respuesta automática y vital para la supervivencia del recién nacido. Este proceso, que permite la alimentación efectiva desde el momento del nacimiento, es un fenómeno complejo que requiere la coordinación de estructuras neurológicas, anatómicas y motoras.

Desarrollo gestacional y bases fisiológicas
El aprendizaje de la succión comienza dentro del útero. Hacia las 16 semanas de gestación aparece el reflejo de deglución, completándose el proceso cerca de las 20 semanas con la aparición del reflejo de succión. Durante el desarrollo embrionario, el feto adquiere los reflejos necesarios para una succión independiente y segura, optimizando el consumo de energía para obtener alimento.
La succión nutricia (SN) es el proceso mediante el cual el lactante obtiene su alimento (leche materna o fórmulas) y está integrada por tres fases íntimamente relacionadas:
- Expresión/Succión: Generación de presión para extraer el líquido.
- Deglución: Paso del bolo hacia el esófago.
- Respiración: Mantenimiento de la función aeróbica durante el proceso.
Aspectos anatómicos clave
La anatomía del recién nacido favorece este proceso. La laringe se encuentra en una posición más alta que en el adulto, descendiendo con el crecimiento, lo que permite que el tracto digestivo y respiratorio estén más separados. La lengua, proporcionalmente más grande, realiza movimientos ondulados que facilitan el desplazamiento de la leche hacia la orofaringe, mientras que las narinas horizontales permiten una respiración lineal durante la toma.

Tipos de succión: Nutricia y No Nutricia
Es fundamental diferenciar las dos modalidades de succión que presentan los lactantes:
| Característica | Succión Nutricia | Succión No Nutricia |
|---|---|---|
| Objetivo | Alimentación | Calmar, practicar, confort |
| Patrón | Profundo y rítmico | Superficial y rápido |
| Coordinación | Succión-deglución-respiración | Independiente de la deglución |
La succión no nutricia no debe despreciarse; mientras la realiza, el bebé "practica" para la succión nutricia y consume pequeñas cantidades de leche rica en grasa. Además, ayuda al desarrollo del sistema nervioso y proporciona seguridad emocional.
Factores que afectan la eficacia de la succión
La succión correcta es aquella que permite al bebé alimentarse de forma óptima sin causar molestias ni daño al pecho materno. Factores como la prematuridad, el crecimiento intrauterino retrasado, la hipotonía o hipertonía pueden influir negativamente. En el caso de los bebés prematuros, el retraso en la adquisición del patrón coordinado de succión-deglución-respiración puede prolongar la estancia hospitalaria.
Los síntomas de una succión débil incluyen:
- Dificultad para mantener el agarre o llanto durante la toma.
- Atoramientos, regurgitaciones o vómitos frecuentes.
- Fatiga excesiva al alimentarse (tomas que superan los 15-30 minutos).
- Pérdida de leche por las comisuras labiales.
Ejercicios de succión para el recién nacido
Estrategias de apoyo y estimulación
Para asegurar una alimentación eficiente, el personal de salud y los padres pueden implementar diversas estrategias:
- Método Canguro: Favorece los reflejos de búsqueda y agarre al mantener contacto piel con piel.
- Estimulación precoz: Masajes suaves en las mejillas o el paladar (con el dedo limpio) pueden activar el reflejo en bebés con dificultades.
- Observación clínica: Si no hay respuesta al estímulo del paladar, es necesario consultar a un especialista para descartar condiciones neurológicas subyacentes.
- Suplementación controlada: En casos de succión deficitaria, se puede usar jeringa, vasito o relactador bajo supervisión pediátrica para evitar la pérdida de peso.