Vocabulario Gallego para Recién Nacidos

No soy muy original al recordar que la línea más débil del gallego actual es la de su transmisión familiar. Este fenómeno se refleja de manera particular en el campo léxico de la infancia, donde se observa una notable pérdida de términos tradicionales.

Bebé recién nacido envuelto en una manta, con padres gallegos

Tomando como ejemplo la propia experiencia familiar, donde de catorce primos, solo tres hablamos gallego de forma constante, y el resto lo alterna o son castellanohablantes, se evidencia esta situación. Como símbolo de esa pérdida, uno de los campos léxicos más dañados de nuestra lengua es el de la infancia, presentando una notable influencia del castellano.

Términos Específicos del Recién Nacido

Cuna, Berce y sus variantes

La diferenciación en el gallego tradicional es clara: mi madre le llama cunas a las que se compran y berces a las que se hacían antiguamente en las casas. Además de berce y berzo, en gallego podemos usar rolo y barrelo cuando en el diseño de la cuna del bebé se favorece que se balancee con facilidad.

Pañal y Cueiro

La palabra pañal es un castellanismo tan extendido que incluso hay quien lo usa con el plural propiamente gallego (pañais), a pesar de estar prácticamente desaparecido en el habla popular. En gallego debemos decir cueiro. A veces se usa la palabra en plural porque antiguamente los pequeñines llevaban más de un cueiro. Ahora, cuando el 90% de los que se usan son de un solo uso, es más conveniente usar la forma en singular.

Sonajero y Sonaxeiro

Otra palabra del vocabulario de los bebés perteneciente a la lengua española pero muy generalizada entre los gallegohablantes es sonajero. De hecho, la idea de hacer este texto surgió al escuchar decir sonaxeiro durante una conversación en la que un padre primerizo quería perfeccionar su gallego, lo que demuestra la necesidad de revitalizar el léxico propio.

Cochecito: Carro o Carriño de bebé

El cochecito de bebé en gallego recibe el nombre de carro o carriño de bebé.

Biberón y Mamadeira

En algunos otros casos, la palabra habitual en gallego, aunque admitida, ha sustituido la forma tradicional, que resiste en ámbitos reducidos. Este es el caso de biberón, un galicismo admitido en gallego pero de muy reciente uso. Tanto mi familia de Arbo como mi familia de A Limia usan aún mamadeira. Se pueden encontrar expresiones como: "Esa botella váleme para facerlle unha mamadeira para os años" o "Ese reprís que ten teu fillo pasáchesllo ti pola mamadeira".

Chupete y Chupeta

El diccionario de la RAG admite chupete, aunque luego le aplica a la palabra chupeta algunos significados que obviamente derivaron del acto de chuchar esa piececita de goma. Diccionarios como el Estraviz reconocen la palabra chupeta y no chupete, lo que sugiere una preferencia por la forma más arraigada en gallego.

Amamantar, Amamentar y Aleitar

Amamantar es un castellanismo. Las formas gallegas son amamentar y aleitar. Un ejemplo de uso sería: "No amamanté a ninguno de los hijos".

Ilustración de objetos tradicionales para bebés en Galicia (cuna de madera, pañales de tela)

Términos Afectuosos y Descripción del Bebé

Existe mucho más vocabulario del mundo de los bebeciños o naipelos, que es otro nombre que se les puede dar a los niños de pecho o lactantes.

Crianzo: Niño Recién Nacido o Dado a Criar

El término crianzo tiene una rica historia en los diccionarios gallegos, con diversas acepciones que datan desde principios del siglo XX. Autores como Carré (1928-1931, 1933, 1951, 1979) lo definen como "Criatura" o "Niño que se da a criar a una nodriza". Otras fuentes, como Ibáñez (1950), simplemente lo registran como "Criatura". Eladio Rodríguez (1958-1961) y Franco Grande (1972) lo amplían a "Niño recién nacido o de pocos meses" y "Niño que se da a criar a una mujer que no es su madre", respectivamente. Esto subraya la antigua práctica de criar a los niños fuera del hogar materno y la especificidad del término.

Colo: El Regazo Maternal

En mi opinión, si hay una palabra típicamente gallega asociada a la maternidad, es esta: colo. Los bebés "se cogen en el colo" y "se sientan en el colo". Incluso si estamos hablando en castellano, es frecuente mantener la expresión, porque seguirán estando "en el colo". El "colo" se define como el espacio entre la cintura y las rodillas, cuando se está sentado. Es decir, es un lugar utópico en un cuerpo físico, que acoge y da cabida a otro, y de localización por determinar. Otras variantes afectuosas son coliño y colito, como en "Mami, quiero colito".

Riquiño: Adorable y Querible

Para aquellos que aún no lo sepan, en Galicia nadie (y mucho menos si es niño) es feo. Si consideramos que no puede catalogarse como guapo, diremos que es riquíño (a no ser que sea feo de carallo, con perdón). Esta palabra denota algo adorable, entrañable y querido, independientemente de los estándares de belleza convencionales.

Repoludo: Fuerte y Robusto

La traducción literal de repoludo sería "repolludo", término que la RAE recoge como "dicho de una persona: gruesa y bajita". En Galicia, aunque se coincide en lo de grueso, se le añade el matiz de "fuerte" o robusto. Un bebé "Repoludo" es, por tanto, un niño de complexión fuerte y saludable.

Rabudo: Mal Genio

Para la RAE, ser rabudo es simplemente tener el rabo grande. En Galicia, sin embargo, ser rabudo significa, además, tener muy mal genio. Este término puede aplicarse a un niño que muestra carácter o irritabilidad. Esto NO es un niño Rabudo.

La Riqueza Etimológica de "Neno" y "Meniño"

Origen y Significado

Meniño y meniña, junto con nêno y nêna, son voces muy usadas en Galicia para significar chicos y chicas, o muchachos y muchachas, aludiendo a la corta edad y estatura, si bien a veces se confunden. Su origen se remonta a la voz latina minimus, el superlativo de la pequeñez. Transponiendo la 'N' y la 'M' se forma miminus, y mudando la primera 'I' en 'E', se obtiene meminus, memino, y 'ñeñeando' la 'N', se llega a memiño. Esta voz en gallego significa el dedo menor o mínimo de la mano, conocido en latín como auricularis y en castellano como meñique.

En Galicia, para enseñar a los niños a contar y discernir los cinco dedos de la mano, se usa la fórmula siguiente:

  • Este ê ô memiño,
  • este ê seu veciño,
  • este é ô dô medio,
  • este ê furabolos,
  • e este ê matapiollos.

El dedo índice se llama fura-bolos porque con él se tienta si el bollo está duro o blando, y el pulgar es el matapiollos.

De la misma voz minimus, mudando solo la segunda 'M' en 'N' y la primera 'I' en 'E', se derivan mininus, meninus y finalmente menino. Como menino se usa en Castilla para referirse a un niño o niña de alta nobleza criados en los palacios para divertir a los infantes o infantas reales. Es innegable que la voz menino, pronunciada a la castellana, no es otra que la de meniño, pronunciada a la gallega, y que el latín puro minimus es la raíz de ambas. Asimismo, los gallegos llaman mênêno al niño, revelando la misma raíz en el origen del castellano niño y del gallego nêno, que con solo acortar las voces (mê-nêno, me-niño) significan lo mismo: un chiquillo de poca edad en su significación primitiva, y a un muchacho o muchacha en la segunda.

Uso en Refranes y Expresiones Populares

A lo largo de la historia, los términos para referirse a los niños han sido una parte fundamental del acervo cultural gallego, reflejado en numerosos refranes y frases populares. Diversos diccionarios históricos recogen la profusión de estos términos.

Martín Sarmiento (1746-1770) ya señalaba que "Meniño y meniña, nêno y nêna, son voces muy usadas en Galicia para significar chicos y chicas". Eladio Rodríguez González (1958-1961) en su Diccionario enciclopédico gallego-castellano, recopila una vasta colección de aforismos que ilustran la vida y las costumbres asociadas a la infancia:

  • "Anda, neno, anda, que Dios cho manda." (Anda, niño, anda, que Dios te lo manda.)
  • "Neno que non chora non mama." (Niño que no llora no mama.)
  • "Os nenos e os tolos din as verdades." (Los niños y los locos dicen las verdades.)
  • "Neno mimadiño, neno perdidiño." (Niño mimado, niño perdido.)
  • "O neno quer ser lavado e andar limpo." (El niño quiere ser lavado y andar limpio.)
  • "O neno ós seis meses asenta; ós sete endenta; ó ano é andante e ós dous falante." (El niño a los seis meses se sienta; a los siete le salen los dientes; al año es andante y a los dos hablante.)

Estos ejemplos demuestran cómo el vocabulario no solo denomina, sino que también encapsula la sabiduría popular y las expectativas culturales en torno a la niñez en Galicia.

Ramas de la Lingüística: fonética, fonología, semántica, pragmática...

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