El coronel Ramón Rodríguez Medel Carmona, quien ostentó la jefatura de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil de Madrid, falleció el pasado fin de semana en la capital española a causa de una bronconeumonía bilateral. Su figura y la de su familia están intrínsecamente ligadas a la historia de España, especialmente a través de su padre, el teniente coronel José Rodríguez-Medel Briones, un militar republicano que se negó a sublevarse contra el Gobierno de la República y fue asesinado en Pamplona en julio de 1936.

Orígenes y Familia
El coronel Rodríguez Medel nació en Fuengirola, Málaga, el 18 de abril de 1931. Era hermano del general José Luis Rodríguez Medel, quien llegó a ser jefe de la Guardia Civil en la zona de Logroño. La tragedia marcó a la familia desde la Guerra Civil, con el asesinato de su padre, el teniente coronel Rodríguez Medel, en Pamplona en julio de 1936.
El Teniente Coronel José Rodríguez-Medel Briones: Un Legado de Lealtad
José Rodríguez-Medel Briones (Siruela, Badajoz, 9 de diciembre de 1888 - Pamplona, 18 de julio de 1936) fue una figura destacada de la Guardia Civil durante la Segunda República española. Con destino en Navarra, llegó a Pamplona en 1908, a pesar de sus peticiones para ser destinado a Madrid. Poseía el título de ingeniero oficial y demostró una notable inteligencia y dedicación a su profesión, habiendo recibido una nota del Rey en 1913 elogiando su "celo, inteligencia y amor a la profesión".
Durante un período, Rodríguez-Medel se acogió a la situación de supernumerario sin sueldo para dedicarse a trabajos civiles que le proporcionaran mayores ingresos para su numerosa familia. En 1933, reingresó en el instituto armado como comandante, solicitando destinos en Madrid y Pamplona. Fue destinado a Madrid como ayudante de campo hasta que su superior fue ascendido, quedando sin puesto tras ser asumido por el comandante De La Lama.
En el contexto de la sublevación militar de 1936, el gobierno de Manuel Azaña, buscando controlar al general Emilio Mola, que había sido trasladado a Pamplona como castigo por sus conspiraciones, decidió nombrar a José Rodríguez-Medel como jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Navarra. Mola, quien conocía a Medel de su etapa en la Academia de Infantería, consideró este nombramiento un obstáculo para sus planes golpistas y lo tomó como una afrenta personal.

La Tragedia de Pamplona
El 18 de julio de 1936, tras rechazar las invitaciones y amenazas de Mola, Rodríguez-Medel se reunió con el gobernador civil y regresó al cuartel de la Guardia Civil en la calle Ansoleaga. Allí, dio órdenes para que los guardias se prepararan para trasladarse a Tafalla y establecer una línea defensiva. Sin embargo, la mayoría de los guardias se negó a cumplir sus órdenes, apoyando la rebelión militar.
Según diversas versiones, en el patio del cuartel, tras una arenga en favor de la República que fue respondida con "¡Viva España!", se produjeron disparos. Una versión inicial, dada por los propios guardias al juez, hablaba de un accidente. Sin embargo, la investigación posterior y el testimonio de testigos, así como un informe de autopsia, revelaron una realidad mucho más trágica.
El informe de la autopsia, realizado el 19 de julio, indicó que el comandante Rodríguez-Medel murió a causa de seis disparos por la espalda, realizados con arma larga, y que fueron disparados estando los agresores y la víctima en el mismo plano. Esto concuerda con el testimonio de José Antonio Balduz, testigo presencial, y con las afirmaciones de los sublevados que informaron a Mola de haber "matado a nuestro comandante" o "al traidor". Se trató de un asesinato por la espalda, descartando la versión de un tiroteo en el patio o de que Rodríguez-Medel hubiera disparado primero. Existió una conjura para acabar con su vida.

Consecuencias y Legado Familiar
El asesinato del comandante Rodríguez-Medel fue un evento traumático para su familia. Su esposa y sus hijos se vieron obligados a buscar refugio en Siruela, Badajoz. Varios de sus seis hijos varones siguieron la carrera militar, algunos en la Guardia Civil, a pesar del doloroso legado que representaba la muerte de su padre.
La memoria de José Rodríguez-Medel Briones ha sido objeto de investigación y divulgación en las últimas décadas. Documentos judiciales extraviados durante años permitieron una reconstrucción más precisa de los hechos de su muerte, siendo publicados en la revista Huarte de San Juan. Geografía e Historia.
Descendientes y el Vínculo con la Justicia
La estirpe de José Rodríguez-Medel Briones ha continuado ligada a la Guardia Civil y a la justicia. Su nieta, María del Carmen Rodríguez-Medel Nieto (Cádiz, 24 de abril de 1972), es una destacada jueza española. Es hija de Ramón Rodríguez-Medel Carmona, general de Brigada de la Guardia Civil, y nieta del teniente coronel asesinado en 1936.
Carmen Rodríguez-Medel, destinada al Juzgado de Marbella, ha instruido importantes casos, como la primera pieza del caso Minutas. Su trayectoria profesional se ha caracterizado por su rigor y su lucha contra la corrupción. Ha sido objeto de atención mediática, especialmente por su instrucción de causas relacionadas con la manifestación del 8-M en España.
La jueza Rodríguez-Medel, al igual que su padre y su abuelo, proviene de una familia marcada por el servicio y las fuertes convicciones. Aunque ella y su hermano, coronel en Málaga, han mantenido una distancia pública respecto a la memoria de su abuelo, su propia vida y carrera profesional son un testimonio del legado de rectitud y servicio a la legalidad que caracterizó a su antecesor.
Caso Medel, el primero de la lista
La jueza Carmen Rodríguez-Medel guarda celosamente los escritos de su padre y el libro de aritmética publicado por su abuelo en 1922, un poderoso recuerdo familiar. La única esquela que menciona al teniente coronel, aparecida en 2007, proclama inequívocamente: "Murió asesinado el 19 de julio (sic) de 1936. Defendió la legalidad de frente, le mató la subversión por la espalda".