Un quiste ovárico es una bolsa o saco, generalmente lleno de líquido, que se forma sobre o dentro del ovario. Estas formaciones son muy comunes en el sistema reproductor femenino, especialmente durante los años de la edad reproductiva, desde la pubertad hasta la menopausia. La mayoría son inofensivos, no suelen causar síntomas y desaparecen por sí solos, sin necesidad de tratamiento. Sin embargo, algunos pueden causar síntomas, crecer de tamaño o derivar en complicaciones que requieran atención médica e incluso cirugía.
¿Qué son y cómo se forman los quistes ováricos?
Los ovarios son los órganos reproductivos de la mujer, con un tamaño y forma similares a una almendra, ubicados a cada lado del útero en la parte inferior del abdomen. Su función principal es producir y almacenar óvulos, así como generar las hormonas que controlan el ciclo menstrual.
Cada mes, durante el ciclo menstrual, un folículo (un pequeño saco lleno de líquido) crece en el ovario. Este folículo es el lugar donde se desarrolla un óvulo y fabrica la hormona estrógeno, que provoca los cambios normales en el revestimiento del útero para prepararlo para un posible embarazo. Cuando el óvulo madura, se desprende del folículo, un proceso conocido como ovulación.
La mayoría de los quistes ováricos son de naturaleza benigna y se forman como resultado de este ciclo menstrual. Se les denomina quistes funcionales y su formación es una señal de que los ovarios están funcionando correctamente.
Tipos de Quistes Funcionales
- Quiste Folicular: Se produce cuando el folículo no logra abrirse para liberar un óvulo, y el líquido permanece dentro, haciendo que el quiste crezca. Suelen ser asintomáticos, pueden tener más de 2.5 cm de diámetro y desaparecen espontáneamente en dos o tres ciclos menstruales.
- Quiste del Cuerpo Lúteo: Se forma después de que un óvulo ha sido expulsado del folículo. Si el saco no se encoge después de la liberación del óvulo, puede llenarse de líquido y formar un quiste lúteo. Este tipo de quiste puede contener una pequeña cantidad de sangre, producir estrógeno y progesterona, y en algunos casos, alcanzar casi 10 cm de ancho, causando dolor y sangrado.
Es importante destacar que los quistes funcionales no son lo mismo que los quistes causados por cáncer u otras enfermedades, ni deben confundirse con tumores de ovario o quistes relacionados con afecciones hormonales como el síndrome de ovario poliquístico (SOP).
¿Qué son los quistes ováricos? ¿Cuáles son sus síntomas y tratamiento?
Tipos de Quistes Ováricos No Funcionales
Además de los quistes funcionales, existen otros tipos de quistes que no están relacionados con los ciclos menstruales y pueden tener diversos orígenes:
- Quistes Dermoides (Teratomas): Se desarrollan a partir de células germinales (células reproductoras que producen los óvulos) y pueden contener diferentes tipos de tejidos como cabello, piel o dientes. Suelen ser benignos, pero pueden agrandarse y causar la torsión del ovario.
- Cistoadenomas: Se forman a partir de células epiteliales que recubren la superficie del ovario. Pueden estar llenos de material acuoso (cistoadenoma seroso) o mucoso (cistoadenoma mucinoso). A menudo son benignos, pero pueden alcanzar un tamaño considerable y causar dolor.
- Endometriomas: También conocidos como quistes de chocolate por su color oscuro. Son una consecuencia de la endometriosis, una afección en la que el tejido similar al que recubre el útero crece fuera de él y se adhiere al ovario, formando un quiste. Pueden causar dolor pélvico, especialmente durante la menstruación.
- Miomas: Son masas sólidas compuestas por tejido conjuntivo que crecen lentamente y suelen aparecer en un solo lado.
- Hidrosalpinx, quistes paraováricos y quistes de inclusión peritoneal: Otras formaciones quísticas menos comunes.
- Cáncer de Ovario: A diferencia de las afecciones benignas, los quistes (tumores) del cáncer de ovario son masas sólidas de células cancerosas, una condición poco frecuente.
Causas del desarrollo de quistes ováricos
Las mujeres pueden desarrollar quistes ováricos a cualquier edad, aunque son más frecuentes durante la edad reproductiva. Varios factores pueden contribuir a su formación:
- Ciclo menstrual mensual
- Problemas hormonales
- Medicamentos para la fertilidad (como clomifeno o letrozol), que pueden causar el desarrollo de múltiples folículos. Esto se denomina síndrome de hiperestimulación ovárica.
- Embarazo (el folículo de la ovulación puede permanecer en el ovario durante el embarazo).
- Endometriosis
- Infecciones pélvicas graves
- Antecedentes de quistes ováricos previos
Síntomas de los quistes ováricos
Muchos quistes ováricos no causan síntomas y se detectan de forma casual durante un examen pélvico o una ecografía realizada por otra razón. Sin embargo, un quiste ovárico tiene más probabilidad de causar dolor o síntomas si:
- Se vuelve grande.
- Sangra.
- Se rompe.
- Interfiere con el riego sanguíneo al ovario.
- Se tuerce (torsión ovárica).
Cuando los quistes ováricos presentan síntomas, estos pueden incluir:
- Dolor o malestar pélvico constante y sordo, que puede irradiar a la espalda baja o los muslos.
- Dolor pélvico intenso y repentino, a menudo con náuseas y vómitos (puede ser un signo de torsión o ruptura del quiste).
- Distensión o hinchazón abdominal.
- Dolor durante la defecación o las relaciones sexuales (dispareunia).
- Dolor pélvico poco después del comienzo o finalización del período menstrual.
- Cambios en los períodos menstruales, como irregularidades, sangrado más copioso o manchado entre períodos.
- Necesidad de orinar con más frecuencia o dificultad para vaciar la vejiga por completo.
- Sensación de llenarse rápidamente al comer o pérdida del apetito.
- Aumento de peso o sensibilidad mamaria.
Es crucial buscar atención médica de inmediato si experimenta dolor pélvico o abdominal agudo y repentino, especialmente si se acompaña de vómitos, fiebre, respiración rápida, desmayos, mareos o debilidad, ya que estos síntomas pueden indicar una complicación grave como la ruptura del quiste o una torsión ovárica. Si los síntomas de llenarse rápidamente al comer, perder el apetito o bajar de peso sin intentarlo persisten durante la mayoría de los días durante al menos dos semanas, también se debe consultar a un proveedor de atención médica, ya que podrían ser indicadores de cáncer ovárico.
Diagnóstico de los quistes ováricos

El diagnóstico de los quistes ováricos implica una serie de evaluaciones para determinar su presencia, tamaño, características y si son de naturaleza benigna o maligna:
- Examen pélvico: Su proveedor de atención médica puede detectar un quiste ovárico grande durante un examen pélvico rutinario.
- Ecografía: Es la prueba de diagnóstico por imágenes principal y utiliza ondas sonoras para crear una imagen de los ovarios, lo que ayuda a determinar la ubicación, el tamaño (por ejemplo, quistes de 17 cm, 5 cm o 3 cm) y el tipo del quiste (simple o complejo). La ecografía pélvica transvaginal es comúnmente utilizada. En el caso de quistes simples que miden menos de 5 cm, normalmente no requieren tratamiento quirúrgico y suelen desaparecer solos. Para quistes entre 5 y 7 cm, se suele realizar un seguimiento ecográfico, aunque se debe tener en cuenta el riesgo de torsión del ovario con estas dimensiones. Si el quiste supera los 7 cm, es posible que se solicite una resonancia magnética y/o cirugía, dependiendo de los protocolos de cada centro.
- Prueba de embarazo (GCH en suero): Se realiza para descartar un embarazo, ya que los quistes del cuerpo lúteo son habituales durante la gestación.
- Análisis de sangre:
- Examen CA-125: Ayuda a establecer un nivel de preocupación si la ecografía es anormal o si la mujer está pasando por la menopausia. Un CA-125 elevado es una señal de alarma, aunque no siempre indica malignidad (por ejemplo, en el caso de endometriomas, puede elevarse sin ser canceroso).
- Niveles hormonales (HL, FSH, estradiol y testosterona): Para identificar problemas hormonales.
- Marcadores tumorales: Para ayudar a evaluar si el quiste podría ser canceroso, especialmente en mujeres posmenopáusicas. El índice ROMA (Algoritmo de riesgo de Malignidad Ovárica), que combina CA-125 y HE4, ha cobrado valor predictivo de malignidad.
- Otras pruebas de imagen: Si los resultados de la ecografía no son concluyentes o se sospecha de un quiste complejo, se pueden realizar una tomografía computarizada (TC), estudios de flujo Doppler o una resonancia magnética (RM) para obtener una imagen más detallada.
- Laparoscopia: Un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo en el que se inserta una cámara en el abdomen para ver directamente los ovarios y, si es necesario, extirpar el quiste. Se utiliza cuando las pruebas de diagnóstico por imagen sugieren que el crecimiento podría ser canceroso o si hay ascitis.
Tratamiento de los quistes ováricos
El tratamiento de los quistes ováricos varía según el tipo, tamaño, los síntomas que ocasiona y la edad de la paciente. La mayoría de los quistes funcionales no necesitan tratamiento, ya que desaparecen de manera espontánea en unas 8 a 12 semanas. Sin embargo, para otros casos, se consideran diversas opciones:
Manejo Conservador
- Espera vigilante: En el caso de quistes funcionales, el médico puede recomendar un control con ecografías repetidas en unos meses para verificar que el quiste desaparezca por sí solo.
- Medicamentos:
- Píldoras anticonceptivas (anticonceptivos orales): Pueden recetarse si se presentan quistes ováricos con frecuencia. Estas píldoras ayudan a regular el ciclo menstrual, reducen el riesgo de nuevos quistes al impedir el crecimiento de los folículos, pero no disminuyen el tamaño de los quistes existentes. Estudios recientes aleatorizados no han mostrado un beneficio significativo en la desaparición de quistes existentes con anticonceptivos orales.
- Analgésicos: Para aliviar el dolor y las molestias asociadas.
- Antibióticos: En caso de infecciones pélvicas, para prevenir la formación de quistes.
Cirugía
La cirugía para extirpar el quiste o el ovario es necesaria en ciertas situaciones:
- Si se sospecha cáncer.
- Quistes complejos que no desaparecen o aumentan de tamaño.
- Quistes que causan síntomas persistentes y no se resuelven espontáneamente.
- Quistes ováricos simples que son mayores a 10 centímetros o que, aunque sean más pequeños, por ejemplo de 5-7 cm, presentan riesgo de torsión.
- En mujeres cercanas a la menopausia o posmenopáusicas, debido a un mayor riesgo de malignidad.
Los tipos de cirugía para los quistes ováricos incluyen:
- Laparoscopia: Es la cirugía de elección para quistes pequeños y benignos. Con un laparoscopio, el médico puede ver los órganos a través de pequeñas incisiones en el abdomen, intentando preservar la mayor cantidad de tejido ovárico sano posible.
- Laparotomía: Una cirugía abierta que utiliza una incisión más larga en el abdomen. Se recomienda para quistes muy grandes o cuando hay una fuerte sospecha de cáncer.
En algunas ocasiones, al extirpar la cápsula del quiste, es inevitable llevarse parte del tejido sano del ovario. Si el quiste es muy grande, canceroso, o el ovario sufre torsión y necrosis, puede ser necesario extirpar el ovario por completo. El servicio de anatomía patológica será quien dé el diagnóstico definitivo tras analizar la lesión.
Complicaciones y Pronóstico
Los quistes ováricos suelen ser inofensivos, pero en algunos casos pueden causar complicaciones:
- Torsión Ovárica: Los quistes grandes pueden hacer que el ovario se desplace y se tuerza, interrumpiendo el suministro de sangre y provocando un dolor pélvico fuerte y repentino, náuseas y vómitos. Esto puede llevar a la muerte del tejido y requerir cirugía de emergencia.
- Rotura de un quiste: Un quiste que se rompe puede causar dolor intenso y sangrado interno en la pelvis. Cuanto más grande sea el quiste, mayor es el riesgo de ruptura.
- Malignidad: Aunque la mayoría de los quistes ováricos son benignos, existe un bajo riesgo de cáncer, especialmente en mujeres posmenopáusicas o en quistes complejos.
El pronóstico a largo plazo para las personas con quistes ováricos suele ser bueno. La mayoría desaparecen por sí solos, y con un control regular y el tratamiento adecuado, la mayoría de las mujeres llevan una vida sana y normal. Sin embargo, las afecciones subyacentes como el síndrome de ovario poliquístico o la endometriosis pueden requerir un tratamiento especial.
Prevención y Fertilidad

No hay una forma absoluta de prevenir la formación de quistes ováricos si se está ovulando. Sin embargo, si los quistes funcionales se presentan con frecuencia y no se busca un embarazo, la toma de píldoras anticonceptivas hormonales puede ayudar a prevenirlos al inhibir la ovulación. Los exámenes pélvicos periódicos son fundamentales para diagnosticar cualquier cambio en los ovarios lo antes posible.
La mayoría de los quistes ováricos no afectan la fertilidad ni la capacidad de quedar embarazada. No obstante, las afecciones que los causan, como el SOP o la endometriosis, pueden dificultar el embarazo. En casos excepcionales, si los quistes continúan creciendo durante el embarazo, pueden causar problemas durante el parto.