La Preeclampsia: Una Complicación del Embarazo

La preeclampsia es una complicación del embarazo que se presenta habitualmente en la segunda mitad del mismo, generalmente luego de las 20 semanas de gestación. Es un trastorno multisistémico que representa un riesgo para la salud tanto de la madre como del feto, en ocasiones muy importante. Su frecuencia oscila entre el 2% y el 8% del total de embarazos, y los trastornos hipertensivos del embarazo afectan en torno al 10% de las gestaciones.

Es posible que, a causa de la preeclampsia, se presente presión arterial alta, niveles altos de proteína en la orina (proteinuria) u otros signos de daño en los órganos, como los riñones. Si no se trata, puede generar complicaciones graves, incluso mortales, tanto para la madre como para el bebé. La preeclampsia también puede desarrollarse después del nacimiento del bebé, una afección que se conoce como preeclampsia posparto, casi siempre dentro de las siguientes 48 horas, pero pudiendo persistir hasta 6 semanas e incluso empezar después del parto. Esta preeclampsia posparto involucra un riesgo mayor de muerte.

Otros Trastornos de Presión Arterial Alta Durante el Embarazo

La preeclampsia es un trastorno caracterizado por la presión arterial alta (hipertensión) que puede presentarse durante el embarazo. Es importante diferenciarla de otras condiciones:

  • La hipertensión gestacional es la presión arterial alta que comienza después de la semana 20 de embarazo sin causar problemas en los riñones u otros órganos. Algunas mujeres con hipertensión gestacional pueden padecer preeclampsia.
  • La hipertensión crónica es la presión arterial alta que estaba presente antes del embarazo o que aparece antes de la semana 20 de gestación. La presión arterial alta que continúa durante más de tres meses después del embarazo también se denomina “hipertensión crónica”.

Causas de la Preeclampsia

La causa exacta de la preeclampsia se desconoce y posiblemente implica varios factores. Los especialistas creen que comienza en la placenta, el órgano que nutre al feto durante el embarazo. En las primeras semanas, se forman nuevos vasos sanguíneos que evolucionan para suministrar oxígeno y nutrientes a la placenta. Cuando una mujer tiene preeclampsia, estos vasos sanguíneos no parecen desarrollarse o funcionar correctamente, presentando un estrechamiento.

Los problemas de circulación de la sangre en la placenta pueden provocar que la presión arterial en la madre no se regule correctamente. Esta situación compromete la circulación placentaria y, por tanto, la capacidad de llegada de oxígeno y nutrientes al feto.

Factores de Riesgo

Varios factores pueden aumentar el riesgo de sufrir preeclampsia durante el embarazo, y conocerlos es esencial para un monitoreo y manejo proactivos. La presencia de un factor de riesgo no implica que se producirá necesariamente preeclampsia, pero se recomienda una supervisión médica más atenta. Los factores de riesgo incluyen:

  • Primer embarazo.
  • Antecedentes de preeclampsia en un embarazo anterior.
  • Edad avanzada (mayor de 35 años) o edad gestacional de más de 10 años después de un embarazo anterior.
  • Obesidad.
  • Embarazos múltiples (gemelos o más).
  • Enfermedades preexistentes como hipertensión arterial, diabetes tipo 1 o tipo 2, enfermedad renal crónica o enfermedad tiroidea.
  • Trastornos autoinmunitarios, como el lupus.
  • Antecedentes de un bebé con restricción del crecimiento fetal.
  • Embarazo por FIV, especialmente después de una transferencia de embriones congelados.
  • Ser afroamericana o indígena en América del Norte, aunque cada vez hay más evidencia que sugiere que estas diferencias no necesariamente se basan en la biología.
  • Ciertas dietas y factores genéticos también pueden influir.

Síntomas de la Preeclampsia

El principal problema de la preeclampsia es que sus síntomas no son fácilmente detectables por parte de la madre. De hecho, es posible incluso que se desarrolle de forma asintomática o con síntomas poco específicos que aparecen a menudo en cualquier embarazada, dificultando el diagnóstico, especialmente si se trata del primer embarazo.

Los síntomas habituales de la preeclampsia pueden incluir:

  • Hipertensión arterial persistente.
  • Proteinuria (proteína en la orina).
  • Hinchazón excesiva o repentina, especialmente en el rostro y las manos (edema), aunque cierta hinchazón en pies y tobillos es normal en el embarazo.
  • Aumento repentino de peso en un período de 1 a 2 días, o más de 0.9 kg por semana.
  • Dolor en la boca del estómago o en la parte superior derecha del abdomen, que también se puede sentir en el hombro derecho y confundirse con acidez gástrica o patadas del bebé.
  • Náuseas y vómitos (un signo preocupante si aparecen después del primer trimestre).
  • Zumbidos en los oídos.
  • Orinar con menos frecuencia de lo habitual o escasez en la cantidad de orina.

Los síntomas de preeclampsia grave incluyen:

  • Dolores de cabeza intensos que no desaparecen o empeoran.
  • Cambios en la visión, como visión borrosa, ver puntos o luces centelleantes, sensibilidad a la luz o pérdida temporal de la visión.
  • Dificultad para respirar (debido a la acumulación de líquido en los pulmones).
  • Sentirse mareada o desmayarse, confusión mental o alteraciones en el comportamiento.
Mujer embarazada que se toca la cabeza por dolor de cabeza, con una mano en el abdomen mostrando hinchazón

Cuándo Consultar al Médico

Es crucial asistir a todas las consultas prenatales para que el proveedor de atención médica pueda controlar su presión arterial y realizar las pruebas necesarias. Comuníquese con el proveedor de atención médica de inmediato o acuda a una sala de emergencias si experimenta dolores de cabeza intensos, visión borrosa u otra alteración de la vista, dolor intenso en el abdomen o falta de aire grave.

Diagnóstico de la Preeclampsia

El diagnóstico se realiza principalmente midiendo la tensión arterial y mediante una analítica de sangre y orina. La preeclampsia se diagnostica cuando se registra una hipertensión arterial de forma repetida y persistente (presión arterial ≥ 140/90 mm Hg o superior) acompañada de proteinuria (≥ 0.3 g/24 horas) o de alteraciones sanguíneas, renales o hepáticas en la analítica. Una mujer que comenzó su embarazo con una presión arterial baja y luego presentó una elevación significativa de la presión arterial necesita vigilancia cuidadosa.

Pruebas Diagnósticas Habituales

  • Analítica de sangre y orina: Para detectar proteína en la orina, enzimas hepáticas más altas que lo normal, conteo de plaquetas bajo, niveles de creatinina o ácido úrico elevados en la sangre.
  • Examen físico: Mostrará presión arterial alta, hinchazón en las manos y la cara, y aumento de peso.
  • Ecografía fetal: Para evaluar el crecimiento del bebé y su bienestar.
  • Doppler: Especialmente el estudio de la presión en la arteria uterina, de vital importancia para la llegada de sangre al útero y al bebé.
  • Cardiotocografía en reposo: Para supervisar la salud del bebé.

Detección Temprana en el Embarazo

Recientemente, se han establecido diversos tests para la detección de la preeclampsia en estadios precoces del embarazo, alrededor de la semana 12. Para realizar esta determinación, se valoran:

  • Datos maternos: Edad, peso, tensión arterial media y antecedentes personales.
  • Marcadores bioquímicos: Proteínas específicas presentes en la placenta, como la PAPP-A (Proteína A Plasmática Asociada al Embarazo) y el PLGF (Placental Growth Factor o factor de crecimiento placentario).
  • Marcadores ecográficos: En concreto el estudio del Doppler de las arterias uterinas.

El resultado de estos tests permite detectar a la población de riesgo de preeclampsia precoz y tardía en semanas del embarazo muy adecuadas para su mejor manejo. Si la prueba resultara de riesgo, no necesariamente tiene que aparecer la enfermedad, pero sí se indica a partir de ese momento un tratamiento farmacológico profiláctico, como la aspirina a baja dosis, y un asesoramiento ajustado al caso.

Complicaciones y Riesgos Asociados

Si no se trata, la preeclampsia puede provocar complicaciones graves tanto para la madre como para el feto, que pueden conllevar problemas de salud a corto y a largo plazo. La preeclampsia y la eclampsia incrementan significativamente la morbimortalidad materna y perinatal. Los trastornos hipertensivos provocan en torno al 16% de las muertes maternas a escala mundial.

Riesgos para el Feto/Bebé

  • Restricción del crecimiento fetal: Si la placenta no recibe suficiente sangre, el bebé puede recibir un nivel inadecuado de sangre, oxígeno y menos nutrientes, ocasionando un crecimiento lento.
  • Nacimiento prematuro: La preeclampsia puede provocar un nacimiento prematuro no planificado (parto antes de la semana 37). Además, el nacimiento prematuro planificado es el tratamiento principal para la preeclampsia. Un bebé que nace de forma prematura presenta un mayor riesgo de sufrir dificultades para respirar y alimentarse, problemas auditivos y de visión, retraso en el desarrollo y parálisis cerebral.
  • Desprendimiento de la placenta: Aumenta el riesgo de que la placenta se separe de las paredes internas del útero antes del parto, lo que puede ocasionar un sangrado intenso que pone en riesgo la vida de la madre y el bebé.
Infografía mostrando la restricción de crecimiento fetal y el desprendimiento de placenta como complicaciones de la preeclampsia

Riesgos para la Madre

  • Síndrome HELLP: Acrónimo de Hemólisis (la destrucción de los glóbulos rojos), Elevación de las enzimas hepáticas y Conteo bajo de plaquetas. Esta forma grave de preeclampsia afecta varios sistemas de órganos y pone en riesgo la vida de la madre y el bebé, pudiendo ocasionar problemas de salud crónicos a la madre. Entre los signos y síntomas se incluyen náuseas y vómitos, dolor de cabeza, dolor en la parte superior derecha del abdomen y una sensación general de enfermedad o malestar. En ocasiones, se presenta repentinamente, incluso antes de que se detecte la presión arterial alta, o sin síntomas.
  • Eclampsia: Es la aparición de convulsiones o el inicio del coma sin signos ni síntomas de preeclampsia previos. Es muy difícil predecir si una paciente con preeclampsia padecerá eclampsia. Puede producirse sin que se hayan observado signos o síntomas de advertencia y puede aparecer antes, durante o después del parto.
  • Daño a otros órganos: La preeclampsia puede dañar los riñones, el hígado, los pulmones (edema pulmonar), el corazón o los ojos, y causar un accidente cerebrovascular u otra lesión cerebral.
  • Enfermedad cardiovascular: Padecer preeclampsia puede aumentar el riesgo de presentar enfermedades cardíacas y de los vasos sanguíneos en el futuro, así como diabetes y enfermedades renales crónicas.

¿Qué causa la preeclampsia? ¿Cómo se trata?

Tratamiento y Manejo

La preeclampsia no tiene un tratamiento definitivo que la cure, más allá del parto. Se pueden controlar los signos y síntomas durante unos cuantos días o semanas, pero el tratamiento definitivo es el parto. El momento ideal para el parto depende de la gravedad de la preeclampsia y de las semanas de embarazo. Antes del parto, el tratamiento incluye un control riguroso y medicamentos para bajar la presión arterial y tratar las complicaciones.

Manejo de la Preeclampsia

  • Control riguroso: Supervisión cuidadosa de la madre y el bebé. El equipo de atención médica controlará al bebé y a la madre más de cerca.
  • Medicamentos antihipertensivos: Para controlar la presión arterial.
  • Sulfato de magnesio: Para prevenir convulsiones (eclampsia), especialmente en casos graves, reduciendo en más de la mitad el riesgo de eclampsia.
  • Corticosteroides: Para embarazos de menos de 34 semanas de gestación, se pueden administrar inyecciones de esteroides para acelerar la madurez de los pulmones del bebé en caso de un parto prematuro.
  • Dieta: Se debe seguir una dieta normal, sin restringir la cantidad de sal recomendada.
  • Hospitalización: En algunos casos de preeclampsia severa, puede ser necesaria la hospitalización.

Consideraciones para el Parto

Casi siempre, a las 37 semanas su bebé está suficientemente desarrollado para nacer saludable. Como resultado, el proveedor probablemente querrá que el bebé nazca para que la preeclampsia no empeore. Se le pueden dar medicamentos para ayudar a inducir el parto o puede necesitar una cesárea. Si el bebé no está totalmente desarrollado y usted tiene preeclampsia leve, la enfermedad a menudo puede manejarse en casa hasta que el bebé haya madurado.

El bebé debe nacer si hay signos de preeclampsia grave, tales como:

  • Exámenes que muestran que el bebé no está creciendo bien o no está recibiendo suficiente sangre y oxígeno.
  • La presión arterial diastólica está por encima de 110 mm Hg o es mayor a 100 mm Hg de forma constante durante un período de más de 24 horas.
  • Resultados anormales en las pruebas de la función hepática.
  • Dolores de cabeza intensos o dolor en la zona ventral (abdomen).
  • Convulsiones o cambios en la actividad mental (eclampsia).
  • Acumulación de líquido en los pulmones de la madre.
  • Síndrome HELLP.
  • Conteo plaquetario bajo o sangrado.
  • Bajo gasto urinario, mucha proteína en la orina y otros signos de que los riñones no están funcionando correctamente.

En la mayoría de los casos, la presión arterial alta y el aumento de las proteínas en la orina de la madre suelen resolverse dentro de las 6 semanas posteriores al nacimiento del bebé y la expulsión de la placenta.

Prevención de la Preeclampsia

Aunque no existe una forma garantizada de prevenir la preeclampsia, ciertas estrategias pueden ayudar a reducir el riesgo. La atención prenatal temprana y constante es esencial para monitorear y manejar los posibles factores de riesgo.

Medidas Preventivas

  • Atención prenatal periódica: Es fundamental para controlar los primeros signos de preeclampsia, incluyendo la medición periódica de la presión arterial y análisis de orina para detectar la posible presencia de proteínas.
  • Recomendaciones sobre el estilo de vida: Mantener un peso saludable y hacer ejercicio físico (cuando esté indicado) antes y durante el embarazo.
  • Manejo de enfermedades preexistentes: Especialmente la hipertensión arterial, la diabetes o trastornos autoinmunes.
  • Suplementación con calcio: Durante la gestación en entornos de baja ingesta alimentaria.
  • Administración de una dosis baja de ácido acetilsalicílico (aspirina): Para pacientes con un alto riesgo de preeclampsia, se puede recomendar tomar un comprimido de aspirina de 81 miligramos por día después de las 12 semanas de embarazo (o al final del primer trimestre/inicio del segundo trimestre) si tiene un factor de riesgo alto o más de un factor de riesgo moderado de preeclampsia. Es importante hablar con el proveedor de atención médica antes de tomar cualquier medicamento.

Recomendaciones de la OMS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha elaborado directrices para mejorar la salud durante el embarazo, entre ellas las destinadas a prevenir y tratar la preeclampsia y la eclampsia. Estas son las principales recomendaciones:

  • Suplementación con calcio durante el embarazo en las zonas donde la ingesta de este mineral es baja.
  • Administración de dosis bajas de ácido acetilsalicílico a las embarazadas con alto riesgo de preeclampsia.
  • Uso de sulfato de magnesio para prevenir la eclampsia.
  • Capacitación de los proveedores de atención de salud en la detección y el tratamiento tempranos de la preeclampsia.
  • Refuerzo de los sistemas de salud para garantizar una atención oportuna y eficaz a las mujeres embarazadas.

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