El puerperio es una época maravillosa que puede transformarse en algo no tan agradable. Para comprenderlo en toda su magnitud, es fundamental ir más allá de las definiciones tradicionales y abrazar su complejidad.

Comprendiendo el Puerperio: Más Allá del Diccionario
¿Qué es el Puerperio? Definiciones y Duración
Si buscas puerperio en el diccionario, lo puedes encontrar de dos maneras: por un lado, se puede definir como el período que ocurre inmediatamente después del parto y que dura entre 6 y 8 semanas. Por otro, se define como el período de recuperación del aparato reproductor de la mujer después del parto.
Entonces, ¿puerperio y posparto son lo mismo? No, no lo son. Estas definiciones que acabamos de dar pueden confundir a las madres y hacerlas creer que puerperio es lo mismo que posparto. El posparto forma parte del puerperio y se enfoca más en la recuperación física de la madre, lo que se ha denominado cuarentena.
Por tanto, el período puede ser más amplio de lo que nos han contado. El período marcado de 4 a 8 semanas es un invento de la parte médica. El objetivo es que la madre vuelva a ser “normal” cuanto antes, es decir, vuelva al trabajo y cumpla con todo lo que la sociedad exige a las madres.
El posparto es la palabra que nos ha sido comercializada y que conocemos. Se suele decir “está en posparto”, casi que con desprecio. Sin embargo, una mujer después de tener un hijo jamás vuelve a ser lo que era antes. Hombres y mujeres debemos sensibilizarnos sobre ello.
Yo suelo definir el puerperio como la etapa más intensa de la transformación femenina. Las mujeres, como somos cíclicas, sentimos más y tenemos una mayor sensibilidad para entregarnos a la transformación. La sociedad te pide que vuelvas a ser normal. Sin embargo, ¿qué entendemos por normal? Porque si normal es volver a tener la misma vida que tenías antes, eso es imposible. Y si es igual, quizás hay un problema de desajuste.
Existe cierta desinformación o ignorancia sobre la cuestión. Hemos recibido una información adulterada. Por eso, yo decidí que tenía que transmitir este mensaje a otras mujeres, porque merecemos saber la verdad. El término se va a seguir usando por parte de nuestro entorno, pero nosotras debemos saber que su significado es mucho más amplio.
El puerperio es el período que empieza cuando la madre da a luz y que se puede extender un año y medio, dos años o tres años. Todo va a depender de la situación real que esté viviendo esa madre. Todo depende de cómo tú te encuentras en el momento en que te conviertes en puérpera y eso lo vas a descubrir tú misma.
Lédif Torres de Aranguren, una gran profesional experta en lactancia, puerperio y crianza respetuosa, destaca la importancia de este tema, que es la base de muchas de sus charlas y entrevistas. Siempre insiste en que todo depende de tu propia historia familiar, quién eres tú, cómo te sientes tú, cómo vives tú, qué quieres, qué necesitas, y a partir de ahí se crea tu historia como puérpera.
Raquel Tasa y la Desestructuración Emocional
Cuando una mujer está embarazada se ve bella y está contenta porque va a ser madre. Nadie nos cuenta que cuando nazca el niño va a haber una explosión total dentro de nosotras. Aunque el bebé ha nacido, madre e hijo siguen formando una sola cosa durante meses. Un solo sentir, la diferencia es que ya no está dentro de ti. Se crea una burbuja en la que solo tienen cabida madre e hijo y el entorno no siempre lo entiende, y la madre puede sentirse rechazada. Nos falta información y no estamos preparados para aceptar lo que ella está viviendo y poder arroparla.
Una mujer puérpera pasa por un proceso que se conoce como desestructuración emocional. Tu cuerpo físico se abrió para darle paso a un bebé. La desestructuración emocional es que por dentro te rompes en pedacitos y eso nos pasa a todas. Cómo lo lleves depende de ti, de tu historia familiar, de tu entorno.
Mi maestra de puerperio, Raquel Tasa, hizo un vídeo donde recopiló varias respuestas de mujeres que contestaban a esta pregunta: “¿Qué es para ti el puerperio?”. Y cada una de ellas daba una respuesta diferente. Lo que sí sucede es que algo se rompe dentro de ti. Por eso es tan importante el tiempo, para que tú recojas esas piezas que se soltaron y empieces a armarlas de nuevo.
La Depresión Posparto explicada en primera persona | PortalCLÍNIC
El Paisaje Emocional del Puerperio: Un Nuevo Sentir
Muchas veces en mis consultas de lactancia atiendo a mujeres que acaban de tener a sus bebés y que lloran y lloran y no saben por qué. Mi puerperio lo recuerdo como una etapa muy intensa. Los primeros cuarenta días fueron horribles, necesitaba curarme de ese parto tan intervenido. Además mi hijo no se enganchaba al pecho porque era muy prematuro y yo quería dar lactancia materna. Me costó muchísimo que se enganchase al pecho, pero al final lo conseguí.
El puerperio no se trata solo de un trabajo físico, sino también emocional. Cuando la madre se permite sentir lo que está sintiendo, llorar, drenar, el niño se agarra al pecho. Es que no se trata solo de un trabajo físico sino también emocional. Cuando la madre se permite sentir lo que está sintiendo, llorar, drenar, el niño se agarra al pecho. Molestias físicas siempre hay, tu cuerpo se abrió paso para que salga otro cuerpo y eso duele. Aunque la lactancia no debería doler, hay muchos casos en que el primer mes puede ser muy doloroso.
Todo cambia y este es un cambio que te puede doler muchísimo, aunque estés muy preparada. Hay momentos en que te tienes que dejar llevar y sentir ese dolor porque es el dolor de la transformación. Sentirlo y drenar para recuperarte y volver a empezar. Nosotras podemos pasar por este período de transformación porque tenemos ese gran regalo que es nuestro hijo.
El Rol Fundamental del Apoyo y la Tribu
El Apoyo Emocional de la Pareja y el Entorno
Cuando le faltaba un mes para dar a luz, una amiga embarazada volvió a mí y me dijo: “Cuando empezaste a hablarme y a mostrarme todo eso yo no estaba preparada y me asusté mucho porque eso no tenía nada que ver con lo que yo quería escuchar”. Por eso es tan importante el apoyo emocional en esta etapa. No solo de tu pareja y del entorno, sino que también, llegados al caso, recurrir a una asesora de lactancia o a una consejera para que te ayuden a canalizar tus emociones. Es indispensable.
Es muy importante que la mujer y su pareja sepan. Una amiga online, Eva, de Mamá Convergente en una charla online dijo: “La mujer recién parida no necesita un padre para sus hijos, sino que necesita a esa pareja para ella”. A mí me impactó porque era algo que yo pensaba desde hace tiempo y no lograba encontrar las palabras. El apoyo emocional es fundamental.
Llega la suegra, la abuela, la vecina y todas quieren cargar al bebé. Pero la madre que acaba de parir y que está conociendo a su bebé lo único que desea es estar acurrucada con su hijo. Lo que necesita es que le atiendan la casa, que le frieguen los platos, que hagan la comida, etc. Se trata entonces de atender las necesidades de la madre. Si las necesidades de la madre están cubiertas, el bebé también se sentirá bien. Cuando te llega el momento del puerperio no quieres visitas, no quieres que te hablen y menos si tienes dolor físico. El primer mes es el más impactante.
Una de las frases que me gusta usar para definir las tareas del acompañante de la madre, sea quien sea, es que se convierta en superhéroe porque la va a cuidar y la va a proteger. Todo va a depender de la situación y del entorno en el que se encuentre. Las personas que no lo han vivido no lo entienden y es cuando te sientes fuera de lugar, sola y loca.
Cuando nace tu bebé, cuando empiezas a ser madre, pasa algo dentro de ti que causa mucho dolor, aunque lo vivas con toda la tranquilidad del mundo. Es algo así como revivir nuestras infancias y en nuestra generación, en muchísimos casos, eso causa dolor. Exactamente.

La Importancia de Encontrar tu Tribu
“¡Por favor, busquen una tribu!” Es algo muy importante, busca mujeres que estén en tu misma situación. Yo pertenezco a varios grupos, está el grupo de mis amigas puérperas y luego hay otras tribus para cuando los bebés han crecido. Con los hijos, lo que no vives hoy ya no vuelve y para ello es necesario mirarse con unos ojos amables que te “dejen ser” como eres y no como crees que “deberías ser”.
Autoestima y Bienestar Mental en el Posparto
Reconociendo Emociones: Del 'Baby Blues' a la Depresión Posparto
La autoestima en el posparto es un aspecto fundamental que debe ser atendido por el bien del bienestar del bebé y de la madre. El proceso de posparto es un periodo de transición y adaptación, en el que se experimentan numerosas emociones, tanto positivas como negativas. Es normal sentir alegría, ilusión, amor, orgullo, pero también cansancio, estrés, tristeza, miedo, culpa o ansiedad.
Algunas mujeres pueden desarrollar lo que se conoce como el baby blues o tristeza posparto, que se caracteriza por una sensación de vulnerabilidad, irritabilidad, llanto fácil y cambios de humor. Este fenómeno es transitorio y se debe a los cambios hormonales y al agotamiento físico y mental que implica traer al mundo a un bebé e iniciar una nueva vida con él.
La depresión posparto es un trastorno del estado de ánimo que afecta hasta a un 15% de las mujeres que dan a luz. Generalmente, se manifiesta como una tristeza profunda que altera los periodos de sueño y el apetito, además de provocar una clara pérdida de interés por las actividades que antes se disfrutaban. Baja la autoestima, se siente una sensación de inadecuación como madre y dificulta el establecimiento del vínculo con el bebé.
Estrategias para Fortalecer la Autoestima Materna
Para prevenir y aliviar estos síntomas, es fundamental que, como madre, sepas reconocer y expresar tus emociones, sin juzgarte ni culpabilizarte por ellas. Es importante reconocer cómo todo esto afecta a tu autoestima en el posparto, para que prestes atención a tu cuidado, tanto físico como emocional, y busques momentos de descanso, ocio y placer (en la medida de lo posible).
El padre (o la pareja cuando la hay) es una figura clave para el desarrollo de la autoestima posparto de la madre. Su presencia, su implicación y su actitud pueden marcar la diferencia entre una experiencia positiva o negativa de la maternidad.
La autoestima en el posparto requiere de un trabajo constante y consciente, no se construye de la noche a la mañana. No pretendas ser la madre perfecta, ni hacerlo todo bien, ni cumplir con todos los estándares sociales. Adapta tus objetivos a tu situación personal y a tus recursos, y acepta que puedes cometer errores y aprender de ellos. Tu hijo/a no necesita a una madre perfecta (eso no es posible), sino aquella suficientemente buena que puede ir conociendo a su bebé e intentando descifrar las señales de lo que le pasa y actuar en consecuencia.
Haz una lista de todas las cosas que sabes hacer bien, que te gustan de ti misma y que te hacen sentir orgullosa. Repásala cada día y añade nuevos elementos. Celebra cada paso que das, por pequeño que sea, y prémiate con algo que te haga feliz. Cuando las madres me dicen que “no han hecho nada en todo el día” en su posparto no puedo dejar de pensar con qué ojos se miran. Estar ahí con los cuidados y la paciencia, es el mayor regalo que puedes dejar a tu bebé para toda la vida. Y, aunque es cansado, es temporal.
No te obsesiones con los cambios físicos que hayas podido experimentar, ni te compares con otras mujeres. Recuerda que tu cuerpo ha hecho algo increíble, que es dar vida a tu bebé, y que merece tu respeto y tu cariño. Vístete con ropa que te favorezca, que te haga sentir cómoda y te veas bien. A veces en el posparto las madres no se reconocen y es que ya no eres la misma, la maternidad atraviesa lo corporal y deja huella.
No te olvides de que, además de madre, eres una persona con tus propios gustos, intereses y necesidades. Si te apetece, busca momentos en los que puedas desconectar del bebé y de las obligaciones para hacer algo que te apasione, te divierta o te relaje. No tengas miedo ni vergüenza de pedir ayuda cuando te sientas sobrepasada, angustiada o deprimida. Recuerda que no estás sola, que hay muchas personas que pueden ayudarte y que quieren lo mejor para ti y para tu bebé.
Tu autoestima en el posparto es un aspecto esencial para tu salud y la felicidad de tu bebé. Ten presente que haces lo mejor posible y que te mereces todo el amor del mundo. Lo que necesita tu bebé es a su madre y los 1000 primeros días de vida son muy importantes. Frente a las críticas, opiniones de los demás, consejos de teorías, la persona que mejor conoce a su bebé eres tú.

Cuidado Físico Integral: El Suelo Pélvico
Importancia del Suelo Pélvico en el Embarazo y Posparto
Hoy contamos con Elena Valiente Díez, malamadre de dos hij@s y fisioterapeuta especialista en patologías del suelo pélvico, quien indaga en lo que ocurre durante el embarazo y tras el parto con la musculatura de esta zona. Muchas de vosotras nos habéis pedido que toquemos este tema. Yo no conocí el suelo pélvico ni había oído hablar de ello hasta que me quedé embarazada de la primera hija y reconozco lo importante que es cuidar esta zona para que no queden secuelas después.
Seguro que en algún momento del embarazo o posparto habréis escuchado hablar del suelo pélvico, de la reeducación perineal, de las bolas chinas, de la gimnasia abdominal hipopresiva, etc. Pues bien, simplemente quiero creer que es por la falta de información y no por los tabúes que aun existen en nuestra sociedad.
El suelo pélvico es un conjunto de músculos, ligamentos y fascias que cierran la pelvis en su parte inferior. A esto hay que añadirle los cambios hormonales que sufrimos desde el primer momento de la fecundación. El aumento de estrógenos y progesterona, además de ser la responsable de los cambios morfológicos en la gestante, también es la encargada de la relajación de la musculatura lisa (o involuntaria) y estriada (o voluntaria).
Durante la gestación la musculatura, además de perder fuerza, se contractura. Durante la consulta siempre suelo poner el mismo ejemplo al ver las caras de asombro cuando digo que tienen la musculatura perineal contracturada: “Imaginad que un día os cuelgan una mochila en la espalda vacía y todas las semanas le añaden peso, y además no te la puedes quitar en ningún momento.”
Preparación y Recuperación: Masajes, Posturas y Rehabilitación
Es muy importante preparar el periné para el día del parto mediante masajes perineales (lo ideal es que lo realice la pareja). El parto podríamos decir que es el momento más crítico para el suelo pélvico. La postura del parto también influye y mucho en el estado del periné.
La postura de litotomía (postura ginecológica) hace que los huesos que forman la pelvis tengan menos libertad de movimiento y que el estrecho inferior esté más limitado en la apertura. Sin embargo, existen otras posturas como tumbada de lado (tengo que decir que esta es mi postura favorita), de cuclillas o a cuatro patas apoyada sobre el respaldo de la cama, en las que sucede todo lo contrario.
Tras la anamnesis, a cada mujer se le aconsejará (en el caso de que fuera necesario) el tratamiento rehabilitador más oportuno.

Testimonios Personales: Cada Puerperio es Único
Dos situaciones de vida completamente diferentes demuestran que cada puerperio es especial y único. Con Valentina, que fue la primera, habíamos preparado parto en el agua, nos habíamos informado muchísimo. Pasé por cinco ginecólogas, mujeres, antes de irme con el doctor con el que me quedé, gracias a mi amiga Catherine que ha sido mi doula, mi matrona, mi todo. Ella fue la que me mostró este mundo. Este doctor era el único que hacía parto en el agua.
Cuando estaba en la semana 39 tuve que hacer un viaje relámpago, tenía una barriga enorme y ella estaba en posición, pero aún no se había colocado. A raíz de este viaje la bebé se dio la vuelta y se sentó. El doctor me hizo realizar antes de la intervención un ejercicio de conexión mental y emocional con mi bebé para digerir la intervención. Yo vi toda la cesárea y eso también me ayudó. Cuando ya estuvimos en la casa no lograba que Valentina se pegara al pecho y estuve llorando como tres días. Pero recuerdo que como a las dos semanas empecé a sentirme un poco más fuerte, a ver la luz. Tenía a mi disposición tres doulas maravillosas que me ayudaron, Catherine, Rina y Mar. Ellas me sostuvieron.
Grecia nació en EE. UU. y fue diferente. Fue parto natural, pero hubo violencia obstétrica. Mi madre vino para acompañarnos, pero solo pudo estar tres semanas. Mi esposo trabajaba 12 horas y yo me encontraba sola en una ciudad nueva y con dos hijas, una recién nacida. Para mí este puerperio fue muy difícil, hacía el esfuerzo, pero se me hacía muy duro. Me enfermé incluso de la piel. A las 6 u 8 semanas empecé a encontrarme más fortalecida.