Tener hijos y formar una familia es una de las tareas más complejas que un ser humano puede asumir. Frases como "¡No sé qué hacer!", "¡No sé cómo ayudarlo!" o "¡La situación me genera dudas!" son expresiones que podemos oír con cierta frecuencia. Los padres muchas veces se sienten desbordados por las demandas de sus hijos y por los retos que cada etapa nos plantea. Además, la crianza no es una tarea individual; madre y padre deben negociar, llegar a acuerdos y definir estilos de crianza.
Nadie nos enseña a ser padres ni madres, y los hijos e hijas no vienen con un manual de instrucciones. Gestionamos la crianza en función de lo que consideramos que será mejor para ellos. Es válido, y a menudo necesario, pedir ayuda profesional.
¿Cuándo Buscar Apoyo Psicológico para la Crianza?

Existen diversas situaciones en las que el apoyo de un psicólogo especialista en crianza puede ser fundamental para el bienestar familiar y el desarrollo saludable de los hijos:
- Sentimiento de frustración e impotencia: A menudo, los padres sienten frustración e impotencia ante ciertas situaciones con sus hijos, lo que puede llevar a estrés y agotamiento constante, volviendo la tarea de educar en una misión abrumadora.
- Problemas en la relación de pareja: La crianza puede afectar la intimidad, y es posible que se detecten problemas en la complicidad de la pareja.
- Problemas de conducta en los hijos: Cuando los problemas de conducta empiezan a interrumpir el funcionamiento saludable de la familia, o si los niños se portan mal en la escuela, consumen drogas o alcohol, o desarrollan trastornos alimentarios, un psicólogo puede brindar orientación.
- Diferencias en estilos de crianza: Si los miembros de la pareja tienen grandes diferencias en el estilo de crianza y no logran llegar a acuerdos.
- Cambios familiares significativos: Cuando ha habido algún cambio importante en la familia y se necesita apoyo para transitarlo.
- Nuevas etapas del desarrollo: Si los hijos o hijas ingresan en una nueva etapa del desarrollo y les resulta difícil a los padres responder o hacer los ajustes necesarios.
- Síntomas psicoemocionales en niños pequeños: Cuando los hijos o hijas presentan síntomas psicoemocionales, pero son muy pequeños para emprender el camino de la psicoterapia solos.
- Necesidad de orientación adicional: Si el hijo ha empezado una psicoterapia, pero los padres sienten que necesitan más orientación en su rol.
Acompañar a adultos, adolescentes, parejas y familias es esencial cuando lo que viven ya no es manejable en solitario. Pedir ayuda cuesta, sobre todo si se lleva tiempo siendo “la persona fuerte”, pero no hace falta llegar con todo claro.
El Rol del Psicólogo en el Acompañamiento a la Crianza

El servicio de acompañamiento o orientación a padres y madres
es una herramienta terapéutica diseñada para adquirir las habilidades necesarias para afrontar los desafíos de la maternidad y paternidad. Es un espacio de apoyo y sostén profesional donde se abordan dificultades y se gestionan cambios saludables para los hijos e hijas.
¿Cómo se Aborda la Terapia?
Los psicólogos pueden trabajar con los padres individualmente, juntos como pareja, o incluir a toda la familia para encontrar soluciones a los problemas que enfrentan. Muchas terapias basadas en los padres se centran en la relación de los padres con sus hijos, la resolución de problemas dentro de la familia y el análisis de la dinámica familiar. La terapia realizada de forma remota por video puede ser útil para que un psicólogo observe cómo interactúan las familias en sus propios hogares.
Los padres y madres están presentes en el día a día de sus hijos, son referentes para ellos y, de una u otra manera, están incluidos en lo que les trae a consulta. A través de los padres, los hijos van conociendo cómo es el mundo, las relaciones, cómo se manejan las emociones y cómo se tienen que comportar. Son el primer modelo de referencia de los hijos. Por eso, es fundamental que los padres entiendan que son indispensables para el buen funcionamiento del tratamiento y la reducción del malestar emocional.
El objetivo del psicólogo no es dar respuestas directas, sino escuchar y ofrecer una perspectiva más objetiva de lo que ocurre, brindando herramientas para que los padres tomen las mejores decisiones según su forma de pensar y su estilo de crianza.
Principios y Enfoques Terapéuticos
En el acompañamiento psicológico, se parte de la premisa de que los padres han hecho grandes esfuerzos para educar a su hijo de la mejor manera posible, y que la crianza nunca es una tarea sencilla. Los padres hacen las cosas de una manera determinada o tienen dificultades específicas para la crianza según su historia vital y sus modelos previos de familia y de relaciones interpersonales. Para la mejoría de su hijo y de la situación familiar, resulta fundamental comprender su implicación en lo que pasa. El espacio terapéutico es un lugar donde poder recordar, aclararse y establecer esas conexiones entre quiénes son ellos como padres y madres, y lo que le está sucediendo a su hijo.
Se cree en el poder del vínculo terapéutico, donde la empatía, la aceptación incondicional y la autenticidad son valores clave para acompañar a quien solicita asesoramiento. El paciente ideal no es el que más conflictos y tristezas tiene, sino el que está más dispuesto a flexibilizar sus esquemas de pensamientos y formas de sentir, para resignificar su experiencia vital con apertura, curiosidad y compromiso hacia su bienestar.
Se utilizan diversos enfoques:
- La terapia cognitivo-conductual es un tipo de terapia pragmática que puede ser breve, centrándose en los procesos de cambio conductual para que una persona alcance sus objetivos, transitando, aceptando y modificando sus patrones cognitivos y emocionales.
- La teoría del apego es un eje central, reconociendo que el vínculo emocional que se forma entre los niños y sus cuidadores es crucial. La crianza con apego, enfocada en satisfacer las necesidades emocionales y físicas del niño, promueve un desarrollo emocional y cognitivo saludable, reforzando el vínculo afectivo.
- La terapia familiar estructural inspecciona la dinámica familiar.
- La terapia de interacción entre padres e hijos se enfoca en mejorar la comunicación y el vínculo.
Se abordan temas como la regulación emocional, crisis subjetivas, autoestima, maternidades, crianza y sexualidad. Es importante escuchar el sufrimiento que causa el malestar de los hijos, y el objetivo del asesoramiento parental es escuchar lo que los padres tienen que decir sobre su hijo y sobre las dudas que tienen sobre sus funciones. Se trata de un espacio para pensar juntos, entender las dificultades y así reducir el malestar familiar.
Desafíos Comunes en la Crianza y Cómo Afrontarlos
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Un psicólogo especialista en crianza puede ayudar a los padres a desarrollar habilidades para sobrellevar mejor las cargas de la crianza y ser los mejores padres que puedan ser, en cuestiones como:
- Lidiar con el estrés y el agotamiento de la crianza de los hijos.
- Enfrentar la falta de cooperación de los hijos.
- Manejar la negatividad y el mal comportamiento en los niños.
- Adquirir herramientas para lidiar con el bullying.
- Enseñar a los hijos a manejar sus emociones.
- Resolver los problemas de aprendizaje en los niños.
- Manejar la tecnología y las pantallas en un mundo hiperconectado.
- Acompañar a los hijos durante la adolescencia y la transición a la edad adulta.
La Adolescencia: Una Etapa de Acompañamiento y Cambio

La adolescencia es una etapa de búsqueda de sí mismo que requiere de los padres un acompañamiento y un cambio de actitud hacia sus hijos, que ya no son tan niños. Muchísimos padres tienen pavor a esta etapa, a las discusiones, los cambios; sin embargo, se trata de un periodo de transición y maduración muy necesaria y sana en el desarrollo.
Durante la adolescencia, aparecen cambios físicos acompañados de búsqueda de identidad y cierta necesidad de independencia. Los padres pueden observar que sus hijos quieren salir con amigos, ir solos a determinadas cosas, elegir más su ropa, tener móvil propio, acostarse más tarde. El estado de ánimo puede oscilar, de repente están muy felices o muy enfadados o tristes. Además, se desarrollan a nivel sexual, apareciendo curiosidad y búsqueda de sensaciones. Cada vez hay más temas que no cuentan a los padres, y parece difícil hablar con ellos, muchas veces respondiendo con monosílabos. En este momento, además, tienen que tomar decisiones importantes para su futuro. Los adolescentes, en cierta medida, pierden la ingenuidad infantil y viven con mucha más intensidad sus emociones.
Es frecuente que los adolescentes a veces no quieran acudir a terapia. La recomendación es tener unas primeras sesiones con los padres para determinar lo que está pasando. Para consultar por un menor, se necesita la autorización de ambos progenitores, y es fundamental que ambos padres se involucren en el tratamiento de sus hijos/as.
Beneficios del Acompañamiento Psicológico en la Crianza

Contar con un acompañamiento durante la crianza de los hijos e hijas genera un estado de mayor claridad, seguridad y tranquilidad. Los beneficios son múltiples y abarcan diversas áreas de la vida familiar:
- Mejora la comunicación familiar: Se practica la claridad, la escucha atenta y el respeto mutuo.
- Mejora las habilidades parentales: Se aprenden estrategias prácticas de disciplina positiva.
- Permite expresar temores, saberes y dudas con respecto a los hijos.
- Fomenta un ambiente familiar más armonioso y sano.
- Aumenta la autoestima de los niños y niñas.
- Reduce el estrés familiar y los conflictos cotidianos.
- Mejora la adaptación a cambios: Ayuda a comprender las diferentes etapas del desarrollo de los hijos.
- Previene problemas futuros: Abordar desafíos en una etapa temprana previene su escalada.
- Mayor complicidad como pareja: Se sentirá una mayor conexión y complicidad en la relación.
- Mayor equilibrio: Permite un mayor equilibrio entre la vida familiar y personal.
Aspectos Prácticos de las Sesiones de Acompañamiento
El proceso terapéutico dependerá de la orientación del terapeuta, pero lo habitual es una sesión inicial con las personas (madres, padres o cuidadores) que soliciten la orientación. En esta primera sesión se expondrá el problema y el objetivo a conseguir. Se establecerá una hoja de ruta sobre desde dónde se parte y hacia dónde se va. Se definirá una línea de actuación y cómo se va a trabajar.
Las sesiones de acompañamiento pueden durar entre 1 hora y 1 hora y 20 minutos, dependiendo del motivo de consulta, de los consultantes y del enfoque terapéutico del psicólogo. La frecuencia de las sesiones es, como mínimo, de una vez a la semana, considerada la manera de trabajar óptima para establecer un vínculo y avanzar. Las sesiones pueden realizarse cada semana o cada quince días, especialmente si se trabaja alternando sesiones conjuntas con sesiones individuales. No todas las familias atraviesan las mismas circunstancias, por lo que la frecuencia se ajustará a cada situación particular.
El compromiso es un factor crucial para el éxito de la terapia. Aquello que lleva años no puede cambiarse o desaparecer en pocos días. Una primera fase inicial puede dedicarse más al foco del problema, aquello que tiene más importancia o genera malestar.
Se crea y desarrolla conjuntamente (psicólogo y padres) un clima adecuado y saludable para que los padres puedan disfrutar al máximo de su maravillosa labor y de su vida familiar en general. En estos espacios, las familias comparten preocupaciones, retos diarios, miedos, y el escucharse en otras familias alivia, aporta calma y disminuye la culpabilidad.