Retinopatía del Prematuro (ROP): Información Completa

¿Qué es la Retinopatía del Prematuro (ROP)?

La retinopatía del prematuro (ROP) es una enfermedad ocular que afecta a los bebés nacidos antes de término, es decir, a los bebés prematuros. También es conocida como retinopatía de prematuridad. Se trata de un problema en el desarrollo de los vasos sanguíneos en la retina, la capa de tejido sensible a la luz ubicada en la parte posterior del ojo.

La retina es una membrana transparente y fundamental para la visión, ya que recubre la parte posterior del ojo, recibe la luz que atraviesa la pupila y envía señales al cerebro a través del nervio óptico. Cuando la ROP se presenta, los vasos sanguíneos de esta importante estructura no se desarrollan adecuadamente.

Esquema del ojo con la retina y vasos sanguíneos.

Causas y Factores de Riesgo

Desarrollo Normal de los Vasos Sanguíneos de la Retina

En un embarazo a término, los vasos sanguíneos de la retina comienzan a desarrollarse aproximadamente en el primer trimestre de gestación (alrededor de las 16 a 20 semanas) y completan su crecimiento hasta después del nacimiento, o alrededor del momento del parto (nueve meses de embarazo). Este proceso implica un crecimiento organizado que cubre toda la retina.

Sin embargo, si un bebé nace muy prematuro, este desarrollo normal de los vasos sanguíneos puede interrumpirse o detenerse. Esto ocurre especialmente si nacen antes de las 30 semanas de gestación, ya que los ojos podrían no desarrollarse de manera apropiada.

Principales Factores de Riesgo

La ROP está fuertemente asociada con el nacimiento prematuro. Los bebés corren un riesgo elevado si nacen antes de las 30 semanas de gestación o si pesan menos de 1500 g (aproximadamente 3.3 libras o 1.36 kg) al nacer. Cuanto más prematuro es el bebé y menor es su peso al nacer, mayores son los riesgos de desarrollar esta enfermedad.

Los bebés prematuros a menudo requieren oxígeno adicional después de nacer, lo cual es un factor de riesgo importante. En el pasado, el uso excesivo de oxígeno se asociaba al crecimiento vascular anormal, pero en la actualidad, existen mejores métodos para controlarlo. Aun así, sigue existiendo incertidumbre acerca del nivel adecuado de oxígeno para los bebés prematuros en diferentes edades. Los investigadores están estudiando otros factores además del oxígeno que parecen influir en el riesgo de desarrollar ROP.

Otros factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de ROP incluyen:

  • Paro respiratorio breve (apnea)
  • Cardiopatía
  • Nivel alto de dióxido de carbono (CO2) en la sangre
  • Infecciones
  • Acidez baja en la sangre (pH)
  • Bajo nivel de oxígeno en la sangre
  • Dificultad para respirar
  • Frecuencia cardíaca lenta (bradicardia)
  • Transfusiones sanguíneas
  • Trastornos graves como hemorragias cerebrales o problemas pulmonares (como displasia broncopulmonar)

El riesgo de desarrollar ROP hoy depende del grado de la prematuridad y de otros problemas de salud asociados, siendo los bebés más pequeños y con más complicaciones los que presentan mayor riesgo.

Cómo se Desarrolla la Retinopatía del Prematuro

Cuando el crecimiento de los vasos sanguíneos de la retina se interrumpe y luego se reanuda de forma desorganizada, se produce la formación de nuevos vasos sanguíneos anormales. La retina entonces desarrolla estos nuevos vasos, un proceso conocido como neovascularización de la retina, neovascularización retiniana, o NV, por sus siglas en inglés.

Estos vasos sanguíneos anormales son frágiles, pueden crecer en la dirección incorrecta (hacia la parte posterior del ojo) e incluso tener derrames, causando sangrado en el ojo. Se produce sangrado y cicatrización en toda la retina.

Al estar los vasos anormales unidos a la retina, si crecen excesivamente o el tejido cicatricial se encoge, ejercen tracción sobre la retina, separándola parcial o completamente de su posición normal en la parte posterior del ojo. Esto se denomina desprendimiento de retina, una complicación grave que puede causar pérdida de visión y ceguera.

Infografía mostrando el desarrollo anormal de vasos sanguíneos en la retina en ROP.

Etapas de la Retinopatía del Prematuro

Para evaluar la gravedad de la ROP y guiar el tratamiento, los profesionales de la salud ocular utilizan un sistema de clasificación que describe el estadio y la zona de la retinopatía. Los médicos usan estas etapas para hacer un seguimiento de la gravedad de la ROP, las cuales fluctúan entre la etapa 1 (leve) y la etapa 5 (grave):

  • Etapas 1 y 2 (Leve a Moderada): En estas etapas, hay un crecimiento de vasos sanguíneos levemente o moderadamente anormal. Muchos bebés en las etapas 1 y 2 generalmente mejoran sin necesidad de tratamiento y suelen desarrollar una visión sana. Sin embargo, los médicos observarán cuidadosamente a los bebés para ver si la retinopatía de prematuridad empeora.
  • Etapa 3 (Grave): El crecimiento de los vasos sanguíneos es gravemente anormal. Algunos bebés que desarrollan la etapa 3 pueden mejorar sin tratamiento y lograr tener una visión sana. Sin embargo, otros necesitan tratamiento para evitar que los vasos dañen la retina y causen su desprendimiento (un problema ocular que puede causar pérdida de visión).
  • Etapa 4 (Desprendimiento Parcial de Retina): En esta etapa, el crecimiento de los vasos sanguíneos es gravemente anormal y ya se presenta un desprendimiento parcial de la retina. Los bebés en la etapa 4 tienen retinas parcialmente desprendidas y necesitan tratamiento.
  • Etapa 5 (Desprendimiento Total de Retina): Representa la forma más grave de ROP, donde la retina se ha desprendido completamente. Incluso con tratamiento, los bebés en la etapa 5 pueden tener pérdida de visión o ceguera.

Las etapas 4 y 5 son consideradas muy graves. Los bebés en estas etapas generalmente necesitan cirugía, pero incluso con tratamiento podrían tener pérdida de visión. Por esta razón, los médicos suelen comenzar el tratamiento en la etapa 3 para prevenir complicaciones más severas.

Es fundamental mantener las visitas médicas de control programadas, ya que la enfermedad puede empeorar rápidamente en cualquier etapa, haciendo necesario un tratamiento inmediato.

Retinopatía del prematuro

Signos y Síntomas

La retinopatía del prematuro no presenta signos ni síntomas visibles a simple vista en sus etapas iniciales de desarrollo. Los cambios en los vasos sanguíneos internos del ojo solo pueden ser detectados mediante un examen ocular especializado, por lo que no es posible saber si la ROP de un bebé está empeorando solo con mirarlo.

En casos avanzados de retinopatía de prematuridad, especialmente si ya ha ocurrido un desprendimiento de retina o daño significativo, los padres podrían notar más tarde algunas señales:

  • Sus ojos se mueven sin control, titilan (tiemblan) o hacen movimientos inusuales.
  • Sus ojos no siguen a los objetos.
  • Sus pupilas pueden verse blancas.
  • Tiene problemas para reconocer caras.

Diagnóstico de la Retinopatía del Prematuro

Examen Ocular Rutinario

Dado que la ROP no causa síntomas visibles, su diagnóstico se basa en un examen cuidadoso y rutinario de la parte posterior de los ojos realizado por un oftalmólogo, preferiblemente uno con experiencia en retinopatía del prematuro.

Todos los recién nacidos prematuros que pesen menos de 1,5 kg (aproximadamente 3 libras o 1360 gramos) al nacer o que hayan nacido antes de las 30 semanas de gestación deben ser examinados para detectar esta afección. Algunos bebés en alto riesgo que pesen entre 1.36 y 2.04 kg (3 a 4.5 libras) o que nazcan después de las 30 semanas también deben ser evaluados si tienen factores de riesgo adicionales.

El primer examen ocular con dilatación de las pupilas se realiza generalmente entre 4 y 9 semanas después del nacimiento, dependiendo de la edad gestacional del bebé. Por ejemplo, a los bebés que nacen a las 27 semanas o después, normalmente se les hace el examen cuando tienen 4 semanas de edad, mientras que a los bebés que nacen antes a menudo son examinados más tarde.

Durante el examen, el oculista le aplicará al bebé algunas gotas especiales en los ojos para dilatar (ensanchar) sus pupilas, lo que permite una visión clara de toda la retina y sus vasos sanguíneos para identificar cualquier problema, especialmente en la retina.

Seguimiento Continuo

El oftalmólogo decidirá la necesidad de exámenes de seguimiento basándose en los hallazgos del primer examen. Si el bebé necesita cuidados de seguimiento, el médico revisará sus ojos nuevamente cada una a tres semanas hasta que el desarrollo de los vasos sanguíneos en la retina se haya completado o hasta que no haya preocupación sobre el riesgo de desprendimiento de la retina.

Es crucial que los padres se aseguren de llevar a su bebé a todos los exámenes de control programados, incluso después del alta de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, ya que muchos bebés necesitan continuar con estos chequeos. Los bebés no necesitan otra evaluación si los vasos sanguíneos en ambas retinas han completado el desarrollo normal.

Antes de dejar el hospital, los padres deben preguntar cuándo su bebé necesita el primer examen ocular y cuáles son los exámenes de control necesarios.

Tratamiento de la Retinopatía del Prematuro

Muchos casos de ROP son leves y se resuelven de forma espontánea sin necesidad de tratamiento. Sin embargo, en otros, la intervención temprana es crucial para evitar que la enfermedad progrese y proteger la visión del bebé. Es importante recibir tratamiento en la etapa temprana para proteger la visión de su hijo o hija. El tratamiento adecuado dependerá de la evolución de cada caso y la gravedad de la retinopatía, y se ha demostrado que el tratamiento precoz mejora las probabilidades de que el bebé tenga una visión normal, debiendo comenzar idealmente dentro de las primeras 72 horas tras el diagnóstico en casos avanzados o con "enfermedad plus".

En caso de que se requiera cirugía, esta se suele realizar bajo anestesia general (un medicamento que provoca un estado de sueño profundo) o bien bajo sedación (el paciente no es consciente del procedimiento pero no está tan profundamente dormido). Antes del procedimiento, los médicos le ponen gotas oculares al bebé para dilatarle la pupila. Durante la operación, un instrumento llamado "blefarostato" se introduce con suavidad debajo de los párpados para impedir que se cierren.

Tratamientos no Quirúrgicos

  • Terapia con láser (Fotocoagulación): Es la forma más común de tratamiento y consiste en aplicar un láser en los costados de la retina (la parte periférica) que no ha terminado de crecer. El objetivo es detener el crecimiento de los vasos sanguíneos anormales y reducir el riesgo de desprendimiento de retina. Este procedimiento se puede realizar en la sala de recién nacidos con equipo portátil. Para que sea efectiva, se tiene que hacer antes de que se presente cicatrización y desprendimiento de la retina del resto del ojo.
  • Inyecciones intravítreas: Se inyectan medicamentos conocidos como anti-VEGF (por ejemplo, bevacizumab) directamente en el ojo del bebé con una aguja muy fina. Estos fármacos actúan bloqueando el factor de crecimiento de los vasos sanguíneos (VEGF), lo que ayuda a detener el crecimiento anormal y permite que los vasos se desarrollen de manera más normal. Este es un tratamiento más novedoso con resultados prometedores, y puede usarse como alternativa o complemento a la cirugía láser. Aunque sus efectos a largo plazo todavía se desconocen en algunos aspectos, ha demostrado ser eficaz.
  • Crioterapia: Ocasionalmente, el oftalmólogo puede usar terapia de frío (crioterapia) para tratar la enfermedad.
Ilustración de un ojo recibiendo tratamiento con láser para ROP.

Cirugía Ocular

La cirugía se hace necesaria si la retina se desprende parcial o totalmente (etapas 4 o 5). Hay 2 tipos de cirugía de retina para los bebés con desprendimiento parcial o total de la retina:

  • Cirugía de hebilla escleral (o cerclaje escleral): En esta cirugía, el médico coloca una banda flexible, generalmente de silicona, alrededor de la esclera (la parte blanca del ojo). La banda empuja la pared del ojo hacia adentro, haciendo que se pliegue o se doble. Esto, a su vez, aproxima la retina desprendida a la pared externa del ojo para ayudarla a reposicionarse. La banda apoya la retina hasta que los ojos comienzan a crecer normalmente, y entonces el médico extrae ese dispositivo.
  • Vitrectomía: En este procedimiento, el cirujano extirpa la mayor parte del vítreo (el líquido gelatinoso que llena el interior del ojo) junto con el tejido cicatrizado de la retina, a través de pequeñas incisiones en la pared ocular. El vítreo se reemplaza con una solución salina o una sustancia para mantener la retina en su lugar. El médico también podría hacer un tratamiento con láser para tratar la retina y sellarla en su posición normal.

El objetivo principal de cualquier tratamiento para la ROP, ya sea no quirúrgico o quirúrgico, es evitar que la enfermedad empeore y prevenir la pérdida grave de visión o la ceguera. Tras una cirugía de hebilla escleral o vitrectomía, el ojo se cubrirá con un parche, pero no después de una cirugía por láser o de una inyección.

Pronóstico y Complicaciones a Largo Plazo

Evolución de la Enfermedad y Pronóstico

Muchos bebés con ROP, especialmente aquellos con casos leves (etapas 1 y 2), mejoran sin necesidad de tratamiento y logran tener una visión sana. La mayoría de las veces, la retinopatía de la prematuridad desaparece por sí sola y no lastima el ojo. La retinopatía asociada a prematuridad suele ser leve y se resuelve de forma espontánea.

Sin embargo, en un pequeño porcentaje de los bebés afectados que pesan menos de 1 kg (2 libras) al nacer, la enfermedad puede ser grave y progresar, llevando a desprendimiento de retina y pérdida de visión en un período de 2 a 12 meses después del parto. La retinopatía de la prematuridad grave puede llevar a que se presenten problemas de visión serios o ceguera. El factor clave para un buen pronóstico es la detección y el tratamiento oportunos.

Es importante saber que, incluso con tratamiento, la ROP puede empeorar o, en el caso de la cirugía, puede implicar la pérdida de cierto grado de visión periférica (o lateral). E incluso si la retinopatía del prematuro deja de avanzar, la visión puede verse afectada. Después del tratamiento, el bebé necesitará exámenes oculares regulares y un seguimiento continuo por parte de un oftalmólogo.

Complicaciones Potenciales a Largo Plazo

La ROP leve puede causar estrabismo (ojos bizcos), miopía, o ambos. Los bebés que tuvieron retinopatía de prematuridad, incluso si se curó, tienen un mayor riesgo de desarrollar otros problemas oculares a medida que crecen. Estos pueden incluir:

  • Desprendimiento de retina (incluso años después).
  • Miopía (visión corta), que puede ser grave.
  • Ambliopía (ojo perezoso u ojo vago).
  • Estrabismo (ojos cruzados o bizcos).
  • Glaucoma y cataratas (aunque son muy poco frecuentes).

Nacer antes de tiempo puede llevar a otros problemas de visión que afectan la forma en que un niño ve a medida que crece. Por estos riesgos, todos los bebés prematuros deben recibir atención oftalmológica a largo plazo por parte de un especialista.

Prevención de la Retinopatía del Prematuro

La mejor manera de prevenir la ROP es tomar medidas para evitar el parto prematuro. La prevención de otras complicaciones asociadas a la prematuridad también puede contribuir a reducir el riesgo de ROP.

La tasa de retinopatía de la prematuridad en la mayoría de bebés prematuros ha disminuido enormemente en las últimas décadas gracias a mejores cuidados en las unidades de cuidados intensivos neonatales (UCIN). Sin embargo, dado que cada vez más bebés extremadamente prematuros sobreviven, estos bebés, que tienen el riesgo más alto, siguen siendo una población vulnerable.

Cuando los recién nacidos prematuros necesitan oxígeno, es fundamental vigilar cuidadosamente sus niveles para utilizar siempre la mínima cantidad necesaria. Los niveles de oxígeno se pueden controlar indirectamente con un pulsioxímetro, un sensor externo que mide el nivel de oxígeno en sangre.

tags: #problemas #retina #prematuros