La preeclampsia es una complicación del embarazo que se describe como una enfermedad multisistémica, afectando aproximadamente entre el 2% y el 8% de los embarazos, y hasta el 10% de las gestaciones en el caso de la enfermedad hipertensiva del embarazo. Generalmente, se presenta después de las 20 semanas de gestación, aunque también puede manifestarse en el parto o incluso hasta seis semanas después del nacimiento del bebé, una condición conocida como preeclampsia posparto. Se caracteriza principalmente por una elevación de la tensión arterial y, en muchos casos, por la presencia de proteínas en la orina (proteinuria) o alteraciones en los análisis de sangre, así como daños en otros órganos, más frecuentemente el hígado y los riñones.

Aunque su causa exacta no está completamente clara, los especialistas creen que la afección se inicia en la placenta, el órgano que suministra oxígeno y nutrientes al feto. En mujeres con preeclampsia, los vasos sanguíneos de la placenta no se desarrollan ni funcionan adecuadamente, lo que dificulta el suministro al feto y puede afectar tanto la salud materna como el desarrollo del bebé.
Factores de Riesgo de la Preeclampsia
Existen diversos factores de riesgo que pueden predisponer a la aparición de la preeclampsia. Es fundamental que el médico los tenga en cuenta al inicio del embarazo. Estos incluyen:
- Antecedentes de preeclampsia en embarazos previos.
- Hipertensión crónica.
- Primer embarazo (primíparas).
- Nueva paternidad.
- Embarazo múltiple (gemelos o más).
- Intervalo entre embarazos (ser embarazada más de 10 años después de un embarazo anterior).
- Antecedentes de determinadas afecciones como trastornos autoinmunitarios (ej. lupus), problemas vasculares, diabetes, enfermedad renal, o enfermedad tiroidea.
- Fertilización in vitro (FIV), especialmente después de una transferencia de embriones congelados.
- Obesidad.
- Edad materna avanzada (mayor de 35 años).
- Raza afroamericana.
- Antecedentes familiares de preeclampsia.
- Antecedentes de un bebé con retraso del crecimiento.
Tipos de Preeclampsia
- Preeclampsia de inicio precoz: Ocurre antes de las 34 semanas de gestación.
- Preeclampsia de inicio tardío: Se presenta después de las 32 semanas.
Síntomas de la Preeclampsia
Con frecuencia, una mujer que tiene preeclampsia puede no sentirse enferma, ya que la tensión arterial alta puede presentarse muy lentamente, aunque también puede tener una aparición repentina. Los síntomas son poco específicos y pueden confundirse con molestias comunes del embarazo. Sin embargo, algunos signos a los que se debe prestar atención incluyen:
- Elevación de la tensión arterial, por lo regular de 140/90 mm Hg o superior, de forma repetida y persistente.
- Hinchazón (edema) de manos y cara, o en las áreas alrededor de los ojos (edema periorbitario). El aumento rápido de peso, como 2 kg en una semana, puede ser un indicio. Es importante destacar que cierta hinchazón en pies y tobillos es normal durante el embarazo.
- Cefalea que no desaparece o empeora.
- Zumbidos en los oídos.
- En casos más graves, la preeclampsia se acompaña de daños en otros órganos, más frecuentemente el hígado y los riñones.
Síntomas de Preeclampsia Grave:
- Dolores de cabeza intensos que no desaparecen o empeoran.
- Problemas para respirar.
- Dolor abdominal en el lado derecho, debajo de las costillas. Este dolor también se puede sentir en el hombro derecho y se puede confundir con acidez gástrica, dolor en la vesícula biliar o un virus estomacal.
- Orinar con menos frecuencia de lo habitual (bajo gasto urinario).
- Náuseas y vómitos (un signo preocupante).
- Cambios en la visión, incluso pérdida temporal de la visión, ver puntos o luces centelleantes, sensibilidad a la luz y visión borrosa.
- Sentirse mareada y desmayarse.
- Convulsiones o cambios en la actividad mental (eclampsia).
- Acumulación de líquido en los pulmones de la madre.
- Síndrome HELLP (una complicación rara pero grave, caracterizada por hemólisis, enzimas hepáticas elevadas y bajo recuento de plaquetas).
¿Qué causa la preeclampsia? ¿Cómo se trata?
Diagnóstico de la Preeclampsia
El diagnóstico se realiza principalmente midiendo la tensión arterial y mediante análisis de sangre y orina. El proveedor de atención médica realizará un examen físico que puede mostrar presión arterial alta, hinchazón en las manos y la cara, y aumento de peso. Los exámenes de laboratorio pueden revelar:
- Proteína en la orina (proteinuria).
- Enzimas hepáticas más altas de lo normal.
- Conteo de plaquetas bajo.
- Niveles de creatinina en la sangre mayores que lo normal (prueba de función renal).
- Niveles elevados de ácido úrico en la sangre.
También se realizan exámenes para verificar la coagulación de la sangre y monitorear la salud del bebé. Los resultados de un ultrasonido del embarazo, una cardiotocografía en reposo y otros exámenes fetales ayudarán a decidir si es necesario el nacimiento inmediato del bebé.
Prevención de la Preeclampsia
Actualmente, no existe una estrategia clara y definitiva para prevenir la preeclampsia en todos los casos. Sin embargo, hay pautas y medidas que pueden reducir el riesgo, especialmente en mujeres con factores de riesgo identificados. Es crucial consultar a un profesional de la medicina antes de tomar cualquier medicamento, vitamina o suplemento.
Estrategias Preventivas y de Monitoreo:
- Test de primer trimestre para preeclampsia precoz: Existe un test que permite saber si una mujer tiene riesgo de desarrollar preeclampsia antes de las 34 semanas. Para esta determinación se valoran factores personales y antecedentes de la mujer (edad, peso, tensión arterial media), marcadores analíticos hormonales (PAPP-A y PIGF) y marcadores ecográficos (Doppler de las arterias uterinas). Un resultado de riesgo alto en este test indicará la necesidad de medidas preventivas.
- Aspirina en dosis bajas: Si el test de primer trimestre indica un alto riesgo de preeclampsia precoz, o si se tienen factores de riesgo significativos, el ginecólogo recomendará empezar a tomar ácido acetilsalicílico (aspirina para bebés, 81 mg o 150 mg) diariamente. Generalmente, la dosis de 150 mg se toma al acostarse, desde el final del primer trimestre o el inicio del segundo, hasta la semana 36 de embarazo. Los efectos adversos de la aspirina a dosis bajas son muy poco frecuentes y leves.
- Suplementos de calcio: En algunos casos, los suplementos de calcio pueden ser recomendados, aunque siempre bajo supervisión médica.
- Asesoramiento Pregestacional: Para mujeres con hipertensión crónica u otros problemas de salud maternos que puedan provocar complicaciones, una Unidad de Asesoramiento Pregestacional puede ofrecer un plan personalizado para optimizar el estado de salud antes del embarazo.
- Control prenatal riguroso: La vigilancia cuidadosa es esencial, especialmente para mujeres que comenzaron el embarazo con presión arterial baja y luego presentaron una elevación significativa.

Tratamiento de la Preeclampsia
La preeclampsia no tiene un tratamiento curativo; los tratamientos disponibles se centran en controlar los signos y síntomas, y disminuir las complicaciones, pero no la curan ni evitan su progresión. El tratamiento definitivo es el parto.
Manejo de la Preeclampsia:
- Monitoreo continuo: En casos de preeclampsia leve, sin signos de gravedad y si el bebé no está completamente desarrollado (antes de las 37 semanas), la enfermedad a menudo puede manejarse en casa con supervisión cuidadosa. Esto incluye el control frecuente de la tensión arterial materna y la realización de analíticas periódicas, así como controles ecográficos para comprobar el bienestar fetal.
- Hospitalización: Algunas veces, una mujer embarazada con preeclampsia es hospitalizada para un control más cercano del bebé y la madre. El tratamiento en el hospital puede incluir:
- Medicamentos para controlar la presión arterial y prevenir convulsiones y otras complicaciones.
- Inyecciones de esteroides para embarazos de menos de 34 semanas de gestación, para acelerar el desarrollo de los pulmones del bebé.
- Inducción del parto o cesárea: La decisión sobre el momento del parto dependerá de la gravedad de la preeclampsia y la edad gestacional del bebé.
- Si la preeclampsia aparece pasadas las 37 semanas y el bebé está suficientemente desarrollado, se recomendará provocar el parto. Se pueden dar medicamentos para inducir el parto o puede ser necesaria una cesárea.
- Si se presenta antes de las 37 semanas, se intentará esperar en función de si se acompaña de signos de gravedad. El bebé debe nacer si hay signos de preeclampsia grave, como exámenes que muestran que el bebé no está creciendo bien o no está recibiendo suficiente sangre y oxígeno, una presión arterial diastólica por encima de 110 mm Hg o de forma constante mayor a 100 mm Hg durante más de 24 horas, resultados anormales en las pruebas de función hepática, dolores de cabeza intensos, dolor abdominal, convulsiones (eclampsia), acumulación de líquido en los pulmones de la madre, síndrome HELLP o conteo plaquetario bajo.

Pronóstico y Riesgos a Largo Plazo
La preeclampsia generalmente se resuelve dentro de las 6 semanas posteriores al nacimiento del bebé y la expulsión de la placenta. Sin embargo, en algunos casos, la presión arterial alta puede empeorar en los primeros días después del parto o incluso empezar después del parto (preeclampsia posparto), lo que implica un riesgo mayor de muerte. Si se notan síntomas de preeclampsia durante el embarazo o después del parto, se debe contactar al proveedor de atención médica de inmediato.
Si una mujer ha tenido preeclampsia, es más propensa a desarrollarla de nuevo en otro embarazo, aunque en la mayoría de los casos no será tan grave. Tener antecedentes de preeclampsia aumenta el riesgo de desarrollar problemas de salud futuros, como enfermedades cardíacas, diabetes, enfermedades renales y presión arterial alta crónica.
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