Un bebé pretérmino, también llamado bebé prematuro, es aquel que nace antes de completar la semana 37 de gestación. Dado que un embarazo a término dura entre 37 y 40 semanas, el nacimiento prematuro implica que el bebé no ha tenido el tiempo necesario para completar su desarrollo en el útero, lo que puede derivar en desafíos de salud específicos.

Categorías de prematuridad
La medicina clasifica a los bebés prematuros según su edad gestacional al nacer:
- Prematuro extremo: Nacidos antes de las 28 semanas.
- Muy prematuro: Bebés nacidos entre la semana 28 y la 32.
- Prematuro moderado a tardío: Bebés nacidos entre la semana 32 y la 37.
Características físicas y desarrollo
El aspecto de los bebés prematuros es distinto al de los nacidos a término. Por regla general, pesan entre 500 y 2500 gramos y presentan características como:
- Cabeza grande en comparación con el resto del cuerpo.
- Falta de grasa protectora debajo de la piel, lo que los hace lucir más delgados.
- Piel delgada, brillante y rosada, con venas visibles.
Al no tener esa grasa protectora, el bebé prematuro se encuentra más débil y tiene dificultades para regular su temperatura corporal, perdiendo calor rápidamente.

Complicaciones frecuentes
Debido a que sus órganos no están completamente desarrollados, pueden surgir diversas complicaciones médicas:
Problemas respiratorios
Es la complicación más común. La falta de surfactante, un líquido que permite expandir los alvéolos pulmonares, provoca el síndrome de dificultad respiratoria. Asimismo, es frecuente la apnea del prematuro, pausas temporales en la respiración.
Complicaciones cerebrales y sensoriales
Existe riesgo de hemorragia intraventricular (sangrado en el cerebro) debido a la fragilidad de los vasos sanguíneos. A largo plazo, esto puede derivar en parálisis cerebral -afectando el movimiento, tono muscular o postura-, problemas de visión (como la retinopatía del prematuro) o dificultades auditivas.
Problemas digestivos e inmunitarios
La enterocolitis necrosante (ECN) es la enfermedad intestinal más grave en prematuros. Además, al tener un sistema inmunitario inmaduro, son más propensos a contraer infecciones, como la sepsis.
Factores de riesgo y prevención
Aunque en muchas ocasiones la causa es desconocida, las posibilidades de parto prematuro aumentan si la madre:
- Ha tenido anteriormente un bebé prematuro o múltiples abortos.
- Presenta condiciones como preeclampsia, hipertensión o diabetes.
- Tiene un embarazo múltiple (gemelos o trillizos).
- Mantiene estilos de vida no saludables (consumo de tabaco, alcohol o sustancias tóxicas).
- No recibe una atención prenatal adecuada.
Para reducir riesgos, es fundamental seguir una alimentación sana, tomar ácido fólico, evitar infecciones genitales y acudir a revisiones médicas regulares. El uso de progesterona o el cerclaje cervical son medidas que los especialistas pueden recomendar en casos específicos.
El MÉTODO CANGURO estimula el desarrollo del cerebro de bebés prematuros | Contacto piel con piel
Tratamiento y seguimiento
Los cuidados se realizan en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN). Los tratamientos incluyen el uso de incubadoras para la termorregulación, asistencia respiratoria (CPAP o ventiladores) y alimentación intravenosa o por sonda cuando el bebé no puede succionar. Un concepto clave es la edad corregida, que permite a los pediatras evaluar el desarrollo del niño basándose en la fecha en la que debería haber nacido, asegurando así un seguimiento objetivo de sus hitos de aprendizaje y crecimiento.
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