Durante generaciones, la inscripción de un bebé en el Registro Civil seguía una inercia establecida: el apellido del padre precedía al de la madre. Aunque este proceso siempre ha sido un momento significativo para los progenitores, el orden de los apellidos ha pasado de ser una imposición normativa a convertirse en una elección personal, reflejando cambios profundos en la estructura social y legal.

El cambio legislativo en España
En España, hasta hace muy poco, el apellido del padre tenía una preferencia clara. El Código Civil estipulaba que el primer apellido de un español era el primero del padre, permitiendo el cambio solo si ambos progenitores alcanzaban un "común acuerdo" previo a la inscripción. De no ejercerse esta opción, la ley dictaba la prevalencia paterna, lo que constituía una discriminación formal.
Esta situación comenzó a transformarse en el año 2000, con una modificación que introdujo la posibilidad de colocar primero el apellido materno. No obstante, este cambio tuvo un impacto limitado en la práctica. Fue en 2017 cuando se alcanzó un hito definitivo: entró en vigor una nueva ley del Registro Civil donde el apellido paterno dejó de tener preferencia automática.
Procedimiento actual de inscripción
La normativa actual simplifica los trámites y busca el equilibrio entre los progenitores. Según explica la letrada Anna Salort, especialista en Derecho de Familia: “Se obliga a que los padres hagan constar expresamente el orden de los apellidos en la solicitud de inscripción. En caso de desacuerdo o falta de comunicación, será el Encargado del Registro Civil quien determine el orden basándose en el interés superior del bebé”.
Además, la ley ofrece flexibilidad, permitiendo establecer el uso de los apellidos de ambos padres como un primer apellido compuesto. Es importante destacar que esta regulación se aplica a ciudadanos españoles; los extranjeros residentes en España deben acogerse a las leyes de su país de origen.

Tradición frente a la realidad social
A pesar de que la ley facilita la elección, romper con la tradición sigue siendo un reto. Según datos estadísticos tras la implementación de la medida, el uso del apellido materno en primer lugar es minoritario, representando menos del 1% del total de los nacimientos. Muchas familias admiten seguir la inercia, ya sea por costumbre o por no haberse planteado la posibilidad de realizar un cambio.
Sin embargo, existen parejas que deciden romper con esta costumbre patriarcal. La socióloga Esther Vivas señala que quienes optan por el apellido materno buscan activamente la igualdad, reconociendo el papel fundamental de la mujer en el embarazo, el parto y la crianza. Para muchas familias, este gesto representa un paso hacia la desarticulación de imposiciones sociales, permitiendo que sus hijos porten nombres o apellidos con un significado cultural o familiar especial.
Perspectiva internacional sobre los apellidos
No existe un consenso mundial sobre el orden de los apellidos, pero el predominio del paterno es una norma común en muchos países. En lugares como Estados Unidos, Reino Unido o Turquía, la mujer a menudo pierde su apellido al casarse, adoptando el del marido, que es el que también reciben los hijos.
- Portugal: Aunque la ley permite flexibilidad, en la práctica se sigue la tradición del apellido paterno en último lugar, considerado el más importante.
- Italia: Tras años de litigios, desde abril se permite que los bebés reciban ambos apellidos y que los padres decidan el orden de común acuerdo.
- Francia: Las mujeres casadas adoptan el apellido del marido, aunque movimientos como 'Porte mon nom' luchan por el derecho a visibilizar el apellido materno frente a las trabas burocráticas.
- Austria: Los hijos llevan el nombre familiar que los padres hayan elegido al contraer matrimonio.
Marcelo Cabrera dice que elección de primer apellido para niños significa igualdad .flv
| País | Tendencia principal | Estatus de igualdad |
|---|---|---|
| España | Elección libre (desde 2017) | Alta |
| Italia | Orden configurable (desde 2022) | En progreso |
| Francia | Predominio paterno en casadas | Restricciones burocráticas |