Aplicación del Modelo de Virginia Henderson en el Cuidado de Recién Nacidos Prematuros

La prematuridad es considerada un problema sociosanitario significativo, siendo la primera causa de morbimortalidad neonatal e infantil y la segunda causa en menores de 5 años. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a un bebé prematuro o pretérmino como aquel nacido antes de la semana 37 de gestación. Para reducir esta elevada prevalencia, que la convierte en una de las prioridades de salud a nivel mundial, se necesita un abordaje multidisciplinar y una atención individualizada e integral del recién nacido prematuro en las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN).

El objetivo principal de este enfoque es desarrollar un plan de cuidados estandarizado para recién nacidos prematuros utilizando el modelo de necesidades de Virginia Henderson y la taxonomía NANDA, NIC y NOC, con el fin de mejorar y unificar la atención sanitaria necesaria para una adecuada adaptación y desarrollo.

infografía sobre la clasificación de la prematuridad por semanas de gestación

Definición y Epidemiología de la Prematuridad

Un recién nacido prematuro es aquel que nace antes de completar la semana 37 de gestación. Dentro de esta categoría, se establecen varios subgrupos basados en la edad gestacional:

  • Prematuros extremos: nacidos antes de la semana 28.
  • Muy prematuros: nacidos entre la semana 28 y la 32.
  • Prematuros moderados: nacidos entre la semana 32 y la 34.
  • Prematuros tardíos: nacidos entre las semanas 34 y 37.

Actualmente, existe un aumento en la tasa de prematuridad en los países desarrollados. Esto refleja no solo un incremento en la incidencia, sino también los avances en los cuidados obstétricos y neonatales, que han permitido la supervivencia de neonatos cada vez más inmaduros. A nivel mundial, la prematuridad continúa siendo la principal causa de mortalidad en niños menores de cinco años.

Complicaciones Asociadas a la Prematuridad

La patología más destacada en los recién nacidos prematuros es la inmadurez-hipoxia, derivada de la inadaptación respiratoria postnatal. Sin embargo, no solo el sistema respiratorio se ve afectado; los prematuros también pueden padecer complicaciones a nivel neurológico, oftalmológico, cardiovascular, gastrointestinal, inmunológico, metabólico, hematológico y endocrino. Por esta razón, su estancia en una Unidad de Neonatología es imprescindible, donde se proporcionan cuidados especiales para reducir estas morbilidades. Los datos estadísticos confirman el desarrollo de graves problemas individuales, familiares, sociales, asistenciales y económicos derivados de esta patología.

El Modelo de Virginia Henderson y el Proceso de Atención de Enfermería (PAE)

El Proceso de Atención de Enfermería (PAE), utilizando el modelo de las 14 necesidades de Virginia Henderson, es una metodología fundamental para proporcionar cuidados estandarizados y personalizados a los recién nacidos prematuros en la UCIN. Este enfoque holístico busca lograr la independencia del neonato y garantizar una atención de calidad e individualizada.

💗 Lo que debes saber sobre la Teoría de las 14 Necesidades de Virginia Henderson

Valoración de las 14 Necesidades Básicas de Henderson en el Prematuro

La primera etapa del PAE consiste en una valoración general céfalo-caudal y focalizada en cada una de las 14 necesidades básicas del modelo de Virginia Henderson. Para esto, se utilizan fuentes directas e indirectas, incluyendo la observación clínica y la recopilación de datos de la familia. Algunos de los problemas más frecuentes y las necesidades alteradas en prematuros incluyen:

  • Respirar normalmente: Debido a la inmadurez pulmonar y la posible inadaptación respiratoria, esta es una necesidad crítica. La función pulmonar se encuentra inmadura.
  • Comer y beber adecuadamente: Los prematuros suelen tener un peso inferior a 2500 gramos. Su alimentación puede requerir estimulación enteral, a menudo con fórmula para prematuros, ya que no siempre se cuenta con leche materna. La dependencia en la alimentación es común.
  • Eliminar por todas las vías corporales: Tanto la función renal como la pulmonar se encuentran inmaduras, afectando la eliminación.
  • Moverse y mantener una postura deseable: Las extremidades suelen estar en extensión, hipotónicas, con movimientos limitados.
  • Dormir y descansar: El patrón vigilia-sueño se encuentra alterado en prematuros.
  • Seleccionar ropa adecuada: La escasa grasa cutánea en los prematuros, que presentan la piel rojiza, hace crucial el control de la temperatura.
  • Mantener la temperatura corporal: Los prematuros tienen escasa grasa cutánea, lo que dificulta la termorregulación.
  • Mantener la higiene corporal y la integridad de la piel: La piel del prematuro es frágil y delicada.
  • Evitar los peligros del entorno: La inmadurez general los hace vulnerables a infecciones y otras complicaciones.
  • Comunicarse con los demás: La preocupación e incertidumbre de los padres sobre los cuidados del prematuro afecta la comunicación y la percepción de sí mismos.
  • Actuar según los propios valores y creencias: Las familias pueden enfrentar desafíos emocionales y morales significativos.
  • Ocuparse en algo gratificante (sentirse realizado): Los padres atraviesan distintos estados afectivos que pueden afectar su autoimagen y sus relaciones. En el neonato, la independencia es el objetivo de esta necesidad.
  • Participar en actividades recreativas: Limitado por la condición del neonato.
  • Aprender, descubrir o satisfacer la curiosidad: Los padres requieren educación sobre los cuidados del prematuro.

Diagnóstico, Planificación y Ejecución de los Cuidados de Enfermería

Tras la valoración, se formulan los diagnósticos enfermeros bajo el formato Problema, Etiología y Signos y Síntomas (PES), aplicando el concepto de cuidados básicos del modelo de Henderson y enfatizando el razonamiento y juicio clínico de la enfermera. La valoración también se realiza aplicando los diagnósticos enfermeros por patrones funcionales de salud de la North American Nursing Diagnosis Association (NANDA).

En la etapa de planificación, se consideran los conceptos de dependencia, independencia y niveles de dependencia del modelo de Virginia Henderson, así como los elementos, funciones de la enfermera y fuentes de dificultad (falta de fuerza, falta de conocimiento y falta de dificultad). La planificación y ejecución se realizan con base en la mejor evidencia disponible, utilizando la Clasificación de Resultados de Enfermería (NOC) y la Clasificación de Intervenciones de Enfermería (NIC).

Ejemplos de diagnósticos, resultados e intervenciones incluyen:

  • Riesgo de infección:
    • NOC: Severidad de la infección: recién nacido (taquicardia, taquipnea, colonización del cultivo sanguíneo, inestabilidad de la temperatura).
    • NIC: Monitorización de los signos vitales.
  • Ictericia neonatal:
    • NOC: Adaptación del recién nacido, concentración de bilirrubina.
    • NIC: Fototerapia: neonato.
  • Riesgo de desequilibrio de la temperatura corporal:
    • NOC: Termorregulación (temperatura cutánea en el rango esperado, ausencia de irritabilidad, ausencia de cambios de coloración cutánea).
    • NIC: Regulación de la temperatura.
  • Riesgo de nivel de glucemia inestable (DRI 00179):
    • NOC: Estado nutricional: ingestión alimentaria y de líquidos (ingestión de nutrientes, ingestión alimentaria, peso).
  • Disconfort (DRE 00214): Percepción de falta de tranquilidad, alivio y trascendencia en las dimensiones física, psicoespiritual, ambiental y social.
    • NOC: Nivel de comodidad (bienestar físico, bienestar psicológico).
  • Riesgo de deterioro de la vinculación (DRI 00058):
    • NOC: Lazos afectivos padres-hijos (los padres alimentan al lactante, el lactante busca la proximidad de los padres, el lactante responde a las señales de los padres).
    • NIC: Fomentar el apego, apoyo a la familia.

El plan de cuidados se realiza de manera rutinaria, por lo tanto, el proceso de evaluación se hará de manera continua, indicando en cada turno de trabajo la evolución que presenta el paciente. Una vez que se consiguen alcanzar los objetivos propuestos, se realiza el alta hospitalaria. La independencia del neonato es un objetivo primordial, y el profesional de enfermería tiene una intervención fundamental al asumir la responsabilidad de capacitar al familiar para el egreso.

Cuidados Centrados en el Desarrollo y la Familia

La atención al recién nacido prematuro no se limita al aspecto fisiológico. Los profesionales de enfermería tienen la posibilidad de acompañar a las madres de neonatos prematuros en el proceso de duelo por la resolución inesperada del embarazo, una experiencia crucial en el ciclo de vida del ser humano, el nacimiento, el periodo neonatal y la maternidad. Es necesario asumir la responsabilidad de afrontar este reto, proporcionando cuidado especializado e individualizado al binomio madre-neonato.

Un aspecto crucial del plan de cuidados es el estado emocional de los padres y la correcta relación de apego que se establece entre padres e hijos. Se presta especial atención a las necesidades de las madres y de las familias que fomenten la interacción madres-hijos y promuevan el desarrollo del bebé. Esto incluye el control en la termorregulación y el disconfort, tratados a través de la optimización del macroambiente y el control del microambiente con una cuidada manipulación. Estrategias como el contacto piel a piel son importantes para crear un entorno que favorezca la integridad del prematuro.

fotografía de contacto piel a piel (método canguro) con un recién nacido prematuro

Manejo de Complicaciones: El Caso de la Onfalitis en Neonatos Prematuros

Las infecciones del cordón umbilical, o onfalitis, son una preocupación significativa en el cuidado neonatal, especialmente en entornos con recursos limitados. Afectan particularmente a recién nacidos en condiciones de riesgo, como los prematuros o aquellos con bajo peso al nacer, o con sistemas inmunológicos comprometidos. La onfalitis puede llevar a complicaciones severas como la septicemia neonatal y representa una causa importante de morbilidad y mortalidad en recién nacidos. El modelo de Virginia Henderson, al destacar las necesidades básicas del ser humano, ofrece un marco holístico para abordar esta problemática, asegurando una atención integral que considera aspectos fisiológicos, psicológicos, sociales y espirituales del neonato vulnerable.

Factores de Riesgo y Estrategias Preventivas

Los principales factores de riesgo asociados a las infecciones del cordón umbilical en neonatos incluyen:

  • Condiciones del parto: Parto prolongado, parto por cesárea o asistencia sanitaria inadecuada.
  • Condiciones de higiene: Prácticas de cuidado del cordón umbilical que no cumplen con los estándares de higiene, especialmente en entornos con recursos limitados.
  • Manipulación del cordón: Contacto inapropiado del personal médico o los cuidadores con el cordón umbilical.
  • Comorbilidades neonatales: Neonatos prematuros, con bajo peso al nacer o con sistemas inmunológicos comprometidos.

Las estrategias de prevención son cruciales. La limpieza adecuada del cordón umbilical, el uso de antisépticos y la educación de los cuidadores sobre prácticas higiénicas son medidas esenciales. La implementación de protocolos basados en evidencia puede mejorar significativamente los resultados de salud neonatal. El modelo de Henderson, al enfocarse en la satisfacción de necesidades básicas como la higiene y la seguridad, contribuye a la prevención y manejo eficaz de estas infecciones.

Rol de la Educación y la Intervención Temprana

La educación de los cuidadores y el personal de salud es vital para la prevención de la onfalitis. Programas de capacitación y sensibilización pueden empoderar a los cuidadores para adoptar prácticas seguras y efectivas en el manejo del cordón umbilical, reduciendo así la incidencia de infecciones y mejorando los resultados de salud neonatal.

La intervención temprana en casos de infección del cordón umbilical es crucial para prevenir la progresión a complicaciones graves como la septicemia, lo que resalta la importancia de una respuesta rápida y coordinada entre profesionales de la salud y familiares. Este enfoque metodológico integrador permite no solo la identificación de los factores de riesgo y las estrategias de manejo, sino también una evaluación profunda de cómo el cuidado neonatal puede mejorar a través de un enfoque más holístico, alineado con el modelo de Henderson.

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