Este texto ha sido escrito por una matrona anónima, quien lógicamente prefiere mantenerse en el anonimato para no tener que sufrir más aún por su osadía. Sin embargo, es probable que bastantes profesionales sanitarios pudieran suscribir sus palabras. La cuestión es ¿cuántas y cuántos? Como en tantas otras situaciones inconfesables relativas a las relaciones humanas, la sociedad solo comenzará a avanzar cuando el problema se haga más visible y se pierda el miedo a hablar de ello.
El Profundo Dolor y la Frustración Interna
La matrona reflexiona sobre el peso emocional de su profesión, manifestando un dolor que va más allá de lo físico, un lamento por las realidades que ha presenciado y vivido.
La de veces que he llorado porque me dolía por dentro.
Desafíos y Desencuentros con Colegas y el Sistema
En su carrera, esta matrona se ha enfrentado a la incomprensión y la resistencia al cambio dentro de su propio entorno profesional, así como a la falta de respeto hacia su enfoque de cuidado.
- La de veces que he llorado porque mis propias compañeras no aceptaban ni respetaban mi forma de trabajar.
- La de veces que he llorado por las malas palabras y gestos de mis colegas.
- La de veces que he llorado porque el personal médico no respetaba mi modo de cuidarte y me dejaban mal delante de ti.
- La de veces que he llorado porque se pusiera en duda mi actuación profesional por no intervenir como los demás.
- La de veces que he llorado porque, a pesar de la evidencia, la mayoría de mis compañeras se resisten al cambio.
- La de veces que he llorado porque algunos colectivos de mujeres no comprendían lo duro que era estar aquí, y me metían en el mismo saco que a otros profesionales.

Lamentos por la Asistencia Médica y las Intervenciones Innecesarias
El corazón de la matrona se ha encogido ante prácticas que consideraba perjudiciales o carentes de justificación clínica, priorizando en muchos casos la conveniencia sobre el bienestar de la madre y el bebé.
- La de veces que he llorado porque te hacían una cesárea sin justificación clínica.
- La de veces que he llorado porque te destrozaban la vida.
- La de veces que he llorado porque tenían prisa innecesaria por que naciera tu bebé.
- La de veces que he llorado porque te golpeaban la barriga a puñetazos para que así descendiera tu bebé.
- La de veces que he llorado pensando en el dolor que tendrías en tu periné al dar de mamar a tu hijo, tras una episiotomía sin justificación clínica.
- La de veces que he llorado porque un residente recién empezado tomaba decisiones equivocadas sobre tu salud y la de tu hijo.
- La de veces que he llorado porque por una decisión absurda no pudieses tener a tu bebé sobre tu piel en el quirófano.
- La de veces que he llorado porque te obligaban a estar en litotomía, a pesar de que decías que así te dolía más.
- La de veces que he llorado porque te exploraba cada media hora todo el equipo médico sin pedirte permiso.
- La de veces que he llorado porque forzaban la llegada de tu bebé con un instrumento, solo para que no les molestasen por la noche.

La Impotencia ante la Falta de Empoderamiento y el Impacto Emocional
La matrona también ha sentido una profunda tristeza al ver cómo las mujeres no siempre podían o se atrevían a defender su derecho a un parto respetado y cómo esto afectaba su propia capacidad de acompañamiento.
- La de veces que he llorado porque, a pesar de la información, te dejaste hacer sin pensar.
- La de veces que he llorado porque, a pesar del maltrato físico y emocional, fuiste incapaz de poner una queja hacia ellos.
- La de veces que he llorado porque a pesar de mi acompañamiento, mi cercanía, mi respeto hacia ti, no fuiste capaz de decirme que querías que fuese yo quien le diera la bienvenida a tu bebé.
- La de veces que he llorado porque todo esto pasa factura a nivel emocional, y afecta a tu vida personal.
Este cúmulo de experiencias, de dolor contenido y de luchas internas y externas, ha marcado la trayectoria de esta profesional después de varios años dedicados a una labor tan íntima y trascendente como el nacimiento.