La agricultura moderna demanda soluciones eficientes y científicamente fundamentadas para la nutrición de los cultivos. Sin embargo, en el mercado abundan productos que prometen resultados "milagrosos", los cuales a menudo resultan ser un fraude y desvían de las prácticas agrícolas correctas.
Riesgos de los "Productos Milagro-Timo" en la Agricultura
El problema principal que pueden acarrear este tipo de productos "milagro-timo" es doble: por un lado, generan una pérdida económica y de tiempo, un factor crucial cuando se busca solucionar un problema en el cultivo. Por otro lado, desvían la atención de las técnicas necesarias para el desarrollo óptimo del cultivo, es decir, de los métodos culturales que son las auténticas soluciones a muchos problemas.
Ejemplos de problemas comunes que no se resuelven con soluciones rápidas:
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Peseta o necrosis apical del pimiento: En condiciones de suelos calcáreos, como los del poniente almeriense, y con aguas de riego ricas en calcio, la aplicación masiva de quelatos de calcio o abonos ricos en calcio NO SOLUCIONA el problema. Este tipo de situaciones demanda un enfoque más complejo y equilibrado.

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Problemas de cuajado: Cuando la planta de pimiento no cuaja o produce frutos malformados, los "pelotazos" de hormonas u otros productos milagro -hay muchos en el mercado- NO SIRVEN de nada.
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Pudriciones: La mejor forma de evitar problemas de pudriciones es actuar antes de su aparición mediante técnicas de cultivo o métodos culturales. Esto incluye una adecuada ventilación, cubrir la planta evitando el goteo directo sobre el cultivo, mantener marcos de plantación idóneos, plantas abiertas con no muchos tallos y evitar cortes en épocas de fuerte humedad. Los tratamientos fitosanitarios, una vez instalada la enfermedad, solo ayudan "un poco", como bien sabemos.

Aunque existe una demanda de respuestas sencillas y fácilmente comprensibles en el ámbito agrícola, no deben sobrepasarse ciertos límites en la complejidad de las soluciones para lograr resultados sostenibles y efectivos.
Principios de la Fertirrigación Programada
La incorporación del fertilizante al agua de riego, conocida como fertirrigación, es un proceso que puede ser tanto sencillo como complicado. Básicamente, consiste en aportar, junto con la dotación de riego anual, la fertilización anual en relación con la extracción estimada del cultivo, fraccionando la fertirrigación en riegos periódicos en función de la demanda del cultivo, lo cual puede realizarse de infinidad de formas.
Se recuerda la práctica de aportar "puñaos de güano" directamente en el canal de riego, una forma tosca de fertirrigación que, aunque aún se realiza en muchas partes del mundo con riego superficial, ha evolucionado hacia métodos más precisos y programados.
Fertirrigación
Diseño y Cálculo de la Fertirrigación
El primer paso es calcular, programar o diseñar la fertirrigación. Esto implica determinar la cantidad de agua de riego necesaria para el cultivo y el fertilizante en proporción. Todos estos cálculos son una estimación inicial que luego deben afinarse con los datos tomados in situ (en campo) y, si es necesario, recalcularse.
1. Cálculo del Agua de Riego Necesaria
Para calcular el agua de riego necesaria, se debe utilizar el balance hídrico (Rn = ETc + FL - Pr - Ac). En invernadero, normalmente se desprecian algunos de los factores en función de las características del invernadero (Pr = precipitación y Ac = ascenso capilar), quedando el Riego neto (Rn) en función de la Evapotranspiración del cultivo (ETc) y la Fracción de Lavado (FL) o drenaje en el caso de cultivo sin suelo. También se tendría que tener en cuenta la Eficiencia del sistema de riego (Ef) para calcular el Riego bruto.
(Para más información, se puede consultar el Manual FAO 56 sobre Evapotranspiración del cultivo y guías para la determinación de los requerimientos de agua de los cultivos).
2. Diseño de la Fertilización y Solución Nutritiva
El diseño de fertilización consiste en calcular la cantidad de fertilizantes que hay que añadir al agua de riego para conseguir la solución nutritiva considerada óptima para el cultivo. Una vez calculada la solución nutritiva, se conocerá la cantidad de fertilizantes que se deben aportar al agua de riego para un equilibrio tal y una conductividad eléctrica específica.

Correlación de Unidades para la Solución Nutritiva
La planificación de la fertirrigación implica trabajar con distintas unidades como Unidades de Fertilización (U.F.), mmol/L, meq/L y ppm. La plantilla utilizada correlaciona las U.F. con mmol/L, meq/L y ppm, permitiendo que, partiendo de un equilibrio nutritivo, se fijen unos valores de U.F. específicos para el cultivo. Es fundamental comprender cómo convertir entre estas unidades.
Para pasar de U.F. a las unidades de concentración (mmol/L, meq/L y/o ppm) para cada nutriente, se sigue un principio. Por ejemplo, para el potasio, si se tiene 21 U.F. por kg de complejo, el cálculo sería: 21x10 = 210 g/Kg. Luego, 210/1,2 (factor de conversión) = 175 g/Kg. de K y, finalmente, 175/39 (peso molecular del K) = 4,48 mol/Kg. de K. Estos cálculos permiten definir la composición de un complejo en 1 L de agua de riego que satisfaga las necesidades requeridas, como el nitrógeno monoamónico.
Se utilizan los “meq/L” para luego pasar los meq/L a mmol/L. Las cargas negativas o positivas, respectivamente, equivalen a 1 mmol/L. De este modo, los meq/L equivalen a 1,0 mmol/L de calcio, magnesio o sulfato, y los mmol/L se calculan para cada uno de los abonos. Finalmente, se determina en cada riego cuántos Kg de abono se aportan.
Es esencial trabajar con una solución nutritiva ajustada y de suficiente precisión para el ámbito agrícola. Un ejemplo del cálculo de la conductividad eléctrica (CE) de las soluciones nutritivas es (3,25+4,5)/9 = 0,86 dS/m (donde 3.25 y 4.5 representan valores de cationes y aniones en meq/L, respectivamente). Esta CE debe ser igual a la obtenida en el paso anteriormente descrito para la solución nutritiva óptima.
Métodos de Aplicación de Fertilizantes
Una vez obtenida la cantidad de fertilizantes que se deben añadir al agua de riego para conseguir la solución nutritiva óptima para el cultivo, se debe decidir cómo hacerlo, lo cual depende de las instalaciones de riego disponibles:
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Embalse de solución nutritiva: Es un método que se ha dejado de utilizar en algunas zonas, pero que se emplea en otras por su uniformidad. Consiste en llenar el embalse de riego directamente con la solución nutritiva óptima para el cultivo, aportándole los fertilizantes calculados por litro.
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Abonadora o tanque en derivación: Se aporta el fertilizante necesario en cada riego, normalmente alternando un riego con el abonado cálcico y otro con el fosfórico, a no ser que se utilicen dos abonadoras simultáneamente.
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Venturis: Los Venturis succionan a caudal continuo (l/h) el fertilizante de tanques que se llenan con una solución de concentración conocida. No se debe sobrepasar el valor de solubilidad del fertilizante, que normalmente es de 100 Kg de fertilizante por 1000 litros de agua (al 10%). Se pueden usar tantos tanques como se consideren necesarios; con dos suele ser suficiente: uno para el abonado cálcico y otro para el fosfórico, y opcionalmente otro tanque o una pequeña abonadora para enmiendas puntuales. La inyección de fertilizantes con Venturis se realiza en función de la cantidad de fertilizantes que se deben añadir para conseguir la solución nutritiva buscada y calculada con anterioridad.

Herramientas para el Cálculo de Abonado: Hoja de Homo Agrícola v2.0
Para facilitar la tarea de planificación de la fertilización, se han desarrollado herramientas como la hoja de cálculo de fertilización. Una versión anterior, adaptada a necesidades específicas, presentaba algunas deficiencias que podían llevar a equívocos.
Para corregir estas deficiencias, se ha elaborado una nueva versión 2.0, disponible para descarga y consulta en el sitio de homo agricola. El nombre de esta nueva hoja de cálculo es "Cálculo de abonado (Macronutrientes) Versión 2.0 (DEFINITIVA)", la cual no debe confundirse con versiones anteriores.
Novedades de la Versión 2.0 (DEFINITIVA)
Esta nueva versión incluye importantes mejoras:
- Se incorpora el sulfato amónico, que había sido omitido en versiones anteriores.
- Se considera la riqueza de las formulaciones de los ácidos comerciales utilizados.
- Se considera el aporte positivo a la Conductividad Eléctrica (CE) de fosfatos y amonio, y el aporte negativo de los bicarbonatos neutralizados.
- Todos los cálculos del pH (incluyendo el cálculo de los bicarbonatos que hay que dejar en la solución nutritiva final) se realizan siguiendo la teoría química del equilibrio del ácido carbónico. No se utiliza la regla clásica (0,5 mmol/L bicarbonatos da un pH=5,5 y 2 mmol/L bicarbonatos da pH=6) porque con aguas con muchos bicarbonatos las diferencias son muy grandes.
- El cálculo de los tanques concentrados se divide en dos hojas: una para los tanques al 50% y otra para los tanques con distintos porcentajes (es decir, distinta concentración).
- En los tanques al 50% se incluye el cálculo de los incrementos de conductividad y caudalímetros, útil para quienes utilizan Venturis.
- En otra hoja se encuentra el cálculo para quienes usan abonadoras (tanto una sola como dos simultáneas) o balsetas de riego.
- En todas las hojas, además de las instrucciones, se incluye una descripción teórica de los cálculos y una explicación breve del diseño de la hoja, para aquellos que deseen variar algo o simplemente entender cómo funciona.
- En una hoja oculta (referenciada en la teoría) se explica el concepto y el cálculo del volumen molecular de los ácidos en función de su riqueza y densidad.
- En otra hoja oculta (también mencionada en la teoría) se explica la teoría química del equilibrio del ácido carbónico y la neutralización de los bicarbonatos, así como la obtención de las fórmulas que relacionan el pH con la concentración de bicarbonatos del agua.
El manejo de esta versión es ligeramente más complejo que la primera, un reflejo de su mayor completitud. En su elaboración y corrección se contó con la ayuda de Teodoro Moreno Iniesta, un perito agrícola con amplia experiencia en fertirrigación, a quien se agradece enormemente su apoyo, estímulo y consejo.
Seguimiento de un Cultivo de Pimiento en Berja: Caso Práctico
Se propone el seguimiento de un cultivo de pimiento, variedad Bily, en una finca de Berja, desde su trasplante, para comentar regularmente los aspectos más relevantes de su ciclo productivo, las soluciones adoptadas y realizar un análisis final.
Antecedentes del Cultivo
- Fecha de siembra: 23 de junio.
- Suelo: Anteriormente desinfectado mediante solarización y metansodio.
- Invernadero: De raspas y amagados, con sistema de nebulización.
- Fertirrigación: Mediante cubas, sin control automático de Conductividad Eléctrica (CE) y pH, con una volumetría de 3.000 litros.
Inicialmente, se observaron picaduras por trips en el cultivo, recomendándose un tratamiento con Spinosad y Abamectina. Este caso práctico permitirá ilustrar la aplicación de los principios de fertirrigación y el seguimiento continuo.

La Importancia del Conocimiento Técnico
Una advertencia crucial, especialmente para los técnicos que inician en esta profesión, es que las hojas de cálculo son solo herramientas para realizar cálculos; no abonan correctamente las plantas por sí solas. La labor de abonar es mucho más que hacer cuentas: implica conocer los niveles de nutrientes apropiados, las limitaciones de los equipos de aplicación, saber interpretar los resultados de los análisis de suelo o agua, y mucho más.
Es indispensable "hincar codos" y estudiar mucho antes de poder afirmar que se sabe abonar medianamente bien. Para quienes busquen un estímulo adicional y no tengan problema en invertir, el Colegio de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Almería organiza cursos de fertirrigación impartidos por expertos como Teodoro Moreno, lo que representa una garantía de calidad en la formación.
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