La retención de placenta (RP) es una afección común en bovinos que puede tener graves consecuencias si no se trata a tiempo, llegando a causar infecciones y septicemia en casos extremos, teniendo como resultado la muerte del animal. Es importante que los productores estén atentos a los signos y actúen rápidamente para evitar complicaciones, garantizar la salud y el bienestar de su ganado.
¿Qué es la Retención Placentaria en Vacas?
Por lo general, la retención de las membranas fetales o retención de placenta en vacas se define como un fracaso en la expulsión de las membranas fetales dentro de las 24 horas siguientes al parto. La expulsión se suele producir en las 3-8 horas después del parto. Investigadores recientes han determinado que, en casos primarios, se debe a que las vellosidades fetales no se desprenden de las criptas maternas. Mientras que, en los eventos secundarios, hay dificultad para arrojar las membranas ya desprendidas.
Fisiología de la Expulsión Placentaria Normal
En la expulsión normal de la placenta intervienen diversos tipos celulares, como los neutrófilos, los linfocitos T y los macrófagos.

Causas y Fisiopatología de la Retención Placentaria
Las causas directas, indirectas o predisponentes de retención placentaria son muchas y muy relacionadas entre sí.
Mecanismos Celulares y Hormonales
- La retención de las membranas fetales, en parte, está mediada por la alteración de la migración de neutrófilos a la interfase placentaria en el periodo periparto.
- Además, las poblaciones de macrófagos proinflamatorios están disminuidas en el tejido caruncular de las vacas con retención de placenta, lo que puede producir una disminución de la colagenólisis y la fibrinólisis en la interfaz cotiledonaria-caruncular.
- La contractilidad uterina está aumentada en las vacas afectadas, y la falta de separación placentaria, más que una motilidad uterina insuficiente, es la responsable de la retención de las membranas fetales.
- Las vacas con membranas fetales retenidas tienen concentraciones elevadas de cortisol y disminuidas de estradiol al final de la gestación, lo cual repercute aún más en la función inmunitaria en las vacas afectadas al ejercer efectos inmunosupresores locales y sistémicos.
- Los receptores de oxitocina en el miometrio son estrógeno dependiente y la concentración de estrógenos disminuye el parto precedente.
Factores Predisponentes
El estrés del parto, el “cóctel” hormonal que se genera y el descenso en la ingesta de alimento con pérdida de condición corporal provocan que el sistema inmune de la hembra esté debilitado (inmunosupresión periparto), de forma que es menos capaz de combatir los agentes infecciosos.
Los factores de riesgo incluyen:
- Aborto (particularmente en caso de brucelosis o aborto micótico)
- Distocia
- Parto gemelar
- Mortinato
- Hipocalcemia
- Temperatura ambiental elevada
- Edad avanzada de la vaca
- Parto prematuro o inducción del parto
- Placentitis
- Alteraciones nutricionales, incluido el aumento de las concentraciones séricas preparto de ácidos grasos no esterificados.

Consecuencias de la Retención Placentaria
Las retenciones de las membranas fetales sin complicaciones son un problema desagradable y un inconveniente para los ganaderos y ordeñadores, pero no suelen ser perjudiciales directamente para la vaca.
Sin embargo, las repercusiones de este proceso pueden ser significativas:
- En las vacas con retención de membranas fetales se incrementa el riesgo de metritis, desplazamiento de abomaso y mastitis, cetosis y sacrificio al principio de la lactación.
- La aparición de patologías posparto repercute sobre el retorno al celo, la fertilidad de las hembras en las siguientes inseminaciones y la tasa de eliminación.
- La placenta retenida tiene un efecto perjudicial en el rendimiento reproductivo, ya que causa infertilidad, involución uterina tardía y retraso en el reinicio de la ciclicidad.
- El coste económico de un caso de metritis se estima en 386 dólares por caso, atribuible a una disminución en la producción de leche, un mayor tiempo hasta la siguiente gestación, un mayor riesgo de enfermedades asociadas al parto y un mayor riesgo de sacrificio.
Epidemiología
Las membranas fetales retenidas fueron identificadas por los productores como un problema de salud en el 4.5 % del inventario de vacas lecheras en la encuesta más reciente (2014) del National Animal Health Monitoring System del USDA. La incidencia es menor en las vacas de carne que en las vacas lecheras.
Identificación y Diagnóstico
Antes de empezar un plan de tratamiento es imprescindible asegurarse de que, en efecto, nos encontramos ante una retención placentaria.
Signos Clínicos
- La señal más evidente de que una hembra sufre retención placentaria es la presencia de restos de membranas fetales malolientes colgando de la vagina durante días. Estos tejidos suponen una falta de higiene para la explotación, atraen insectos y son una fuente de infecciones.
- En ocasiones, las membranas retenidas pueden permanecer dentro del útero y no ser fácilmente visibles, en cuyo caso se puede detectar su presencia por la presencia de una descarga maloliente.
- En la mayoría de los casos, no existen signos clínicos de enfermedad sistémica. Cuando hay signos clínicos sistémicos, se relacionan con la toxemia.

Diagnóstico
El diagnóstico suele ser sencillo basándose en la anamnesis (historia clínica) y los signos clínicos de membranas fetales que sobresalen de la vulva. Por otro lado, el diagnóstico suele ser sencillo porque solo requiere evaluar la historia clínica del animal, observar los signos y realizar un examen físico que incluya la examinación vaginal.
Inmediatamente tras el parto, podemos realizar una palpación uterina transcervical (atravesando el cérvix) y examinar táctilmente el contenido del útero. Si la placenta se está desprendiendo con normalidad, podremos sentir los placentomas blandos y aplanados, mientras que, si hay retención, los placentomas están firmes y más grandes que durante la gestación. Las membranas retenidas dentro del útero o que se proyectan hacia el cuello uterino o la vagina pueden detectarse en el examen vaginal.
Estrategias de Tratamiento
El objetivo del tratamiento es que el animal expulse el tejido retenido y combatir las posibles infecciones. El tratamiento se debe iniciar al confirmar la RP, por lo regular 48 horas posparto. Lo más sensato es intervenir alrededor de las 24 horas después del parto; sin embargo, cada caso tendrá que ser considerado de forma individual. No obstante, es necesario siempre proceder con prudencia y delicadeza.
Métodos Desaconsejados o Discutidos
Existen opiniones encontradas sobre qué hacer para ayudar en la expulsión de los tejidos retenidos:
- La remoción manual de las membranas fetales ha sido discutida durante muchos años, aunque sigue siendo un procedimiento utilizado por los beneficios que brinda al ganadero. Sin embargo, la eliminación manual de las membranas retenidas no se recomienda por ser potencialmente dañina. El proceso terapéutico consiste en evitar extraer la placenta, puesto que resulta contraproducente, generando traumatismos, hemorragias o infecciones en el útero.
- El empleo rutinario de antimicrobianos intrauterinos no se ha observado que sea beneficioso, y puede ser perjudicial.
- Aunque se ha recomendado en varias ocasiones, no se ha demostrado que la oxitocina, el estradiol, la prostaglandina F2alfa o las preparaciones de calcio oral aceleren la expulsión de membranas retenidas o eviten complicaciones.
Métodos Recomendados o Empleados
A pesar de las controversias, diversas estrategias y medicamentos son utilizados en el manejo de la retención placentaria:
- Cuando se observan signos clínicos sistémicos de enfermedad, está indicado un tratamiento sistémico con antimicrobianos. La complicación más habitual es la metritis, por lo que siempre se recomienda el uso de antibióticos, y se ha visto que es más eficaz inyectarlos que introducirlos directamente en el útero. Asimismo, la antibioterapia sistémica es parte importante del tratamiento para retención placentaria en bovinos. Por este motivo, se sugiere administrar Engemycin® L.A.
- También se recomienda el uso de productos hormonales como oxitocina y prostaglandinas, o aplicar Celosil®.
- El recorte del tejido excesivo que resulta desagradable para los cuidadores de los animales y que contribuye de forma marcada a la contaminación del tracto genital, es permitido. Las vacas no tratadas expulsan las membranas en 2-11 días.
Opciones Farmacológicas Específicas:
- Oxitocina: Una aplicación inmediatamente después del parto se usa para prevenir la RP, o bien a las 12 horas si no se ha expulsado la placenta.
- Estrógenos: Se pueden administrar también estrógenos.
- Tetraciclina: 4-6 g de tetraciclina en intervalos de dos a tres días adicionando 4 mg de prostaglandina F2 alfa-análoga intramuscular.
- Bencilpenicilina: 10 000-20 000 U de bencilpenicilina.
- Tilosina: 5 g de tilosina con una expulsión de las membranas fetales en un promedio de 7 días. Vacas con temperatura corporal alrededor de los 39.5 °C fueron tratadas con 10 Mio I.E. Tilosina.
- Penicilina benzatínica: 48 U.I.
- Partutone: 225ml oral administrado inmediatamente después del parto.
Terapias de Apoyo:
- Se aplica en forma intravenosa un reconstituyente mineralizante con 500ml de dextrosa al 50 % y borogluconato de calcio al 27 %, entre otros minerales.
- Una alternativa viable es el uso de la Calendula officinalis, planta herbácea que pertenece a la familia de las Asteraceae, nativa del sur de Europa y que crece en climas fríos.
- Suplementar con MU-SE®.

Prevención de la Retención Placentaria
Las técnicas de prevención implican asegurar que no ocurre ninguna de las situaciones descritas como causas o factores de riesgo. En los rebaños en los que la incidencia de retención de membranas fetales es inaceptablemente elevada, se deben buscar y eliminar las causas predisponentes.
Manejo Nutricional
- Garantizar que se cumplen los requerimientos nutricionales de la hembra, tanto energéticos como minerales, especialmente vitamina E y selenio.
- Ningún forraje ni cereal contendrá todos los minerales que la hembra gestante necesita en las cantidades óptimas, por lo que es imprescindible el uso de correctores minerales específicos.
- Una de las mejores maneras para evitar la retención de placentas posparto en los rebaños de vacas es la administración de bolos con elementos traza fundamentales. Un bolo garantiza que las vacas no se vean afectadas por ingestiones bajas de selenio, elemento traza clave para prevenir la retención de placentas.
- El selenio es un elemento traza muy importante para la expulsión de las membranas fetales. Cuando hay poco selenio en el rebaño, los casos de retención de membranas fetales suelen ser peor. Una de las mejores alternativas, en palabras del veterinario, son los bolos y las inyecciones, ya que garantizan que las vacas reciben lo que necesitan.
- Alrededor de la mitad de los casos de retención de placentas pueden deberse a alteraciones en la alimentación.
Manejo Durante el Parto y Posparto
- Utilizar con precaución la dexametasona para inducir el parto, sabiendo que el riesgo de retención placentaria es muy elevado.
- Intentar minimizar el riesgo de distocia y la necesidad de realizar maniobras obstétricas y cesáreas. La retención placentaria es una de las complicaciones más frecuentes tras una cesárea.