Información general sobre la perra amamantando: Cuidados y consideraciones

La gestación y la lactancia son etapas de gran exigencia física y nutricional para las perras. Entender y proporcionar los cuidados adecuados durante estos periodos es fundamental para la salud de la madre y el desarrollo óptimo de los cachorros. Desde la preparación para el parto hasta el destete, cada fase requiere atención específica y, en ocasiones, intervención humana.

La gestación: Preparación del organismo materno

Cambios en el apetito y requerimientos nutricionales

Durante la segunda o tercera semana de gestación, algunas perras pueden experimentar un descenso en el apetito, el cual comienza a aumentar progresivamente hacia el final de esta fase. Hacia el día 42 de gestación, que marca el inicio del último tercio de la preñez, los fetos experimentan un crecimiento significativo.

Como consecuencia, los requerimientos energéticos y nutricionales de la madre aumentan, alcanzando su nivel máximo entre la sexta y octava semana. Este aumento del tamaño de los fetos puede limitar el volumen del estómago de la perra, reduciendo la cantidad de alimento que puede ingerir. Por esta razón, es crucial proporcionarle un alimento rico en energía y fraccionar la ración diaria en tres o cuatro porciones para asegurar un aporte nutricional adecuado.

Aumento de peso y riesgos asociados

Las perras alimentadas correctamente suelen aumentar su peso entre un 15% y un 25% respecto a su peso pregestacional. Un aumento de peso superior a este rango puede ocasionar trastornos durante el parto. Por otro lado, la desnutrición durante la gestación puede producir abortos o el nacimiento de cachorros con bajo peso, disminuyendo sus probabilidades de supervivencia. Es fundamental controlar la nutrición de la madre y proporcionarle el alimento adecuado según el periodo de gestación para asegurar el nacimiento de cachorros saludables y con buen peso.

El parto: Un evento natural que requiere observación

Preparación del nido

Entre 8 y 14 días antes del parto, es recomendable habilitar un espacio adecuado para que la perra pueda parir y amamantar a los cachorros con tranquilidad. Cajas de plástico o madera son buenas opciones, siempre que sean lo suficientemente grandes para que la perra se estire y quepan los cachorros. Deben colocarse en espacios familiares que ofrezcan privacidad, y sus paredes deben ser moderadamente altas para contener a los cachorros de 4-6 semanas, permitiendo a la madre entrar y salir con comodidad. La caja debe cubrirse con toallas limpias que se lavarán con frecuencia.

Signos de proximidad al parto

El embarazo de la perra dura aproximadamente 63 días, aunque un rango de 57 a 72 días es considerado normal. El final del embarazo se manifiesta con cambios físicos y de comportamiento. Uno de los indicadores más seguros del nacimiento inminente es el descenso de la temperatura corporal a aproximadamente 37 °C. Se recomienda tomar la temperatura rectal de la perra entre dos y cuatro veces al día, una semana antes de la fecha prevista, preferiblemente a la misma hora. El primer cachorro nacerá en las siguientes 12-24 horas.

Entre 12 y 24 horas antes del parto, la perra suele mostrar intranquilidad y disminución del apetito. El comportamiento de anidación y escarbar en el suelo es variable. Otros signos incluyen falta de atención, somnolencia, agresividad, ansiedad, irritabilidad o una mayor tendencia a buscar la atención del propietario, aunque algunas perras prefieren aislarse. A medida que el parto se acerca, la perra pasa más tiempo en la zona elegida para parir.

Fases del parto

  1. Fase I: Contracciones uterinas subclínicas. Esta fase dura entre 6 y 12 horas, pero puede prolongarse hasta 36 horas en perras primerizas nerviosas. Se producen contracciones uterinas y dilatación del cérvix, pero no contracciones abdominales visibles. La perra puede reorganizar el material de su cama para construir el nido. Su temperatura corporal vuelve a aumentar a unos 38 grados.
  2. Fase II: Expulsión de los cachorros. Comienza con contracciones abdominales fuertes y coordinadas. Generalmente, el primer cachorro nace entre 10 y 30 minutos después del inicio de un esfuerzo continuo, aunque el tiempo entre cachorros puede variar de 10 a 60 minutos, e incluso hasta dos horas en perras primerizas. Es normal que los cachorros nazcan con la cabeza o el trasero por delante. La madre rompe la bolsa amniótica y el cordón umbilical, y lame enérgicamente al recién nacido para estimular su respiración y secarlo, lo cual es esencial para establecer el vínculo materno.
  3. Fase III: Expulsión de las placentas. La placenta se expulsa entre 5 y 15 minutos después de cada cachorro, o cada dos o tres cachorros. La madre suele ingerirla junto con la membrana fetal, lo que contribuye a mantener limpia la paridera y favorece la subida de la leche hormonalmente. El parto finaliza cuando todos los cachorros han nacido y se ha expulsado el mismo número de placentas. Generalmente, el proceso completo no excede las doce horas.

El parto en la perra.

Complicaciones y asistencia durante el parto

Aunque las perras suelen parir sin ayuda, es crucial observarlas discretamente para detectar cualquier complicación. Se debe intervenir si la perra no rompe la membrana fetal ni corta el cordón umbilical en 1-3 minutos, o si los cachorros nacen tan rápido que la madre no tiene tiempo de atenderlos. En estos casos, se deben tener a mano toallas limpias y tijeras estériles. También es importante contar los cachorros y las placentas para asegurar que el parto ha finalizado y no ha quedado ninguna placenta retenida, lo que podría causar septicemia.

Las causas de complicaciones pueden incluir la falta de contracciones, pelvis o vagina estrechas, canal de parto no dilatado, malformaciones fetales o cachorros demasiado grandes. Si se observan complicaciones como un esfuerzo continuado de más de 30 minutos sin expulsar un cachorro, se debe contactar al veterinario de inmediato. La cesárea puede ser necesaria para salvar la vida de la madre y los cachorros en estas situaciones.

La lactancia: La etapa más exigente

Necesidades nutricionales de la perra lactante

La lactancia es físicamente la etapa de mayor exigencia para la perra, con necesidades energéticas que aumentan de tres a cuatro veces más de lo normal. Durante este periodo, la perra no recurre a sus reservas corporales para obtener energía, sino que debe obtenerla de los alimentos. Su peso ideal debería mantenerse durante la lactancia; un adelgazamiento significativo podría indicar una dieta insuficiente.

La dieta de la perra lactante debe ser rica en grasas y proteínas para asegurar un aporte suficiente de energía. También debe contener calcio y ácidos grasos esenciales (DHA) para la producción de leche y el desarrollo óptimo de los cachorros. El riesgo de obesidad en la madre durante la lactancia es bajo, por lo que es posible dejarla alimentarse a voluntad, siempre con un alimento que compense la pérdida masiva de nutrientes a través de la leche.

Las necesidades nutricionales dependen del número de crías; en el pico de lactancia (alrededor de la tercera semana), estas pueden ser hasta cuatro veces superiores a sus necesidades de mantenimiento. Un alimento especial para cachorros, rico en proteínas, calorías y calcio, es ideal para la madre lactante. Se recomienda fraccionar la ración diaria en cuatro o cinco comidas para facilitar la ingesta.

El calostro y la leche materna

La lactancia es esencial para la supervivencia de las crías, no solo por el alimento, sino también por el calostro. Esta primera leche, producida en las primeras 24-48 horas después del parto, aporta el 95% de los anticuerpos necesarios para proteger a los cachorros contra infecciones, transmitiendo pasivamente la "memoria inmunitaria" de la madre. Los cachorros son capaces de absorber estos anticuerpos maternos solo durante un periodo que no excede las 48 horas posteriores al parto.

En general, la leche materna cubre las necesidades nutricionales de los cachorros entre el nacimiento y las 3 semanas de vida. Si el número de cachorros es superior al de mamas disponibles, se deben rotar por turnos de dos horas para asegurar que todos reciban calostro y leche suficiente. Si la madre no produce leche suficiente o esta es tóxica, o en casos de cachorros huérfanos o rechazados, puede ser necesaria la lactancia artificial con leche de reemplazo específica para la especie canina, administrada con biberón o sonda gástrica, o la adopción por una nodriza.

Comportamiento maternal: Vínculo y desarrollo

Importancia del comportamiento maternal

El comportamiento maternal adecuado es crucial, ya que los cachorros nacen indefensos, sordos, ciegos y con movimientos limitados, dependiendo totalmente de la madre para sobrevivir. La calidad del cuidado maternal influye directamente en la supervivencia y el desarrollo cognitivo de los cachorros. Los principales elementos del comportamiento maternal incluyen el contacto directo (para termorregulación), la interacción oral (lamido), la lactancia, la educación y el juego.

Los estudios sugieren que un comportamiento maternal inadecuado podría ser el origen de futuros comportamientos no deseados en el perro adulto. El efecto de la paridad parece ser relativamente poco importante, aunque las perras multíparas tienden a mostrar un cuidado maternal más constante, mientras que las primerizas mejoran con el tiempo.

Interacciones madre-cachorros

La primera interacción de la perra con el neonato es el acicalamiento mediante el lamido, crucial para la supervivencia del cachorro y el establecimiento del vínculo maternal. Se cree que el lamido provoca la micción y defecación durante las tres primeras semanas de vida, y también se utiliza para despertar a los cachorros y dirigirlos hacia las mamas.

El contacto estrecho entre la madre y los cachorros es vital para evitar la hipotermia, ya que los neonatos tienen una deficiente capacidad de termorregulación. La madre primeriza es reacia a abandonar el nido al menos durante los tres primeros días después del parto, y puede ser extremadamente protectora. Los primeros días, la perra amamanta a sus cachorros casi todo el tiempo, y esta interacción es mayor por la noche. A medida que los cachorros crecen y son capaces de desplazarse, son ellos quienes inician el comportamiento de mamar.

El gemido o llanto de los cachorros indica malestar (frío, hambre) y suele instar a la madre a responder. El comportamiento maternal disminuye gradualmente a medida que los cachorros se desarrollan, reduciéndose el tiempo que la madre dedica a lamerlos y el contacto materno.

Desarrollo de los cachorros y destete

Crecimiento neonatal y control de peso

El periodo neonatal (días 1-16) es de adaptación a la vida extrauterina. Los cachorros buscan un lugar cálido e intentan alcanzar una mama para alimentarse. Durante las primeras semanas, su actividad principal consiste en dormir y mamar. Gracias a la leche materna, ganan peso rápidamente. Se recomienda pesarlos diariamente a la misma hora para controlar su crecimiento. Después de una pérdida de peso fisiológica inicial (no más del 10% el primer día), el peso de los cachorros aumenta rápidamente, con una ganancia diaria del 5% al 10%. Si un cachorro no gana peso durante dos días consecutivos, se debe vigilar de cerca.

cachorros mamando de su madre

Frecuencia de las tomas y transición a alimento sólido

Durante la primera semana, los cachorros maman entre 12 y 20 veces al día. Pasada una semana, los intervalos entre amamantamientos aumentan. Hasta la cuarta semana de vida, buscan las ubres unas ocho veces al día, y a partir de la quinta o sexta semana, solo maman unas cinco veces al día.

A partir de la segunda semana, para ayudar a la perra, se puede empezar a complementar con leche maternizada canina, administrada con biberón. Nunca se debe usar leche no específica para cachorros debido a las diferencias en el contenido de lactosa. A partir de las 3-4 semanas de edad, se debe empezar a ofrecer alimento húmedo en forma de papilla tibia como complemento de la leche materna, cuya producción comienza a decrecer. Esto ayuda a los cachorros a acostumbrarse a la alimentación sólida y a complementar su dieta. Gradualmente, se puede mezclar la leche maternizada con pienso seco de calidad para cachorros, triturado finamente al principio, e ir eliminando el aporte de leche. Entre la octava y la décima semana, se introduce paulatinamente la comida para cachorros convencional.

Destete y socialización

El destete es la etapa donde el cambio de la leche materna al alimento adulto se realiza de forma gradual para evitar molestias gastrointestinales. A medida que los cachorros crecen y sus dientes empiezan a desarrollarse, la madre, de forma natural, intenta alejarse de ellos para que aprendan a ser independientes. En este momento, la intervención humana es importante para ayudar con la alimentación artificial, dar masajes en la tripa y estimular las necesidades, y participar en el proceso de socialización mediante caricias y juegos.

Al mes y medio de edad, nunca antes, el cachorro correctamente destetado, desparasitado y con su primera vacuna, puede ser entregado a sus futuros propietarios. Es crucial que en esta edad se realice la revisión veterinaria y la primera desparasitación, seguida de la primera vacuna bajo supervisión facultativa.

Cuidados de la perra después del parto: Recuperación y prevención de problemas

Observación de la madre

Después del parto, es fundamental asegurarse de que la perra se recupera bien. Se debe vigilar su apetito y consumo de agua, que puede ser reducido al principio. Es importante ofrecerle una comida rica en nutrientes. Observar su estado de ánimo y la interacción con los cachorros es crucial; si la perra está muy decaída o no atiende a sus crías, puede requerir atención veterinaria.

Es normal que durante unas semanas tenga una secreción vaginal marrón o rojiza. Sin embargo, un olor raro, un flujo muy oscuro o la presencia de fiebre (temperatura superior a 39°C) pueden ser signos de infección y requieren consulta veterinaria. Sus mamas deben palparse con cuidado para detectar durezas o hinchazón, y la leche debe salir normal, sin grumos ni sangre.

Manejo del estrés y el peso

Es común que la perra esté nerviosa o inquieta después del parto debido a los cambios hormonales y el cansancio. Se debe crear un ambiente tranquilo, silencioso y cómodo para ella y los cachorros. Permitirle descansar y hacer pausas breves fuera del nido para sus necesidades es importante.

Es normal que la perra esté más delgada después de dar a luz, ya que el embarazo y la lactancia son muy demandantes. La dieta fraccionada y rica en nutrientes es clave para que recupere fuerzas y produzca leche. Algunos suplementos, como calcio o vitaminas, pueden ser recomendables bajo supervisión veterinaria si la perra está muy delgada o muestra signos de eclampsia (carencia de calcio), una urgencia veterinaria que puede provocar fiebre y convulsiones.

Higiene y actividad física

Durante la primera semana posparto, la perra solo debe salir para hacer sus necesidades y por periodos cortos. Pasadas tres semanas, puede empezar a pasear un poco más, siempre observando su estado. Se puede bañar a la perra después de tres semanas, usando champú para perros, agua tibia y secándola bien para evitar el frío. El baño debe ser rápido y sin estrés.

Señales de alarma

Si la perra deja de cuidar a los cachorros, muestra fiebre, flujo vaginal con mal olor, problemas en las mamas (hinchazón, dolor), síntomas de falta de calcio (nerviosismo, jadeo, temblores), o signos de dolor abdominal o secreciones inusuales (que podrían indicar retención de placenta o cachorros), es fundamental contactar al veterinario de inmediato. La desatención a estos signos podría tener graves consecuencias para la madre y los cachorros.

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