Patrones de Frecuencia Cardíaca Fetal: Información Esencial

Durante la última etapa del embarazo y el trabajo de parto, el médico puede optar por controlar la frecuencia cardíaca fetal (FCF) además de otras funciones vitales. El control de la frecuencia cardíaca fetal es una parte esencial de la atención prenatal y un procedimiento crucial para evaluar la salud y el bienestar del feto, proporcionando información fundamental. Al monitorear la frecuencia cardíaca del bebé, los profesionales de la salud pueden detectar posibles complicaciones tempranas y evaluar cómo el bebé tolera el embarazo o el proceso del parto.

Importancia del Monitoreo de la Frecuencia Cardíaca Fetal

La monitorización de la FCF se utiliza en casi todos los embarazos con el fin de evaluar el bienestar del feto e identificar cualquier cambio que pueda estar asociado con problemas que ocurren durante el embarazo o el trabajo de parto. La frecuencia cardíaca del bebé es un indicador importante de la salud fetal.

  • Evaluación del bienestar fetal: El objetivo principal del control de la frecuencia cardíaca fetal es evaluar la salud y el bienestar del feto.
  • Identificación del sufrimiento fetal: Un cambio repentino o significativo en la frecuencia cardíaca fetal, como períodos prolongados de frecuencia cardíaca lenta o irregular, puede indicar sufrimiento fetal.
  • Monitoreo durante el parto: El monitoreo continuo de la frecuencia cardíaca fetal durante el parto permite a los profesionales de la salud evaluar la respuesta del bebé a las contracciones y asegurarse de que esté lidiando bien con el proceso del parto.
  • Orientación de decisiones clínicas: Al monitorear de cerca la frecuencia cardíaca fetal, los profesionales de la salud pueden tomar decisiones informadas sobre los próximos pasos del embarazo y el parto.
  • Predicción de resultados: En algunos casos, los patrones anormales de la frecuencia cardíaca fetal pueden ayudar a predecir el resultado del embarazo, incluido el riesgo de que el bebé presente complicaciones durante el parto.

La base de la monitorización es que el cerebro fetal modula la actividad cardíaca a través de efectos simpáticos y parasimpáticos, los cuales se ven influidos por el estado de oxigenación y el equilibrio ácido-base. La FCF muestra patrones predecibles en respuesta a acontecimientos intraparto, como el sueño fetal, la medicación materna, la compresión del cordón umbilical, la hipoxia y la acidemia.

Diagrama de la modulación de la frecuencia cardíaca fetal por los sistemas nerviosos

Tipos de Monitoreo de la Frecuencia Cardíaca Fetal

El monitoreo de la frecuencia cardíaca fetal es un procedimiento que se utiliza para medir y evaluar la frecuencia cardíaca del bebé durante el embarazo. Puede ser no invasivo e indoloro. Hay dos métodos principales de monitorización de la FCF: la monitorización fetal electrónica (MFE) y la auscultación intermitente.

Auscultación Intermitente

Este método utiliza un dispositivo Doppler portátil o un fetoscopio para escuchar los latidos del corazón del feto. Se suele realizar durante los controles prenatales regulares o cuando el médico quiere obtener una visión general rápida de la frecuencia cardíaca del bebé. Durante la auscultación intermitente, normalmente la paciente podrá moverse, aunque el médico puede pedirle que se recueste para obtener resultados más claros.

Si se usa la auscultación manual de la frecuencia cardíaca fetal, debe realizarse durante todo el trabajo de parto de acuerdo con guías específicas y se requiere una atención personalizada. Para los embarazos de bajo riesgo con trabajo de parto normal, la frecuencia cardíaca fetal debe controlarse después de cada contracción o al menos cada 30 minutos durante el primer estadio y cada 15 minutos durante el segundo estadio. Para los embarazos de alto riesgo, la frecuencia cardíaca fetal debe controlarse cada 15 minutos durante el primer estadio y cada 3 o 5 minutos durante el segundo estadio. Se recomienda escuchar al menos cada 1 o 2 minutos comenzando en el pico de la contracción para controlar la desaceleración tardía.

La auscultación periódica tiene una tasa de falsos positivos menor para anomalías e incidencia de intervenciones que la monitorización electrónica continua, y proporciona una oportunidad de un contacto más personal con las mujeres en trabajo de parto. Sin embargo, seguir las guías estándar para la auscultación es a menudo difícil y puede no ser rentable. Además, a menos que se realice con precisión, la auscultación puede no detectar anomalías.

Monitoreo Fetal Electrónico (MFE)

En algunas situaciones, especialmente durante el parto, puede ser necesario un monitoreo continuo. La MFE puede realizarse de forma externa o interna.

Monitoreo Externo de la FCF

El control externo de la frecuencia cardíaca fetal emplea un dispositivo para escuchar o registrar los latidos del corazón del feto a través del abdomen de la madre. Un transductor de ultrasonido colocado sobre el abdomen de la madre lleva los sonidos del corazón del feto a una computadora. Para realizar un seguimiento continuo, el médico colocará dos sensores en el abdomen de la madre: un sensor mide la frecuencia cardíaca del bebé y el otro controla las contracciones uterinas mediante un dispositivo sensible a la presión llamado tocodinamómetro.

Para el monitoreo electrónico continuo, se conectará el transductor al monitor por medio de un cable. Los dispositivos externos se usan generalmente para mujeres con trabajos de parto normales.

Esquema de monitoreo fetal electrónico externo con transductores abdominales

Monitoreo Interno de la FCF

El control interno de la frecuencia cardíaca fetal utiliza un transductor electrónico conectado directamente a la piel del feto. A través de la abertura cervical se conecta un cable de electrodos al cuero cabelludo u otra parte del cuerpo del feto, y luego se conecta al monitor. Este tipo de electrodo a veces se denomina electrodo en espiral o para el cuero cabelludo. Si la bolsa de líquido amniótico aún sigue intacta, es posible que el médico la rompa con un instrumento para permitir la inserción del electrodo. También se le introducirá una larga guía plástica de electrodos en la vagina.

El control interno proporciona una transmisión más precisa y consistente de la frecuencia cardíaca fetal que el control externo, ya que factores tales como el movimiento no la afectan. A veces se utiliza el control interno de presión uterina junto con el control interno de la frecuencia cardíaca fetal. Los métodos internos se utilizan cuando la monitorización externa no proporciona la suficiente información sobre el bienestar fetal o la intensidad de las contracciones uterinas (p. ej., si el dispositivo externo no funciona correctamente).

La monitorización interna requiere que las membranas amnióticas estén rotas. Luego se colocan electrodos a través del cuello uterino (parte inferior del útero que se proyecta hacia la vagina); un electrodo se fija al cuero cabelludo fetal para monitorizar la frecuencia cardíaca fetal, y si es necesario para medir con precisión las contracciones uterinas, se coloca un catéter en la cavidad uterina para medir la presión intrauterina.

Diagrama de monitoreo fetal electrónico interno con electrodo en el cuero cabelludo fetal

Otras Técnicas de Monitoreo

Se han desarrollado otras técnicas de monitorización fetal, que se utilizan sobre todo en la investigación, como la oximetría de pulso fetal y el análisis del segmento ST y de la onda T fetal durante el trabajo de parto (controla el ECG fetal para detectar elevación o depresión del segmento ST).

Un estudio valoró la utilidad de la pulsioximetría fetal intraparto para diferenciar los patrones de frecuencia cardíaca fetal definidos según una clasificación funcional, incluyendo a 534 gestantes. Los resultados mostraron que las cifras de FSpO2 en los fetos con trazados normales de frecuencia cardíaca eran mayores que en los grupos con patrones de estrés y atípicos, y que los registros compatibles con acidosis mostraron valores menores que los grupos con patrones normales, de estrés y atípicos. Este hallazgo sugiere que la clasificación funcional solo muestra utilidad en situaciones en que los trazados de frecuencia cardíaca resultan claramente definidos, siendo escasamente útil cuando los trazados no corresponden a patrones normales o a aquellos claramente patológicos.

Gráfico comparativo de FSpO2 en diferentes patrones de FCF

Preparación para el Monitoreo de la FCF

El control de la frecuencia cardíaca fetal suele ser un procedimiento sencillo y directo que requiere una preparación mínima. El control de la frecuencia cardíaca fetal puede realizarse de forma ambulatoria en el consultorio del médico o como parte de su internación en un hospital.

  • Historia clínica y exploración física: Al presentarse para una evaluación, el primer paso es obtener una historia clínica y una exploración física centradas. Se deben considerar factores como la edad gestacional, el estado de la membrana amniótica y los medicamentos que recibe la paciente (p. ej., oxitocina, opiáceos intravenosos como butorfanol o epidural).
  • Constantes vitales: Se deben anotar las constantes vitales de la paciente, ya que las anomalías en la tensión arterial, la temperatura y la oxigenación maternas pueden provocar cambios significativos en la FCF.
  • Examen vaginal: El médico o la enfermera realizarán un examen vaginal, con guante, para verificar la dilatación cervical (cuánto se ha abierto el cuello uterino).
  • Ropa cómoda: Se recomienda usar ropa suelta y cómoda que permita acceder al abdomen.
  • Hidratación: Es importante mantenerse hidratado, ya que esto puede ayudar con la colocación de los sensores durante el control, en particular si se va a realizar una ecografía externa.
  • Alimentación: Si el control se realiza junto con otro procedimiento de monitoreo, como una prueba sin estrés o perfil biofísico, es posible que se indique comer antes del procedimiento para aumentar la actividad fetal.
  • Relajación: Es útil estar tranquila y relajada durante el control, ya que el estrés o la ansiedad pueden afectar la frecuencia cardíaca de la madre y del bebé.
  • Consentimiento: Quizás le soliciten que firme un formulario de consentimiento mediante el cual autoriza la realización del procedimiento. Es importante leer el formulario atentamente y preguntar si hay algo que no resulte claro.

Interpretación de los Patrones de Frecuencia Cardíaca Fetal

Para interpretar los resultados del monitoreo de la frecuencia cardíaca fetal, es necesario que un profesional de la salud capacitado pueda evaluar los patrones y determinar si se encuentran dentro del rango normal o si hay signos de posibles problemas. Los principales parámetros son la frecuencia cardíaca fetal basal y la variabilidad de la frecuencia cardíaca fetal, en especial sus modificaciones en respuesta a las contracciones uterinas y los movimientos fetales. La frecuencia cardíaca fetal promedio se encuentra entre 110 y 160 latidos por minuto, y puede variar entre cinco y 25 latidos por minuto. Esta frecuencia puede cambiar como respuesta del feto ante las condiciones intrauterinas.

El patrón de frecuencia cardíaca fetal se describe mediante la línea de base, la variabilidad y la presencia de aceleraciones o desaceleraciones. Además, un patrón sinusoidal es un hallazgo infrecuente pero importante.

Frecuencia Cardíaca Fetal Basal (FCF Basal)

La línea de base es la FCF media redondeada a incrementos de 5 latidos por minuto durante un segmento de 10 minutos. Un valor basal normal se sitúa entre 110 y 160 latidos por minuto (lpm). La FCF normal suele oscilar entre 120 y 160 lpm durante el inicio del embarazo (10-12 semanas).

  • Taquicardia: Una FCF superior a 160 lpm puede ser indicativa de taquicardia fetal. Esta afección puede ser consecuencia de factores como fiebre materna, deshidratación o infección.
  • Bradicardia: Una FCF inferior a 110 lpm puede considerarse bradicardia. Esto podría indicar sufrimiento fetal o problemas con el suministro de oxígeno, como compresión del cordón umbilical o insuficiencia placentaria.

Variabilidad de la Frecuencia Cardíaca Fetal

La variabilidad es la fluctuación normal de la FCF basal, resultado de la modulación de la FCF por los sistemas nerviosos parasimpático y simpático, siendo irregular tanto en amplitud como en frecuencia. Es importante señalar que las variaciones leves en la frecuencia cardíaca fetal son normales y no necesariamente causa de preocupación.

  • Ausente: Sin fluctuación detectable. Una variabilidad persistentemente ausente es preocupante en caso de acidemia fetal, pero puede ser normal en fetos de menos de 28 semanas de gestación.
  • Mínima: Fluctuaciones detectables de 5 latidos de amplitud o menos. Puede ocurrir con el ciclo de sueño fetal o con medicaciones como los opioides intravenosos o el sulfato de magnesio.
  • Moderada: Fluctuaciones de entre 6 y 25 latidos de amplitud. Suele indicar un feto bien oxigenado.
  • Marcada: Con una amplitud superior a 25 latidos de amplitud con respecto al valor basal. Suele ser un hallazgo benigno que podría estar asociado a un aumento de la actividad alfa-adrenérgica.

Aceleraciones

Son aumentos bruscos y transitorios de la FCF por encima del valor basal durante al menos 15 latidos por minuto, con una duración de al menos 15 segundos. Las aceleraciones son un signo tranquilizador y reflejan un estado ácido-base fetal normal, y suelen asociarse a movimientos fetales.

Desaceleraciones

Son disminuciones de la FCF, clasificadas por su relación con las contracciones uterinas. Las desaceleraciones más profundas y prolongadas son las que tienen mayor probabilidad de causar efectos adversos sobre la oxigenación fetal.

  • Tempranas: Tienen una disminución gradual y simétrica y un retorno a la línea de base que reflejan el momento de una contracción. Comienzan al inicio de una contracción, alcanzan el mínimo (o nadir) en el punto álgido de la contracción y se recuperan al final de la misma. Representan una respuesta vagal fetal a la compresión de la cabeza durante el descenso en la pelvis. Son benignas y no reflejan un estado ácido-base fetal anormal.
  • Tardías: Son una disminución gradual y simétrica y un retorno a partir de la línea de base, también asociadas a contracciones, pero retrasadas en el tiempo en comparación con las desaceleraciones tempranas. El inicio, el mínimo y la recuperación de una desaceleración tardía comienzan tras el inicio, el pico y el final de una contracción, respectivamente. Representan una insuficiencia uteroplacentaria, que conduce a una oxigenación fetal reducida y a un mayor riesgo de acidemia fetal.
  • Variables: Son una disminución brusca de la FCF por debajo del valor basal, suelen parecerse a la letra "U", "V" o "W" y se denominan "variables" porque su temporización, duración y amplitud caen y suben bruscamente. Pueden estar asociadas o no a contracciones uterinas y representan la respuesta de la FCF a la compresión del cordón umbilical, que suele producirse tras la rotura de membranas cuando hay menos líquido amniótico para amortiguar el cordón. Las desaceleraciones variables más profundas y frecuentes aumentan el riesgo de hipoxemia y acidemia fetales porque el flujo de sangre oxigenada de la placenta al feto se reduce mientras el cordón está comprimido.
  • Prolongadas: Una disminución de la FCF que dura entre 2 y 10 minutos y que puede estar asociada o no a una contracción uterina. Si una desaceleración prolongada dura más de 10 minutos, se considera un cambio en la FCF basal.

Patrón Sinusoidal

Es un cambio ondulatorio suave, similar a una onda sinusoidal, en la línea de base con una frecuencia cíclica de 3 a 5 por minuto. Puede asociarse a una anemia fetal grave o al uso reciente de butorfanol.

Ejemplo de trazado de FCF con patrón sinusoidal

Categorización de Patrones de FCF

Debido a que la interpretación de la frecuencia cardíaca fetal puede ser subjetiva, se han definido ciertos parámetros. Se reconocen varios patrones de frecuencia cardíaca fetal que se clasifican en 3 categorías, las cuales por lo general se correlacionan con el estado ácido-base del feto:

  • Categoría I: Normal
    • Frecuencia cardíaca fetal basal de 110 a 160 latidos/min.
    • Variabilidad moderada de la frecuencia cardíaca fetal (por 6 a 25 latidos) al inicio del estudio y con el movimiento o contracciones.
    • No hay desaceleraciones tardías o variables durante las contracciones.
    • Las desaceleraciones tempranas y las aceleraciones apropiadas para la edad gestacional pueden estar presentes o ausentes.

    Este patrón predice fuertemente un estado ácido-base fetal normal en el momento de la observación.

  • Categoría II: Indeterminado

    Es cualquier patrón que no está claramente categorizado como normal o anormal. Muchos patrones califican como indeterminados. No se puede determinar si el feto está acidótico a partir del patrón. Los patrones indeterminados requieren monitorización fetal estricta para reconocer cualquier deterioro tan pronto como sea posible.

  • Categoría III: Anormal

    Generalmente indica acidosis metabólica fetal en el momento de la observación. Este patrón se caracteriza por uno de los siguientes elementos:

    • Variabilidad de la frecuencia cardíaca fetal ausente más desaceleraciones tardías recurrentes.
    • Variabilidad de la frecuencia cardíaca fetal ausente más desaceleraciones variables recurrentes.
    • Variabilidad de la frecuencia cardíaca fetal basal ausente más bradicardia (FCF < 110 lat/min sin variabilidad o < 100 latidos/min).
    • Patrón sinusoidal.

    Los patrones anormales requieren acciones inmediatas para corregirlos (p. ej., oxígeno suplementario, reposicionamiento, el tratamiento de la hipotensión materna, la interrupción de la oxitocina) o la preparación para un nacimiento rápido.

Los patrones reflejan el estado fetal en un punto determinado en el tiempo; estos patrones pueden y deben cambiar.

Tabla de clasificación de patrones de FCF según categorías

Pruebas de Evaluación Fetal Adicionales

Además del monitoreo continuo, se pueden realizar pruebas específicas para evaluar el bienestar fetal.

Prueba sin Estrés (NST)

La monitorización sin estrés registra la frecuencia cardíaca fetal y las contracciones uterinas utilizando monitores electrónicos externos y correlaciona la frecuencia cardíaca con los movimientos fetales (informados por la madre). Se llama "sin estrés" porque no se aplican factores estresantes al feto durante la prueba, aunque se pueden usar sonidos (p. ej., estimulante vibroacústico) para despertar al feto. Se espera que la frecuencia cardíaca fetal aumente cuando el feto se está moviendo y en otros intervalos.

La prueba sin estrés se realiza normalmente durante 20 minutos (ocasionalmente durante 40 minutos). Los resultados se consideran reactivos (tranquilizadores) si hay 2 aceleraciones de 15 latidos/minuto en 20 minutos. La ausencia de aceleraciones se considera no reactiva (no tranquilizadora). La presencia de desaceleraciones tardías sugiere hipoxemia, posibilidad de acidosis fetal y la necesidad de intervención.

Perfil Biofísico (PBF)

Se suele indicar un perfil biofísico si se obtiene una monitorización sin estrés no reactiva. El perfil biofísico agrega una evaluación ecográfica del volumen de líquido amniótico, el movimiento fetal, el tono y la respiración a la prueba sin estrés. La prueba sin estrés y el perfil biofísico se utilizan con frecuencia para controlar embarazos de alto riesgo (p. ej., complicados por diabetes materna, hipertensión, muerte fetal en un embarazo anterior, restricción del crecimiento fetal o anomalía fetal).

Prueba de Estrés con la Contracción (CST)

Rara vez se indica una prueba de estrés con la contracción (prueba de desafío con oxitocina) en la actualidad. En esta prueba, los movimientos fetales y la frecuencia cardíaca fetal se controlan (en general desde el exterior) durante las contracciones inducidas por oxitocina. Cuando se realiza, la prueba de contracciones con estrés debe llevarse a cabo en un hospital.

Riesgos y Consideraciones

Los cinturones elásticos que sujetan a los transductores de ultrasonido y presión alrededor del abdomen pueden resultar levemente incómodos. Deberá acostarse quieta durante algunos tipos de control de la frecuencia cardíaca fetal.

En general, la monitorización externa y la interna son igualmente fiables. Sin embargo, el valor del uso rutinario de la monitorización electrónica en partos de bajo riesgo es a menudo objeto de debate. No se ha demostrado que el monitoreo electrónico reduzca las tasas de mortalidad general en grandes ensayos clínicos, y se ha probado que aumenta las tasas de parto por cesárea, probablemente porque muchas anomalías aparentes son falsos positivos. Por lo tanto, la tasa de cesáreas es más alta entre mujeres monitorizadas electrónicamente que entre las vigiladas por auscultación.

Es posible que existan otros riesgos dependiendo de su estado de salud específico. Algunos factores o estados pueden interferir con los resultados del procedimiento. La monitorización interna de la frecuencia cardíaca fetal conlleva ciertos riesgos, como infecciones o lesiones al bebé.

A veces, los patrones de frecuencia cardíaca fetal pueden ser difíciles de interpretar, lo que da lugar a falsos positivos o falsos negativos. En algunos casos, el control de la frecuencia cardíaca fetal puede arrojar resultados no concluyentes, especialmente si el bebé está en una posición difícil o si el equipo no está colocado correctamente. Si tiene inquietudes sobre los resultados, es fundamental hablar con su proveedor de atención médica.

Cuidados Post-Procedimiento

No se requiere ningún tipo de cuidado especial después del control externo de la frecuencia cardíaca fetal. Después del control interno de la frecuencia cardíaca fetal, se examinará el lugar donde hubo contacto entre el electrodo y el bebé recién nacido para detectar infecciones, contusiones o laceraciones.

Si se detecta un problema (p. ej., desaceleraciones de la frecuencia cardíaca fetal, falta de variabilidad normal de la frecuencia cardíaca fetal) durante el trabajo de parto, debe intentarse una reanimación fetal intrauterina; se puede administrar a la mujer una infusión IV rápida o puede colocarse a la paciente de costado.

Este contenido tiene un propósito informativo únicamente y no está diseñado para diagnosticar o tratar un problema de salud o una enfermedad, ni reemplazar el consejo médico que usted reciba de su médico.

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