El periodo de postparto es una etapa de grandes cambios para el cuerpo de la mujer, y el suelo pélvico es una de las zonas más afectadas. La falta de información y los tabúes persistentes en la sociedad a menudo impiden que las mujeres busquen ayuda para problemas como el prolapso de pared vaginal, una disfunción común pero a menudo desapercibida.
¿Qué es el Suelo Pélvico y Cuál es su Función?
El suelo pélvico, también conocido como periné, es un conjunto de músculos, ligamentos y fascias que cierran la pelvis en su parte inferior. Esta estructura fundamental tiene la función de sostener órganos como la vejiga, el útero, el recto y la vagina, y asegurar que funcionen con normalidad. Es crucial que las mujeres conozcan la importancia del suelo pélvico, ya que su debilitamiento puede afectar significativamente la función de estos órganos.

Cambios en el Suelo Pélvico Durante el Embarazo y el Parto
Desde el inicio de la fecundación, la mujer experimenta cambios hormonales significativos. El aumento de estrógenos y progesterona no solo es responsable de los cambios morfológicos durante la gestación, sino que también provoca la relajación de la musculatura lisa (involuntaria) y estriada (voluntaria) del suelo pélvico. Durante el embarazo, la musculatura del periné puede perder fuerza y contracturarse.
El parto es el momento más crítico para el suelo pélvico. La postura durante el alumbramiento influye en el estado del periné. Por ejemplo, la postura de litotomía (ginecológica) puede limitar la libertad de movimiento de los huesos de la pelvis y la apertura del estrecho inferior. Por el contrario, posturas como tumbada de lado, de cuclillas o a cuatro patas sobre el respaldo de la cama, ofrecen una mayor libertad de movimiento y pueden ser más favorables para el periné.
Tipos de Desgarros Perineales Durante el Parto
Durante el parto vaginal, la vagina se estira enormemente y el perineo, la vagina y el cuello uterino están sometidos a gran tensión. Si esta tensión es excesiva, pueden producirse desgarros perineales o una episiotomía (una incisión quirúrgica realizada por el médico en el perineo para ampliar el orificio vaginal). Los desgarros pueden ser:
- Primer grado: Desgarros de la piel del perineo o de la mucosa vaginal sin daño muscular.
- Segundo grado: Los desgarros alcanzan los músculos de la vagina y el perineo.
- Tercer grado: Daño en los músculos internos y externos del ano.
- Cuarto grado: El daño en la zona del esfínter anal y los desgarros llegan al recto o al canal anal.
Los desgarros perineales requieren puntos de sutura, aunque algunos leves pueden curarse solos. La recuperación puede tardar hasta 14 días o más, dependiendo de la gravedad. Incluso si el perineo queda intacto, es normal sentir irritación y dolor debido al estiramiento, lo cual puede persistir unas cinco semanas.
¿Qué es el Prolapso de Órganos Pélvicos?
El prolapso de órganos pélvicos es una disfunción del suelo pélvico que consiste en la caída o descenso de uno o más órganos pélvicos (vejiga, uretra, útero, recto y/o intestino) hacia el exterior, a través de la cavidad vaginal. Este fenómeno ocurre cuando el grupo de músculos y tejidos que normalmente sostienen los órganos pélvicos se debilita y no puede mantenerlos firmemente en su lugar.
Tipos Específicos de Prolapso
Existen diferentes tipos de prolapso, que varían según el órgano afectado:
- Cistocele: La vejiga urinaria asoma en la cara anterior de la pared vaginal.
- Uretrocele: La uretra desciende junto con la vejiga.
- Enterocele: Las asas intestinales se hernian a través del fondo posterior de la vagina (entre el recto y la parte posterior de la vagina).
- Prolapso de cúpula vaginal: Ocurre en mujeres a las que se les ha extirpado el útero (histerectomía), donde la parte superior de la vagina desciende.
- Prolapso uterino: Se produce cuando los músculos y ligamentos del suelo pélvico se estiran y debilitan hasta el punto de que ya no proporcionan suficiente soporte al útero. El prolapso uterino a menudo se produce junto con el prolapso de otros órganos pélvicos.
- Prolapso anterior: Es el resultado de un tejido conectivo débil entre la vejiga y el techo vaginal.
- Prolapso vaginal posterior: Un tejido conectivo débil entre el recto y el suelo vaginal puede causar que el recto sobresalga de la vagina, lo que puede provocar dificultad con la defecación.

Causas del Debilitamiento del Suelo Pélvico y el Prolapso
El debilitamiento del suelo pélvico y, consecuentemente, el prolapso, pueden ser causados por diversos factores:
- Parto natural: Dar a luz por vía vaginal es la principal causa de un suelo pélvico debilitado, especialmente después de un parto difícil.
- Estreñimiento: Hacer demasiado esfuerzo para defecar debilita los músculos pélvicos.
- Obesidad: El sobrepeso y la obesidad suponen una sobrecarga prolongada sobre los músculos pélvicos.
- Edad y menopausia: Con el avance de los años, se produce una reducción natural de la tensión del suelo pélvico, exacerbada por los cambios hormonales de la menopausia y la pérdida de estrógenos.
- Cirugías ginecológicas: Las lesiones durante estas cirugías pueden dañar el suelo pélvico.
- Enfermedades respiratorias: La tos crónica o persistente puede debilitar el suelo pélvico debido a la presión abdominal repetitiva.
- Deportes de impacto y levantamiento de pesas: Actividades como correr, el baloncesto o el crossfit aumentan la presión abdominal.
- Sedentarismo: Largos periodos de tiempo sentados pueden contribuir al daño del suelo pélvico.
- Genética: Algunos factores genéticos pueden predisponer a un mayor riesgo de prolapso.
Síntomas del Prolapso y Suelo Pélvico Débil
Muchas mujeres no saben que tienen un prolapso o solo presentan síntomas leves. Sin embargo, para otras, puede tener un impacto significativo en su calidad de vida. Los síntomas suelen empeorar al ponerse de pie, caminar mucho tiempo, saltar, levantar pesos e incluso al final del día. Los más frecuentes incluyen:
- Sensación de bulto o pesadez vaginal: Muchas mujeres describen una sensación similar a la de un tampax mal puesto o "sentarse sobre una pelota de tenis".
- Dolor lumbar.
- Síntomas urinarios: Incontinencia urinaria de esfuerzo (al reír, toser), de urgencia, incontinencia urinaria en las relaciones, retención urinaria, escozor al orinar (disuria) o dificultad para vaciar la vejiga por completo. La polaquiuria (aumento en la frecuencia de micciones durante el día, más de 8 veces) también es común.
- Síntomas intestinales: Estreñimiento, hemorroides y/o dificultad para la evacuación, siendo en ocasiones necesario realizar una maniobra de sostén de la parte posterior de la pared vaginal para poder defecar.
- Posible dispareunia o dolor en las relaciones sexuales, o pérdida de sensibilidad.
- Mayor predisposición a infecciones urinarias por un mal vaciado de la vejiga.
Grados de Prolapso
El prolapso se clasifica en grados según el descenso del órgano:
- Grado 1 o leve: Ligero descenso en el interior de la vagina. Es muy habitual en la mayoría de las mujeres después de los partos y, aunque no debe preocupar, sí requiere atención con fisioterapia de suelo pélvico.
- Grado 2 o moderado: El descenso alcanza la entrada de la vagina.
- Grado 3 o grave: El prolapso sobrepasa la entrada de la vagina, la mujer se toca o nota perfectamente el bulto al caminar, sobre todo al realizar esfuerzos.
- Grado 4 o total: El órgano (vejiga, útero o recto) está completamente fuera, incluso en reposo.
El objetivo de la fisioterapia es prevenir que el prolapso empeore, incluso en los grados iniciales.
Recuperación del Suelo Pélvico y Prevención del Prolapso Postparto
La prevención y el tratamiento precoz del suelo pélvico son la mejor elección para su cuidado. Aproximadamente el 11% de las mujeres serán intervenidas quirúrgicamente para solucionar el prolapso del suelo pélvico a lo largo de su vida, lo que subraya la importancia de prevenir su debilitamiento.
Momento Clave para la Valoración
Es fundamental acudir a un fisioterapeuta especialista a partir de la sexta semana después del parto. La valoración debe hacerse de forma manual y con ecografía funcional, tanto tumbada como de pie, ya que muchos prolapsos pueden pasar desapercibidos si no se valoran en bipedestación.
Evaluación del suelo pélvico mediante ecografía introital
Consejos para el Cuidado Vaginal en el Puerperio
Es crucial cuidar adecuadamente la vagina después de un parto natural, especialmente si hay puntos de sutura, para evitar desgarros o infecciones. La recuperación completa de un parto vaginal normal suele tardar entre 6 y 8 semanas, pero con complicaciones, puede ser más larga.
Qué Hacer
- Ejercicio ligero: Empezar con ejercicios sencillos como caminar. Ejercita el suelo pélvico con los ejercicios de Kegel para tonificar los músculos vaginales y prevenir la incontinencia urinaria posparto.
- Control de la respiración: Aprender a espirar, ya que al soltar el aire se produce una subida refleja del suelo pélvico, lo que ayuda a su tonificación.
- Cuidar la postura: Corregir la postura tras dar a luz y levantarse de la cama de manera lateral contribuyen a mejorar el suelo pélvico.
- Higiene con agua: Lavar la zona vaginal con agua después de ir al servicio y secar con una toalla de algodón limpia, de delante hacia atrás.
- Tratamiento con frío: Colocar una compresa fría o bolsa de hielo en la zona durante unos 15 minutos, un par de veces al día, para aliviar el dolor y la irritación.
- Baños calientes: En lugar de duchas, darse baños calientes, añadiendo aceites con propiedades analgésicas y antisépticas como lavanda o manzanilla, para relajar los músculos y aliviar el dolor.
- Hierbas (con precaución): El árnica puede reducir el dolor y la hinchazón, pero hay pocos datos sobre sus efectos y posibles alergias.
- Bolas chinas: Si han pasado 6 semanas desde el parto y el especialista lo recomienda, pueden utilizarse para fortalecer los músculos.
- Gimnasia hipopresiva: Una técnica recomendada para la rehabilitación del suelo pélvico.
Qué No Hacer
- No usar tampones: Aumentan el riesgo de infección. Utiliza compresas de posparto y cámbialas regularmente (cada 1-2 horas los primeros días, luego cada 3-4 horas).
- Evitar jabones agresivos: En la ducha, usar productos suaves y sin químicos agresivos en la zona vaginal.
- No usar papel para limpiarse: Utiliza agua templada y toallas de algodón para evitar irritación.
- Evitar ropa ajustada: Puede aumentar la incomodidad y retrasar la recuperación.
- No usar lociones o cremas con esteroides: Pueden retrasar el proceso de curación.
- No ignorar el dolor persistente: Si el dolor vaginal dura mucho tiempo, consulta a un especialista.
- Evitar el estreñimiento: Sigue una dieta equilibrada rica en fibra.
- Evitar levantar cosas pesadas: Si es necesario, hazlo correctamente.
- Controlar la tos: Busca tratamiento para la tos crónica o la bronquitis.
- Evitar el aumento de peso.

Conciencia y Estigma del Prolapso
La falta de información y el estigma en torno al prolapso de órganos pélvicos son barreras significativas para que las mujeres busquen ayuda. Muchas no saben qué es ni que puede afectar a mujeres de todas las edades, no solo a las mayores o en el posparto. Es fundamental eliminar el estigma y hablar abiertamente sobre la salud pélvica para que más personas se sientan cómodas buscando apoyo médico. La investigación indica que la vergüenza, la falta de conciencia y el miedo a no ser tomadas en serio por los médicos impiden que muchas mujeres aborden sus problemas de salud pélvica.
Es importante que las personas planteen sus preocupaciones sobre la salud pélvica a su médico o fisioterapeuta especializado. Si sientes algo que no te parece del todo normal, ya sea durante el embarazo o el posparto, es crucial hacer la pregunta y buscar ayuda, ya que es probable que tengas razón y puedas recibir el tratamiento adecuado.