La oxitocina es una hormona vital en la medicina obstétrica, conocida principalmente por su papel en el control de las contracciones uterinas. Si bien su uso más extendido es en el contexto del parto, también desempeña un rol crucial en la prevención y manejo del sangrado excesivo después de procedimientos como el aborto o el legrado. Este artículo profundiza en la relevancia de la oxitocina en la hemorragia postaborto, abordando su definición, factores de riesgo, estrategias de prevención y opciones de tratamiento.

Comprendiendo la Oxitocina
La oxitocina es una hormona generada en el hipotálamo y liberada por la hipófisis. Esta molécula puede comportarse tanto como hormona como neurotransmisor. Su función principal es estimular las contracciones del útero, lo que es esencial para desencadenar el parto, dilatar el cuello uterino y facilitar la expulsión de leche durante la lactancia. El nombre de esta hormona procede del griego y su significado es “parto rápido”.
En el ámbito médico, se utiliza oxitocina sintética o artificial para iniciar o mejorar las contracciones uterinas, especialmente cuando la actividad uterina natural es insuficiente. También se emplea para reducir el sangrado después del parto o, en ciertos contextos, junto con otros medicamentos o procedimientos para terminar un embarazo.
Hemorragia Postaborto: Definición, Prevalencia y Factores de Riesgo
Definición y Prevalencia
La Sociedad de Planificación Familiar define la hemorragia postaborto como un sangrado excesivo que requiere una respuesta clínica, tal como una transfusión o ingreso hospitalario, y/o una pérdida de sangre mayor de 500 ml. Esta complicación es, en general, rara. Específicamente, ocurre en 0 a 3 de cada 1000 casos después del aborto con medicamentos realizado hasta las 9 semanas de gestación o de la aspiración por vacío realizada antes de las 13 semanas. La incidencia aumenta a 0.9 a 10 de cada 1000 casos después de la evacuación endouterina efectuada a las 13 semanas o más de gestación.
Factores de Riesgo y Medidas Preventivas
Es fundamental que a toda persona que busca servicios de aborto se le pregunte sobre los aspectos de su historia clínica asociados con un riesgo elevado de sangrado. Esto incluye una revisión de complicaciones obstétricas previas (especialmente hemorragias), antecedentes de dos o más partos por cesárea, un trastorno hemorrágico, edad gestacional superior a 20 semanas, muerte fetal, obesidad, edad materna avanzada y placenta previa o accreta.
El personal clínico puede considerar diversas medidas para evitar o prepararse para un aumento de sangrado. Entre ellas, se encuentran:
- Evaluar la hemoglobina o el hematocrito antes del aborto.
- Asegurar la pronta disponibilidad de medicamentos uterotónicos.
- Prepararse para una posible transfusión o para referir a la paciente a un establecimiento de salud de nivel superior, aunque la evidencia para guiar estas prácticas es limitada.
Uso de Oxitocina en el Contexto de Aborto y Legrado
Oxitocina Profiláctica
La administración de oxitocina como profilaxis antes o durante un procedimiento de aborto o legrado tiene efectos variables según la edad gestacional y el tipo de procedimiento. Por ejemplo, no se ha demostrado que la administración de oxitocina profiláctica (cinco o 10 unidades) disminuya el sangrado post-procedimiento después de la aspiración endouterina en el primer trimestre de una manera clínicamente significativa. Sin embargo, al administrar 30 unidades de oxitocina antes de cada procedimiento de dilatación y evacuación (D y E) efectuado entre las 18 y 24 semanas de gestación, tanto la pérdida de sangre como la incidencia de hemorragia disminuyeron significativamente en comparación con un grupo placebo.
Oxitocina como Tratamiento de Primera Línea
Cuando se sospecha hemorragia postaborto, el profesional clínico debe evaluar y tratar a la paciente de manera rápida y sistemática. La atonía uterina, que es la incapacidad del útero de contraerse adecuadamente, requiere una respuesta secuencial rápida. Esto comienza con un masaje uterino, seguido de la administración de medicamentos uterotónicos, re-aspiración, taponamiento uterino y, finalmente, medidas quirúrgicas si es necesario. La oxitocina es uno de los principales agentes uterotónicos utilizados en este contexto para estimular las contracciones uterinas y controlar la hemorragia.
Código rojo - Hemorragia Postparto | Dr. William Guerrero.
Administración y Consideraciones de Seguridad de la Oxitocina
Vías de Administración
La oxitocina se presenta en forma de solución líquida para administrarse por vía intravenosa (en la vena) o intramuscular (en el músculo). La administración por vía intravenosa, especialmente en infusión controlada, permite un efecto casi inmediato, lo cual es ventajoso en situaciones de hemorragia aguda. La vía intramuscular, aunque de acción más lenta (tarda unos minutos en actuar), puede ofrecer un efecto más duradero. La elección de la vía de administración la realiza un médico o proveedor de cuidado de salud en un hospital o clínica.
Consideraciones sobre Dosis y Seguridad
La dosis de inyección de oxitocina puede ajustarse durante el tratamiento, dependiendo de la respuesta uterina y de los efectos secundarios que experimente la paciente. Es crucial que el obstetra vigile las contracciones uterinas, la tensión arterial de la madre y la frecuencia cardíaca del feto (si aplica) cuando se administra oxitocina exógena.
La oxitocina, como cualquier medicamento, puede provocar efectos adversos. Algunos posibles efectos secundarios incluyen:
- Náuseas y vómitos.
- Retención de orina (dependiendo de la dosis administrada).
- Si se produce una reacción de hipersensibilidad o una dosis excesiva, pueden ocurrir contracciones uterinas hipertónicas de gran intensidad y prolongadas. Esto podría llevar a laceración cervical, hemorragia post-procedimiento, hematoma pélvico, entre otras complicaciones, aunque esto no es lo habitual.
- Una administración intravenosa rápida y sin diluir puede causar una disminución repentina de la presión arterial (hipotensión).
Contraindicaciones
Existen situaciones en las que no se debe inyectar oxitocina. Las contraindicaciones incluyen la alergia conocida al fármaco o antecedentes de cirugía mayor del cérvix o del útero. También se debe usar con precaución en mujeres con cardiopatías o en casos de insuficiencia coronaria o renal e hipertensión, donde la dosis debe ser baja.
Manejo General de la Hemorragia Postaborto
Cuando el sangrado continúa después de tener certeza de que se logró una evacuación endouterina completa y cuando no hay laceraciones visibles, el profesional de la salud debe considerar otras complicaciones, como perforación, coagulopatía o placenta accreta. En caso de coagulopatía, como coagulación intravascular diseminada, podría ser necesaria la administración de productos sanguíneos.
Para tratar un sangrado grave que no puede ser controlado con otras medidas, pueden realizarse medidas quirúrgicas como una histerectomía, suturas de compresión uterina, ligadura de las arterias uterinas o embolización de las arterias uterinas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) hace recomendaciones de prestación de servicios para el manejo inicial de la hemorragia postaborto, que consiste en reconocer la complicación, estabilizar a la persona y administrar líquidos por vía intravenosa antes de referir a un trabajador de salud o establecimiento de salud correspondiente. Diversos profesionales de la salud, incluyendo médicos especialistas y generalistas, parteras, enfermeras y auxiliares de enfermería, pueden brindar esta atención, según su alcance de práctica y habilidades.