Introducción
La enfermedad pulmonar es una complicación frecuente en neonatos prematuros, siendo el síndrome de dificultad respiratoria (SDR) y la displasia broncopulmonar (DBP) las condiciones más críticas. La oxigenoterapia representa una intervención fundamental en las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN), ya que es esencial para la supervivencia del recién nacido al permitir la obtención de la energía necesaria para sus procesos metabólicos.
A pesar de su importancia, el oxígeno no es un tratamiento inocuo. Su uso debe ser controlado rigurosamente, pues tanto la hipoxemia como la hiperoxia pueden derivar en secuelas graves sobre el desarrollo pulmonar, neurológico y retiniano del prematuro.

Objetivos del tratamiento
El manejo clínico de la oxigenoterapia busca un equilibrio preciso entre la prevención de la hipoxia y la evitación del estrés oxidativo por hiperoxia:
- Mantener la saturometría arterial (SaO2): El objetivo principal es situar los niveles entre el 90% y el 95% para asegurar una oxigenación tisular adecuada.
- Prevenir el daño sistémico: Evitar la hipoxemia, que puede causar daño pulmonar adicional, y la hiperoxia, que desencadena la producción de radicales libres.
Fisiopatología y riesgos asociados
La inmadurez del sistema de enzimas antioxidantes en los prematuros los hace altamente vulnerables a la toxicidad del oxígeno. La exposición prolongada a concentraciones elevadas puede provocar:
- Displasia broncopulmonar (DBP): Daño broncoalveolar causado por radicales de oxígeno, manifestado como inflamación, edema y fibrosis.
- Retinopatía del prematuro (ROP): Una vasculopatía retiniana que, en casos graves, puede derivar en ceguera. Se produce por una angiogénesis anormal donde el desarrollo vascular se interrumpe o se desarrolla de forma patológica.
- Neurotoxicidad: Posible necrosis neuronal en el sistema nervioso central.

Estrategias de administración de oxígeno
La selección del método depende de la gravedad del paciente y su capacidad de respiración espontánea:
1. Oxigenoterapia convencional
Se utiliza en pacientes con respiración espontánea. Incluye cánulas nasales y campanas de oxígeno (halo). Se desaconseja el uso de "flujo libre" en incubadoras debido a la alta variabilidad en la concentración de oxígeno (FiO2) administrada.
2. Ventilación mecánica no invasiva (VNI)
Modalidades como la presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP) ayudan a mantener los alvéolos inflados, reduciendo el esfuerzo respiratorio del neonato sin necesidad de intubación.
3. Ventilación mecánica invasiva
Reservada para casos graves de fracaso respiratorio o inestabilidad del sistema nervioso central. Requiere intubación endotraqueal y un monitoreo exhaustivo de los parámetros respiratorios y la presión arterial de gases.
| Dispositivo | Tipo | Uso principal |
|---|---|---|
| Cánula nasal | Bajo flujo | Soporte leve |
| Mascarilla Venturi | Alto flujo | Concentración precisa |
| CPAP | No invasiva | Evitar colapso alveolar |
Monitorización y buenas prácticas
La incorporación de la pulsioximetría (SpO2) ha permitido un control más preciso. Sin embargo, los profesionales deben considerar:
- Nomogramas de saturación: Los prematuros pueden tardar varios minutos tras el nacimiento en alcanzar saturaciones >90%. No se debe suplementar con oxígeno innecesariamente durante este periodo de adaptación fisiológica.
- Evitar fluctuaciones: Las variaciones bruscas en la FiO2 son especialmente dañinas para el tono arteriolar pulmonar.
- Trabajo interdisciplinario: El cuidado requiere la coordinación entre neonatólogos, enfermería, oftalmólogos y terapeutas respiratorios.
Monitoreo del recién nacido en sala de partos
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