Explorando las emociones de la mujer en la atención perinatal

El embarazo, el parto y el puerperio son etapas cruciales en la vida de una mujer, marcadas por una profunda experiencia emocional que a menudo se caracteriza por sentimientos de fragilidad, vulnerabilidad y estrés psíquico. La atención a estas etapas, conocida como atención perinatal, ha evolucionado significativamente, influyendo en la vivencia de la mujer.

Históricamente, la atención perinatal ha estado influenciada por el modelo médico hegemónico, que se centra en el biologicismo y una estructura relacional asimétrica entre el profesional de la salud y la paciente. Este modelo, a menudo paternalista, tiende a priorizar los objetivos técnicos sobre las necesidades y afectos de la mujer, lo que puede llevar a una despersonalización de la atención y a una fragmentación del cuidado. En el ámbito hospitalario, esta dinámica puede traducirse en una relación de dominio-adaptación, donde la mujer debe ajustarse a las normativas institucionales, a menudo sin que se le brinde el respeto y la atención debidos como persona.

La calidad de la atención sanitaria está intrínsecamente ligada a la interacción clínica entre el profesional de la salud y el paciente. En un modelo médico hegemónico, la relación tiende a ser más paternalista, con el equipo obstétrico enfocando sus objetivos técnicos y profesionales sin considerar suficientemente los saberes y afectos del paciente. Esto puede manifestarse como negación, desinterés o minimización de la palabra del paciente. Los distintos tipos de interacción clínica, como el paternalista, consumista, informativo, deliberativo y sistémico, están conectados con los valores institucionales y profesionales, dando lugar a prácticas asistenciales que influyen directamente en las experiencias emocionales de los usuarios y en su percepción de la atención recibida.

Encuestas de satisfacción de usuarios en la región de Murcia, correspondientes a 2009, señalaron la necesidad de mejorar las infraestructuras del área de partos, la información proporcionada y el trato recibido por el personal sanitario. Estudios previos han corroborado que la comunicación escasa y el apoyo emocional deficiente durante el parto y el puerperio generan insatisfacción, preocupación y angustia en las parturientas. Investigaciones en el Reino Unido y Suecia/Australia han destacado que la falta de ayuda y el apoyo intermitente del personal de salud durante el parto, así como la incertidumbre y la pérdida de autocontrol, contribuyen a una experiencia de parto deficiente y a sentimientos de miedo.

Con el objetivo de mejorar la satisfacción de la mujer en el proceso reproductivo, el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad español publicó en 2010 la Guía de Práctica Clínica sobre la Atención al Parto Normal. Esta guía reconoce las dificultades de los profesionales para prestar atención al bienestar emocional de la mujer y su adaptación a la maternidad, al tiempo que enfatiza la importancia de comprender las necesidades básicas de la mujer para asegurar una experiencia satisfactoria.

Desde la psicología experimental, las emociones se clasifican como positivas y negativas, explicando las reacciones de los individuos en su interacción y adaptación al entorno. En el contexto sanitario, estas emociones surgen de las acomodaciones vitales del paciente, no solo en su interacción con el equipo asistencial, sino también en la concordancia o disonancia entre sus expectativas y la atención recibida. Por ello, este estudio se propuso identificar las emociones generadas en la mujer durante el embarazo, parto y puerperio, en relación con el itinerario asistencial de atención primaria y hospitalaria.

Infografía que resume los tipos de emociones positivas y negativas experimentadas por las mujeres durante la atención perinatal y sus causas.

Metodología de la Investigación

La investigación se abordó desde un enfoque cualitativo, enmarcada en la Teoría Fundamentada. Este estudio formó parte de un proyecto más amplio centrado en la humanización del parto y puerperio en los hospitales del Servicio Murciano de Salud. Para captar las representaciones ideológicas de los profesionales sobre las unidades de análisis, se emplearon grupos de discusión.

Grupos de Discusión

Se llevaron a cabo dos grupos de discusión:

  • Grupo 1: Personal de enfermería y matronas. Este grupo estuvo compuesto por tres enfermeras de la unidad de hospitalización de puerperio, tres matronas de la unidad de paritorio y tres matronas de atención primaria.
  • Grupo 2: Personal médico. Este grupo incluyó a siete obstetras de las unidades de paritorio y hospitalización de puerperio.

Entrevistas en Profundidad

Se utilizó la entrevista en profundidad como herramienta para el estudio de las emociones, permitiendo a los participantes analizar detalles de su entorno y recuperar experiencias pasadas no observadas directamente. Esta técnica fue valiosa para adentrarse en las emociones experimentadas por las mujeres a lo largo del itinerario asistencial.

Dado que los investigadores eran conocidos en el ámbito laboral donde se realizó el estudio, la moderación de los grupos de discusión y las entrevistas fue llevada a cabo por pedagogos ajenos al ámbito sanitario y expertos en herramientas cualitativas, con el fin de evitar interferencias en el discurso de los participantes. El equipo investigador se centró en la supervisión de las sesiones y en la toma de notas relevantes para el análisis.

Validación de Instrumentos

El guion para los grupos de discusión y las entrevistas fue validado mediante pruebas de pilotaje para asegurar su fiabilidad, estabilidad, consistencia, sensibilidad y especificidad. Se realizaron dos grupos de discusión exploratorios con profesionales sanitarios en la Universidad de Murcia para comprobar la fiabilidad y validez de las preguntas, y se llevaron a cabo tres pruebas piloto de la entrevista en centros de salud del área de estudio con mujeres en el puerperio.

Las dimensiones exploradas en la entrevista incluyeron la inteligibilidad de las preguntas, la coherencia con los objetivos del estudio, la idoneidad del contexto de la entrevista y los procedimientos de inicio, desarrollo y finalización como proceso comunicativo.

Triangulación de Datos

Para mejorar los resultados, se empleó la triangulación de datos, confrontando la información obtenida a través de la observación de profesionales del equipo obstétrico (matronas, obstetras y enfermeras), cuyos datos fueron registrados en un diario de campo. Se optó por una observación externa no participante, donde los investigadores mantuvieron una posición neutral sin alterar el escenario.

Diagrama de flujo que ilustra la metodología de investigación, incluyendo grupos de discusión, entrevistas en profundidad y triangulación de datos.

Resultados: Categorías Emocionales en la Atención Perinatal

Las emociones de la mujer en la atención perinatal emergieron como la categoría central del estudio. A partir de esta categoría, se identificaron emociones negativas y positivas, cada una asociada a metacategorías específicas:

Emociones Negativas

Las emociones negativas se manifestaron a través de la interacción de cinco metacategorías:

  • Miedo: Asociado al dolor del parto y al desajuste de expectativas.
  • Ansiedad e incertidumbre: Relacionadas con la amenaza del riesgo y la desinformación.
  • Vergüenza: Vinculada al compromiso de la privacidad.
  • Ira y desamparo: Derivados de la asimetría en la estructura relacional.
  • Soledad: Causada por la discontinuidad en la atención asistencial.

Emociones Positivas

Las emociones positivas surgieron de la metacategoría:

  • Tranquilidad y confianza: Construidas a través de una interacción clínica simétrica y humanizada.
Ilustración que representa la interconexión entre las diferentes emociones (positivas y negativas) y las metacategorías identificadas en el estudio.

Conclusiones

Se constata una variabilidad emocional en la atención perinatal, debida a la coexistencia de diferentes modelos asistenciales. Por un lado, el modelo biopsicosocial proyecta humanidad en los cuidados perinatales, promoviendo una interacción clínica simétrica y humanizada que genera emociones positivas como la tranquilidad y la confianza. Por otro lado, el modelo biomédico, marcado por una estructura relacional paternalista y una asistencia fragmentada, tiende a generar emociones negativas como el miedo, la ansiedad, la vergüenza, la ira, el desamparo y la soledad.

Ambos modelos son determinantes en la emergencia de las emociones experimentadas por la mujer durante la atención perinatal, influyendo significativamente en su vivencia y satisfacción. La comprensión de estas dinámicas es fundamental para el desarrollo de estrategias que promuevan una atención más humanizada y centrada en las necesidades emocionales de la mujer.

Atención Humanizada del Nacimiento - Dra. María José Castro

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