Experimentar un segundo embarazo es una etapa de alegría y expectación, pero también puede venir acompañada de incertidumbres, especialmente cuando surgen complicaciones como la placenta previa. El diagnóstico de esta condición puede generar nerviosismo y miedo, acentuado si existen antecedentes obstétricos previos. Es fundamental comprender qué es la placenta previa, cómo se maneja y qué factores pueden contribuir al miedo durante un segundo embarazo.
¿Qué es la Placenta Previa?
La placenta previa es una forma anómala de colocación de la placenta. Se habla de placenta previa cuando esta se posiciona cubriendo parcial o completamente el orificio cervical interno o cuello del útero. Esta anomalía afecta entre un 0,3% y un 0,8% de los embarazos.
Tipos de Placenta Previa
Existen diferentes clasificaciones de la placenta previa, que indican el grado en que la placenta cubre el orificio cervical:
- Tipo I: Placenta baja.
- Tipo II: Placenta marginal.
- Tipo III: Placenta oclusiva parcial.
- Tipo IV: Placenta oclusiva total.
Cuando la placenta es oclusiva al final del embarazo, no permite el parto vaginal, haciendo necesaria una cesárea.

Factores de Riesgo Asociados a la Placenta Previa
La probabilidad de sufrir placenta previa se incrementa en diversas situaciones:
- Casos de embarazadas que han pasado por alguna cesárea con anterioridad.
- Cuando la mujer tiene un alto número de embarazos previos o de abortos (tanto espontáneos como inducidos).
- En casos de edad materna avanzada.
- Cuando ya se ha tenido una placenta previa en un embarazo anterior.
Diagnóstico y Evolución de la Placenta Previa en el Embarazo
En condiciones normales, durante el primer y segundo trimestre de embarazo, la placenta puede encontrarse insertada de forma previa o de inserción baja, es decir, cerca del orificio cervical interno. Esta situación puede asociar sangrados.
Sin embargo, la gran mayoría de las inserciones bajas o previas en el primer o segundo trimestre (hasta la semana 28 o 32), a medida que el útero crece, la placenta va subiendo, alejándose del orificio cervical interno. Es lo que se conoce como "migración" de la placenta. Con este ascenso, el riesgo de sangrado disminuye. Por ello, el diagnóstico definitivo de placenta previa no suele establecerse hasta el tercer trimestre.
Síntomas y Monitoreo
Un síntoma principal de la placenta previa, que no sucede en todos los casos, es un sangrado vaginal de color rojo brillante e indoloro a partir de la semana 24 de gestación. También pueden presentarse pérdidas de color marrón o dolores y puntadas en la parte baja del abdomen. El diagnóstico deberá ser confirmado mediante una ecografía.
Ante la sospecha o el diagnóstico de placenta previa, los profesionales de la salud mantendrán una vigilancia estrecha en los próximos chequeos, monitoreando la posición de la placenta a medida que avanza el embarazo.

Manejo y Recomendaciones
No existe un tratamiento específico para la placenta previa, solo se puede esperar a que el cuerpo actúe por sí solo a medida que el útero crece. El procedimiento a seguir cuando se detecta un caso de placenta previa depende de la semana de gestación y de la cantidad de sangre que haya perdido la madre.
Recomendaciones Generales
Cuando hay un diagnóstico de placenta previa, los esfuerzos físicos están desaconsejados. Lo más recomendable es:
- Guardar reposo y llevar una vida tranquila.
- Evitar cargar peso.
- Evitar actividades como barrer o trapear.
- Evitar las relaciones sexuales.
Si la hemorragia es abundante y no se detiene, lo más probable es que se requiera la hospitalización de la embarazada. Se debe estar atenta a cualquier sangrado o dolor y, en tal caso, guardar reposo.
El Parto con Placenta Previa
La placenta previa incrementa en 8 veces el riesgo de sufrir un parto prematuro. El momento de dar a luz con placenta previa dependerá del tipo de placenta previa y de su gravedad:
- Si se trata de una placenta previa sin complicaciones, el parto puede ser vaginal o por cesárea en la semana 37 de embarazo aproximadamente.
- En cambio, si la placenta previa va acompañada de sangrados u otros factores, lo más probable es que se realice la cesárea alrededor de la semana 36 de embarazo.
- Si la hemorragia es leve, se puede esperar hasta la semana 36, cuando el bebé ya esté lo suficientemente maduro para una cesárea.
- Si el bebé ya está maduro para salir y hay hemorragia abundante, se realizará una cesárea de inmediato.
Miedo al Parto en un Segundo Embarazo
El miedo al parto es común y afecta hasta al 16% de las embarazadas en los países nórdicos, siendo una preocupación válida en cualquier embarazo, y más aún en un segundo embarazo cuando existen antecedentes. Un estudio retrospectivo de casos y controles a nivel nacional de Finlandia (2004-2018) investigó los factores de riesgo para presentar miedo al parto en un segundo embarazo, definiendo este miedo como ansiedad y temor sobre el embarazo, el parto o la crianza que perjudica el bienestar diario.
Factores de Riesgo para el Miedo al Parto en un Segundo Embarazo
El estudio identificó varios factores de riesgo significativos para el miedo al parto en un segundo embarazo, ajustando las odds ratio (ORa) por edad materna, diabetes gestacional y peso del recién nacido:
- Miedo al parto en el primer embarazo: Aumenta casi 15 veces el riesgo (ORa, 14,9; IC del 95 %, 13,9-16,0).
- Cesárea de emergencia previa: Aumenta más de 5 veces el riesgo (ORa, 5,27; IC del 95 %, 4,83-5,75).
- Cesárea previa no planificada: Aumenta casi 4 veces el riesgo (ORa, 3,93; IC del 95 %, 3,77-4,10).
- Desgarro previo de tercer o cuarto grado del perineo: Aumenta casi 3 veces el riesgo (ORa, 2,99; IC del 95 %, 2,69-3,31).
- Distocia de hombros previa: Aumenta casi 3 veces el riesgo (ORa, 2,82; IC del 95 %, 2,16-3,62).
- Mortalidad neonatal previa: Aumenta más de 2 veces el riesgo (ORa, 2,17; IC del 95 %, 1,77-2,64).
- Parto previo con ventosa: Aumenta un 69% el riesgo (ORa, 1,69; IC del 95 %, 1,61-1,77).
Es importante señalar que los cuidados intensivos neonatales previos y el parto muy prematuro o extremadamente prematuro no fueron factores de riesgo significativos en este estudio para el miedo al parto en un segundo embarazo.

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Limitaciones del Estudio
Este estudio, siendo observacional retrospectivo, tiene limitaciones. La gravedad del miedo al parto no se pudo conocer porque no existe una forma uniforme de definirlo en los códigos ICD. Sin embargo, sus resultados pueden ser utilizados en el entorno clínico para ayudar a prevenir o mejorar el miedo al segundo parto.