Ingestión de Objetos Extraños en Niños: Guía para Padres

La ingesta de un cuerpo extraño se define como el paso de un objeto al tracto digestivo (esófago, estómago e intestino) que no es alimento. Es una situación relativamente frecuente en los servicios de urgencias, especialmente en niños pequeños. La mayoría de los casos corresponden a ingestiones accidentales en niños en edad preescolar o escolar, con la mayor incidencia registrada alrededor de los tres años. Durante esta etapa, los niños son seres curiosos que exploran el mundo a través de sus sentidos, a menudo llevándose objetos a la boca.

Cuando un niño se traga accidentalmente un objeto, es crucial actuar con precaución. Si bien muchos objetos pequeños y lisos pueden pasar naturalmente a través del sistema digestivo y ser expulsados por las heces sin causar problemas, otros pueden requerir intervención médica, como la extracción por endoscopia o, en casos más graves, quirúrgica. La probabilidad de que un objeto cause repercusiones en la salud depende de sus características y de su ubicación en el esófago, el estómago o el intestino.

¿A qué edad es más común la ingestión de cuerpos extraños?

La edad más común en la que los niños suelen tragarse objetos indebidos es entre los 6 meses y los 3 años. En este período, los niños sienten curiosidad por los sabores y texturas de cada objeto, sin importar su tamaño, y aún no comprenden el riesgo que puede suponer para su salud. Los niños de entre seis meses y tres años son los más propensos a tragar algo que no deberían.

Objetos peligrosos y sus riesgos

La ingesta de un objeto extraño en el cuerpo puede causar asfixia si se atora en las vías respiratorias, así como intoxicación o incluso perforaciones intestinales. La gravedad dependerá de la localización, forma y composición del material del objeto.

Globos de látex: Un peligro particular

Uno de los juguetes más peligrosos para los niños son los globos de látex, especialmente para los menores de 6 años. A menudo se desconoce su peligro, a pesar de su amplio uso en fiestas y aniversarios. Los globos tienen un material fino, suave y resbaladizo que puede adherirse y amoldarse fácilmente a las vías respiratorias, provocando una obstrucción y dificultando su extracción de la boca, sobre todo cuando un niño intenta inflarlos.

Imagen de un globo desinflado y roto junto a un niño pequeño

Otros objetos de alto riesgo

  • Objetos pequeños en general: Todos los objetos pequeños pueden obstruir de manera parcial o total las vías respiratorias, incluso alimentos.
  • Monedas: Son el cuerpo extraño más frecuentemente ingerido y, aunque benignas, pueden quedar atascadas en el esófago y provocar complicaciones.
  • Pilas de botón: Este tipo de pila se encuentra en relojes y algunos juguetes. Contienen metales y no metales tóxicos o corrosivos como mercurio, óxido de plata, litio, hidróxido de sodio o potasio. Si permanecen mucho tiempo dentro del cuerpo, pueden liberar estos elementos y, en casos extremos, causar quemaduras eléctricas de bajo voltaje.
  • Imanes: La ingestión de un solo imán puede no causar problemas. Sin embargo, la ingestión de varios imanes o una combinación de un imán con objetos metálicos requiere tratamiento urgente, ya que esto podría ocasionar perforaciones intestinales.
  • Objetos afilados o puntiagudos: Agujas, alfileres, tachuelas y tornillos son menos frecuentes, pero pueden producir perforaciones peligrosas y muy graves.
  • Objetos redondos y lisos: Entrañan un mayor peligro, como las canicas, ya que pueden bloquear completamente la vía respiratoria y crear un sello firme.
  • Objetos huecos y cilíndricos: Los de menos de un centímetro, como el capuchón de un bolígrafo, también presentan un alto riesgo de asfixia.
  • Cápsulas de detergente: Los productos de limpieza del hogar, incluidas las cápsulas de detergente, se encuentran entre las cinco causas de intoxicación más comunes en niños menores de cinco años.
  • Alimentos: Espinas de pescado, huesos de pollo, semillas de frutas e incluso pedazos de alimentos sin masticar pueden ser peligrosos.

Signos y síntomas de ingestión de un objeto

Lo primero que debe hacer es observar la garganta de su hijo para ver si el objeto está visible y si se puede sacar fácilmente. Si no observa nada pero sospecha que ha habido una ingestión, preste atención a los siguientes signos y síntomas. El inicio de los síntomas puede variar, desde un episodio inicial de atragantamiento hasta un intervalo asintomático que puede durar minutos o meses, con posibles complicaciones posteriores.

Síntomas de atragantamiento (obstrucción de la vía aérea):

  • Se lleva las manos al cuello de forma instintiva, con sensación de ahogo.
  • Tos violenta y súbita.
  • Arcadas para liberar el cuerpo extraño.
  • Sonidos o pitidos al inhalar (estridor o sibilancias).
  • Imposibilidad de articular palabras.
  • La presencia de moco o secreciones a veces dificulta la salida del cuerpo extraño.

Síntomas de ingestión (objeto en el tracto digestivo):

  • El niño se rehúsa a comer y beber.
  • Vómito con sangre o sangrado rectal. Si el niño vomita, incluso sin otros síntomas, puede indicar que el objeto está atascado en el tracto gastrointestinal.
  • Toser o respirar ruidosamente (si afecta vías respiratorias bajas o produce aspiración).
  • Babeo excesivo.
  • Garganta irritada y escurrimiento o congestión nasal.
  • Dolor de pecho o abdominal.
  • Fiebre o escalofríos.
  • Asfixia o atragantamiento (si el objeto obstruye).

Una moneda, aunque sea un objeto benigno, si queda atascada en el esófago, puede provocar complicaciones graves como una acumulación de saliva que cause dificultad para respirar. Esta es una situación que puede poner en riesgo la vida y debe ser examinada de inmediato por un profesional médico.

¿Qué hacer si su hijo se ha tragado un objeto?

Ante una situación de ingestión de un objeto por un niño, lo más importante es mantener la calma. Los padres tranquilos pueden actuar de manera más efectiva.

Actuación inmediata ante un atragantamiento (si obstruye la vía aérea)

Si el objeto obstruye la vía aérea y pone en riesgo la vida de su hijo, actúe de inmediato:

  1. Paso 1: ¿Está respirando su hijo?
    • NO: ¡Llame al 112 (o su número de emergencias local) inmediatamente!
    • SÍ: Vaya al paso 2.
  2. Paso 2: ¿Puede su hijo toser, vomitar o tragar?
    • NO: ¡Llame al 112 inmediatamente!
    • SÍ: Vaya al paso 3.
  3. Paso 3: ¿Sabe qué se tragaron?
    • NO: Comuníquese con su proveedor de atención médica para obtener más orientación.
    • SÍ: Vaya al paso 4.
  4. Paso 4: ¿Contiene el objeto alguno de estos?
    • Objeto afilado, baterías o productos químicos: Llame al 112 inmediatamente, luego intente la maniobra de Heimlich apropiada para la edad si el niño está consciente y no puede toser eficazmente.
    • Ninguna de estas: Comuníquese con su proveedor de atención médica para obtener más orientación.

Si el niño está consciente pero la tos no es efectiva, llame al 112. Mientras espera, puede realizar las siguientes maniobras:

  • Para niños mayores de un año: Dé 5 golpes secos en la parte alta de la espalda, a la altura de los dos omóplatos. Si no es efectivo, realice 5 compresiones abdominales (maniobra de Heimlich). Repita estas acciones, observando siempre la boca antes de cada ciclo.
  • Para menores de un año: Tras dar 5 golpes en la espalda, dé la vuelta al niño y, con dos dedos, realice 5 compresiones torácicas en el centro del pecho, por debajo de la línea imaginaria que une ambos pezones. Repita, observando la boca antes.

Si el niño está inconsciente y no respira:

  • Colóquelo sobre una superficie dura y compruebe si se ve el cuerpo extraño u objeto.
  • Abra la vía aérea colocando una mano en la frente y tirando la barbilla hacia arriba, abriendo la boca, y compruebe si respira.
  • Si respira, colóquelo de lado y espere a los servicios de emergencia.
  • Si no respira y el tórax no se eleva, comience con las maniobras de resucitación cardiopulmonar: 30 compresiones torácicas y 2 insuflaciones. Cada dos minutos, compruebe la respiración y si hay algún objeto visible en la vía aérea.

Maniobra de Heimlich (adulto, niño, bebé y en ti mismo)

Importante: Nunca se deben dar golpes, zarandear ni introducir nada ciegamente en la boca con la intención de extraer el objeto, ya que se podría empujar más abajo y empeorar la obstrucción de las vías respiratorias. La capacitación en primeros auxilios y la maniobra de Heimlich es imprescindible para todos los cuidadores.

Si el objeto ha sido ingerido (pasado a la vía digestiva)

Cuando el objeto ha pasado a la vía digestiva, hay "más margen de maniobra", pero la atención médica sigue siendo fundamental:

  • Acuda a su pediatra o a un servicio de urgencias para una valoración.
  • Mantenga la calma y vigile al niño.
  • Compruebe cada día las heces para ver si el cuerpo extraño es expulsado.
  • Se aconseja una dieta rica en fibra para facilitar el tránsito intestinal.
  • No le dé laxantes o suavizantes de evacuaciones a su hijo sin indicación médica.
  • Debe volver a urgencias si el objeto no es expulsado en dos semanas, o si el niño presenta dolor abdominal, vómitos o sangrado por el recto.

Diagnóstico y extracción del objeto

El diagnóstico y tratamiento de la ingestión de un cuerpo extraño debe ser realizado por un médico especializado, quien examinará la garganta, el pecho y el abdomen del niño. Se utilizarán diversas técnicas y estudios, dependiendo del tipo de objeto y su ubicación:

  • Esofagografía u otras radiografías: Para observar el cuello, pecho y abdomen. A veces, el niño tomará bario, un líquido espeso, para mejorar la visibilidad.
  • Detector de metales: Para buscar objetos metálicos dentro del organismo.
  • Laringoscopia: Para examinar la parte posterior de la garganta.
  • Tomografía computarizada (TC): Para revisar objetos en el esófago o estómago, pudiendo usar un medio de contraste.
  • Endoscopia (fibrobroncoscopia o broncoscopia): Utiliza un tubo largo y flexible con una luz en el extremo para ver dentro del sistema digestivo o vías respiratorias y, en muchos casos, para extraer el objeto.
Esquema del sistema digestivo mostrando la posible ubicación de un cuerpo extraño

Extracción del objeto

Generalmente, si los objetos no son de riesgo, el médico puede decidir observar al niño y que los padres vigilen las defecaciones para verificar la expulsión natural del objeto. En la mayoría de los casos, los objetos pequeños y lisos pasan sin problemas.

Si la expulsión natural no es viable o el objeto es peligroso, el médico podría decidir extraerlo utilizando:

  • Instrumentos endoscópicos: Como un catéter con globo o fórceps, que se usan para extraer el objeto o empujarlo hacia el estómago (procedimiento llamado Bougienage). Los objetos atascados en el esófago o en el estómago generalmente se pueden extraer mediante endoscopia para evitar dañar los tejidos sensibles.
  • Cirugía: Es la única opción si el objeto es grande, ha pasado del píloro a los intestinos, o es un objeto peligroso (agujas, tachuelas, elementos químicos o corrosivos como las pilas de botón) que podría causar daños al sistema digestivo.

Incluso si se supera la fase inicial y el cuerpo extraño es expulsado o no, es fundamental realizar un seguimiento médico.

La prevención es clave

Los niños tienen una especial predilección por llevarse todo lo que encuentran a la boca, siendo su manera de explorar el mundo. Por ello, la mejor manera de prevenir este tipo de accidentes es mantener lejos de su alcance los objetos o alimentos que presentan mayor riesgo de atragantamiento o ingestión peligrosa. La Asociación Española de Seguridad Infantil propone, como método complementario, la construcción de un "segurómetro" para comprobar el tamaño de los objetos.

Infografía sobre objetos de pequeño tamaño peligrosos para niños

Recomendaciones específicas de prevención:

  • Mantenga los objetos pequeños fuera del alcance de los niños: Esto incluye imanes, joyas, llaves, monedas, pilas (especialmente las de botón presentes en mandos a distancia, juguetes, linternas o audífonos), tornillos, clavos y piezas pequeñas de juguetes.
  • Vigile las tapas de las baterías: Asegúrese de que las tapas de las baterías en juguetes y otros objetos estén bien cerradas.
  • Globos:
    • Siga las advertencias de los embalajes: los globos deben llevar la advertencia de que pueden provocar ahogo o asfixia en niños menores de ocho años y requieren vigilancia de un adulto.
    • Los niños menores de 5 años no deben jugar con globos.
    • Los menores de 8 años no deben inflar globos sin supervisión.
    • Supervise siempre a los niños mientras juegan con globos inflados.
    • Mantenga los globos sin hinchar fuera del alcance de los niños.
    • Deseche inmediatamente los globos rotos.
    • Considere optar por globos que no sean de látex en fiestas.
  • Alimentos:
    • Corte los alimentos en trozos pequeños para los niños.
    • Revise bien los alimentos con espinas (como el pescado) o huesos (como el pollo) antes de dárselos.
    • No deje que coma frutos secos ni caramelos hasta los 5 años.
    • Asegúrese de que los niños permanezcan sentados mientras comen.
  • Medicamentos y productos químicos:
    • Guarde los medicamentos en envases a prueba de niños, tanto en casa como en bolsos o carteras.
    • Mantenga los productos químicos y artículos de limpieza de forma segura fuera del alcance de los niños.
    • Hable con sus hijos sobre los peligros de ingerir sustancias tóxicas.
  • Durante reparaciones o trabajos manuales: Cuente los materiales como clavos, tornillos y líquidos antes y después de la actividad.
  • Educación y formación: Enseñe a los niños más grandes a mantener los juguetes pequeños alejados de los bebés. Capacítese en la maniobra de Heimlich y asegúrese de que cualquier persona que cuide a su hijo también lo esté.

Cuándo buscar atención médica urgente

Llame al 112 (o su número de emergencias local) inmediatamente si su hijo ingiere objetos afilados, pilas, imanes múltiples o productos químicos. Si no está seguro de la peligrosidad del objeto o de la situación, contacte siempre a su médico o acuda a un servicio de urgencias para obtener orientación profesional. Es mejor buscar atención médica para su hijo si sospecha una ingestión, ya que incluso un objeto aparentemente inofensivo puede causar daños internos.

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