Percentil Bajo en el Crecimiento Infantil: Qué Significa y Cuándo Actuar

La talla y el crecimiento de los niños son un motivo frecuente de dudas y preocupación en pediatría. Muchas veces, madres y padres acuden a consulta porque su hijo es el más bajito de la clase. No obstante, esto no siempre supone un problema de salud que precise tratamiento. Para resolver estas dudas, es fundamental entender los conceptos relacionados con el crecimiento infantil y reconocer los signos de alarma que requieren una consulta pediátrica.

¿Qué son los percentiles de crecimiento?

El percentil es un método estadístico para comparar la talla, el peso o el índice de masa corporal entre niños de la misma edad y sexo. Es un dato estadístico que se representa en una curva de crecimiento que permite visualizar el desarrollo del niño en cuanto al peso, altura y perímetro craneal.

Para su interpretación, es como si tuviéramos 100 niños sanos de la misma edad y sexo, ordenados de menor a mayor en función de la talla. En una gráfica de tallas, el percentil 1 será el niño más bajo y el percentil 100 el más alto. En una gráfica de percentiles figuran varias líneas, cada una con un número: 3, 10, 25, 50, 75, 90 y 97.

Por ejemplo, si el pediatra indica que un hijo está en el percentil 40 de peso, significa que el 40% de los niños de su misma edad y género pesan lo mismo o menos que él, y que el 60% pesan más. Si está en el percentil 20 de talla, significa que el 20% de los niños de la misma edad y género tienen una talla igual o menor que la de su hijo, y el 80% son más altos. De igual forma, si un niño está en el percentil 10 de talla, quiere decir que de 100 niños con su misma edad y sexo ordenados por altura, habría 90 niños más altos y 10 niños más bajos que él.

Para conocer en qué percentil se encuentra un niño, se debe buscar primero la edad en el eje horizontal, trazar una línea vertical desde ese punto. Luego, se busca la medida (peso, talla, etc.) en el eje vertical y se traza una línea horizontal por ese punto. Las dos rectas se cruzarán sobre alguna de las líneas de percentiles del gráfico, indicando el percentil del niño.

Ejemplo de gráfica de percentiles de crecimiento para niños y niñas

Las tablas de percentiles se fijan de acuerdo con las características de una determinada población o etnia, a la edad cronológica y al sexo del niño. La Organización Mundial de la Salud ha publicado Tablas de crecimiento hasta los 5 años para niños sanos alimentados con leche materna, que se consideran un patrón de crecimiento infantil con validez mundial. Estas tablas brindan una advertencia oportuna sobre algún problema médico potencial.

¿Cuándo se considera un percentil bajo o una talla baja?

En Pediatría, se considera que un niño tiene talla baja si está por debajo del percentil 3, lo que significa que el 97% de los niños de su edad son más altos que él. Los niños que se encuentran por debajo de este percentil son a los que se debe explorar con mayor atención. Los niños excesivamente bajos o delgados estarían por debajo del percentil 3.

Sin embargo, el percentil es un dato más dentro de la exploración física e historia clínica del paciente. Lo verdaderamente importante no es tener el percentil más alto posible, sino que el niño crezca y se desarrolle en torno a un mismo percentil. Es decir, si un niño es alto (por tener, por ejemplo, un percentil 90 en la altura), debería estar en un percentil similar según vaya creciendo.

Percentiles y curvas de crecimiento, ¿qué significan? ¿para qué sirven?

Señales de alerta que pueden indicar un problema de crecimiento:

  • Talla mantenida continuamente por debajo del percentil 3: Especialmente en niños que nacieron pequeños y no recuperan la talla antes de los 4 años de edad.
  • Disminución en la velocidad de crecimiento: Esto significa que el niño crece menos que la mayoría en un año, por lo que su percentil de talla irá cayendo progresivamente. Se puede notar que de un curso a otro el niño no cambia de talla de ropa ni de zapatos, y cada vez hay más diferencia de altura con los niños de su misma edad.
  • Un descenso importante o un cambio significativo en los percentiles: Por ejemplo, si un niño ha estado consistentemente alrededor del percentil 80 de talla y de repente baja al 30, el pediatra querrá entender la razón de este descenso.
  • Percentil o pronóstico de talla muy distante de la talla diana o genética: Por ejemplo, cuando ambos padres son altos y el niño se mantiene en percentiles bajos de talla.
  • Cuando no hay "estirón puberal": Normalmente, los primeros cambios puberales coinciden con un crecimiento acelerado.

Generalmente, los pediatras prestarán especial atención a los niños que caen en los percentiles extremos en cualquier área: por encima del percentil 95 o por debajo del percentil 5. Este dato nunca se valora de forma aislada; hay que valorarlo a lo largo de los años y controlar la velocidad de crecimiento, medida en cm/año, idealmente con un intervalo de observación de al menos 12 meses.

La Talla Diana: Un Referente Genético

La talla diana es la talla objetivo final de cada niño y se calcula a partir de una fórmula matemática con la talla de ambos padres. La talla final de un niño depende de muchísimos factores, pero la genética es el factor más importante. Se calcula con la fórmula: (Talla del padre + Talla de la madre en centímetros +13 si es niño / -13 si es niña) dividido entre 2. Este resultado orientará acerca de si el crecimiento del niño está siendo acorde a su talla genética o si se debe sospechar algún problema.

Factores que influyen en el crecimiento infantil

La estatura definitiva de una persona depende de varios factores, siendo los genéticos los más importantes. Por ello, es fundamental conocer la raza, el sexo y la estatura de los padres. Además, influyen factores hormonales (la hormona de crecimiento se estimula con el ejercicio y con un sueño adecuado), metabólicos, ambientales, nutricionales y psicológicos.

Patrones de crecimiento normal:

  • En los dos primeros años, el niño experimenta el mayor crecimiento de su vida. Es habitual que sume hasta 25 centímetros en sus primeros doce meses y unos 12 centímetros en el siguiente año.
  • En los años intermedios (entre el segundo año y la pubertad), es habitual crecer entre 4 y 7 centímetros por año.
  • El siguiente ‘estirón’ sucede en la edad puberal (con un crecimiento de 8-12 cm/año). En las niñas se presenta a los 10-11 años, y en los varones entre los 12-13.

El aumento de peso también sigue un patrón específico: en los primeros tres meses, debe ser entre 750 a 900 gramos mensuales; entre el tercero y sexto mes, entre 500 a 600 gramos mensuales; entre el sexto y noveno mes, entre 350 y 400 gramos mensuales; y finalmente, entre el noveno mes y el año de edad, el aumento promedio mensual debe ser entre 250 a 300 gramos.

Causas de un percentil bajo o talla baja

Variantes normales del crecimiento

Es importante resaltar que la mayoría de los niños con talla baja son niños sanos y no tienen ninguna enfermedad.

  • Talla baja familiar: Cuando los padres tienen poca altura, es probable que los hijos se desarrollen de manera parecida, ya que el componente hereditario es determinante. Los niños más bajitos suelen tener antecedentes familiares de tallas por debajo del percentil 3. Sus medidas al nacer son normales, pero durante los 2-3 primeros años, pueden presentar una desaceleración en la velocidad de crecimiento, y su talla se queda por debajo de dicho percentil. Su velocidad de crecimiento también irá por debajo de la media, pero dentro de lo normal. Su pubertad llega en el momento normal, con un ‘estirón’ normal o menor.
  • Retraso constitucional del crecimiento y desarrollo: Es un enlentecimiento en el ritmo de maduración. Estos niños inician la pubertad más tarde de lo habitual, pero finalmente logran una talla normal. Se trata de una situación más frecuente en varones y suelen existir antecedentes familiares (por ejemplo, la primera regla tardía en la madre o un estirón puberal tardío en el padre). Son niños con una medida normal al nacer, pero durante los primeros años se van situando en percentil 3 o menos, manteniendo una velocidad de crecimiento normal. En estos casos, la edad ósea se encuentra por debajo de la edad cronológica.

Causas patológicas o médicas

Existen otros factores que pueden afectar al crecimiento, manifestándose a través de un percentil bajo:

  • Problemas hormonales: Como hipotiroidismo o déficit de hormona de crecimiento.
  • Enfermedades crónicas: Incluyen problemas renales o cardíacos, enfermedad celíaca, o enfermedad inflamatoria intestinal.
  • Síndromes o enfermedades genéticas.
  • Bebés que han sido pequeños al nacer: Especialmente si no han recuperado la talla antes de los 4 años.
  • Desnutrición: Es la causa más habitual en países en vías de desarrollo.
  • Situaciones de abandono o falta de cariño: Factores psicosociales pueden afectar el desarrollo.

El patrón de crecimiento de los niños con algún problema que produce falta de crecimiento suele ser característico: la talla al nacimiento suele ser normal, el crecimiento es normal durante un período de tiempo variable (1 o 2 años), y a continuación la velocidad de crecimiento se enlentece. La talla se va deteriorando progresivamente y se acompaña de un retraso de la maduración ósea. En general, el retraso de talla empieza a manifestarse a lo largo de los primeros años de vida, de modo que en el 3º-4º año, la talla ya se halla por debajo del percentil 3.

¿Qué hacer si hay preocupación por el crecimiento?

Consulta pediátrica y evaluación inicial

Siempre que los padres tengan dudas o preocupación sobre el crecimiento de sus hijos, deben consultar con su pediatra. Si realmente nos encontramos con una talla baja, si la talla del niño no es acorde con la de sus padres o si la velocidad de crecimiento es menor de lo esperable, será necesario hacer un estudio completo. Este incluirá una historia clínica detallada, una exploración física completa y estudios diagnósticos específicos.

Además de la talla y el peso, el perímetro cefálico también es un parámetro importante. Durante los primeros 18 meses de vida, un crecimiento anormal del perímetro de la cabeza puede alertar al médico acerca de un problema inminente, como un crecimiento cerebral anómalo.

Estudios diagnósticos

Para determinar la causa de un crecimiento por debajo de lo esperado, se pueden realizar los siguientes estudios:

  • Radiografía de la mano y muñeca no dominantes: Es el estudio de la edad ósea. Esta prueba permite comparar la maduración del hueso con la edad cronológica del niño. Lo normal es que la edad cronológica y la ósea coincidan, aunque puede haber una diferencia de un año sin que exista ningún problema; en algunas enfermedades, la edad ósea puede adelantarse o retrasarse. Esto también puede servir para hacer un pronóstico aproximado de la talla final y ver si corresponde con la talla esperada.
  • Analítica de sangre: Proporciona información sobre las hormonas directamente relacionadas con el crecimiento (hormona del crecimiento, tiroides, cortisol) así como otros factores que pueden condicionar la talla baja (deficiencia de hierro, enfermedad celíaca, etc.).
  • Resonancia magnética hipofisaria: Cuando se sospecha un déficit hormonal, conviene realizarla para descartar problemas en la hipófisis, la glándula donde se producen los precursores hormonales.
Radiografía de la mano para determinar la edad ósea en niños

La importancia de la dinámica de alimentación

Los problemas con el peso suelen tener más que ver con la dinámica de alimentación que con lo que se está poniendo en el plato. No se trata de ir al supermercado a comprar todo lo más calórico para que el niño “suba” de percentil. Cuando los niños dejan de comer es porque algo ocurre en la interacción familiar con la comida.

Forzar al niño a comer solo le enseña a irrespetar sus señales de hambre y saciedad, y lo lleva a un peso que no es adecuado para él/ella por naturaleza. Forzar la alimentación puede generar el efecto contrario, haciendo que el hijo se rebele, deje de comer, y pierda peso. Subir de percentil no protege "por si se enferma"; si se enferma y come poco, bajará de peso como cualquier otro niño, pero eso no significa que se enferme más fácilmente por ser delgado.

Tratamiento de la talla baja

Con todos los estudios realizados, si se llega a la conclusión de que el niño tiene una talla baja patológica, se podría plantear el tratamiento con hormona de crecimiento para intentar mejorar el pronóstico de talla final. Este tratamiento está aceptado y financiado dentro del sistema público sanitario para niños con déficit de hormona de crecimiento, síndrome de Turner, insuficiencia renal crónica, síndrome de Prader Willi, crecimiento intrauterino retardado (a partir de los 4 años si no se ha recuperado la talla) y deficiencia de crecimiento por alteración del gen SHOX.

El tratamiento con hormona del crecimiento no está exento de riesgos, puede tener efectos secundarios (algunos de ellos aún desconocidos a largo plazo) y conlleva un coste elevado. Se administra por inyección todas las noches hasta que finalice el crecimiento.

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