Pérdida de Equilibrio en Niños: Causas, Síntomas y Manejo

Entendiendo los Trastornos del Equilibrio Infantil

El sentido del equilibrio es un proceso complejo en el que participan el cerebro, los oídos, los ojos y los sensores en las articulaciones y otras partes del cuerpo. Este intrincado sistema ayuda al cuerpo a monitorear y mantener su posición mientras se mueve, sin tener siquiera que pensar en ello. Cuando uno o más de estos sistemas no funciona correctamente con el resto, pueden surgir problemas de equilibrio. Estos problemas se conocen como trastornos del equilibrio.

Los trastornos del equilibrio pueden manifestarse como mareos, vértigo (la sensación de que todo da vueltas) y otros síntomas que impactan la vida diaria del niño, afectando su desarrollo y capacidad de aprendizaje. La detección temprana y un tratamiento adecuado son fundamentales para abordar estos problemas y los posibles retrasos en el desarrollo, mejorando significativamente la calidad de vida de los niños.

Infografía: cómo funciona el equilibrio en el cuerpo humano con cerebro, oído interno, ojos y articulaciones

El Complejo Sistema del Equilibrio

Para comprender la pérdida de equilibrio, es esencial conocer cómo funciona este sistema tan coordinado. En el cuello, el torso, las articulaciones de las piernas y los pies, existen sensores de presión que envían información al cerebro acerca de dónde está el cuerpo en relación con el mundo, un proceso conocido como propiocepción. En el oído interno, o laberinto, se encuentra la cóclea, involucrada en la audición, y en la parte trasera están los canales semicirculares, que junto con el vestíbulo (que contiene los órganos sensoriales conocidos como utrículo y sáculo), son cruciales para el equilibrio y la estabilidad.

Cuando giramos la cabeza rápidamente, el líquido de los canales semicirculares mueve los pequeños vellos que recubren estas estructuras, enviando un mensaje a través del nervio vestibulococlear al cerebro sobre el movimiento. Simultáneamente, en los ojos, las terminaciones nerviosas de la retina (en la parte posterior del ojo) tienen células sensibles a la luz llamadas conos y bastones. Cuando miramos algo, la luz llega a la retina y estas células envían señales eléctricas al cerebro a través del nervio óptico. El cerebro utiliza estas señales para interpretar lo que estamos viendo y para crear imágenes visuales. Si alguno de estos sistemas no está funcionando bien, el equilibrio puede verse afectado.

Causas de la Pérdida de Equilibrio en Niños de 2 Años

Las causas de los problemas de equilibrio en niños son variadas, y en muchos casos, los médicos no siempre logran identificar el origen exacto. Sin embargo, se ha observado que los niños con antecedentes familiares de problemas auditivos o vestibulares (de equilibrio), migrañas o mareo por movimiento, tienen una mayor predisposición a sufrir trastornos del equilibrio. Es crucial destacar que, aunque la mayoría de las causas son benignas y transitorias, algunas pueden ser indicio de afecciones más serias.

¿Qué son los mareos por vértigos? ¿Cuáles son sus causas y síntomas?

Trastornos Vestibulares Específicos de la Infancia

Tortícolis Paroxística Benigna del Lactante

Esta afección, que por lo general se inicia durante los primeros seis meses de vida, hace que los niños tiendan a mantener la cabeza ladeada porque están muy mareados. También pueden presentar dolores de cabeza, sudoración excesiva, vómitos, palidez, parecer nerviosos y caminar o dar los primeros pasos de forma extraña.

Vértigo Paroxístico Benigno de la Infancia (VPB)

El vértigo paroxístico benigno de la infancia, también conocido como vértigo paroxístico de la infancia, ocurre cuando líquido o pequeñas partículas se desprenden y acumulan en el oído interno. Se presenta con episodios breves de vértigo que llegan repentinamente (con frecuencia al mover la cabeza rápidamente), y que suelen durar minutos (entre 1 minuto y 72 horas) sin pérdida de conciencia u otros síntomas neurológicos. Durante estos episodios, los niños pueden parecer asustados, inestables y experimentar náuseas, vómitos, movimientos involuntarios de los ojos o dolores de cabeza. Suele remitir por sí solo cuando los niños se hacen mayores, habitualmente antes de los 5 años. Algunos niños con VPB son más propensos a desarrollar migrañas en la edad adulta.

Migraña Vestibular Infantil (VMC)

Es la causa más frecuente de vértigo recurrente en niños. El vértigo puede acompañarse de dolor de cabeza (unilateral, pulsátil, de intensidad moderada a severa, que empeora con la actividad física), sensibilidad a la luz (fotofobia), sensibilidad al ruido (fonofobia) o aura visual.

Neuritis Vestibular y Laberintitis

La neuritis vestibular está causada por una infección de origen viral que provoca inflamación en el nervio vestibular, el cual envía información sobre el equilibrio desde el oído interno hasta el tronco encefálico. Los síntomas pueden ser graves durante unos días, para luego comenzar a mejorar gradualmente a lo largo de un par de semanas. La laberintitis es una neuritis vestibular asociada a pérdida auditiva, causada por una infección viral o bacteriana del oído interno.

Vértigo Postural Paroxístico Benigno

Esta condición ocurre cuando las partículas cristalinas (otolitos) se salen de lugar y se mueven a través de los canales semicirculares del oído interno. Es poco común en los niños, pero puede comenzar después de un traumatismo craneal, como una conmoción cerebral. Con frecuencia, los niños con vértigo postural paroxístico benigno expresan que tienen la sensación de que todo da vueltas durante unos segundos o minutos al cambiar de postura; por ejemplo, cuando se dan vuelta rápidamente al estar de pie o en la cama.

Fístula Perilinfática y Dehiscencia del Canal Semicircular

La fístula perilinfática es una anormalidad (con frecuencia un desgarro o un defecto) en las conexiones entre el oído interno y el medio, que puede aparecer después de un traumatismo y causar vértigo, inestabilidad, pérdida de la audición y presión en los oídos. La dehiscencia del canal semicircular es un defecto de uno de los órganos que controlan el equilibrio y que nos indica cuándo estamos girando. Esto puede hacer que una persona se sienta mareada después de escuchar sonidos fuertes.

Otras Afecciones y Problemas Subyacentes

  • Enfermedad de Ménière: Es un problema del oído interno que puede causar vértigo, taponamiento del oído y pérdida fluctuante de la audición. Es más frecuente en adultos que en niños y adolescentes, y rara en la infancia.
  • Trastornos neurológicos: Numerosos trastornos del sistema nervioso central (SNC) pueden causar mareos, desequilibrio e inestabilidad. En la infancia, las anomalías cerebelosas (como la hipoplasia vermiana cerebelosa), los tumores de la fosa posterior y las malformaciones de Chiari son los más comunes. Los trastornos convulsivos a menudo se acompañan de alguna sensación de mareo y desequilibrio, aunque no siempre es vértigo verdadero.
  • Infecciones: Infecciones del oído interno.
  • Lesiones: Lesiones en la cabeza o el cuello.
  • Síndrome postconmocional: Ocurre cuando una persona continúa con síntomas (como mareos) mucho tiempo después de haber sufrido la lesión.
  • Causas benignas temporales: Un niño se puede marear porque está deshidratado o porque se ha puesto de pie demasiado deprisa.
  • Factores emocionales: El estrés psicológico, la ansiedad o la falta de sueño pueden desencadenar mareos. El mareo psicosomático es común en niños en edad escolar y puede asociarse con depresión, reacciones de adaptación o problemas de comportamiento.
  • Otras afecciones: El trastorno del espectro autista, la parálisis cerebral y la pérdida de audición pueden aumentar el riesgo de tener problemas de equilibrio.

Identificando los Signos y Síntomas en Niños Pequeños

Reconocer los trastornos del equilibrio en niños, especialmente en los de 2 años, puede ser un desafío, ya que no siempre pueden describir lo que sienten con precisión. Los niños muy pequeños quizás no sean capaces de describir cómo se sienten, y los preescolares rara vez se quejan directamente de vértigo, pero sus síntomas se manifiestan a través de cambios en su comportamiento y movilidad. A veces, pueden decir que "se sienten raros", "tienen miedo" o "todo se mueve", o que les duele la barriga o la cabeza.

Manifestaciones de Desequilibrio

  • Inestabilidad y Torpeza: Pueden parecer inestables o mareados y les resulta difícil levantarse, caminar, girar en las esquinas o subir escaleras sin caerse, tropezar, chocar con objetos o perder el equilibrio. Pueden ser percibidos como "patosos", descoordinados o torpes.
  • Marcha Anormal: Caminan con las piernas muy separadas o no pueden avanzar sin tambalearse o chocar con las cosas. También puede resultarles difícil caminar sin agarrarse a algo, especialmente en la oscuridad o en superficies irregulares.
  • Vértigo: Aunque los adultos lo describen como una sensación repentina de que la habitación está dando vueltas o de que uno se está moviendo estando sentado o quieto, los niños pueden describirlo como una sensación de que están "hamacándose", "flotando" o "en un carrusel". También pueden sentirse mareados, aturdidos o desorientados.
  • Síntomas Asociados: Además del mareo, pueden aparecer otros síntomas como dolor de cabeza, náuseas, vómitos, transpiración excesiva, palidez y parecer nerviosos.
  • Problemas de Audición: Los trastornos del equilibrio a menudo coexisten con pérdidas auditivas u otros problemas del oído. Los sonidos pueden parecer amortiguados, especialmente cuando hay ruido de fondo. Los niños también pueden tener dolor de oído, presión o sensación de tener los oídos "tapados", así como tinnitus o acúfenos (zumbidos u otros sonidos, como ronroneos o murmullos, dentro del oído).
  • Dificultades en el Desarrollo: Un retraso en el aprendizaje de actividades como caminar, andar en bicicleta o jugar puede ser un indicador.
  • Impacto en el Comportamiento y Aprendizaje: En el ámbito escolar o preescolar, los problemas de equilibrio pueden hacer que sea difícil recordar cosas, concentrarse, prestar atención y seguir instrucciones. Los niños quizás no sean capaces de escuchar al profesor o de concentrarse en la pizarra, la pantalla o las tareas escolares. Los problemas relacionados con el equilibrio pueden hacer que las clases de gimnasia y el deporte resulten muy difíciles. Pueden sentirse frustrados porque sienten que no pueden hacer algunas cosas que quieren o necesitan hacer, o incluso que son percibidos como vagos o que no están prestando atención.
Dibujo de un niño pequeño agarrándose a un mueble o a un padre para mantenerse en pie

Cuándo Consultar al Médico

Si bien los mareos y la torpeza pueden ser signos de un trastorno del equilibrio, también pueden deberse a causas temporales y benignas, como la deshidratación o levantarse demasiado rápido. Muchos niños tropiezan y se caen a veces, especialmente los niños pequeños y los de edad preescolar que están aprendiendo cómo se mueven sus cuerpos. Sin embargo, si observa un patrón, si uno o más signos de los trastornos del equilibrio ocurren a menudo o con regularidad, es fundamental que lo explique al médico de su hijo para que lo evalúe.

Diagnosticar y tratar los trastornos del equilibrio a tiempo puede ayudar a los niños a volverse más estables y coordinados, a hacer las cosas que les gusta hacer y a sentirse mejor. Los expertos sospechaban desde hacía tiempo que los mareos y los problemas de equilibrio con frecuencia se pasaban por alto y no se trataban en los niños, pero no entendían por completo el alcance de este problema. Una encuesta norteamericana apoyada por los NIH ha demostrado que más de 1 de cada 20 niños estadounidenses tenía mareos o un problema de equilibrio, y que solo un tercio de ellos recibió tratamiento el año anterior a la encuesta. Esto subraya la importancia de no pasar por alto estos síntomas.

Diagnóstico de los Trastornos del Equilibrio Infantil

El diagnóstico de los trastornos del equilibrio en niños puede ser un reto, especialmente en los más pequeños, quienes tienen dificultades para describir sus sensaciones. Lamentablemente, los niños con muchos problemas de equilibrio comunes pueden ser demasiado pequeños como para que puedan describir cómo se sienten o para responder a ciertas pruebas. Para los padres, estos niños pueden parecer simplemente "torpes" o "nerviosos".

Proceso de Evaluación

  1. Historial Médico Detallado: El médico preguntará cuándo aparecieron por primera vez los síntomas, cuánto duran, con qué frecuencia aparecen y qué medicamentos está tomando el niño. También recopilará información sobre el historial médico personal y familiar (incluyendo antecedentes de problemas auditivos o vestibulares, migrañas o mareo por movimiento). Es crucial que el niño, si es posible, explique los síntomas con su propio vocabulario y los asocie a experiencias, como estar en un tiovivo o un barco.
  2. Examen Físico Completo: Después de esta entrevista detallada, se realizará un examen físico completo, con especial énfasis en los nervios craneales. Esto incluirá la observación de la marcha del niño, la evaluación de su equilibrio y habilidades motoras, un examen minucioso de los movimientos oculares y la presencia de nistagmo (un movimiento rítmico e involuntario de los ojos que no es inducido por ningún estímulo externo). El médico examinará los ojos y los oídos del pequeño.
  3. Derivación a Especialistas: Si el diagnóstico no está claro con la historia y el examen físico, el médico puede desear que el niño vea a un audiólogo (especialista en audición y equilibrio), un otorrinolaringólogo (especialista en oído, nariz y garganta), un fisioterapeuta o un neurólogo (especialista en el cerebro y el sistema nervioso) para realizarle más pruebas.

Pruebas Diagnósticas Específicas

  • Pruebas Audiológicas:
    • Pruebas del comportamiento relacionadas con la audición: Implican la observación cuidadosa de la respuesta conductual a sonidos como tonos puros (las distintas frecuencias de los sonidos).
    • Prueba de emisiones otoacústicas: Se coloca una sonda pequeña en el canal del oído y se introducen muchos sonidos tipo pulso para grabar una respuesta tipo "eco" de las células del oído interno. Una grabación normal se asocia a un funcionamiento normal del oído interno y refleja una audición normal.
    • Prueba de respuesta auditiva evocada del tronco del encéfalo (BAER): Se colocan auriculares pequeños en los canales del oído para evaluar la vía auditiva.
  • Pruebas Vestibulares (de Equilibrio):
    • Videonistagmografía (VNG) / Electronistagmograma (ENG): La VNG es la técnica más usada para registrar los movimientos oculares, utilizando luz infrarroja y unas gafas especiales con cámara de vídeo incorporada. Se evalúa el equilibrio colocando electrodos alrededor de los ojos (ENG) o pidiendo al niño que se concentre en un punto visual, o mientras se le inyecta agua fría o caliente en el canal auditivo. Las pruebas que la componen (pruebas oculomotoras, posicionales y calóricas) suelen durar alrededor de una hora. Es importante suspender sedantes y fármacos que puedan afectar al sistema vestibular por al menos dos días antes del estudio. La VNG ayuda a diferenciar entre causas periféricas (del oído interno) y causas centrales (del sistema nervioso).
    • Potencial vestibular miogénico evocado (VEMP): Esta prueba, bastante nueva, evalúa partes del oído interno que no pueden evaluar las otras pruebas ENG, VNG y BAER. Al igual que el BAER, se colocan auriculares en cada oído para escuchar clics fuertes.
    • Posturografía: Mide la estabilidad postural del niño.
    • Cuestionarios sobre equilibrio.
  • Estudios de Imagen: En algunos casos, si el diagnóstico no está claro, puede ser necesario realizar análisis de sangre o estudios de imagen de la cabeza y el cerebro para descartar problemas más serios.
Gráfico mostrando el procedimiento de una Videonistagmografía (VNG) en un niño, con los lentes especiales

Opciones de Tratamiento para los Trastornos del Equilibrio Infantil

El tratamiento para los problemas de equilibrio en niños es muy variado y depende directamente de la causa subyacente que lo provoca. La buena noticia es que la mayoría de los mareos y problemas de equilibrio en la infancia son temporales y tratables. La mayoría de los niños con vértigo mejoran con el tratamiento adecuado y evolucionan favorablemente.

Enfoques Terapéuticos

  • Resolución Espontánea: Algunos tipos de trastornos de equilibrio desaparecen por sí solos. Por ejemplo, tanto el vértigo paroxístico benigno de la infancia (VPB) como la tortícolis paroxística benigna infantil desaparecen solas, sin ningún tratamiento, cuando el niño cumple los 5 años de edad. Igualmente, la neuritis vestibular y la laberintitis también suelen mejorar por sí solas en pocas semanas o meses.
  • Rehabilitación Vestibular (VRT) / Fisioterapia: La terapia de rehabilitación vestibular puede ser muy útil para compensar un déficit del oído interno. Esta terapia, realizada con un fisioterapeuta o terapeuta vestibular, puede incluir ejercicios que ayudan a fortalecer los músculos de las piernas y el torso. Los ejercicios pueden involucrar actividades como agacharse, pararse y caminar con los ojos abiertos y luego con los ojos cerrados, nadar o caminar descalzo en diferentes superficies desniveladas, ayudando a los niños a mejorar el equilibrio y la coordinación, así como a controlar sus síntomas.
  • Medicamentos o Cirugía: En función de cuál sea su causa, los medicamentos o la cirugía pueden ayudar a algunos niños. Cuando un niño sufre un mareo o lo diagnostican con un "síndrome vertiginoso", es fundamental saber que las familias no deben entrar en pánico, ya que el vértigo en niños suele ser producido por causas benignas y transitorias.
  • Manejo de Condiciones Específicas:
    • Vértigo migrañoso infantil: El tratamiento inicial se centra en el asesoramiento, consejos sobre estilo de vida y restricciones dietéticas para evitar alimentos conocidos que desencadenan migrañas.
    • Vértigo tras un traumatismo craneal o una neuritis vestibular: El manejo suele ser de apoyo y sintomático, con recuperación gradual en pocos días o semanas.
    • Enfermedad de Ménière: Esta condición es rara en niños. Su manejo incluye la explicación y tranquilidad para los padres.
    • Pérdida Auditiva: Tratar las pérdidas auditivas también puede contribuir a mejorar el equilibrio.
  • Apoyo Psicológico: En casos de mareos relacionados con ansiedad o factores emocionales, el mareo psicosomático es común en niños en edad escolar y puede asociarse con depresión, reacciones de adaptación o problemas de comportamiento, por lo que el manejo incluye el asesoramiento psicológico.

En conjunto, la gran mayoría de los niños con vértigo mejoran con el tratamiento adecuado y evolucionan favorablemente. Aunque el vértigo en los niños puede ser alarmante al principio, la gran mayoría de las veces se trata de causas benignas y transitorias. Las causas graves, como los tumores cerebrales, son extremadamente raras (menos del 1% de los casos). Con el acompañamiento médico adecuado, los pequeños recuperan su bienestar y continúan con su vida normal.

Medidas de Prevención y Consejos para los Padres

Aunque los trastornos del equilibrio a menudo no pueden prevenirse, especialmente si tienen un componente hereditario, existen medidas que los padres pueden tomar para reducir riesgos y proteger a sus hijos. Adoptar hábitos saludables y un entorno seguro puede contribuir al bienestar general y a la mejora del equilibrio.

  • Mantenerse Activo: Hacer ejercicio de forma regular puede ayudar a mejorar el equilibrio y la coordinación de su hijo.
  • Actividades Lúdicas para el Equilibrio: Organizar actividades divertidas que involucren balancearse y girar puede ayudar a mejorar el equilibrio de su hijo de manera natural.
  • Alimentación Saludable: Sirva alimentos saludables como parte de una dieta equilibrada para apoyar el desarrollo general.
  • Evitar Lesiones en la Cabeza: Asegúrese de que su hijo use equipo de seguridad adecuado, como cascos especiales para andar en bicicleta, patinar o cualquier actividad que implique riesgo.
  • Atención a Posibles Problemas de Oído: Si su hijo se tira de la oreja o dice que le duele el oído, consulte con el médico, ya que los problemas de oído pueden afectar el equilibrio.
  • Tener un Hogar Seguro: Reduzca el riesgo de lesiones creando un entorno seguro. Por ejemplo, retire los objetos que obstruyan los pasillos y asegure que las superficies sean uniformes.

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