Biografía y Trayectoria de Juan de Villanueva y de Montes

Juan de Villanueva y de Montes, un arquitecto de gran renombre, nació en la madrileña calle de San Pedro y San Pablo (actualmente de Hernán Cortés). Era hijo del escultor asturiano Juan de Villanueva y Barbales (Pola de Siero, 1681-Madrid, 1765) y hermanastro de Diego de Villanueva y Muñoz (Madrid, 1713-1774).

Primeros años y formación académica

A la temprana edad de catorce años, Juan de Villanueva fue uno de los primeros alumnos de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. En dicha institución, su padre era director honorario, y su hermanastro, don Diego, ocupaba el cargo de teniente director de Arquitectura desde 1752, asumiendo la dirección en 1756. Su trayectoria en la Academia fue brillante, y su reconocimiento comenzó a manifestarse en 1754, cuando el 14 de junio, el joven Juan obtuvo el primer premio de Tercera Clase. Este galardón se le concedió por sus dibujos de la fachada de la Cárcel de Corte y por su resolución del problema de hallar el centro perdido de una porción de círculo dada y cerrar la circunferencia.

El 26 de enero de 1756, Villanueva consiguió el primer premio de Segunda Clase gracias a su proyecto de patio adornado con los tres órdenes clásicos -dórico, jónico y corintio-, y a su diseño de portada de orden jónico para un palacio. Habiendo concluido sus estudios de manera tan destacada, en 1758 la Academia de San Fernando convocó dos plazas de pensionados de Arquitectura para estudiar en Roma durante seis años. Juan de Villanueva se presentó a la oposición, obteniendo una de las plazas con su proyecto de casa de campo para un noble. Su nombramiento como pensionado fue oficializado por la junta general el 10 de septiembre de ese mismo año.

Retrato de Juan de Villanueva o grabado de la época

Estancia en Roma y regreso a España

El 15 de enero de 1759, con diecinueve años, el joven Villanueva llegó a la "ciudad de las ruinas" junto al otro pensionado ganador, Domingo Lois Monteagudo. Permaneció en Roma durante cinco años y diez meses, hasta mediados de octubre de 1764. Durante este periodo, sin un método o programa oficial que dirigiera su actividad, realizó y envió a la Academia los ejercicios que su propia iniciativa le dictaba para su evaluación.

En 1764, Juan de Villanueva se presentó al concurso anual de la Real Academia de Parma con una capilla sepulcral como tema de proyecto. El madrileño envió al concurso cuatro planos bajo el lema del verso de Ovidio «Artibus ingenuis quaesita est gloria multis». Aunque no obtuvo el premio deseado, este hecho marcó el inicio de la preparación de su regreso a España, con licencia de la Academia de San Fernando para pasar antes por Nápoles y Herculano.

Una vez en la corte, Juan de Villanueva vivió el fallecimiento de su padre en julio de 1765. Posteriormente, la Academia le encargó dibujar las antigüedades árabes de Córdoba y Granada bajo la dirección de José de Hermosilla, teniendo como compañero a otro discípulo de San Fernando, Juan Pedro Arnal. Los trabajos de campo se llevaron a cabo entre octubre de 1766 y abril de 1767, y sus resultados fueron presentados por Hermosilla en octubre a la junta académica. Como reconocimiento a su labor, el 8 de noviembre, Juan de Villanueva fue nombrado académico de mérito por la Arquitectura.

Inicio de la vida profesional y obras reales

Su vida profesional comenzó con su nombramiento como sobrestante facultativo de la orden jerónima en el Monasterio de El Escorial en 1768. Fue en el nuevo real sitio de San Lorenzo, creado por real cédula el 3 de mayo de 1767, donde construyó sus primeros edificios para el rey Carlos III: la Casa de Infantes (1771-1776), ubicada en la lonja del Monasterio, y las casitas del infante don Gabriel y del Príncipe (ambas entre 1771 y 1773), ampliando la segunda entre 1781 y 1784. Para la corte, también proyectó y dirigió en esos mismos años las casas del cónsul de Francia (1769-1771) y del marqués del Campo de Villar (1773) en San Lorenzo.

En paralelo a su actividad en San Lorenzo, Villanueva proyectó la ampliación de la catedral del Burgo de Osma (Soria) con una nueva sacristía (1770-1774) y la capilla del venerable Palafox (1772-1783). En 1774, presentó el proyecto, aunque no realizado, de ampliación del Archivo de Simancas.

Ilustración arquitectónica del Monasterio de El Escorial con las adiciones de Villanueva

Proyectos oficiales y actividad en Madrid

La actividad de Villanueva en proyectos y obras oficiales dominó su vida profesional. En 1776, presentó en la Academia el proyecto para la conducción de aguas a Pamplona. En 1777, dejó construida, aunque sin acabar, la Casa de Postas o Parador de afuera en Tembleque (La Mancha). En 1778, proporcionó los planos y condiciones para la iglesia parroquial de Turleque (Toledo) en terrenos del Gran Priorato de San Juan de Jerusalén.

Entre 1779 y 1781, proyectó y dirigió la construcción del pabellón de invernáculos del Real Jardín Botánico de Madrid, que ampliaría en 1794 con la cátedra Cavanilles. Durante este mismo periodo, Isidro Velázquez, Santiago Gutiérrez de Arintero y Antonio López Aguado ingresaron como discípulos en su estudio. En 1781, Villanueva elaboró los planos para el canal de Miravete en el territorio del Gran Priorato de San Juan y comenzó a proyectar la reforma del antiguo oratorio del Caballero de Gracia, en Madrid, cuyas obras se iniciaron al año siguiente y continuaron hasta 1794 bajo la dirección de su colaborador habitual, Antonio de Abajo, en funciones de aparejador. En 1782, Villanueva proyectó el conjunto de los batanes de pólvora de Ruidera, en La Mancha.

Dibujo del Real Jardín Botánico de Madrid

Un año crucial: 1785 y el Museo del Prado

El año 1785 fue crucial en la biografía artística de Juan de Villanueva. En febrero, mientras dirigía la consolidación y reforma del Patio de Mascarones de El Escorial, recibió el encargo del primer secretario de Estado, don José Moñino, I conde de Floridablanca, para diseñar un Real Museo de Historia Natural. Este museo debía incluir una Academia de Ciencias y un salón para las juntas académicas, ubicado en el madrileño paseo del Prado de Atocha, junto al Jardín Botánico.

Los planos de Villanueva para el edificio fueron firmados el 30 de mayo de 1785 y poco después presentados a Carlos III y al príncipe por Floridablanca. Para responder al encargo, el arquitecto trazó dos propuestas diferentes. Una de ellas, ilustrada en cuatro láminas conservadas en la Academia de San Fernando, presentaba característicos pórticos cubiertos para el paseo público. La otra, muy distinta y sin tales pórticos, quedó registrada en el segundo y tercer estado del plano de Madrid levantado por Tomás López en 1785, siendo esta la elegida para ser construida en paralelo al paseo del Prado, en una posición retrasada respecto a la alineación de la verja del Botánico y bajo la iglesia y el doble claustro de los Jerónimos.

La utilidad pública era una condición irrenunciable de las obras de la Ilustración, y el futuro edificio del Museo del Prado tenía para Villanueva un doble compromiso: embellecer la ciudad y crear un establecimiento para el estudio, la investigación y la instrucción pública. El programa que el Museo debía albergar incluía un Gabinete de Historia Natural con salas de estudio, una Academia de Ciencias Naturales con capacidad para sus instrumentos, laboratorios, aulas y biblioteca, y un gran salón para las juntas académicas. En esencia, eran tres establecimientos diferentes e independientes en un único gran edificio.

El solar elegido para el futuro edificio permitía crear una arquitectura con una larga fachada y escaso fondo, implantada sobre un terreno que presentaba una doble pendiente: una fuerte inclinación desde el convento de los jerónimos hacia el paseo del Prado y un desnivel más suave entre la fuente de Neptuno y los terrenos del Botánico. Para preparar el solar y aprovechar las pendientes, Villanueva creó un muro de contención en ángulo y realizó el vaciado necesario para definir un plano horizontal, a la cota del paseo, sobre el que elevar el nuevo edificio. De este modo, la topografía original del lugar se modeló para responder por sí sola al triple uso requerido, favoreciendo tres accesos diferentes en distintos niveles y orientaciones.

La idea principal del proyecto de Villanueva consistía en crear «dos plantas bajas» (según Chueca) superpuestas y funcionalmente autónomas: la destinada a la Academia de Ciencias tenía entrada y salida por la puerta sur, frente al Jardín Botánico y a su misma cota; el Museo-galería de Historia Natural tenía entrada y salida a una cota superior por la puerta norte, a cuya altura se accedía desde el paseo del Prado gracias a una característica rampa que recortaba en curva la pendiente natural del terreno. Este diseño resultaba en una obra con dos entradas distintas, en niveles diferentes y orientaciones opuestas, cada una destinada a dar acceso a una única planta del edificio y caracterizada por un orden clásico propio, con columnas de capiteles corintios asociado a la puerta de la Academia y de capiteles jónicos para la puerta del Museo.

También en septiembre de 1785, cuando las obras del Museo comenzaban, Villanueva recibió de Floridablanca el encargo de proyectar y dirigir la obra de la Casa de Ministerios, o Tercera de Oficios, en la lonja del Monasterio de El Escorial.

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Últimas décadas y legados

En 1786, año en que Villanueva accedió a la maestría mayor de la Villa, dirigió las reparaciones de las cubiertas de la parte del palacio del Monasterio de El Escorial. Proyectó la traída de aguas al Retiro desde el río Guadalix, la reforma interior de la Casa de la Carnicería de la madrileña Plaza Mayor y remitió a Sevilla los planos para la construcción de albañilería de los nuevos estantes del Archivo de Indias. También en 1788, el 17 de mayo, Villanueva finalizó el proyecto para el Cuartel de la Compañía de Guardias Marinas de Cartagena, aprobado por real orden el 24 de junio.

Tras la muerte de Carlos III en diciembre de 1788, Villanueva proyectó el catafalco municipal para las exequias reales en la iglesia del convento de Santo Domingo. El 24 de abril de 1789, Carlos IV nombró a Villanueva arquitecto mayor trazador con ejercicio en los palacios y sitios reales. En mayo, presentó al Ayuntamiento de Madrid la fachada del edificio del Nuevo Rezado en la calle del León (actual Academia de la Historia), se terminaron las obras de la puerta norte del Jardín Botánico según sus planos y proyectó los ornatos de la Plaza Mayor, el Jardín Botánico y las casas-palacio de la condesa viuda de Benavente y del duque de Alba para los actos de exaltación al trono de Carlos IV y la jura del príncipe Fernando.

En junio de 1790, Villanueva comenzó a dirigir los trabajos de otra de sus obras maestras: el Observatorio Astronómico de Madrid, en terrenos del Palacio del Buen Retiro. En este nuevo edificio, como en el Real Museo, el lugar -los altos de San Blas en terrenos del Retiro- fue entendido como condición e inspiración para el proyecto, especialmente en el templete rotondo de coronación, que evoca la forma y la posición dominante del templo de Vesta en Tívoli. En 1791, presentó para licencia municipal su proyecto de fachada de un nuevo edificio en la plazuela del duque de Alba, destinado a Escuela de Primeras Letras y habitaciones para los maestros de los hijos de los criados del rey.

También en 1791, tras el incendio de una parte de la Plaza Mayor de Madrid ocurrido en agosto del año anterior, Villanueva proyectó la reconstrucción del Portal de Cofreros y el Portal de Paños, así como la reforma de las fachadas de la plaza que habrían de reedificarse. Esto sucedió después de haber presentado el 11 de octubre de 1790, con adición del 21 de octubre siguiente, su propuesta de ordenanzas para la construcción de edificios y prevención de incendios en Madrid. En octubre de 1791, firmó los planos para remozar el madrileño convento de San Fernando y proyectó la reconstrucción de la Cárcel de Corte tras el incendio del día 4 de ese mes.

Esquema o planta del Observatorio Astronómico de Madrid

Reconocimientos y obras finales

En 1792, por real orden del 29 de mayo, Villanueva fue nombrado director general de la Academia de San Fernando por un trienio, poco antes de que en junio le correspondiera, por antigüedad y durante un año, el puesto de hermano mayor de la Real Congregación de Arquitectos de Nuestra Señora de Belén, en la iglesia de San Sebastián. En 1794, el 31 de marzo, firmó los planos de una gran iglesia columnaria de tipo basilical para la población de Villanueva del Río Segura, Murcia, construida hasta 1808 según su proyecto, pero no acabada hasta 1882 con reformas importantes.

El real sitio de Aranjuez acaparó la atención de Villanueva en 1795, año en que trabajó en el puente de barcas y el embarcadero sobre el Tajo, realizó obras en el sotillo y casa de los monteros, la redistribución interior de la casa del duque de la Alcudia y construyó la aparente ruina del hoy llamado Castillo de Godoy, en el Jardín del Príncipe. En 1796, proyectó la nueva población de La Magdalena y varios puentes para el Gran Priorato de San Juan. De 1796 es el texto, firmado el 21 de julio y titulado «Descripción del edificio del Real Museo«, que acompañó a la lámina que sirve de resumen del proyecto que hacia 1788 habría formulado finalmente Villanueva para su obra maestra.

Tras el fallecimiento de Francisco Sabatini el 19 de diciembre de 1797, el 22 de diciembre Villanueva fue nombrado por Carlos IV arquitecto principal y director de las obras del Palacio Real de Madrid. En el Ayuntamiento, a principios de 1798, el 15 de enero, sucedió al arquitecto palermitano como director de policía urbana y ornato, y al día siguiente recibió el cargo de comisario ordenador de la Villa. En 1804 concluyeron las obras exteriores de la ampliación de la Casa del Labrador en Aranjuez, aunque según diseño de Isidro Velázquez.

Entre 1804 y 1805, realizó los proyectos municipales más importantes como arquitecto mayor de Madrid: en junio de 1804, firmó los planos para la capilla, el cuerpo de ingreso y los patios de nichos del Cementerio General del Norte, en terrenos cercanos a la actual plaza de Arapiles. En el año 1806, se cumplió un deseo personal de gran importancia para Juan de Villanueva: su matrimonio con Juana Moraza Rubiales (Segovia, ca.1755-Madrid, 1833), tras enviudar esta última de un tal José Alonso. Cabe mencionar que el 23 de enero de 1784 había nacido Paula Benita de Villanueva, hija del arquitecto y de Juana Moraza Rubiales, cuando ambos vivían en la madrileña calle de Hortaleza. Posteriormente, el 2 de septiembre de 1803, su hija Paula Benita se casaría con Jacinto Alcobendas Baquerizo, quien había sido discípulo de la Academia de San Fernando, siendo padrinos de boda la madre de la novia, Juana Moraza, y Santiago Gutiérrez de Arintero.

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