El Parto Humanizado: Una Vivencia Personal y Transformadora
El parto es mucho más que un procedimiento clínico: es una vivencia personal, intensa y transformadora. Como proceso natural, debe desarrollarse en un entorno de confianza, con acompañamiento profesional, información clara y respeto absoluto por la voluntad de la gestante. Este enfoque, que entiende el parto como un proceso fisiológico, personal y único, se conoce como parto humanizado y debe adaptarse a cada mujer, no al revés.
Un parto humanizado se basa en el acompañamiento constante, la información clara, la escucha activa y el respeto absoluto a las decisiones de la gestante. En este contexto, la gestante no debe ser considerada como una paciente, ya que el embarazo y el parto son procesos fisiológicos, no enfermedades, como explica el Dr. Antonio Gallinas, ginecólogo y obstetra.

La Matrona como Figura de Apoyo Integral
Más Allá de lo Clínico: Escucha, Respeto y Empoderamiento
Más allá del acompañamiento profesional, el espacio en el que se desarrolla el proceso de parto es también un elemento clave para favorecer una experiencia de parto positiva. A lo largo del embarazo, el acompañamiento profesional permite que las mujeres puedan expresar sus deseos, preparar su plan de parto, resolver dudas y sentirse acompañadas en cada etapa del proceso.
La figura de la matrona es fundamental, no solo en el acompañamiento durante el parto, sino también en la preparación del plan de parto. Su labor se basa en apoyar, aconsejar y resolver posibles dificultades, siempre con el objetivo de empoderar a la futura madre para que el proceso resulte lo más sencillo posible. Esto implica respetar los deseos de la gestante, asesorar sobre las opciones disponibles de analgesia y realizar recomendaciones basadas en las prioridades plasmadas en el plan de parto.
“Lo primero que preguntamos es qué tipo de parto desea la gestante. A partir de ahí, la acompañamos, respetando sus tiempos, su ritmo y sus decisiones, pues cada futura mamá es diferente y responde de manera distinta”, explica Carmen Carrera, matrona. No hay dos partos iguales, ni una única forma de vivirlo, por eso, el respeto es la base de cualquier experiencia de nacimiento positiva.
Muchas mujeres relatan que su vivencia cambia cuando dejan de sentirse observadas para empezar a sentirse reconocidas como sujetos. No es lo mismo atravesar un embarazo desde la desconfianza o el control externo, que hacerlo desde una relación de acompañamiento que permite participar, comprender y decidir. Las mujeres cuentan que algo se transforma cuando sienten que no están solas, cuando hay una profesional que está disponible, que explica lo que ocurre sin imponer y transmite serenidad.
Esa sensación de seguridad no tiene que ver únicamente con que todo vaya bien desde un punto de vista clínico. El acompañamiento crea un espacio que permite aflojar el cuerpo, bajar la guardia y dejar de estar en alerta constante. Cuando alguien nombra lo que pasa y valida lo que se siente, la experiencia deja de ser algo que sucede desde fuera y empieza a vivirse desde dentro. Uno de los elementos recurrentes en los relatos de las mujeres es la importancia de sentirse vistas y escuchadas. Cuando una mujer siente que su palabra importa, que no es ridiculizada ni minimizada, la relación con su cuerpo y con la maternidad cambia. Por el contrario, cuando la experiencia está marcada por el silencio, la prisa o el trato distante, el proceso se vive de otra manera, no porque el parto haya sido peor, sino porque la mujer no se sintió reconocida.
La maternidad no es solo un conjunto de eventos biológicos. Algunas mujeres narran que el dolor del parto puede vivirse como parte de un tránsito significativo cuando no se experimenta en soledad ni desde el abandono. Cuando hay acompañamiento, el cuerpo no es un enemigo que falla, sino un territorio que se habita con apoyo. La matrona, desde esta mirada, es mucho más que una profesional sanitaria; es una figura relacional, capaz de acompañar sin apropiarse del proceso, un apoyo, una traductora cultural y una defensora de derechos sexuales y reproductivos.
El ACOMPAÑANTE en el EMBARAZO, PARTO y POSTPARTO | Actualidad Matrona
Competencias Sociales y Emocionales: Clave para la Calidad Asistencial
Las habilidades sociales y emocionales de las matronas son cruciales para las mujeres, las familias y el trabajo en equipo de atención de maternidad. Estas competencias comienzan con la autoconciencia, identificando las propias reacciones ante situaciones y personas, para luego desarrollar la capacidad de ampliar la brecha entre la reacción y la respuesta. Manejar y autorregular la respuesta emocional al comunicarse con los demás es clave para mantener relaciones positivas, incluso en conflictos.
Estudios han revelado que una cultura laboral negativa, caracterizada por la mala comunicación, la falta de liderazgo y apoyo o el acoso, perjudica tanto a las madres y los bebés como al personal, llevando al agotamiento y alta rotación. En contraste, una cultura laboral positiva y la capacidad de trabajar en equipo son posibles cuando el personal tiene o ha adquirido competencias sociales y emocionales.
Investigaciones sobre la preparación de estudiantes de partería para el trabajo en equipo, por ejemplo, han encontrado que, aunque inicialmente las habilidades sociales y emocionales pueden ser percibidas como menos importantes, la experiencia universitaria y la práctica hospitalaria demuestran su valor. Los nuevos graduados aprenden a manejar conflictos, a ver las situaciones desde el punto de vista del otro y a abordar los problemas de manera proactiva, utilizando estrategias como hacer preguntas directas o proporcionar puntos de vista alternativos. Estas habilidades son particularmente importantes para defender la seguridad de las mujeres.
Las matronas pueden fortalecer sus competencias sociales y emocionales aumentando su conciencia de sí mismas, por ejemplo, reflexionando sobre interacciones difíciles a través de un diario o sesiones informativas con colegas, participando en la supervisión clínica o practicando la atención plena. Los servicios de maternidad deben considerar estas competencias como fundamentales para construir equipos eficaces y una cultura laboral positiva.
Un Recorrido Histórico y la Amplitud de sus Funciones
Desde la Antigüedad hasta la Salud Sexual y Reproductiva Actual
La asistencia al parto por una comadrona se encuentra entre las más antiguas profesiones del mundo, con referencias que datan desde las pinturas rupestres de la prehistoria y textos del Antiguo Testamento, la Era Egipcia, Griega, Romana y Bizantina, la Edad Media y hasta nuestros días. Esta larga trayectoria demuestra su capacidad de evolucionar y adaptarse a todos los tiempos, proporcionando un cuidado integral a la mujer.
Las matronas deben tener una participación activa en los programas de atención a la mujer en todas las etapas de la vida, de salud sexual y reproductiva y de salud materno-infantil. Sus competencias por programa formativo son muy amplias, abarcando no solo el embarazo, el parto y el puerperio, sino también la salud sexual y reproductiva, el suelo pélvico, el duelo perinatal y la lactancia materna.

Desafíos y Realidades de la Profesión de Matrona en España
Desconocimiento Social y Limitación de Competencias
A pesar de su importancia histórica y la amplitud de sus competencias, existe un considerable desconocimiento de la población acerca de la formación y las funciones de las matronas. Estudios realizados, como uno en la Comunidad de Madrid en el año 2000 y otro en Tenerife, han observado un enorme desconocimiento de la población sobre la formación y el papel de las matronas, especialmente en áreas fuera del embarazo y el parto.
Las actividades dentro del campo de la ginecología, como la educación para la salud en planificación familiar, menopausia o la realización de citologías, son las más desconocidas. Este desconocimiento, sumado a la falta de información al respecto, genera un mal uso involuntario de los servicios sanitarios por parte de las usuarias.
Montserrat Angulo, vicetesorera y vocal matrona del Consejo General de Enfermería, señala que las matronas trabajan en Atención Primaria pero no son consideradas parte del equipo establecido que incluye al médico de familia y a la enfermera de Familiar y Comunitaria, sino solo como un apoyo. Esto resulta en que no haya matronas todos los días en los centros de salud, lo que provoca que otras competencias suyas sean asumidas por otros profesionales en su ausencia.
Además, existe una desigualdad entre provincias y comunidades autónomas, ya que cada consejería implanta una cartera de servicios que limita las funciones concretas. Mientras que comunidades como Cataluña tienen una cartera de servicios más completa que permite a las matronas trabajar prácticamente al 100% de sus competencias, en el resto de España hay mucha diversidad, lo que dificulta que la población las identifique como su profesional de referencia.
Escasez de Profesionales y Fuga de Talento
La situación actual en España respecto a la dotación de matronas es preocupante. El país tiene una ratio de aproximadamente 12,4 matronas por cada 1.000 nacimientos, mientras que la media de los países de la OCDE es de 25 por cada 1.000. Esto significa que España debería tener el doble de matronas de las que dispone actualmente el Sistema Nacional de Salud.
A esta escasez se suma la previsión de que el número de especialistas en Enfermería Obstétrico-Ginecológica se reduzca en los próximos años debido a la jubilación de estas profesionales. El número de matronas de más de 60 años es superior al número de las que se han formado o están formándose recientemente, lo que agrava el problema.
Un problema adicional es la "fuga de talento": las matronas que se forman en España a menudo se van a otros países. Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería, enfatiza la necesidad de políticas para frenar esta fuga, pues "si las formamos, pero luego no les damos unas condiciones dignas para que se queden aquí acaban yéndose".
Modelo Formativo Obsoleto e Intrusismo
Las matronas de los distintos colegios de Enfermería coinciden en que el programa formativo necesita una revisión urgente. Se ha trasladado al Ministerio de Sanidad la necesidad de modificar el plan formativo de 2009. Un ejemplo es la obligatoriedad de que las residentes asistan a un mínimo de 80 partos para obtener el título, cuando en otros países europeos basta con 40, conforme a la directiva europea.
Además, con la disminución de la natalidad, las matronas realizan muchas más funciones aparte del embarazo, parto y puerperio, incluyendo salud sexual y reproductiva, suelo pélvico, duelo perinatal y lactancia materna, lo que requiere una actualización del currículo.
La profesión también enfrenta el problema del intrusismo. En los últimos años han aparecido figuras como las doulas, que no existen legalmente en España ni en la Unión Europea y no son profesionales sanitarios. Sus consejos o actos pueden poner en peligro la salud de las mujeres y los niños. El Consejo General de Enfermería ha alertado sobre esta situación.
Existe también confusión en el sector de la lactancia sobre las diferencias entre asesoras, consultoras, expertas e IBCLC (International Board Certified Lactation Consultant). Si bien todas acompañan las lactancias maternas, su formación y labor no son las mismas. Las formaciones en lactancia materna han crecido exponencialmente, lo cual es positivo, pero genera dudas sobre la validez y alcance de los títulos obtenidos, especialmente para profesionales sanitarios cuyas competencias vienen definidas por su titulación oficial.
En el contexto de la pandemia de COVID-19, se evidenció la importancia del acompañamiento. La Asociación de Matronas de Castilla y León justificó inicialmente la ausencia de acompañamiento durante el parto debido a la escasez de material de protección. Sin embargo, con la disponibilidad de material, rápidamente se movilizaron para apoyar el derecho al acompañamiento de la mujer, recordando que el COVID-19 no se transmite por vía vertical durante el embarazo ni hay evidencia de transmisión en el parto.

La Percepción de las Mujeres sobre la Matrona
Estudios Cualitativos y Experiencias Compartidas
Un estudio inductivo realizado en la isla de Tenerife, a través de entrevistas individuales semiestructuradas y un grupo focal con mujeres de 18 a 65 años, arrojó luz sobre la visión de las participantes acerca de la matrona. Los resultados se agruparon en cinco áreas temáticas: ¿cómo son las matronas?, ¿qué hacen las matronas?, ¿qué espero de las matronas?, ¿cómo llego a las matronas?, y ¿para qué acudo a un servicio público vs. privado de matrona?
A lo largo de las entrevistas, surgieron numerosos adjetivos positivos que las mujeres proyectan en la figura de la matrona, valorando especialmente la información que les proporcionan y la aclaración de dudas. El tema más destacado en cuanto a las funciones de la matrona en Atención Primaria es la Educación Maternal. A pesar de la satisfacción mayoritaria, algunas participantes compartieron experiencias negativas que condicionaron su futuro contacto con la matrona.
La mayoría de las mujeres de este estudio identifican las funciones de la matrona con el seguimiento y control del embarazo y la atención al parto. Hacen una diferenciación clara con la función del ginecólogo, creyendo que la matrona se ocupa de los embarazos y partos normales y fisiológicos, mientras que el ginecólogo atendería los patológicos. Esto se refleja en testimonios como: "Yo fui por mediación de una amiga que estaba yendo que también estaba embarazada", o "En planta si venían las matronas, nos venían para que el niño cogiera el pecho".
En cuanto al acceso, la mayoría de las participantes que acudieron a la matrona de su Centro de Salud no lo hicieron por iniciativa propia, sino por derivación de otro profesional, generalmente su Médico de Familia, tanto para el control del embarazo como para revisiones. Muchas usuarias prefieren un uso mixto de los servicios sanitarios para controlar su embarazo, combinando el seguimiento con un ginecólogo privado con las revisiones protocolarias del servicio público. Sin embargo, la mayoría decidieron acudir a un centro público para el momento del parto.
Se confirmó la falta de conocimientos sobre el papel completo de la matrona, aunque la mayoría de las mujeres saben que las matronas son enfermeras y confían en ellas como profesionales cualificadas. La mayoría de las mujeres ven en la matrona a la "amiga" o a una "pseudomadre", una figura cercana y humana que guía y apoya en situaciones difíciles. Valoran la amabilidad, la información, la comprensión y la cercanía, especialmente en el momento de la dilatación-parto, donde se establece "una relación estrecha, individual, íntima e intensa”. Las palabras, gestos y una sonrisa de la matrona pueden inspirar tanta confianza que "ya no ves en ella la matrona sino la amiga que te va a ayudar y te va a guiar".
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Hacia un Futuro de Reconocimiento y Plena Integración
El Consejo General de Enfermería ha manifestado su apoyo constante a las matronas, reconociéndolas como una figura esencial para preservar la salud de las mujeres. Han abogado por la necesidad de contar con más plazas de especialista en Enfermería Obstétrico-Ginecológica y su implantación en todos los centros de Atención Primaria, así como por abordar el desfase del programa formativo y el intrusismo.
Con el objetivo de definir líneas comunes y abordar el conflicto existente con otras especialidades y profesiones sanitarias, las matronas elaborarán un "Libro Blanco" para crear un mapa de competencias a nivel nacional. También coinciden en la necesidad de trabajar desde las Consejerías de salud, formando parte de los organismos donde se desarrollan los programas de salud, para incluir su mirada como especialistas de la salud sexual y reproductiva.
Promocionar a la matrona en aquellas áreas que son más desconocidas y describir las situaciones que dificultan la accesibilidad a este profesional son pasos esenciales para contar con una calidad asistencial adecuada a los recursos disponibles en los servicios sanitarios. Solo así se podrá garantizar que las matronas puedan desempeñar plenamente su arte de acompañar, aconsejar y observar, siendo protagonistas en la salud de las mujeres en todas las etapas de su vida.
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