Marco ético para la atención a mujeres embarazadas víctimas de violencia de género por parte de las matronas

El rol de la matrona en el contexto de la violencia de género

La labor de la matrona es fundamental en el cuidado de la salud reproductiva, adquiriendo una relevancia crítica cuando se trata de atender a mujeres embarazadas que sufren violencia de género (VG). El objetivo principal es definir un marco ético que estructure los elementos esenciales que deben guiar la práctica profesional en estas situaciones de vulnerabilidad.La propuesta central gira en torno al concepto de acompañamiento. Este se define como el proceso mediante el cual se brinda apoyo a una persona en situación de vulnerabilidad, con el fin último de ayudarla a ganar cuotas de autonomía y control sobre su propia vida.

Modelo de acompañamiento biopsicosocial

Para una atención integral, se sugiere implementar un modelo de acompañamiento biopsicosocial basado en tres dimensiones clave:
  • Empoderamiento: La matrona debe actuar como facilitadora para que la mujer sea capaz de empoderarse a sí misma.
  • Entorno de confianza: Es imperativo que la profesional construya un espacio de consulta caracterizado por el respeto y la seguridad, donde la paciente se sienta cómoda para expresarse.
  • Relaciones interprofesionales: La necesidad de establecer una red de colaboración adecuada con otros profesionales para una atención multidisciplinar.
Esquema del modelo de acompañamiento biopsicosocial: un ciclo donde el empoderamiento y la confianza se nutren de la colaboración interprofesional para proteger a la gestante.
Este artículo se centra específicamente en las dos primeras dimensiones, al ser dos caras de la misma moneda en la relación clínica, dejando la tercera dimensión como un aspecto complementario que trasciende el ámbito directo de la matrona.

Justificación ética y profesional

El ejercicio de la matronería en casos de violencia de género no solo requiere competencias técnicas, sino también una profunda sensibilidad ética. El acompañamiento no busca dirigir a la paciente, sino caminar a su lado, respetando sus tiempos y sus procesos internos. La creación de un entorno seguro es la herramienta terapéutica más potente frente al aislamiento que suele imponer la violencia de género, permitiendo que la gestante pueda identificar sus necesidades y tomar decisiones informadas sobre su salud y la de su futuro hijo.

Versión Completa. La importancia de la comunicación no verbal. David Matsumoto, psicólogo

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