La alimentación con leche industrial de los bebés parece ser la norma en gran parte de nuestra sociedad occidental, aunque la prevalencia de la lactancia materna ha aumentado en los últimos veinte años. Numerosos estudios sobre las diferencias de la composición nutricional de la leche materna y la industrial han sido publicados.
Desarrollo de la Succión desde la Gestación
La capacidad de mamar es innata en todos los mamíferos, pero los patrones de succión difieren según la especie, al igual que las posiciones adoptadas. Los bebés aprenden este proceso dentro del útero de sus madres, al succionar y deglutir el líquido amniótico. Dicho aprendizaje se inicia a las 16 semanas de gestación, con la aparición del reflejo de deglución, y se completa más tarde, hacia las 20 semanas, con la aparición del reflejo de succión.
No será hasta las 32 semanas de embarazo que estas dos funciones (succión y deglución) comienzan a coordinarse. Cuando el bebé nace en un parto normal, sin instrumentación y sin medicación, y es colocado piel con piel con su madre, es capaz de realizar una secuencia de movimientos instintivos y reflejos que finaliza con la primera succión al pecho, seguida de un período de sueño.
Aunque esta secuencia es automática y la succión es un reflejo, el bebé aprende rápidamente. La succión comprende una serie de movimientos que requieren destreza, precisión y habilidad. Por eso, podemos entender que la succión es la primera habilidad de motricidad fina que desarrollamos.
Mecanismos Fisiológicos de la Succión y la Eyección de la Leche
Cuando el bebé se dispone a mamar, no solo debe abrir la boca, sino también realizar una compleja coreografía para conseguir una succión adecuada y una buena transferencia de leche. Después de haber reconocido el olor de la areola gracias a la secreción de las glándulas de Montgomery, el bebé se alista para tomar el seno en su boca. Para hacerlo, impulsa la mandíbula y la lengua hacia delante, después aprieta el pezón entre sus labios.
Los movimientos de succión que ejerce después de cerrar los labios sobre el pezón hacen que se cree una depresión bucal que completa el dispositivo para mantener el seno en la boca del bebé. Esto obliga al pequeño a respirar por la nariz; si intenta respirar por la boca, se soltará del seno. En ese sentido, la lactancia contribuye al aprendizaje de la respiración nasal.
La lengua comprime el seno contra el paladar y efectúa un movimiento ondulatorio de adelante hacia atrás, sincronizado con una propulsión de la mandíbula inferior, que estira el seno. Es difícil apreciar exactamente fuera del seno cuál es el impacto de la depresión y la compresión sobre la extracción de la leche, mientras esta es expulsada del seno a raíz de la contracción de las células mioepiteliales que rodean los acinos mamarios.
Cualquiera que sea, la succión del seno es un movimiento complejo que pone en juego todos los músculos de la lengua, los propulsores de la mandíbula inferior (en particular el pterigoideo lateral), los maseteros, los orbiculares de los labios y los bucinadores. La leche así obtenida es guiada hacia la faringe por la parte posterior de la lengua, que se ahueca a manera de canal. La longitud del pezón casi se duplica durante la succión y luego se vuelve a contraer durante la deglución. La lengua del bebé presiona en el paladar duro y hace que la leche baje. Los labios se presionan contra la areola para que se cree un vacío en la boca del bebé, lo que facilita el flujo de leche a la cavidad bucal.

Coordinación de Succión, Deglución y Respiración
La coordinación succión-deglución-respiración es primordial para evitar que el bebé se atragante. El pequeño que amamanta adopta un modo de deglución que se adapta a los movimientos que permiten extraer la leche: traga cuando la lengua y la mandíbula están en propulsión hacia delante. Para que el aprendizaje y la sincronización de la succión se den después del nacimiento, el bebé debe poder establecer una relación causa-efecto entre la presión que ejerce sobre el seno y la leche que recibe, y a la vez poder controlar la lactada.
Cuando el bebé está agripado y tiene que respirar por la boca, debe soltar el seno para respirar; esto lo obliga a hacer un nuevo esfuerzo para prenderse correctamente al seno. Amamantar a los recién nacidos es muy diferente a amamantar a los niños más grandes. La anatomía de la boca del bebé permite la inhalación, algunos movimientos de succión, la deglución y la exhalación (el bebé no respira después de cada secuencia de succión). De esta manera, el bebé puede beber sin riesgo de asfixia, ya que las vías respiratorias y digestivas no se abren al mismo tiempo. Una de las cosas más importantes durante la lactancia es asegurarse de que tu bebé respire libremente por la nariz.
Regulación de la Producción y Flujo de Leche Materna
La succión del bebé estimula la liberación de hormonas clave para la producción y eyección de leche. Los estímulos se transmiten a la glándula pituitaria de la madre, que libera prolactina, la hormona responsable de la producción de leche en los alvéolos. La succión también provoca la liberación de oxitocina, otra hormona responsable de la eyección de la leche, estimulando la contracción de las células que rodean los alvéolos y la expulsión de la leche en los conductos lácteos (el llamado reflejo de eyección o reflejo de oxitocina).
El pequeño ajusta intuitivamente la velocidad de los movimientos de la lengua, controlando así la intensidad de la lactancia y la expulsión de la leche. Gran cansancio, nerviosismo, ansiedad, miedo o dolor pueden inhibir la liberación de oxitocina, bloqueando así la bajada de la leche; en este caso, la leche permanece en los alvéolos y no se transporta hacia el pezón.
Al comienzo de una sesión de lactancia, la leche contiene mucha agua, es baja en calorías y sirve principalmente para calmar la sed del bebé. Luego, el pequeño tiene que trabajar más, ya que la leche se vuelve más espesa y la bajada es más lenta, pero esta leche satisface las necesidades nutricionales y es más rica en grasa. Por lo tanto, las sesiones de lactancia terminadas rápidamente y demasiado cortas pueden dejar al bebé hambriento y dar como resultado un aumento de peso deficiente.
Tipos de Succión en el Bebé
Los bebés realizan dos tipos de succión:
- Succión nutritiva: Es la que utilizan para comer. Se trata de una succión profunda y rítmica que suele durar unos minutos y da paso a la succión no nutritiva, la que realizan hacia el final de la toma. Cuando el bebé realiza succión nutritiva, tiene las mejillas redondeadas y se ve cómo mueve las mandíbulas, además de oírse cómo traga.
- Succión no nutritiva: Es superficial y rápida. Mientras los bebés la realizan, "practican" para la succión nutritiva y de paso van tomando pequeñas cantidades de leche rica en grasa que se acumulan en la boca. No es raro oír decir que el bebé “está usando a la madre de chupete” cuando realiza este tipo de succión, aunque es el chupete el que quiere ser una imitación del pecho, no al revés. Es importante no retirar al bebé del pecho en este momento, porque esa leche que recibe al final de la toma es rica en grasa y ayuda a ganar peso y estar saciado.
La succión nutritiva se inicia cuando hay líquido en la boca. Se trata de movimientos lentos y suaves de la mandíbula, que le permiten al bebé coordinarla con la deglución y la respiración. Cuando inicia una toma de pecho, el bebé realiza succión no nutritiva durante un par de minutos para estimular el reflejo de eyección. Cuando siente la leche en la boca, comienza con succión nutritiva. Realiza ciclos de 10 a 30 succiones, seguidas cada una de una deglución y perfectamente coordinado con la respiración. Luego hace una pausa de unos segundos para respirar más tranquilamente, y vuelve a comenzar. Cada vez los ciclos de succión nutritiva son más cortos y las pausas más largas.
A medida que el bebé madura y evoluciona, también lo hacen sus patrones de succión y deglución. La succión madura se caracteriza por un ciclo de 10 a 30 succiones sin pausas para respirar, puesto que el niño coordina a la perfección ambos procesos.
Impacto de la Succión en el Desarrollo del Bebé
La lactada al seno es un elemento importante para el crecimiento facial armónico del bebé, debido a la cantidad de músculos que se ponen en acción y a la potencia de esa acción muscular. El primer año de vida es un período de crecimiento excepcionalmente rápido, por lo que es importante que el bebé pueda beneficiarse, durante ese tiempo, de todos los estímulos necesarios para el desarrollo óptimo de su potencial. En los bebés, el cartílago de crecimiento condiliano es muy activo en su desarrollo y al final del segundo año de vida prácticamente desaparece.
Se puede deducir que la disminución de la retracción de la mandíbula inferior del recién nacido depende de una lactada eficaz, exigiendo a los pterigoideos laterales que se ubiquen correctamente, pues parecen ser los mediadores indispensables del crecimiento cartilaginoso del cóndilo. Debido a la tensión que reciben los ligamentos esteno-mandibulares (ubicados en la base de la lengua dentro de la quijada), la succión en el seno induce también el crecimiento de la parte posterior de la rama horizontal de la mandíbula inferior. Además, el enérgico trabajo muscular necesario para realizar la extracción de la leche va a tener un impacto, directo o indirecto, sobre el crecimiento de los huesos sobre los que se insertan los músculos.
La funcionalidad de la lactancia es de la más grande importancia: el período durante el cual se practique es un período vital de crecimiento, no igualado durante el resto de la vida. El trabajo muscular facial específico que propicia la lactancia tendrá un impacto importante en el desarrollo maxilofacial armonioso del niño. Solamente la lactancia permite obtener un resultado óptimo.
Lactancia Materna vs. Alimentación con Biberón
Las diferencias en la forma de alimentarse tienen un impacto significativo en el desarrollo del bebé:
- Control del Flujo: Amamantar al seno permite al bebé controlar el caudal de leche, lo que no sucede con el biberón. Los bebés amamantados suelen sincronizar mejor los movimientos de succión-deglución-respiración que aquellos alimentados con leche industrial, debido a un mejor control del caudal y de la presión de la leche. Esto es particularmente claro en los prematuros, que toleran menos bien un caudal de leche importante que los bebés nacidos a término, razón por la cual tomar el seno es más fácil para ellos que tomar el biberón.
- Mecanismos de Extracción en Biberón: En el biberón, la salida de la leche depende esencialmente de factores sobre los cuales el bebé no puede ejercer ningún control: la gravedad (función de la verticalidad del biberón y de la posición del bebé) y la entrada de aire al biberón. Los bebés deben adaptarse a esas circunstancias para evitar atragantarse.
- Desarrollo Muscular y Facial: Debido al poco trabajo muscular requerido al tomar del biberón, el desarrollo morfológico y funcional de la mandíbula inferior será diferente. El poco desarrollo que propicia el biberón es tridimensional, pero parece que el desarrollo antero-posterior sería el más afectado, siendo más evidente la retrognacia mandibular.
- Riesgos Asociados al Biberón: La salida de la leche del biberón generalmente se realiza de forma rápida y brusca hasta el estómago del bebé, lo que aumenta el riesgo de vómitos. El biberón también parece aumentar los episodios de otitis debido a que la leche puede pasar hacia los oídos. Además, el chupón del biberón, mucho menos moldeable que el seno, satisface en menor medida las necesidades de succión de los bebés, por lo que el niño tendrá más tendencia a usar chupete de entretención o su pulgar, actividades que por sí mismas tienen un impacto negativo aumentando el riesgo de mala oclusión.
La masticación, función muscular destinada a reemplazar progresivamente el amamantamiento, induce también contracciones musculares importantes influyendo, por lo mismo, sobre el desarrollo de las mandíbulas, del arco dental y de las articulaciones temporomandibulares.
Reconocer una Succión Efectiva
La succión del bebé es, junto con la postura y el agarre, uno de los tres pilares básicos de una lactancia exitosa. La succión correcta es aquella que permite al bebé alimentarse de forma óptima y eficaz sin dañar al pecho ni provocar ningún tipo de molestias a la madre. Como se comentó antes, durante una toma de lactancia materna, tu bebé debe realizar los dos tipos de succiones.
Cuando un bebé realiza succión nutritiva efectiva, obteniendo leche del pecho, se pueden observar:
- Movimiento de la mandíbula amplio y suave.
- Una pequeña pausa en la máxima apertura de la boca, justo antes de cerrar, que es cuando transfiere leche.
- Mejillas redondeadas y movimientos de las mandíbulas.
- Sonidos de deglución (tragar).
A veces, el bebé succiona pero no de forma muy efectiva, realizando mucho trabajo y sacando poca leche. Cuando un bebé presenta un patrón de succión inmaduro, una vez descartadas las causas patológicas, hay que tener paciencia y esperar a que evolucione. Muchos bebés en los primeros días de vida pueden tener una succión disrítmica o poco coordinada con la deglución, pero rápidamente con la práctica lo mejoran.
Ritmo de succión
Observa este vídeo. Se trata de un bebé que está realizando succión nutritiva efectiva, obteniendo leche del pecho. Fíjate en el movimiento de la mandíbula, es amplio y suave. Cuando llega a la máxima apertura, hace una pequeña pausa justo antes de cerrar la boca. Es en este momento cuando transfiere leche.
Ritmo de succión
Este bebé también está haciendo una succión nutritiva efectiva. Las pausas de la barbilla no son tan marcadas como en el anterior, pero se ven.
Ritmo de succión
Ahora mira este vídeo. Este bebé está succionando, pero no es muy efectivo, realiza mucho trabajo y saca poca leche.
Ritmo de succión
En la primera mitad el bebé está realizando succión no nutritiva, movimientos rápidos de la mandíbula, no traga después de cada succión. Aproximadamente al minuto 1:14 empieza con succión nutritiva y hace un ciclo de unas 15 succiones.
Abordaje de Dificultades en la Succión
Algunos bebés son más susceptibles de succión incorrecta, como, por ejemplo, los bebés prematuros, con crecimiento intrauterino retrasado, hipertónicos o hipotónicos (Síndrome de Down, Síndrome de Pierre Robin, entre otros). Si la transferencia de leche es inferior a la deseada, es posible que el bebé no consiga extraer de manera efectiva la leche, lo que se manifiesta en pocos pañales con orina, pocas heces y poco aumento de peso.
Para reconducir esta situación y lograr una succión correcta y placentera, habrá que analizar caso por caso, valorar las posibles causas, ponerles remedio o encontrar la forma de compensarlas. Al mismo tiempo, hay que asegurar una ingesta de leche suficiente por parte del bebé y tratar a la madre si fuera necesario.
Consejos para Mejorar la Succión
- Piel con piel: Mucho, durante todo el tiempo que sea posible. Cuando el bebé está boca abajo y piel con piel con su mamá es cuando sus habilidades para activar los reflejos relacionados con la alimentación son máximas.
- Valorar la posición y el agarre: Muchas veces corrigiendo la posición y el agarre, las dificultades de succión mejoran. Para realizar una succión efectiva, tu bebé necesita mucha estabilidad y contención de hombros y cadera. Es muy recomendable la postura de crianza biológica, porque es la más efectiva para poner en marcha toda la secuencia de reflejos que tiene el bebé para alimentarse y le da mucha estabilidad, la misma fuerza de gravedad le ayuda a estar muy estable contra tu pecho.
- Observar al bebé y su peso: Estar muy atenta a los signos que indican si está comiendo bien y al aumento de peso. Si no aumenta de peso según lo esperado para su edad, podemos inferir que está sacando poca leche del pecho. En estos casos, lo más importante es alimentar al bebé, dándoles suplementos, preferiblemente no con biberón, y por supuesto, identificar por qué el bebé no está succionando bien.
Para corregir dificultades de succión, el primer paso es identificar la causa. Cuando se trata de separaciones al nacer o efectos de medicaciones durante el parto, con las medidas enumeradas antes, tiempo y paciencia suelen mejorar.
Aspectos Importantes Adicionales de la Lactancia
La duración de la lactancia es un parámetro esencial. En numerosos estudios, los bebés han sido amamantados muy poco tiempo (10 semanas o menos) y son considerados como amamantados; no obstante, una lactancia tan corta no basta para tener un impacto mensurable sobre la morfología facial. Es necesario tener también en cuenta características hereditarias, lo que a menudo no se hace. Por lo mismo, es difícil describir una patología específica del biberón.
Alimentar a los bebés por la noche es particularmente importante, especialmente en los primeros días después del nacimiento. La comida nocturna contiene una mayor cantidad de grasa y, por lo tanto, es más calórica. Es crucial prestar atención a si el bebé succiona activamente en el pecho o solo tiene el pezón en la boca. Hay niños que comen con avidez y violencia, que sacian su sed rápidamente; de 5 a 7 minutos de lactancia puede ser suficiente para ellos.
El fracaso inicial de la lactancia materna puede estar asociado con dolor, pezones invertidos o planos. Durante la alimentación, el bebé a veces traga aire que se acumula en el tracto digestivo y puede causar cólicos, hinchazón y malestar.
La lactancia materna es un regalo maravilloso que la naturaleza le dio a las mujeres, un regalo tanto para el niño como para las propias madres. ¡La lactancia materna es salud! Aunque una opinión popular dice que la lactancia materna es un gran sacrificio por parte de una mujer por el bien de un bebé, muchas mamás se preocupan de si su pecho produce suficiente leche o si su pecho no será atractivo. Estas preguntas a menudo molestan a las futuras madres.