El colecho, o la práctica de dormir en la misma cama o en una superficie compartida con el bebé, es una tradición ancestral presente en muchas culturas alrededor del mundo. Desde sus inicios, la raza humana ha practicado el colecho. El pediatra Carlos González señala que lo biológicamente normal en nuestra especie era que los niños durmieran con sus madres hasta edades avanzadas, como los 10 o 12 años, antes de que las distintas culturas impusieran sus normas. Sin embargo, en los últimos 150 años, con la llegada de casas con diversas habitaciones, los bebés comenzaron a dormir lejos de sus padres y solos. En la actualidad, el colecho es una práctica común en muchas culturas, como la japonesa, donde los niños suelen dormir con sus padres hasta los 6 años.
Aunque para algunos padres esta experiencia promueve el apego, facilita la lactancia y ofrece una sensación de seguridad para el bebé, a lo largo de los años ha habido un debate considerable sobre si es beneficioso o perjudicial, generando disconformidades no solo entre madres, sino también entre especialistas.

¿Qué es el Colecho?
El colecho se refiere a la situación en la que el bebé duerme con los padres, ya sea en la misma cama o en una cuna o cama al lado de la cama de los padres. El fenómeno del colecho, tal como lo entendemos hoy en Occidente, ganó visibilidad hace poco más de treinta años con la publicación en Estados Unidos del libro "The Family Bed", escrito por Thine Thevenin, quien abogaba por esta práctica para facilitar la lactancia materna y estrechar vínculos con sus padres, en línea con una filosofía de crianza basada en las necesidades del niño y el instinto.
Beneficios Atribuidos al Colecho (Contexto)
A pesar de que el enfoque principal de este artículo son los riesgos, es importante reconocer las ventajas que motivan a muchas familias a optar por el colecho:
- Facilita la lactancia materna: La cercanía con la madre facilita las tomas nocturnas a demanda, lo que aumenta la producción de leche materna y permite un mayor descanso, ya que la madre no tiene que levantarse.
- Mejora el sueño del bebé: El bebé se siente protegido y arropado, lo que puede reducir el llanto nocturno. Algunos expertos incluso aseguran que la respiración del bebé se sincroniza con la de sus padres, lo que podría reducir riesgos de apnea.
- Refuerza el vínculo emocional: Dormir cerca de los padres fortalece el apego, creando un vínculo especial y aportando seguridad física y emocional al niño. La psicoterapeuta Fabiola Aguado destaca que esto contribuye a desarrollar una seguridad crucial para la independencia futura.
- Tranquilidad para los padres: Saber que el bebé está cerca proporciona una sensación de tranquilidad y seguridad, permitiendo a los padres notar cualquier anomalía y reaccionar más rápido. Al compartir cama, los despertares nocturnos pueden hacerse más llevaderos al no tener que desplazarse a otra habitación.
Desventajas y Riesgos del Colecho
A pesar de los beneficios mencionados, el colecho no está exento de riesgos y desafíos significativos que deben ser considerados con seriedad.
Riesgos para el Bebé
- Riesgo de Muerte Súbita del Lactante (SMSL) y asfixia accidental: Este es uno de los mayores inconvenientes del colecho. Diversos estudios han señalado que el colecho aumenta el riesgo de muerte súbita, en particular cuando no se toman las medidas adecuadas para garantizar un entorno seguro. Muchas asociaciones de pediatras desaconsejan compartir cama con el bebé debido al peligro de aplastamiento o asfixia accidental, ya que sus cuerpos son pequeños y los padres podrían no darse cuenta durante la noche. Algunos estudios señalan que esta práctica no es segura, especialmente durante las 14 y 20 semanas de vida, tiempo en el que se recomienda la cohabitación (el bebé en su cuna en la habitación de los padres). Ante la idea de que "podría parecer más peligroso dejar a un bebé solo en su cuna", la respuesta de los expertos es claramente que no.
- Superficies inseguras: El uso de colchones blandos, almohadas grandes o mantas pesadas en la cama de los padres puede aumentar significativamente el riesgo de asfixia o sofocación.
- Dependencia para dormir: El bebé podría asociar el acto de dormir con la presencia constante de sus padres, lo que puede suponer un problema en situaciones donde los padres no están presentes, como las siestas o dormir en casa de los abuelos. Esta dependencia puede hacer más difícil la futura transición a su propia cama o habitación.

Riesgos y Desafíos para los Padres
- Menor privacidad e intimidad: Compartir la cama con un bebé puede reducir la privacidad y el tiempo íntimo de la pareja.
- Calidad del sueño: Aunque el colecho puede facilitar el descanso inicial, a medida que los bebés crecen, sus movimientos, patadas o despertares más frecuentes pueden perjudicar significativamente la calidad del sueño de los padres.
- Dificultades en la transición futura: Mover al niño a su propia cama o habitación más adelante puede ser un desafío si se ha acostumbrado al colecho, generando resistencia y posibles problemas de sueño en el niño.
- Higiene: Algunos padres y expertos también expresan preocupaciones sobre la higiene al compartir la cama con el bebé.
Colecho Seguro: Mitigando los Riesgos
Para las familias que optan por practicar el colecho en casa, es crucial adoptar medidas de seguridad que reduzcan al máximo los riesgos. La Asociación Española de Pediatría (AEP), a través de su Comité de Lactancia Materna y el Grupo de Trabajo para el Estudio de la Muerte Súbita Infantil, ofrece recomendaciones claras.
Recomendaciones de Expertos para un Sueño Seguro
El documento de consenso de la AEP recomienda que la forma más segura de dormir para los lactantes menores de seis meses es:
- En su cuna.
- Boca arriba.
- Cerca de la cama de sus padres (cohabitación), pero en un espacio separado.
Esto significa que, si bien la cercanía es beneficiosa, el bebé debe tener su propio espacio para dormir dentro de la habitación de los padres.
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Factores que Aumentan el Riesgo de Colecho Directo
Es fundamental evitar el colecho directo en la misma cama de los padres si se presentan las siguientes condiciones:
- Los padres son fumadores (incluso si no fuman en la habitación o fuera de casa, la exposición residual al humo aumenta el riesgo).
- Los padres presentan obesidad mórbida, lo que puede dificultar la percepción del bebé en la cama.
- Los padres toman medicación que provoca somnolencia, alcohol o drogas, ya que esto reduce la capacidad de respuesta y conciencia durante el sueño.
- El bebé es prematuro (nacido antes de las 37 semanas) o de bajo peso al nacer.
- La superficie de descanso es blanda, como colchones de agua, sofás, sillones o camas demasiado mullidas, que aumentan el riesgo de asfixia.
Alternativas para un Colecho Más Seguro
Para quienes desean la cercanía del colecho minimizando los riesgos directos de compartir la misma superficie de descanso, existen opciones más seguras:
- Cunas de colecho o minicunas de colecho: Son cunas diseñadas para acoplarse a la cama de matrimonio, permitiendo que el bebé duerma pegado a los padres pero en su propio espacio seguro. El kit de colecho para cuna de bebé suele incluir extensiones y suplementos de colchón para cubrir huecos y cintas de seguridad para asegurar la cuna a la cama de los padres (para camas de hasta 2 metros). Se recomienda colocar el somier de la cuna unos 10-15 centímetros por debajo del colchón de la cama de matrimonio. Es vital tapar cualquier posible hueco para que el bebé no quede atrapado entre los dos colchones.
- Nidos colecho: Estos nidos suelen colocarse en la cama de los padres, proporcionando un espacio delimitado y más seguro para el bebé dentro de la cama compartida, aunque siempre se deben revisar sus condiciones de seguridad y firmeza.

Aspectos Clave a Considerar
El colecho puede ofrecer beneficios importantes tanto para los padres como para los bebés, pero también conlleva riesgos significativos que deben ser considerados. La decisión de practicar el colecho debe ser un consenso entre la pareja y basarse en información veraz y las condiciones específicas de cada familia.
Cada familia es un mundo y tiene diferentes necesidades, por lo que no existe una única respuesta correcta para todos. Se recomienda siempre consultar con el pediatra y otros expertos para conocer las mejores opciones para cada caso concreto y garantizar la seguridad y el bienestar del bebé.
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