La modificación genética de embriones humanos, especialmente para tratar enfermedades, ha sido un tema de amplio debate ético y científico. Si bien a primera vista parece un proyecto loable, la realidad es mucho más compleja, como ha señalado el Padre Joseph Ratzinger, futuro Papa Benedicto XVI, y otros expertos.
La Ética de la Modificación Genética Embrionaria
Riesgos y Limitaciones de la Modificación Genética
El uso de tecnologías de modificación genética en embriones impone un riesgo significativo para el embrión. Esto se debe a los propios procedimientos mecánicos, los numerosos pasos de manipulación implicados y los riesgos de posibles cambios genéticos 'apartados del objetivo' que podrían esperarse razonablemente. Un estudio reciente publicado en Nature Biotechnology sugiere que Crispr-Cas9, la herramienta actual más popular para la modificación del genoma, causa más daño al ADN de lo que los científicos creían anteriormente. Desde 2012, una herramienta llamada Crispr-Cas9 permite modificar cualquier tipo de genoma.
Independientemente de la efectividad, cualquier cambio exitoso en el ADN de un embrión podría afectar a todas sus células, incluidas las denominadas células germinales, como la esperma o los óvulos. La ética sobre la modificación de genes se ha considerado durante varios años.
Postura Legal Internacional y Nacional
A nivel internacional, el Convenio de Oviedo, ratificado por 29 países (entre ellos Francia, pero no por Estados Unidos, el Reino Unido o China), prohíbe cualquier modificación de la línea germinal. En Francia, el artículo 16 del Código Civil establece que "nadie puede atentar contra la integridad de la especie humana". Este principio, grabado en piedra en 1994, prohíbe de facto cualquier modificación de la especie humana, incluso para mejorarla, incluyendo la herencia genética. Así, la ley prohíbe "las prácticas eugenésicas tendentes a organizar la selección de personas". La clonación, como duplicación de un organismo o un ser vivo, se castiga con una multa de 7,5 millones de euros y 30 años de prisión. También está prohibida la terapia génica germinal, que consiste en la modificación genética de un embrión, un espermatozoide o un óvulo y que por tanto es transmisible a la descendencia.
Actualmente, no existe ninguna solicitud específica explícita e inmediata en Francia para levantar la prohibición de la modificación genética de las células germinales humanas.
Diferenciación entre Ciencia y Técnica
No todo lo técnicamente posible es moralmente bueno. Existe una diferencia importante entre la ciencia natural, que implica un conocimiento de la naturaleza, y la técnica, que consiste en utilizar ese conocimiento para intervenir en la naturaleza, dominándola.
La Doctrina de la Iglesia Católica sobre la Bioética
Principios Fundamentales
La Iglesia, iluminada por la fe en la Revelación y accesible a la razón natural, defiende verdades fundamentales sobre la vida humana y su origen. Los presupuestos básicos son:
- El ser humano es distinto de cualquier otro animal y posee una dignidad especial, siendo una unidad de cuerpo y alma, con un alma espiritual creada inmediatamente por Dios.
- La vida humana comienza desde la concepción, es decir, desde la unión de los gametos en una nueva célula embrionaria. Un embrión humano es, biológicamente, un individuo de la especie humana y, por tanto, un ser humano.
- No todo lo técnicamente posible es moralmente bueno.
En 1987, la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó la Instrucción Donum Vitae, un documento fundamental para abordar las cuestiones derivadas de la procreación humana. Esta instrucción fue aprobada por San Juan Pablo II y su Prefecto era el Card. Joseph Ratzinger, futuro Papa Benedicto XVI. En 2008, se actualizó con la Instrucción Dignitas Personae, que busca responder a nuevas cuestiones en el campo de la Bioética, emanada por la Congregación para la Doctrina de la Fe y aprobada expresamente por el Santo Padre Benedicto XVI.
La Instrucción Dignitas Personae, de naturaleza doctrinal, recuerda algunos aspectos antropológicos, teológicos y éticos de importancia fundamental, afronta nuevos problemas relativos a la procreación y examina nuevas propuestas terapéuticas que implican la manipulación del embrión o del patrimonio genético humano. Sus principios básicos son el respeto del ser humano desde su concepción y el respeto de la transmisión de la vida a través de la unión entre los cónyuges.
Qué es la dignidad humana. Francesc Torralba. Diccionario Bioética
La Procreación Humana y el Matrimonio
El ser humano debe ser concebido como fruto del amor entre dos personas dentro de la institución del matrimonio, que asegura la posibilidad de su crecimiento y educación en el mismo marco de amor en el que ha sido concebido. La procreación humana presupone la colaboración responsable de los esposos con el amor fecundo de Dios. "El origen de la vida humana tiene su auténtico contexto en el matrimonio y la familia, donde es generada por medio de un acto que expresa el amor recíproco entre el hombre y la mujer. Una procreación verdaderamente responsable para con quien ha de nacer es fruto del matrimonio".
La procreación humana es conforme al modo de ser humano, es razonable, cuando se realiza a través del acto conyugal. Se entiende por procreación aquel comportamiento humano que pone las condiciones biológicas necesarias para posibilitar la concepción de un nuevo ser humano. La procreación obedece a una lógica proporcionada a la persona, como es la lógica de la benevolencia, la lógica de la donación incondicionada.
Manipulación Genética en la Doctrina de la Iglesia
La Congregación para la Doctrina de la Fe, en su "Instrucción Dignitas personae - Sobre algunas cuestiones de bioética", publicada en 2008, distingue entre las implicaciones éticas de la terapia génica somática y la germinal.
- La terapia génica somática se propone eliminar o reducir defectos genéticos presentes a nivel de células somáticas.
- La terapia génica germinal apunta a corregir defectos genéticos presentes en células de la línea germinal, de modo que los efectos terapéuticos conseguidos sobre el sujeto se transmitan a su eventual descendencia.
La Iglesia considera que no es moralmente admisible, en el estado actual de la investigación, actuar con el riesgo de que los posibles daños asociados a la intervención genética se transmitan a la descendencia. Además, el Vaticano se pone en guardia contra los padres que quieren mejorar o potenciar la "dotación genética" de sus hijos, porque "esas manipulaciones favorecen la mentalidad eugenésica, y pueden convertirse en un estigma social para los menos favorecidos genéticamente". El texto desaprueba las técnicas de ingeniería genética "porque nunca el hombre puede sustituir al Creador", y lanza una advertencia a los científicos: "Los investigadores no deben colaborar con el mal".
Nuevas Tecnologías Reproductivas y el Magisterio
Fecundación Artificial: Tipos y Valoración Moral
Las nuevas tecnologías reproductivas son modos de generar vida humana que no necesitan de una unión coital entre un varón y una mujer. La fecundación artificial ocurre cuando el semen masculino se une con el óvulo femenino, no a través del coito, sino por otros medios.
Inseminación Artificial (IA)
La inseminación artificial introduce el semen masculino en el tracto reproductor femenino mediante una cánula u otros instrumentos. La fecundación ocurre dentro del cuerpo de la mujer.
- Inseminación artificial homóloga (IAH): introduce el semen del marido en el cuerpo de la esposa.
- Inseminación artificial heteróloga (IAD): implica el uso de semen de un donante distinto del esposo. Este término es considerado una "mala denominación" por Walter Wadlington, ya que a menudo se compensa a quienes proporcionan semen. Tradicionalmente empleada por parejas casadas con infertilidad masculina o incompatibilidad genética, hoy también es usada por mujeres solteras o en parejas del mismo sexo.
Desde 1897, el Magisterio de la Iglesia ha declarado "non licere" (no es lícito) la inseminación artificial. Pío XII, en 1949, explicó que el acto conyugal es una acción personal y una cooperación simultánea e inmediata de esposo y esposa que expresa un don recíproco. Reducir la vida conyugal a una función orgánica o el acto conyugal a una mera transmisión de semen es pervertir el santuario familiar. Por ello, la inseminación artificial en el matrimonio fue expresamente excluida. Sin embargo, Pío XII declaró que esto no proscribe necesariamente el empleo de ciertos medios artificiales destinados únicamente a facilitar el acto matrimonial, o para asegurar el cumplimiento de la finalidad del acto natural llevado normalmente a cabo.
Fecundación In Vitro (FIV)
La fecundación in vitro hace posible que la vida humana sea concebida fuera del cuerpo de la madre (genética), en una placa de Petri, utilizando semen de un hombre y óvulos de una mujer. Este proceso se hizo realidad con el nacimiento de Louise Brown el 25 de julio de 1978.
Inicialmente, la FIV-TE (FIV y transferencia de embrión) implicaba la obtención de un único óvulo mediante laparoscopia. Hoy en día, es un procedimiento estándar sobreestimular los ovarios para que la mujer produzca varios ovocitos, que se recuperan mediante aspiración transvaginal guiada por ultrasonido. Se fertilizan muchos óvulos con espermatozoides "lavados" para generar varios cigotos, que se dejan crecer hasta el estadio de embrión. De dos a cuatro de estos embriones se trasladan al útero para aumentar la probabilidad de implantación, y el resto se congela para futuros intentos o para investigación.
- FIV homóloga: se usa en mujeres con trompas de Falopio dañadas o infertilidad masculina, empleando los gametos de la pareja casada. También se puede usar para la selección de sexo en caso de enfermedades hereditarias ligadas al sexo.
- FIV heteróloga: utiliza células gaméticas de individuos que no están casados entre sí. Se usa en casos de incompatibilidad genética o cuando la esposa carece de óvulos (donación de óvulos). También pueden ser "donados" embriones.
Pío XII condenaba explícitamente la fecundación in vitro, declarando que "deben ser rechazados por inmorales y absolutamente ilícitos". La Instrucción Donum Vitae rechaza la fecundación heteróloga por violar la unidad del matrimonio, la dignidad de los esposos y el derecho del niño a ser concebido y traído al mundo dentro del matrimonio. También condena la fecundación artificial homóloga por su "grave inmoralidad", basada en el vínculo inseparable entre los significados unitivo y procreador del acto conyugal.

Otras Técnicas de Reproducción Asistida
Ciertas técnicas contemporáneas, aunque la fecundación tiene lugar dentro del cuerpo de la madre, se relacionan con la FIV en su desarrollo:
- Traslado del semen a la trompa de Falopio (TETF): opción para parejas infértiles.
- Traslado del gameto a la trompa de Falopio (TGTF): los óvulos hiperestimulados se colocan en un catéter con semen, separados por una burbuja de aire, para que la fecundación no se dé fuera del cuerpo de la mujer.
Clonación Humana
La clonación, o transferencia nuclear de la célula somática, como la que dio origen a la oveja Dolly en 1997, es un modo de generar vida a través de un procedimiento asexual o agamético. La Academia Pontificia para la Vida ha observado que representa "una manipulación radical de la relacionalidad y complementariedad constitutivas que están en el origen de la procreación humana".
La clonación es "intrínsecamente ilícita" para la Santa Sede, tanto con fines reproductivos (considerada una forma de "esclavitud biológica") como terapéuticos. "Crear embriones para destruirlos, incluso con la intención de ayudar a los enfermos, es incompatible con la dignidad del hombre".
Problemáticas Éticas Relacionadas con la Procreación Asistida
Destrucción de Embriones y "Control de Calidad"
Todos los procesos de fecundación in vitro conllevan la destrucción de embriones. En un proceso natural, la pérdida de embriones es normal, pero en estos procedimientos técnicos, los embriones son destruidos intencionalmente cuando no superan un "control de calidad" genético. Los embriones considerados inviables pueden serlo por tener taras genéticas que, en niños concebidos de forma natural, no impedirían el nacimiento y la vida, como el síndrome de Down. "El número de embriones sacrificados es altísimo", superando el 80% en los centros más importantes.
La ley actual en algunos lugares permite generar el número de embriones que el clínico estime conveniente para mayor eficiencia técnica, pero no implantar más de tres para evitar embarazos múltiples, lo que favorece la existencia de embriones "sobrantes" que deberán ser congelados. Esto no resuelve el problema de los bancos de embriones congelados, sino que da cobertura legal a su creación.
Crioconservación de Embriones
Muchos embriones, hermanos del niño que llegara a nacer, permanecen congelados de forma indefinida. "La crioconservación es incompatible con el respeto debido a los embriones humanos: presupone su producción in vitro; los expone a graves riesgos de muerte o de daño a su integridad física, en cuanto un alto porcentaje no sobrevive al procedimiento de congelación y descongelación; los priva al menos temporalmente de la acogida y gestación materna; los pone en una situación susceptible de ulteriores ofensas y manipulaciones".
El problema de los embriones ya congelados en los laboratorios es "un daño irreparable" y sin alternativa. Juan Pablo II hizo un llamado a detener la producción de embriones humanos, ya que "no se vislumbra una salida moralmente lícita para el destino humano de los miles y miles de embriones 'congelados', que son y siguen siendo siempre titulares de los derechos esenciales y que, por tanto, hay que tutelar jurídicamente como personas humanas".
En contraste, la crioconservación de óvulos, que en sí no es inmoral, es moralmente inaceptable cuando se realiza en orden al proceso de procreación artificial.
Reducción Embrionaria
Debido al aumento de embarazos múltiples en las técnicas de fecundación in vitro, se ha ideado la reducción embrionaria, que consiste en la supresión directa de algunos embriones o fetos en el seno materno. Desde el punto de vista ético, la reducción embrionaria es un aborto intencional selectivo, una eliminación deliberada y directa de uno o más seres humanos inocentes, constituyendo un desorden moral grave.
Diagnóstico Preimplantatorio y Selección Genética
El diagnóstico preimplantatorio es una forma de diagnóstico prenatal vinculada a la fecundación artificial. Prevé el diagnóstico genético de los embriones formados in vitro antes de su traslado al útero, con el objetivo de asegurar que solo se transfieran embriones sin defectos, con un sexo determinado o con cualidades particulares. A este diagnóstico le sigue la eliminación del embrión "sospechoso" o no deseado. Esto se configura como una práctica abortiva precoz, una selección cualitativa con la consecuente destrucción de embriones. "Tal discriminación es inmoral y debería ser considerada jurídicamente inaceptable".
Esta técnica es eugenésica, ya que selecciona embriones humanos por sus condiciones de salud. Con ella no se cura a nadie, sino que se permite nacer a los niños sanos, terminando con la vida de los enfermos.
Un caso particular son los "niños medicamento", donde se generan embriones in vitro para seleccionar uno que sea inmunológicamente compatible con un hermano enfermo, desechando o destruyendo no solo los embriones enfermos, sino también los sanos que no sean compatibles. Esto, desde un punto de vista ético, parece difícilmente justificable.
Contracepción y Medios Interceptivos/Contragestativos
La Iglesia condena el uso de la píldora del día después, las espirales y todos los anticonceptivos considerados responsables "más o menos explícitos" de abortos. Las técnicas interceptivas interceptan el embrión antes de su anidación en el útero materno (espiral, píldora del día siguiente). Las contragestativas provocan la eliminación del embrión apenas implantado (píldora RU 486).
Aunque los interceptivos no siempre causan aborto, "la intencionalidad abortiva generalmente está presente en la persona que quiere impedir la implantación de un embrión en el caso de que hubiese sido concebido". El uso de estos medios forma parte del pecado de aborto y es gravemente inmoral.
Gestación Subrogada ("Vientre de Alquiler")
La noticia de la adopción de una niña concebida por vientre de alquiler por parte de la actriz Ana Obregón ha levantado un fuerte debate. La gestación subrogada implica que una mujer gesta en su útero un embrión producido mediante fecundación in vitro, con el compromiso contractual de entregar al niño a los contratantes.
La gestación subrogada siempre tiene como origen un caso de fecundación in vitro, con la consiguiente destrucción de embriones, "control de calidad" genético, y la congelación de embriones "sobrantes". La Iglesia condena la fecundación in vitro heteróloga, que siempre está en la base de la gestación subrogada. La fecundación in vitro homóloga también es moralmente ilícita porque "supone una completa disociación entre la procreación y el acto conyugal", y "confía la vida y la identidad del embrión al poder de los médicos y de los biólogos, e instaura un dominio de la técnica sobre el origen y sobre el destino de la persona humana".
Este tipo de técnica, con el control de calidad vinculado al "fabricante" y el intercambio económico, adquiere las características de una transacción comercial, una auténtica compraventa de un ser humano. La dignidad del ser humano exige que su concepción sea realizada por medio de los actos propios de los esposos dentro de la institución del matrimonio. La fecundación in vitro deja esa concepción en manos del técnico que produce al niño por medio de un procedimiento que podría calificarse de "fabricación".
Argumentos feministas sobre la dignidad de la gestante, aunque merecen consideración, tienen menor fuerza moral que la dignidad del niño concebido por este medio. La Iglesia defiende la radical dignidad del ser humano independientemente de cómo haya sido concebido. Insiste en que los niños sean concebidos en el matrimonio por actos naturales de los esposos, pero si no es así, no se desprecia a los niños por su origen. Un niño, independientemente de cómo haya sido concebido, ha de ser amado y respetado en sus derechos, uno de los cuales es el de tener un padre y una madre unidos en amor estable, algo que se da en el matrimonio.
Ante el caso de un niño concebido por gestación subrogada, se debe censurar cualquier discriminación o acoso. La Iglesia acoge a estos niños y no les niega el bautismo si hay esperanza fundada de que serán educados en la fe católica. La legislación debería penalizar estas prácticas, contrarias a la dignidad del ser humano. La cuestión se complica cuando estas prácticas se realizan en países donde no se protege la dignidad del ser humano y luego se pretende el reconocimiento de vínculos familiares en terceros países que no las permiten.
Distinción entre Asistencia y Sustitución del Acto Conyugal
El Magisterio de la Iglesia distingue entre inseminación artificial (un procedimiento tecnológico que sustituye al acto matrimonial), declarándola intrínsecamente inmoral, e inseminación asistida (un procedimiento tecnológico que hace posible que un acto matrimonial sea coronado por el don de la vida), declarándola moralmente permisible.
"Son admisibles las técnicas que se configuran como una ayuda al acto conyugal y a su fecundidad... El acto médico es respetuoso de la dignidad de las personas cuando se dirige a ayudar el acto conyugal, ya sea para facilitar su realización, o para que el acto normalmente realizado consiga su fin". Son lícitas las intervenciones que tienen por finalidad remover los obstáculos que impiden la fertilidad natural.
Asimismo, se alienta, promueve y facilita el procedimiento de adopción de los numerosos niños huérfanos y se estimulan las investigaciones e inversiones dedicadas a la prevención de la esterilidad.
Conclusiones del Magisterio de la Iglesia
La Iglesia, con su Magisterio, ha proporcionado indicaciones claras sobre estos temas complejos, basándose tanto en la razón natural como en la luz de la Revelación. La continuidad del desarrollo del ser humano desde su concepción no deja espacio a la incertidumbre en la defensa del embrión y de su dignidad. La filosofía general es que "todo ser humano tiene derecho a nacer de la unión de dos padres y a no ser el producto de un laboratorio y de la capacidad técnica de un médico".
Las recomendaciones fundamentales del Vaticano incluyen el "no" a los embriones congelados, a las células estaminales embrionarias, al diagnóstico genético de embriones in vitro, a la reducción embrionaria y a la clonación ilícita. También se reafirma que "la contracepción es aborto". Se admite la fecundación asistida, pero únicamente "dentro del matrimonio" y "en el respeto a la dignidad de las personas", rechazando todo tipo de fecundación artificial que disocie la procreación del acto conyugal.
El respeto incondicional debido a cada ser humano en todos los momentos de su existencia y la tutela de la especificidad de los actos personales que transmiten la vida son los pilares de la valoración ética de la ciencia biomédica.
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